Hola.tengo una enfermedad .y mi madre se agarra de eso . Tengo mucha bronca la verdad Ella dice q
Hola.tengo una enfermedad .y mi madre se agarra de eso . Tengo mucha bronca la verdad Ella dice que si no me acompaña me pasará algo . Que me quiere poner una acompañante .para que yo esté segura Toda la vida me jodió .arruino mi vida Por qué no se busca un chongo .hombre .que la quiera y no me jode más . Tuve que mentir algunas veces .es muy sobreprotectora Nunca me dejó salir sola con mis amigos. Se hace la víctima Cómo puedo hacer para poder salir sola? Ella me manipula .todo el tiempo. Es muy mala De verdad No sé que hacer estoy desesperada posta . Me pone muy nerviosa . Quiere que me mudé con ella. También por que quiere vender la casa .. Tengo mucha bronca Voy a terapia hace poco . Pero esto es hace años .discutimos seguido y siempre responde de mala manera .. No sé que hacer . Ayuda!!! Ya hablé con ella no sirve por qué es muy cabeza dura. . Se mete en. Mis proyectos para sacar beneficios .ella Eso pienso yo Esto no es justo ni lindo .
10 respuestas
Buenos días. Is iría bien hacer algunas sesiones de terapia familiar. A ver si la puedes convencer...si no, puedes probar de tener tu espacio. Un saludo.
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Hola, no sé qué edad tienes, lo cierto es que estas inmersa desde niña en una relación dañina que no te permite desplegar tu ser. Ahora estas siendo muy consciente de ello y te urge liberarte de todo eso que te limita innecesaria y dañinamente. Empezar terapia (entiendo que es psicologo/a) es un paso importante, si has encontrado a un buen profesional, necesitarás tiempo para salir de la tela de araña en la que estás atrapada. Tu mensaje me llega más bien como que tú sabes bien qué tienes que hacer, pero tienes miedo de asumir la responsabilidad de tu vida y estas pidiendo "permiso" o "aprobación" de alguien externo a quien le concedes autoridad, en este caso, los psicólogos que te contestamos. Atrévete a ser tú con la ayuda de tu terapeuta
Hola. Se nota que estás muy cansada y muy enfadada con esta situación, y por lo que cuentas no parece algo puntual, sino una dinámica que llevas arrastrando desde hace muchos años. Me llama la atención que, más allá de la enfermedad que comentas, gran parte de tu malestar parece estar relacionado con la sensación de no poder decidir sobre tu propia vida. Cuando una persona siente que constantemente la vigilan, la protegen en exceso, cuestionan sus decisiones o intentan decidir por ella, es normal que aparezcan rabia, frustración e incluso ganas de alejarse. Ahora bien, también conviene tener cuidado con algo. Cuando llevamos mucho tiempo sintiéndonos invadidos por alguien, podemos acabar interpretando todo lo que hace desde ese mismo filtro. Es posible que tu madre sea sobreprotectora y que algunas de sus conductas te hagan daño, pero eso no significa necesariamente que todas sus decisiones tengan la intención de perjudicarte. A veces el exceso de control nace del miedo, aunque el resultado para quien lo recibe sea igualmente asfixiante. Por otro lado, si eres adulta y tienes capacidad para tomar tus propias decisiones, el objetivo probablemente no sea convencer a tu madre de que cambie de opinión. Por lo que cuentas, ya has intentado hablar con ella muchas veces y no parece estar funcionando. En estos casos suele ser más útil trabajar los límites que seguir intentando obtener comprensión o permiso. Por ejemplo, hay una diferencia importante entre decir: “Necesito que entiendas que puedo salir sola” y decir: “Voy a salir sola”. Lo primero depende de que ella cambie. Lo segundo depende de ti. Sé que esto puede resultar difícil, especialmente si durante años has aprendido a anticipar su reacción, su enfado o su preocupación. Pero precisamente por eso el trabajo terapéutico suele centrarse en fortalecer la autonomía, tolerar la culpa que aparece cuando ponemos límites y diferenciar el miedo de nuestros familiares de nuestras propias capacidades. Me parece una buena noticia que hayas empezado terapia recientemente. Todo lo que describes —la sobreprotección, la dificultad para independizarte emocionalmente de su opinión, las discusiones repetidas y la sensación de que tus proyectos no te pertenecen del todo— son temas muy importantes para trabajar en consulta. Mientras tanto, intenta preguntarte algo: si tu madre siguiera pensando exactamente igual que ahora durante los próximos diez años, ¿qué decisiones necesitarías tomar tú para construir la vida que deseas? A veces esa pregunta ayuda a colocar el foco donde realmente tenemos margen de actuación. Si esta situación continúa generándote tanta angustia, sigue llevándola a terapia. Hay mucho trabajo posible en torno a los límites, la autonomía y la gestión de la culpa que suele aparecer cuando empezamos a ocupar nuestro propio espacio. Y si lo deseas, también puedes pedirme una cita online.
Hola. Te leo y noto lo desbordada que estás ahora mismo, así que lo primero: tiene todo el sentido que estés agotada. Sentir que no puedes moverte con libertad en tu propia vida, y chocar una y otra vez con la misma pared, cansa muchísimo. La bronca que tenés es comprensible. Quiero ayudarte a ordenar un poco esto, porque cuando hay tanta rabia acumulada todo se mezcla y cuesta ver. Lo que describís —sentir que tu independencia está limitada, que no podés salir sola, que cada conversación termina mal— es un conflicto real y muy difícil, sobre todo cuando viene de años. No estoy ahí para saber qué hay exactamente detrás de la actitud de tu mamá, pero sí puedo decirte que el objetivo importante no es ganarle la discusión ni cambiarla a ella —eso, como ya comprobaste, no funciona y solo suma desgaste—, sino encontrar la forma de recuperar tu propio espacio. Y aquí va lo más importante de todo, y me alegra mucho que ya lo tengas: estás yendo a terapia. Este tema —que viene de años, que te genera tanta bronca, que toca tu autonomía y tu relación más difícil— es exactamente para lo que sirve ese espacio. Lo que has escrito acá, llevalo tal cual a tu próxima sesión. Tu terapeuta sí puede acompañarte de verdad en esto: ayudarte a entender la dinámica con tu mamá, a poner límites de forma que no te exploten en la cara, y a ir construyendo tu independencia paso a paso. Eso no se resuelve de un día para otro ni en un mensaje, pero se trabaja, y vos ya empezaste el camino. Una sola cosa sobre lo que mencionás de tu salud: como no sé de qué se trata, no puedo opinar sobre eso en concreto, y es justo algo para hablar con claridad con tu terapeuta y con tu médico —para que la decisión sobre tu seguridad y tu autonomía se base en información real y no en el miedo de nadie—. No estás sola en esto, y el hecho de que estés pidiendo ayuda y ya estés en terapia dice que estás haciendo lo correcto. Date un respiro: esto se puede ir desenredando.
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que cuentas muestra una situación de mucha tensión, rabia y agotamiento. Parece que llevas años sintiendo que tu madre utiliza tu enfermedad como argumento para controlar tu vida, limitar tus salidas, intervenir en tus decisiones y mantenerte cerca de ella. Entiendo que eso pueda generar una mezcla de enfado, desesperación, culpa y sensación de estar atrapada. Cuando existe una enfermedad, es normal que una madre pueda preocuparse. Pero preocuparse no significa decidir por ti, invadir tu autonomía o impedirte vivir. La protección, cuando se vuelve excesiva, puede terminar siendo control. Y una persona puede necesitar apoyo sin perder su derecho a tomar decisiones. La pregunta clave sería ¿qué necesitas realmente por tu salud y qué está usando tu madre como excusa para controlar? Esa diferencia es importante. Quizá hay aspectos en los que sí necesitas cuidado, previsión o apoyo. Pero eso no significa que no puedas salir, tener amigos, hacer proyectos, vivir tu vida o decidir con quién estar. También conviene bajar un poco la intensidad antes de actuar. Ahora hay mucha bronca acumulada, y es comprensible, pero si hablas desde la explosión probablemente la conversación acabe en pelea y ella se coloque aún más en el papel de víctima o de madre preocupada. Necesitas límites, pero límites claros, no discusiones interminables. Un límite posible sería... “Entiendo que te preocupes por mi salud, pero necesito recuperar autonomía. No quiero vivir controlada ni acompañada todo el tiempo. Si hay algún cuidado médico concreto, lo organizo con mi médico y mi terapeuta, pero mis salidas y mis decisiones personales no pueden depender solo de tu miedo.” También puedes concretar... “Voy a salir sola tal día, a tal hora, y volveré a tal hora. Si necesito ayuda, avisaré. Pero no voy a pedir permiso para cada cosa.” Si tu enfermedad implica algún riesgo real, es mejor que el plan de autonomía lo hables con tu médico o terapeuta: qué puedes hacer sola, qué precauciones necesitas, qué señales de alarma debes tener en cuenta y qué apoyos serían razonables. Así no queda todo en una pelea entre tu madre y tú, sino en un criterio más objetivo. Respecto a mudarte con ella, si tú no quieres y eres adulta, conviene no decidir desde la presión. Mudarte con una persona que ya sientes controladora puede aumentar tu sensación de encierro. Antes de aceptar, sería importante valorar alternativas, otros familiares, apoyo social, ayudas, alquiler compartido, orientación legal o recursos comunitarios, según tu situación. También sería muy útil trabajar esto en terapia, pero de forma concreta. No solo “hablar de tu madre”, sino preparar un plan de límites... qué vas a permitir, qué no, qué harás cuando insista, cómo vas a responder cuando se victimice y qué pasos reales puedes dar para ganar autonomía. No necesitas convencerla para empezar a poner límites. Si ella es muy rígida, quizá nunca valide tu necesidad de independencia. Entonces el trabajo no será lograr que ella lo entienda todo, sino que tú puedas actuar con más firmeza sin quedarte atrapada en su miedo, su culpa o su presión. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Diferenciar cuidado real de control familiar. • Trabajar rabia, culpa y sensación de estar atrapada. • Aprender a poner límites claros sin entrar en peleas constantes. • Construir autonomía adaptada a tu situación de salud. • Preparar conversaciones difíciles con tu madre. • Tomar decisiones sobre salidas, vivienda y proyectos desde más calma y seguridad. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Siento que estés viviendo una situación tan cargada emocionalmente. Se mezcla enfado, sensación de invasión de límites y mucha necesidad de independencia. Puede entenderse como una dinámica en la que hay una combinación de sobreprotección, conflicto relacional y preocupación por la seguridad (también condicionada por tu enfermedad), que tu madre expresa a través del control, mientras tú lo vives como falta de respeto a tu autonomía. Este tipo de patrones suelen mantenerse en el tiempo y generan mucha tensión. En lo práctico, suele ayudar más centrarse en reforzar tu autonomía de forma progresiva (por ejemplo, salidas graduales y decisiones claras sin entrar en discusiones largas), y en poner límites breves y consistentes, evitando justificarte en exceso para no alimentar el conflicto. El trabajo personal en terapia puede ser muy útil para gestionar la rabia acumulada, la culpa y la ansiedad que esta dinámica genera, así como para fortalecer la seguridad al tomar decisiones propias. Si lo necesitas, puedo acompañarte en este proceso desde la orientación psicológica. Ofrezco sesiones con un coste accesible, pensadas para facilitar el acceso al apoyo profesional sin que la parte económica sea un obstáculo.
Lo que describes tiene un nombre: sobreprotección. Y cuando se sostiene en el tiempo y usa la enfermedad como justificación, puede convertirse en una forma de control que, aunque a veces venga del miedo genuino, termina limitando gravemente tu autonomía y tu vida. Tu enojo es válido: crecer sin poder salir sola, tener que mentir, sentir que cada decisión tuya pasa por su aprobación —eso tiene un costo real en tu bienestar y en tu desarrollo como persona adulta. Desde la psicología, este tipo de dinámica suele tener más que ver con la ansiedad de quien cuida que con lo que la persona con la enfermedad realmente necesita. Muchas veces quien sobreprotege no puede tolerar la incertidumbre y usa el control como forma de manejar su propio miedo. Eso no lo hace menos pesado para ti, pero puede ayudar a entender que no es únicamente contra ti. La clave no suele estar en convencerla —si ya probaste, sabes que no funciona— sino en trabajar desde ti misma: construir límites, identificar dónde puedes ganar terreno de a poco, y aprender a actuar desde tu propio criterio. Que estés en terapia es el camino correcto para hacer exactamente eso.
Hola. Si estás en proceso de terapia, ello puede ayudarte a manejar la situación. Deberás trabajar sobre tus herramientas internas y estrategias pra aprender a gestionar tus emociones y modificar ese vínculo para dejar de sufrir. A veces retirarse es lo único que puede salvarnos.
Hola. Siento mucho que estés viviendo esto con tanta angustia. Se nota que llevas años sintiéndote invadida, controlada y poco escuchada, y es comprensible que aparezca mucha bronca cuando sientes que tu madre usa tu enfermedad como argumento para decidir por ti. Es importante diferenciar dos cosas: una cosa es que, por tu enfermedad, puedas necesitar ciertos cuidados, precauciones o apoyos concretos; y otra muy distinta es que eso se convierta en control, sobreprotección o pérdida de autonomía. Tener una enfermedad no significa que no tengas derecho a salir, decidir, tener proyectos, amistades, privacidad y vida propia. Si realmente existe algún riesgo médico, lo ideal sería que no lo defina solo tu madre. Puedes pedir a tu médico o profesional de referencia que te explique con claridad qué puedes hacer sola, qué precauciones necesitas y en qué situaciones sí sería recomendable estar acompañada. Incluso podrías pedir pautas por escrito. Eso puede ayudarte a separar cuidado real de miedo o control familiar. También es importante entender que quizá no puedas convencerla con más discusiones. Si ya hablaste muchas veces y siempre termina igual, puede ser más útil empezar a poner límites concretos que seguir intentando que ella lo entienda todo. Por ejemplo: “Entiendo que te preocupes, pero voy a salir sola. Si necesito ayuda, te avisaré”. O: “No voy a mudarme contigo sin pensarlo y sin hablarlo antes con mi terapeuta”. Los límites no siempre evitan que la otra persona se enoje, pero sí te ayudan a dejar claro qué decisiones te pertenecen. Para poder salir sola, quizá te ayude hacerlo de manera gradual y planificada: empezar con salidas cortas, a lugares conocidos, avisando a alguien de confianza si eso te da seguridad, llevando el móvil cargado y teniendo claro a quién llamar si necesitas ayuda. No para obedecer a tu madre, sino para que tú misma recuperes confianza y autonomía. Respecto a la casa y la posibilidad de que quiera que te mudes con ella, intenta no tomar decisiones desde la desesperación. Si hay vivienda, dinero, dependencia económica o presión familiar de por medio, sería recomendable buscar orientación legal, social o familiar antes de aceptar algo que luego te deje más atrapada. Puedes pedir ayuda a un trabajador social, asesoría jurídica o alguna persona de confianza que pueda acompañarte a pensar opciones reales. Me parece muy importante que ya estés yendo a terapia. Lleva este tema tal cual, incluso con la intensidad con la que lo escribiste aquí. No hace falta suavizarlo. Tu terapeuta puede ayudarte a ordenar la bronca, trabajar la culpa, fortalecer límites y construir un plan de independencia posible y seguro. También sería bueno que intentes no quedarte sola con todo esto. Busca una red fuera de tu madre: amistades, familiares más neutrales, profesionales, grupos de apoyo o personas que respeten tu autonomía. Cuando una relación familiar es muy absorbente, recuperar apoyo externo es fundamental. Tu enojo tiene sentido, pero intenta usarlo como señal de que necesitas límites, no como algo que te lleve a explotar o a quedarte sin salida. No tienes que resolver toda tu vida de golpe. El primer paso puede ser muy concreto: hablarlo en terapia, definir qué decisión necesitas proteger ahora y empezar a poner un límite pequeño pero firme. Si en algún momento sientes que la desesperación es muy intensa, que puedes hacerte daño, que puedes perder el control o que no estás segura, busca ayuda urgente y no te quedes sola. Pero fuera de ese caso, esto no se resuelve obedeciendo más ni peleando más, sino construyendo poco a poco autonomía, apoyo y límites claros.
Hola, gracias por compartir, a veces es complicado poner limites a las relaciones familiares y mas cuando siempre la dinámica familiar ha sido una es difícil cambiarla pero podemos trabajar en eso en psicoterapia, aprender que limites son los que nos hacen sentir cómodos con cada persona y después aprender a ponerlos en práctica. Podemos continuar esa conversación con una asesoría gratuita, puedes encontrar mi contacto buscando mi nombre en internet. Gracias.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.




