Tienes que ser la/el mejor madre/padre, mejor pareja, mejor amiga/amigo, la/el mejor profesional.
Y parece que hay una regla invisible: cuanto más haces, más vales.
El problema es que ese listón es tan alto, tan irreal, que nunca se alcanza.
Y sin darte cuenta, la vida deja de ser un espacio para vivir y se convierte en un maratón constante.
Correr, cumplir, rendir, demostrar. Sin parar. Sin respirar.
Y nadie te pregunta algo esencial: ¿Qué necesitas tú ahora?
Tal vez no necesitas ser mejor.
Tal vez necesitas ser.
Bajar el ego, soltar el “tengo que”, y empezar a vivir con más ligereza, con más presencia, con más verdad.
Pararte no es rendirte.
Es empezar a escucharte.
Te invito a reservar cita conmigo y te permitas un espacio para atenderte y junta/os empezar el camino de tu bienestar.
Te espero con los brazos abiertos.
25/01/2026