Artículos escritos por Dr. Antonio J. Fernández Aparicio - Oftalmólogo Huelva

Parálisis ocular por lesión del nervio motor ocular externo

Las parálisis oculomotoras son una de las causas de estrabismo (desviación de uno de los ojos) que ocasiona diplopia (visión doble) en los adultos. Una de las más frecuentes es la parálisis del nervio motor ocular externo (VIº par craneal), que puede lesionarse como consecuencia de problemas vasculares (diabetes, hipertensión arterial), traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurológicas (infarto o hemorragia cerebral, esclerosis múltiple, tumores, etc).
En algunos casos (sobre todo los que ocurren en pacientes diabéticos e hipertensos) puede recuperarse progresivamente en pocos meses, sin tratamiento. En otros casos la diplopia puede tratarse con corrección óptica prismática o cirugía.

Ojo perezoso

Ver "ambliopía"

Conjuntivitis del neonato

La conjuntivitis del neonato es una infección ocular que presenta el recién nacido a los pocos días de nacer. Normalmente está relacionada con un contagio producido en el momento del nacimiento durante el paso del bebé a través del canal del parto.
Suelen ser conjuntivitis muy agresivas, con riesgo para la visión del bebé, por lo que es muy importante hacer un diagnóstico y tratamiento lo más precoces posibles.
Esta conjuntivitis debe diferenciarse de la que aparece, normalmente más tarde, en niños con obstrucción del conducto lacrimonasal, que suele ser más leve y sin riesgo para la visión del niño.

Obstrucción del conducto lagrimal

La obstrucción del conducto lacrimonasal es una anomalía en la vía lagrimal, que impide el drenaje o eliminación de las lágrimas que produce el ojo. Puede ser congénita o adquirida. En el primer caso, el niño presenta lagrimeo contínuo, secreciones diarias y frecuentes conjuntivitis. Suele resolverse espontáneamente a lo largo del primer año de vida, aunque puede ayudar el masaje del saco lagrimal. En el caso de no desaparecer la sintomatología se lleva a cabo un sondaje del conducto lacrimonasal.
La obstrucción adquirida puede aparecer asociada a la edad, o bien ser secundaria a traumatismos, conjuntivitis de repetición, medicamentos tópicos, etc. Su tratamiento sería quirúrgico.

Nistagmus

El nistagmus es un movimiento involuntario y repetitivo de los ojos. Puede ser congénito o adquirido. En el primero, la causa puede ser ocular (enfermedades congénitas del nervio óptico o de la retina) o neurológica. En el adquirido, el origen suele ser neurológico (ictus, traumatismos, esclerosis múltiple, tumores, etc) o del oído interno.
El nistagmus congénito se acompaña de déficit visual y a veces tortícolis y fotofobia. El adquirido ocasiona déficit visual y sensación de movimiento de los ojos.
El tratamiento debe empezar por un diagnóstico lo más exacto posible de su origen. En ocasiones el paciente puede beneficiarse de corrección óptica, toxina botulínica, cirugía o medicación.

Hipermetropía

La hipermetropía es un defecto óptico del ojo que hace que la imagen que estamos observando se enfoque por detrás de la retina, por lo que para poder ver la imagen nítida, el hipermétrope debe realizar contínuamente un esfuerzo de acomodación o "enfoque" por parte del cristalino. Se debe a que el globo ocular es excesivamente "corto" o que la potencia refractiva del cristalino y/o la córnea es menor de la habitual.
La hipermetropía es normal (hasta cierta cantidad) en los niños, desapareciendo progresivamente hasta la pubertad. Si es elevada puede producir déficit visual de cerca, fatiga visual o estrabismo. En los adultos puede afectar incluso a la visión lejana.

Fatiga ocular

La fatiga ocular o astenopia es un término que hace referencia a un conjunto de síntomas y signos que aparecen en algunas personas tras realizar trabajos que requieren la visión de cerca de forma mantenida. Se manifiesta como sensación de pesadez en los ojos o en la región interocular, ardor o escozor en los ojos, cefalea frontal, enrojecimiento o lagrimeo. Normalmente aparece en personas con dificultad en la acomodación (el esfuerzo que debe realizar el ojo para "enfocar" de cerca), como ocurre en los hipermétropes y en la presbicia, o bien en personas con dificultad para realizar la convergencia de los ojos que se necesita para la lectura.

Estrabismo

El estrabismo es un trastorno en que se produce una desviación de uno de los dos ojos, de manera que cuando uno de ellos mira recto hacia delante, el otro puede estar dirigido hacia un lado (estrabismo horizontal), o bien hacia arriba o abajo (estrabismo vertical).
Puede aparecer a cualquier edad, pudiendo producir ambliopía ("ojo vago") en los niños y diplopia (visión doble) en los adultos.
Existe una gran cantidad de clases de estrabismos, y su tratamiento depende del tipo y de la edad del paciente. En los niños dicho tratamiento suele ser largo y complejo, por lo que son necesarias numerosas revisiones y mucha paciencia, pues es necesario tratar además el defecto óptico y la ambliopía.

Diplopía

La diplopía o visión doble es la situación en la que un paciente ve dos veces un mismo objeto. Puede ser monocular o binocular. En el primer caso la visión doble permanece incluso cuando nos tapamos uno de los ojos, y suele deberse a astigmatismo, cataratas o algún problema retiniano.
Sin embargo, la diploppia binocular desaparece cuando nos ocluimos cualquiera de los dos ojos y es ocasionada por la existencia de un estrabismo. Dicho estrabismo puede estar originado por una enfermedad de la musculatura extraocular, de los nervios que controlan estos músculos, o bien por una enfermedad neurológica central (es decir, en el origen de estos nervios).

Conjuntivitis alérgica

La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva (membrana externa transparente que recubre la esclerótica, la capa blanca del ojo, y la superficie posterior de los párpados), producida por una reacción exagerada frente a determinadas sustancias exteriores (polen, ácaros, etc) que llamamos alergenos.
Se manifiesta por intenso picor ocular, enrojecimiento, edema palpebral, lagrimeo y a veces fotofobia. Existe varios tipos de conjuntivitis alérgica: estacional, perenne, vernal y atópica, variando la duración y gravedad de los síntomas entre ellas.
El diagnóstico se basa en la sintomatología del paciente y la exploración con la lámpara de hendidura.

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