Artículos 26 octubre 2023

Qué es y cómo se puede tratar una distensión de ligamentos

Miguel Ángel Hernán Prado Traumatólogo
Miguel Ángel Hernán Prado
Traumatólogo

Las rodillas son las articulaciones que más sufren de nuestro cuerpo, puesto que aguantan todo nuestro peso y nos posibilitan andar, correr, etc.

Es una articulación formada por 3 huesos: la tibia, el fémur y la rótula; 2 membranas de fibrocartílago entre medias que son los meniscos y 4 ligamentos principales. Las lesiones de los ligamentos de la rodilla se producen principalmente durante la actividad deportiva, por golpes en mala postura o giros bruscos.

Es importante tratar las lesiones a tiempo ya que de lo contrario pueden provocar complicaciones a corto y largo plazo.

El ligamento colateral medial y el ligamento cruzado anterior son los dos ligamentos más frecuentemente lesionados, siendo las del colateral medial dos o tres veces más frecuentes.

¿Qué son los ligamentos y cuántos hay?

Los ligamentos son bandas elásticas de tejido fibroso que conectan los huesos entre sí y proporcionan estabilidad y fuerza a la articulación.

Clasificamos los ligamentos en función de donde se encuentran:

Intraarticulares

  • Ligamento cruzado anterior (LCA): ubicado en el centro de la rodilla, controla la rotación y el movimiento hacia delante de la tibia.
  • Ligamento cruzado posterior (LCP): ubicado en la parte posterior de la rodilla, controla el desplazamiento posterior de la tibia.

Extraarticulares

  • Ligamento lateral interno o colateral medial (LLI): es ancho y acintado. Tiene dos fascículos, uno superficial y otro profundo que se encuentra íntimamente unido a la cápsula articular y al menisco interno. Controla que la rodilla no se doble hacia adentro.
  • Ligamento lateral externo o colateral externo (LLE): es cilíndrico. Situado en la región lateral de la rodilla, uniendo fémur con cabeza del peroné. Se encuentra más alejado de la cápsula y del menisco. Controla que la rodilla no se doble hacia el exterior al realizar esfuerzos.

Causas y tipos de lesiones de ligamentos

Las causas de la rotura o lesión de los ligamentos se pueden producir por un mecanismo directo o indirecto. En el primero se produce un traumatismo directo que la deforma y el segundo con el pie bloqueado se produce un desplazamiento forzado de rodilla que excede la capacidad de protección de la musculatura y provoca el daño.

Según el tiempo de evolución de la lesión, las podemos clasificar en agudas o crónicas dependiendo de si el origen es reciente o se trata de lesiones de larga evolución.

Desde el punto de vista anatómico se clasifican en tres tipos:

  • Grado I: es una distensión o elongación del ligamento.
  • Grado II: es un rotura parcial del ligamento.
  • Grado III: es una rotura completa del ligamento.

Según la localización y ligamento afectado:

  • LLI: el tipo de lesión encontrado con más frecuencia es la desinserción tibial (40%) siguiendo a partes iguales las roturas de su mitad superior y media. Si el traumatismo es muy fuerte es la primera etapa de un desprendimiento meniscal interno y una ruptura del LCA ( Triada de O´Donoghue).
  • LLE: las lesiones se producen en toda la longitud acompañadas casi siempre por roturas capsulares o en las inserciones con arrastre óseo.
  • LCA: puede producirse un ruptura total (casi siempre de la inserción superior), ruptura parcial (de alguno de sus haces) o arrancamiento de las espinas tibiales. Su rotura es muy frecuente en deportes como el fútbol, esquí y baloncesto y en muchas ocasiones se asocia a roturas de meniscos y el del ligamento lateral interno.
  • LCP: las más frecuentes son las roturas parciales y en los casos de rotura completa puede asociarse un arrancamiento óseo tibial. Su rotura se suele producir por accidentes de tráfico o golpes directos sobre la pierna al caerse alguien encima, doblar o extender demasiado la rodilla. Son más infrecuentes ya que requieren un traumatismo mayor.

¿Qué síntomas provocan?

Dependerá del grado de lesión y del ligamento afectado:

Ligamentos laterales interno/externo:

Suele notarse un pequeño chasquido y los síntomas más inminentes son la inflamación y el dolor. Según la gravedad de la rotura:

  • Primer grado o leve: dolor puntual al caminar, sin inestabilidad ni derrame.
  • Segundo grado o moderado: el dolor, la inflamación y los derrames son mayores. Aparece una inestabilidad moderada.
  • Tercer grado o severo: el ligamento se ha roto totalmente. Inflamación, dolor intenso e inestabilidad.

Ligamentos cruzados:

  • Ligamento cruzado anterior: suelen provocar dolor, inflamación con derrame, en ocasiones importante, e inestabilidad al caminar. A posteriori, tras la reducción de la inflamación, y si la rotura es completa la sensación más frecuente es el fallo o “se me va”, lo que se llama inestabilidad.
  • Ligamento cruzado posterior: suelen provocar dolor, inflamación y rigidez en ocasiones.
hombre lesion ejercicios fisioterapia Los ligamentos son bandas elásticas de tejido fibroso que conectan los huesos entre sí y proporcionan estabilidad y fuerza a la articulación.

¿Cómo se diagnostican las lesiones de los ligamentos de la rodilla?

Además de la historia clínica detallada para valorar el mecanismo de producción, será necesario un examen físico completo por un especialista (valorará el grado de inestabilidad, localización del dolor, limitación o no de la movilidad, derrame articular, edema o hematoma, y realizará un examen comparativo con la otra pierna).

Otros procedimientos de diagnóstico pueden incluir:

  • Rayos X: para descartar lesión ósea, cuerpos libres o calcificaciones.
  • RMN: valorar lesiones óseas, de meniscos y cartílago.
  • Artroscopia: cuando existan dudas de la afectación real de los ligamentos intraarticulares o meniscos.

Tratamiento de las lesiones ligamentosas

El tratamiento agudo de todas las lesiones siempre será el mismo:

  • Aplicar frío en la zona de la lesión.
  • Reposo al menos de 24-48 horas.
  • Vendar o inmovilizar la articulación con vendaje o rodillera.
  • Mantener la pierna en alto con apoyo parcial con muletas.

Dependiendo del ligamento afectado:

Tratamiento de las lesiones del LLI:

En principio el tratamiento es conservador, y según el nivel de la lesión:

  • Grado 1: vendaje elástico o rodillera con refuerzos laterales y apoyo parcial.
  • Grado 2: usar rodillera articulada durante 3 semanas sin apoyo la primera semana.
  • Grado 3: usar rodillera articulada durante 4 semanas sin apoyo inicial la primera semana. En algunos casos y en deportistas será necesario un tratamiento quirúrgico.

Tratamiento de las lesiones del LLE:

Dependerá del nivel de la lesión:

  • Rotura parcial: inmovilización con vendaje o rodillera de refuerzos.
  • Rotura completa: será necesario un tratamiento quirúrgico para no dejar secuelas.

Tratamiento de las lesiones del LCA:

Si se trata de una rotura parcial el tratamiento en principio será conservador con una rodillera articulada si no se aprecia clara inestabilidad ni existen lesiones asociadas.

En el caso de una rotura completa se planteará un tratamiento quirúrgico salvo pacientes de edad avanzada, poca actividad física o estabilidad global buena tras un periodo de inmovilización y posterior fisioterapia.

Tratamiento de las lesiones del LCP:

La mayoría de lesiones del LCP se podrán tratar de manera conservadora con el empleo de una rodillera articulada y posterior rehabilitación. Solo en los casos de inestabilidad franca o en deportistas de alto rendimiento se planteará la reparación quirúrgica.

Factores que influyen en la decisión del tratamiento

La decisión del tratamiento se tomará en conjunto con el paciente dependiendo de los siguientes factores:

  • Grado de lesión del ligamento.
  • Existencia de lesiones asociadas (ligamentos, meniscos, cartílago, etc).
  • Edad de paciente y estado general.
  • Nivel de actividad.
  • Ocupación.
  • Participación deportiva y expectativas funcionales.
  • Frecuencia y gravedad de episodios de inestabilidad.
  • Compromiso en la rehabilitación postoperatoria.

El tratamiento de las lesiones de ligamentos en la rodilla sigue generando controversia, ya que algunos pacientes refieren pérdida de la funcionalidad de la rodilla posterior a una lesión ligamentosa mientras que otros permanecen relativamente asintomáticos y después de un tiempo pueden retomar sus actividades.

Tratamiento conservador

Los objetivos a conseguir son reducir el edema y el dolor, restablecer el arco de movilidad y recuperar el control y la resistencia muscular para proteger a la rodilla de una nueva lesión.

Tras una fase inicial de inmovilización según la gravedad, se deben de iniciar tempranamente ejercicios para recuperar la extensión activa y la marcha normal. Posteriormente se iniciará un programa más intenso de fisioterapia para mejorar la resistencia muscular.

Tratamiento quirúrgico

Dependerá del ligamento y el grado de afectación.

Como hemos analizado en el artículo, las posibilidades de lesiones ligamentosas en la rodilla son múltiples si hemos sufrido un traumatismo importante.

La recomendación será por tanto aplicar el tratamiento estándar recomendado y acudir para ser valorado por un traumatólogo si los síntomas persisten o existe una clara pérdida de la función.

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