Muy buenos todos los sicologos queme han respondido aquí la verdad yo estudié para ser profesora de
Muy buenos todos los sicologos queme han respondido aquí la verdad yo estudié para ser profesora de inglés y sigo estudiando para aprobar una certificación internacional hice un plan de negocios para abrir una institución educativa pero todavía no tengo los recursos económicos para abrir la institución voy a poner un letrero en mi casa para dar clases de inglés privadas desde un escritorio en mi casa y me gusta mucho la sicología en mi país Ecuador las universidades privadas y públicas la mayoría oferta sicología general pero para contratar siempre exigen que tengas el título de sicólogo clínico, entonces la posibilidad de estudiar sicología por el momento esta descartado para mí debo mantenerme enfocada y ahorrar poco a poco para tener buena acogida y muchos clientes para abrir mi institución educativa ya que ya no espero ser empleada ya que con mi sindrome del impostor, baja autoestima, yo crecí con padres que no me validaron mi opinión que me compararon que me subestimaron por eso hoy tengo que luchar con mi falta de confianza por eso yo prefiero ser independiente dueña de mi propio negocio a ser empleada y con respecto a la pregunta que les hice de que me me enamoré a los 15 y me rechazaron y a los 19 la coraza me impidió expresarme y sentía culpa por no haberme permitido una relación ya estoy tranquila con todas las palabras y consejos que me dieron pues hoy estoy casada y con mi hijo de 3 años ya no voy a juzgar a mi yo inexperta del pasado estaba creciendo y personalmente hoy me siento feliz con mi vida y todo lo que hoy soy y he logrado. Pues sigo sanando mi herida de rechazo mi desconfianza sobre mí misma la desconfianza de mis capacidades sigo sanando y creciendo.
8 respuestas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que compartes transmite un proceso personal muy valioso: estás intentando construir una vida propia, con tus recursos, tus tiempos y tus posibilidades reales. No estás esperando que todo esté perfecto para empezar. Estás buscando una forma concreta de avanzar desde donde estás ahora. Eso ya habla de fortaleza. A veces la falta de confianza no significa falta de capacidad. Significa que una persona ha crecido en un ambiente donde su criterio no fue suficientemente validado, donde fue comparada, subestimada o poco escuchada. Cuando eso ocurre durante años, la persona puede llegar a dudar de sus capacidades incluso cuando tiene formación, proyectos, inteligencia y deseos claros. El síndrome del impostor suele alimentarse de esa voz interna aprendida: “no soy suficiente”, “no estoy preparada”, “otros lo harán mejor”, “seguro no podré”. Pero esa voz no siempre representa la realidad. Muchas veces representa el eco de una historia donde no hubo suficiente reconocimiento. Tu idea de empezar con clases privadas desde casa puede ser un buen primer paso. No necesitas abrir una institución grande para demostrar que puedes. Puedes empezar de forma más sencilla, ganar experiencia, construir reputación, tener alumnos, mejorar tu método, ahorrar y comprobar poco a poco que tu proyecto tiene base. Emprender desde una herida de rechazo puede tener dos caras. Por un lado, puede darte autonomía, ilusión y dirección. Por otro, puede hacer que cada dificultad se viva como una confirmación de “no puedo” o “no valgo”. Por eso es importante que tu proyecto no dependa solo de demostrar algo a quienes no te validaron, sino de construir algo que tenga sentido para ti. También es muy significativo lo que dices sobre tu yo de 15 y 19 años. Dejar de juzgar a aquella versión de ti misma es un acto de madurez emocional. En aquel momento estabas creciendo, protegiéndote y aprendiendo a relacionarte con el amor, el rechazo y la vulnerabilidad. Hoy puedes mirar esa etapa con más comprensión, sin quedarte atrapada en la culpa. Sanar la herida de rechazo no significa que nunca vuelvas a dudar. Significa que, cuando dudes, puedas tratarte con más respeto y no convertir cada inseguridad en una sentencia contra ti. Ahora tienes una vida que valoras: tu matrimonio, tu hijo, tu formación, tus sueños profesionales y tu deseo de crecer. Eso no borra las heridas, pero muestra que no te han impedido seguir construyendo. Quizá el trabajo ahora sea avanzar con una mezcla de paciencia y disciplina: cuidar tu salud emocional, seguir formándote, poner metas pequeñas, no compararte tanto, aceptar que habrá miedo y actuar de todos modos. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Trabajar síndrome del impostor, baja autoestima y miedo a no ser suficiente. • Sanar heridas de rechazo, comparación y falta de validación familiar. • Fortalecer confianza para emprender y sostener tu proyecto profesional. • Diferenciar prudencia realista de bloqueo por inseguridad. • Construir una relación más amable con tus versiones pasadas. • Avanzar en tus objetivos sin que el miedo decida por ti. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Te cuento un poquito cómo lo veo: Por un lado, estás construyendo un proyecto propio con objetivos claros, adaptándote a tus circunstancias actuales y avanzando paso a paso. Esa capacidad de enfoque y constancia es un recurso muy valioso. Por otro lado, reconoces el impacto que han tenido en ti experiencias pasadas, como la falta de validación, el síndrome del impostor o la inseguridad. Es comprensible que estos aspectos sigan presentes, pero también es significativo que hoy puedas identificarlos y trabajar en ellos. A nivel personal, se observa una evolución importante: poder mirar tu historia sin juzgarte, entendiendo que actuabas desde la inexperiencia, forma parte del proceso de sanación. No se trata de eliminar completamente las inseguridades, sino de aprender a relacionarte contigo misma desde un lugar más comprensivo y seguro. Por lo que transmites, estás en un momento de avance y construcción, integrando tanto tus logros como tus dificultades. Si en algún momento quieres profundizar en este proceso y trabajar herramientas más concretas, tengo disponible un servicio de consulta por chat y también sesiones por llamada donde podemos abordarlo de forma más personalizada.
Hola. Al leerte, tengo la sensación de que has recorrido un camino mucho más largo del que a veces te reconoces. Por un lado, hablas de inseguridad, síndrome del impostor, baja autoestima y de haber crecido en un entorno donde sentías que tu opinión no era validada. Es comprensible que esas experiencias hayan dejado huella y que todavía hoy sigas trabajando en la confianza en ti misma. Pero, al mismo tiempo, también veo a una persona que ha estudiado, que sigue formándose, que ha elaborado un plan de negocio, que tiene objetivos claros, que está construyendo un proyecto propio y que no ha dejado de avanzar a pesar de las dudas. Muchas veces la autoestima no consiste en dejar de tener miedo, sino en seguir caminando incluso cuando el miedo aparece. También me parece muy significativo cómo hablas hoy de aquella adolescente que se enamoró, fue rechazada o no se atrevió a expresar lo que sentía. Da la impresión de que has empezado a mirarla con más comprensión y menos juicio. Y eso suele ser una señal de crecimiento emocional importante. Aquella joven no tenía la experiencia, los recursos ni la perspectiva que tienes hoy. Estaba aprendiendo, igual que todos aprendemos a esa edad. Por eso me alegra leer que ya no sientes la necesidad de castigarte por decisiones del pasado. Cuando miramos atrás desde el presente, es fácil olvidar que tomamos aquellas decisiones con las herramientas que teníamos entonces. Respecto a tu proyecto profesional, me parece sensato que estés priorizando tus objetivos actuales. A veces no podemos hacer todo a la vez, y elegir un camino no significa renunciar para siempre a otros intereses. La psicología puede seguir siendo algo que te interese y te aporte, aunque ahora tu energía esté centrada en tu proyecto educativo. Y hay algo que me gustaría destacar: dices que sigues sanando la herida de rechazo y la desconfianza en tus capacidades. Probablemente sea cierto. Pero también es cierto que mientras las sanas has construido una familia, has continuado estudiando, has desarrollado un proyecto empresarial y has seguido creciendo como persona. Eso habla de una fortaleza que quizá no siempre valoras lo suficiente. Ojalá puedas seguir avanzando hacia tus metas sin esperar a sentirte completamente segura. Muchas personas descubren que la confianza no aparece antes de actuar, sino después de acumular experiencias que les demuestran que son capaces. Te deseo mucho éxito con tu proyecto y con todo lo que estás construyendo. Y me alegra leer que, a pesar de las heridas que sigues trabajando, hoy puedes decir que te sientes feliz con tu vida y con la persona en la que te has convertido. Si en algún momento necesitas apoyo para seguir trabajando la autoestima, la inseguridad o el miedo al rechazo, puedes pedirme una cita online.
Qué alegría leer tu mensaje. No traes una pregunta esta vez, sino algo mejor: un balance de lo lejos que has llegado, y se nota en cada línea. Me quedo con varias cosas. Que cierres la herida de aquellos 15 y 19 años decidiendo no juzgar a tu yo del pasado es, posiblemente, lo más sano que se puede hacer con la propia historia: esa chica no estaba fallando, estaba aprendiendo con lo que tenía entonces. Tratarla con compasión en lugar de con reproche es exactamente lo contrario de cómo te trataron a ti de pequeña, y ahí se ve que estás rompiendo el patrón, no repitiéndolo. Y dices algo muy lúcido: que sigues sanando. Esa frase, dicha sin prisa por "terminar de curarte", es de alguien que ha entendido cómo funciona esto de verdad. La herida de rechazo y la desconfianza en una misma, cuando vienen de unos padres que no validaron ni acompañaron, no desaparecen de un día para otro; se van aflojando con el tiempo y con la vida que uno construye encima. Y tú estás construyendo una buena: una familia, un proyecto propio, una meta clara. Cada uno de esos logros, además, es una prueba en contra de esa vieja voz que te decía que no eras capaz. Sobre tu plan de empezar dando clases desde casa mientras ahorras para tu instituto: me parece sensato y valiente. Elegir la independencia no es huir de ser empleada; es construir un lugar donde tu valor no dependa de que otro te valide, que es justo la libertad que de niña te faltó. Hay coherencia profunda entre tu herida y tu sueño, y eso es hermoso. Y un guiño, porque lo mencionas: que te apasione la psicología, aunque ahora no puedas estudiarla, no tiene por qué quedar en nada. La vida da muchas vueltas, y esa curiosidad puede acompañarte de muchas formas —en cómo enseñas, en cómo crías a tu hijo, en cómo te entiendes a ti misma—. Nada de lo que te gusta de verdad se desperdicia. Sigue así. Estás haciendo un trabajo precioso contigo misma, y se te nota feliz, que al final es de lo que se trata.
Hola, se nota que has hecho un recorrido personal muy importante. Hay algo muy valioso en lo que dices: no solo estás intentando salir adelante económicamente, también estás aprendiendo a no mirarte con los ojos de quienes no te validaron. El síndrome del impostor, la baja autoestima o la desconfianza en tus capacidades muchas veces no aparecen porque una persona “no valga”, sino porque durante mucho tiempo no recibió una mirada suficientemente segura, confiada y reconocedora. Por eso ahora tu proyecto no es solo laboral: también es una forma de recuperar tu voz y demostrarte que puedes construir algo propio. Me parece muy sano que puedas mirar a tu yo del pasado con más ternura. A los 15 o 19 años uno no tenía las herramientas que tiene hoy. No se trata de juzgar a esa versión tuya, sino de comprenderla. Sigue avanzando paso a paso: empezar con clases privadas desde casa puede ser una buena forma de ganar experiencia, confianza y recursos. Y si en algún momento sientes que la herida de rechazo o la inseguridad te frenan demasiado, un proceso psicológico podría ayudarte a sostener mejor ese crecimiento personal y profesional. Vas por un camino muy bonito: sanar, emprender y dejar de vivir desde la comparación.
Hola. Al leerte, me llama la atención una contradicción muy frecuente: hablas de falta de confianza y síndrome del impostor, pero al mismo tiempo has terminado una carrera, sigues formándote, has elaborado un plan de negocio, estás emprendiendo y has construido una familia. A veces seguimos viéndonos con los ojos de la niña que fue comparada o poco validada, mientras que nuestra vida actual está mostrando una realidad muy diferente. Me parece muy positivo que hayas dejado de juzgar a tu yo del pasado y que puedas reconocer que hizo lo que pudo con los recursos que tenía en ese momento. Quizá la pregunta ya no sea cuánto te queda por sanar, sino cuánto espacio sigues dando a esas viejas heridas para definir quién eres hoy. Porque por lo que cuentas, tus acciones hablan de una mujer perseverante, capaz y valiente. Cuando aparezcan las dudas, pregúntate: "¿Estoy hablando desde la mujer que fui o desde la mujer que soy hoy?". A veces la respuesta está más en lo que hacemos cada día que en lo que pensamos sobre nosotros mismos. Te deseo mucho éxito en tus proyectos y que sigas reconociendo tus logros con la misma claridad con la que reconoces los obstáculos que has superado. Un saludo Tamara García
El síndrome del impostor tiene mucho sentido cuando se crece en un entorno donde los logros propios no eran reconocidos o donde lo que se recibía eran comparaciones y subestimación. Lo que hacen esos mensajes tempranos es instalarse como una voz interna que sigue haciendo el trabajo que hacían los padres: minimizar, dudar, restarle valor a lo que uno logra. La buena noticia es que ya lo has nombrado, y nombrar es el primer paso para no dejarse arrastrar sin cuestionarlo. El síndrome del impostor no dice nada sobre tus capacidades reales: dice que aprendiste a no confiar en ellas porque nadie te enseñó a verlas. Pero hay pruebas de que las tienes: has construido una vida que describes con gratitud, tienes proyectos propios, tomas decisiones desde tu criterio, y ests procesando todo esto con una claridad que no es poca cosa. El trabajo de sanar la herida de rechazo y la falta de autoconfianza es exactamente lo que describes que estás haciendo: reconocer el origen, no juzgarte por lo que fuiste en el pasado, y seguir creciendo. Ese proceso no es rápido, pero ya estás en él.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.


