Según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) en un estudio publicado en 2021 un 15,8% de los ciudadanos había sufrido al menos un ataque de pánico o de ansiedad desde que comenzó la pandemia del coronavirus.
Qué es un ataque de pánico y cuáles son sus síntomas
El ataque de pánico suele ocurrir de forma inesperada y sin que haya una causa aparente que lo provoque. Se produce mucho miedo, sensación de pérdida de control e incluso puedes sentir que estás teniendo un ataque cardíaco.
Los síntomas aparecen bien ocasionalmente o bien con frecuencia y no tienen porqué darse en la misma situación, sino que exista la posibilidad de que ocurran en distintos escenarios: conduciendo, en un supermercado o en una reunión familiar, por ejemplo.
Los síntomas suelen ser:
- Miedo intenso de peligro o de fatalidad inminente.
- Miedo a perder el control, incluso a morir.
- Miedo a volverse loco.
- Sensación de no poder respirar, ahogo.
- Taquicardias.
- Mareo, sensación de desmayo.
- Sensación de entumecimiento y hormigueo.
- Sentimientos de desrealización o despersonalización.
- Sudor y escalofríos.
Los síntomas alcanzan su pico en pocos minutos y después la persona se siente muy fatigada.
En el ataque de pánico se habla del miedo al miedo. Esto es porque lo que provoca temor son las sensaciones interoceptivas (fisiológicas o físicas). De hecho, el tratamiento irá enfocado sobre todo a estos aspectos.

Factores que influyen en la aparición
Los factores de riesgo serían por una parte biológicos: hay personas más propensas a padecer problemas de ansiedad y, por otro lado, también influye la historia de aprendizaje del individuo, tener padres ansiosos, por ejemplo, y que hayan ido modelando estrategias de afrontamiento no adaptativas.
No se puede decir que nada de esto sea determinante, ya que suele haber un suceso en el presente que acaba provocando el primer ataque. Descubrir los detalles de esa situación puede ser determinante para dirigir el tratamiento hacia aquellos estímulos del ambiente que se puedan haber condicionado al miedo para descondicionarlos, pero sobre todo la terapia iría encaminada a hacer exposiciones interoceptivas para que se conviertan en eventos neutros, es decir, que no produzcan miedo.
Tratamiento
El tratamiento basado en evidencia según P.Camuñas y N.Rodríguez (2006) sería la terapia cognitivo-conductual. En ella, un psicólogo realiza una evaluación, también para ver el componente de agorafobia (evitación de espacios y situaciones por miedo) que suele estar relacionado con los ataques de pánico; una sesión de psicoeducación para que el paciente entienda mejor la ansiedad.
Y como parte de la intervención cabe planificar exposiciones, tanto a las sensaciones físicas como a los estímulos ambientales que producen ansiedad. Todo ello estructurado y de forma progresiva, con herramientas, si es el caso, para facilitar las aproximaciones. Asimismo se procedería a una reestructuración cognitiva para cambiar creencias que fueran erróneas respecto a las situaciones que se perciben como un problema. Si quieres saber más información sobre cómo afrontar y recuperarse tras un ataque de pánico puedes consultar nuestra guía.
Referencias
- Rodríguez, P y Camuñas Sánchez Paulette (2006): “Cognitive behavioral therapy in a case of agoraphobia with panic disorder”. En EduPsykhé, Vol.5, núm. 1, 109-127.
- Alvarez García, H.B y Contreras, A.H (2019): “Intervención Cognitivo-Conductual en un caso de ataques de pánico”. En Revista de casos clínicos en salud mental,Vol.7, núm.1, 90-111.



