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Enero y la autoexigencia: cuando empezar el año pesa más de lo que ayuda
Enero llega con gimnasios llenos, agendas nuevas y una idea flotando en el ambiente: este año tengo que hacerlo mejor.
Mejor contigo. Mejor con el trabajo. Mejor con el cuerpo. Mejor con la vida.
Y, sin embargo, a los pocos días aparece algo distinto.
Cansancio. Presión. Una sensación rara en el cuerpo.
Como si empezar el año fuera más una carrera que un comienzo.
Si te pasa esto, no es una rareza tuya. Está descrito desde hace años en la literatura clínica.
Sabemos que los periodos de “reinicio” —como enero— activan especialmente la autoexigencia y el malestar emocional, sobre todo en personas con altos niveles de responsabilidad, perfeccionismo o diálogo interno crítico.
No es falta de motivación. Es sobrecarga.
¿Por qué enero nos remueve tanto?
Porque no solo cambian los propósitos. Cambia el contexto interno.
Venimos de semanas intensas a nivel emocional, social y económico, y el sistema nervioso no se resetea el día 1. Cuando acumulamos demasiadas demandas, el organismo entra en un estado de alerta sostenida: cuesta más regular emociones, aumenta la irritabilidad y aparece una sensación constante de “no llegar”.
Y además, enero nos confronta con una versión idealizada de nosotras mismas:
– la que debería poder con todo
– la que no falla
– la que empieza el año fuerte y ordenada
El problema es que esa versión no existe. Y perseguirla pasa factura.
Autoexigencia NO es motivación
Muchas personas confunden exigirse con cuidarse. Pero clínicamente, la autoexigencia suele sostenerse en el miedo a no ser suficiente y en una relación muy dura con el error.
Por eso tantos propósitos se abandonan pronto y dejan detrás culpa, frustración y la sensación de “otra vez he fallado”. No porque no puedas cambiar, sino porque el cambio se está pidiendo desde la presión, no desde la comprensión.
Un enfoque terapéutico diferente
En terapia trabajamos precisamente esto: entender por qué te exiges así, qué función cumple esa exigencia y cómo afecta a tu bienestar, tu autoestima y tus decisiones. No se trata de hacer menos, sino de dejar de tratarte como si siempre fueras tarde.
A veces, el verdadero inicio de año no va de proponerte más cosas, sino de aprender a relacionarte contigo de una forma menos punitiva y más realista.
Si al leer esto te has sentido identificada, quizá no necesites otro propósito. Quizá necesites un espacio donde parar, entender qué te pasa y empezar el año desde un lugar más amable y sostenible.
Acompañarte en ese proceso es parte de mi trabajo como psicóloga. Estoy aquí si lo necesitas.
10/01/2026