Me atrae la idea de ser penetrada y me puedo excitar cuando un hombre me toca, pero luego me da asco
Me atrae la idea de ser penetrada y me puedo excitar cuando un hombre me toca, pero luego me da asco y no me da la sensación de querer "comerlos" como dicen. Incluso deseo más estar con una mujer que con un hombre, me molesta que me relacionen con hombres, mi deseo es estar más con mujeres y puedo sentir ese famoso que quiero "comer" a la otra persona. Estoy pensando que soy lesbiana, me repugnan los hombres, sólo me atraen para lo sexual y nada más, pero igual, me desagrada. ¿Soy lesbiana o estoy rechazando que me gusten hombres?
14 respuestas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por cómo lo expresas, mi impresión es que estás intentando ponerle nombre a algo que para ti no es solo sexual, sino también emocional, corporal e identitario. No puedo decirte desde fuera si eres lesbiana, bisexual, si estás en proceso de exploración o si hay rechazo hacia una parte de tu deseo. Eso no se decide por una frase ni por una reacción aislada. Pero sí hay algo relevante, cuando hablas de mujeres, parece aparecer más deseo, más atracción global, más conexión y más sensación de querer estar. Cuando hablas de hombres, aparece excitación en algunos aspectos, pero también rechazo, desagrado o repugnancia. La excitación corporal no siempre define por completo la orientación. A veces el cuerpo puede responder ante ciertos estímulos sexuales sin que eso implique deseo afectivo, deseo de vínculo o deseo de construir una relación con esa persona. La orientación suele tener que ver no solo con lo que excita, sino con hacia quién se dirige el deseo, la ternura, la intimidad, la fantasía, la admiración y el proyecto afectivo. También conviene no forzarte a encajar rápidamente en una etiqueta. Las etiquetas pueden ayudar cuando dan calma y sentido, pero pueden agobiar cuando se usan como examen... “¿soy esto o estoy negando aquello?”. La pregunta quizá no es solo “qué soy”, sino “con quién me siento más libre, más conectada y más yo”. Si te molesta que te relacionen con hombres y sientes que tu deseo va más claramente hacia mujeres, merece la pena escucharlo sin pelearte contigo. No hay nada malo en ello. Tampoco necesitas demostrarlo ni justificarlo ante nadie. La terapia psicológica, puede ayudarte a: • Explorar tu orientación sexual sin juicio ni presión. • Diferenciar excitación física, deseo emocional y deseo relacional. • Entender si hay rechazo, miedo, culpa, vergüenza o presión social influyendo. • Vivir tu sexualidad con más calma y menos confusión. • Dejar de examinarte constantemente para encontrar una respuesta perfecta. • Construir una identidad afectiva y sexual más libre y coherente contigo. No necesitas castigarte por no tenerlo todo claro. A veces la claridad aparece cuando dejamos de obligarnos a resolverlo desde el miedo. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Hola. Por lo que describes, parece que existe una diferencia entre la atracción sexual y la atracción afectiva o romántica. Algunas personas experimentan deseo sexual hacia un sexo, pero se sienten emocionalmente más conectadas o ilusionadas con otro. Otras descubren con el tiempo que su orientación es diferente de lo que pensaban. No hay una única forma de vivir la orientación sexual. Con la información que aportas no es posible concluir si eres lesbiana, bisexual o si estás atravesando un proceso de exploración. Lo importante es que no necesitas encontrar una etiqueta de inmediato. Más que preguntarte "¿qué soy?", puede ser útil observar con quién te sientes realmente cómoda, con quién deseas construir intimidad y qué relaciones te hacen sentir auténtica y en paz. Si esta duda te genera mucho malestar o lleva tiempo ocupando gran parte de tus pensamientos, un proceso terapéutico puede ayudarte a explorarla sin prisas y sin juicios, favoreciendo que la respuesta surja desde tu propia experiencia y no desde el miedo o la presión por definirte. Un saludo.
Gracias por compartir algo tan personal. Lo primero que me gustaría transmitirte es que no hay prisa por ponerle una etiqueta a lo que estás sintiendo. La orientación sexual es un aspecto complejo que no siempre se descubre de forma inmediata ni se vive de manera lineal. A veces existe atracción física, otras veces atracción romántica, emocional o afectiva, y no siempre coinciden. También puede ocurrir que determinadas experiencias, creencias o emociones influyan en cómo vivimos el deseo y las relaciones. Por lo que cuentas, parece que con las mujeres experimentas un deseo que sientes más espontáneo, más completo y más coherente contigo. En cambio, con los hombres describes una experiencia mucho más ambivalente: puede existir excitación física en algunos momentos, pero después aparece rechazo, malestar o incluso asco. Merece la pena explorar qué significado tiene esa reacción antes de sacar conclusiones. Más que preguntarte si “eres lesbiana o no”, quizá podría ser útil preguntarte: ¿con quién siento que puedo ser yo misma?, ¿con quién deseo construir intimidad?, ¿qué tipo de vínculo imagino cuando pienso en mi futuro?, ¿qué emociones aparecen cuando dejo de lado lo que creo que debería sentir? No existe una única forma de descubrir la propia orientación sexual, ni una respuesta que pueda darse desde fuera. Permitirte explorar lo que sientes sin juzgarte y sin exigirte una definición inmediata suele ser un camino mucho más amable y respetuoso contigo misma. Si estas dudas te generan mucho malestar o confusión, un proceso terapéutico puede ofrecerte un espacio seguro para comprender lo que estás viviendo, sin presiones y sin necesidad de encajar en una etiqueta antes de tiempo.
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo. Por escrito y sin un proceso terapéutico de por medio no es posible (ni sería correcto) decirte "sos esto o aquello". La orientación sexual no se diagnostica, se descubre y se va construyendo en cada persona, a veces de forma clara y rápida, otras veces con ambivalencias como las que describís. Algunas cosas que sí puedo ofrecerte para pensar: Que el cuerpo responda fisiológicamente a un estímulo (excitarte cuando un hombre te toca) no equivale automáticamente a deseo en el sentido más amplio. La excitación genital y el deseo subjetivo no siempre van de la mano; pueden disociarse, y de hecho es algo que se trabaja bastante en sexología. Que tu cuerpo "responda" no contradice que tu deseo, tu fantasía y tu interés afectivo-erótico estén puestos en otro lugar. La diferencia que marcás entre "querer comer" a alguien (un deseo activo, de búsqueda, de entrega) versus una atracción que se agota en lo genital y deja asco después, es un dato importante y muy tuyo: no es lo mismo desear a alguien que tolerar o incluso disfrutar momentáneamente un contacto físico sin que eso implique deseo de vínculo. Preguntarte "¿soy lesbiana o estoy rechazando que me gusten los hombres?" ya es en sí mismo un trabajo psíquico valioso, pero es una pregunta que generalmente no se resuelve sola ni rápido por more de la culpa o el rechazo: a veces hay rechazo defensivo (negar un deseo por hombres que resulta conflictivo), y otras veces hay una orientación genuina que se va aclarando con el tiempo. Ambas cosas no se distinguen "desde afuera", se elaboran en un espacio de escucha. Mi sugerencia es que puedas trabajar esto en un proceso terapéutico (orientación psicoanalítica, por ejemplo) donde puedas explorar sin presión de etiquetarte rápido: de dónde viene el asco, qué representa para vos un hombre más allá de lo sexual, y qué lugar ocupa el deseo hacia las mujeres en tu historia y tus vínculos. No hace falta resolver la pregunta "soy o no soy" para empezar a entender mejor lo que sentís. Quedo a disposición si querés profundizar.
Te pueden gustar las mujeres y los hombres, pero tal vez te den asco por alguna experiencia propia o vicaría.
Por lo que cuentas, no es posible determinar tu orientación sexual con certeza, y tampoco creo que sea útil precipitar una etiqueta. La orientación sexual no se define por un único aspecto, sino por el conjunto de la atracción emocional, romántica y sexual que experimentas de forma mantenida en el tiempo. En tu caso, describes algo importante: parece que con las mujeres no solo aparece la atracción sexual, sino también el deseo de intimidad y de compartir una relación. En cambio, con los hombres refieres que puede existir excitación física o respuesta al contacto, pero posteriormente aparece rechazo, desagrado y no deseas establecer un vínculo con ellos. Es importante saber que la excitación física no siempre coincide con aquello que realmente deseamos. El cuerpo puede responder a determinados estímulos sin que eso defina la orientación sexual. Del mismo modo, sentir rechazo hacia los hombres no implica automáticamente que estés negando una atracción hacia ellos. Más que preguntarte “¿soy lesbiana o estoy reprimiendo que me gusten los hombres?”, quizá sea más útil observar con quién te imaginas construyendo una relación, con quién te sientes ilusionada, con quién deseas compartir afecto e intimidad y qué relaciones te hacen sentir auténtica y en paz. Muchas personas descubren su orientación precisamente prestando atención a esas experiencias, sin forzarse a encajar en una etiqueta antes de tiempo. Si esta duda te está generando mucha ansiedad o llevas tiempo dándole vueltas sin encontrar tranquilidad, puede ser muy útil trabajarla en terapia. Puedes escribirme para concertar una cita online y explorar todo esto en un espacio seguro, sin juicios y respetando tus tiempos, para que puedas comprender mejor lo que sientes y tomar tus propias conclusiones.
Hola. Lo que describes puede generar muchas dudas, pero no significa necesariamente que tengas que ponerte una etiqueta de inmediato. La orientación sexual es una experiencia compleja que incluye la atracción sexual, la atracción afectiva y el deseo de establecer vínculos, y no siempre todas ellas coinciden de la misma manera. Por lo que comentas, parece que sientes una mayor atracción emocional y sexual hacia las mujeres, mientras que con los hombres existe una respuesta física, pero también un importante rechazo o malestar. Explorar qué hay detrás de esas emociones, sin presionarte para encontrar una respuesta inmediata, puede ayudarte a comprender mejor cómo vives tu sexualidad. No hay prisa por definirte. Lo más importante es permitirte conocerte, observar cómo te sientes y respetar aquello que realmente te hace sentir cómoda y auténtica. Si estas dudas te generan malestar o confusión, hablarlas con un psicólogo puede ayudarte a explorarlas en un espacio seguro y libre de juicios. Atiendo consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en la zona norte de Madrid y también en modalidad online.
Es completamente normal que te sientas confundida y abrumada cuando lo que sientes por dentro parece contradecirse o no encaja en las casillas tradicionales. Estás intentando resolver un puzzle mental muy exigente, y es natural que eso genere malestar. Para ayudarte a mirar esto con más claridad y menos presión, vamos a desarmar algunas trampas que la mente suele ponernos: 1. La mente y el asco: La "transformación de funciones" Nuestra mente es experta en asociar cosas. A veces, si hemos tenido experiencias incómodas, si hemos sentido presión social, o simplemente si nuestra mente ha catalogado algo como "peligroso" o "incorrecto", se activa un mecanismo llamado transformación de función. ¿Qué significa esto? Que la idea o la imagen de un hombre, que en un principio solo te generaba indiferencia, pasa a estar conectada directamente con la emoción del asco. El asco es una emoción de rechazo absoluto. Cuando esa etiqueta de "asco" se pega a los hombres, cualquier acercamiento activa la repugnancia automáticamente. Sentir ese asco no significa obligatoriamente que seas una cosa u otra, simplemente significa que tu mente ha aprendido a reaccionar con esa emoción ante ese estímulo. 2. La trampa de las etiquetas (El peligro de complacer) A veces nos urge ponernos la etiqueta de "lesbiana", "hetero" o "bi" para intentar calmar la ansiedad de la duda. El problema es que las etiquetas suelen venir con un manual de instrucciones invisible: "Si soy lesbiana, no me puede atraer X" o "Si soy hetero, debería sentir Y". En psicología llamamos a esto reglas de Pliance (actuar para cumplir con lo que se supone que "debe ser" o para encajar en una definición). Intentar encajar a la fuerza en una etiqueta limita tu libertad y te desconecta de lo que de verdad sientes. Si en el futuro decides usar la etiqueta de "lesbiana" porque te resulta útil para identificarte, está perfecto; pero recuerda que eso es solo un concepto, una idea de ti misma, no tu realidad completa ni una cárcel. 3. Deseos separados: El sexo y el amor Una de las mayores trampas culturales es creer que el deseo sexual y el romanticismo siempre van de la mano en proporciones idénticas. La realidad es que nos enamoramos de personas y deseamos cuerpos, y ambos mundos se complementan pero se mueven de formas distintas: Puedes sentir una atracción puramente física hacia una práctica (como la penetración) sin que te interese en absoluto la persona que la ejecuta. Puedes sentir ese deseo arrollador de "comerte" a una persona y querer un vínculo emocional, y que en este momento de tu vida eso te ocurra exclusivamente con mujeres. 4. No puedes controlar lo que sientes, pero sí lo que eliges Aquí está la clave de tu libertad: Tú no controlas tus emociones. No puedes chasquear los dedos y hacer que el asco hacia los hombres desaparezca, ni puedes obligarte a que te atraigan de otra manera. Luchar contra ese asco para "comprobar" si te gustan o no, solo lo aumentará. El asco asociado a los hombres que sientes ahora mismo no te está siendo útil, y escucharlo no significa que tengas que obligarte a acostarte con un hombre para demostrarte nada. La única regla sana aquí es no seguir reglas. En lugar de mirar el mapa de las etiquetas, mira el terreno real. Date el permiso de experimentar y estar atenta a lo que te dicta tu experiencia en el aquí y ahora. Tienes la capacidad de elegir qué pasos dar y con quién estar basándote en lo que te haga sentir vital, segura y plena hoy, sin tener que darle explicaciones a tu mente sobre lo que serás mañana.

Francisco de la Torre Rosa
Psicólogo
La pregunta sobre 'qué soy' —si lesbiana o alguien que rechaza a los hombres— suele llevar a callejones sin salida, porque busca una identidad fija en lugar de interrogar cómo se articula su deseo. Lo que usted describe es una división muy marcada en su economía libidinal: por un lado, una atracción sexual hacia el hombre que rápidamente se transforma en un 'asco' o repulsión, y por otro, un deseo hacia la mujer que parece estar más cerca de ese querer 'comerse' al otro —una forma de captura del objeto que parece ser más consistente para usted. Desde la perspectiva lacaniana, el asco o la repulsión suelen ser respuestas del sujeto frente a un goce del Otro que resulta intrusivo o que no logra articularse con el propio deseo. Esa molestia que siente cuando la relacionan con hombres podría no ser un simple 'rechazo' consciente, sino una defensa ante una posición en la que usted siente que pierde su lugar.
Hola! Yo no intentaría mirarlo desde la presión de tener que ponerte una etiqueta ahora mismo, no es necesario hacerlo. Que una situación con un hombre pueda excitarte físicamente no significa necesariamente que quieras estar con hombres, ni que desees vincularte con ellos. El cuerpo puede responder a ciertos estímulos sexuales y aun así tu deseo real ir por otro lado. Con las mujeres parece que hay más deseo, más ganas, más conexión y una sensación más clara de elección. Con los hombres, en cambio, aparece algo más contradictorio: excitación en algún punto, pero también rechazo, asco o molestia cuando te relacionan con ellos. Yo lo exploraría separando deseo de excitación física, y también mirando si hay presión, miedo, costumbre o ideas aprendidas sobre lo que “debería” gustarte. No necesitas encajar en una definición perfecta para poder escucharte. Lo importante es ver hacia dónde va tu deseo cuando no te obligas a nada. Un saludo!!
Hola, gracias por expresarlo con tanta sinceridad. Lo primero importante es que nadie desde fuera puede decirte “eres lesbiana” o “no lo eres” solo por una descripción. La orientación sexual se va comprendiendo a partir de tu deseo, tus vínculos, tus fantasías, tu atracción emocional, romántica y corporal, y también de cómo te sientes contigo misma cuando imaginas estar con una u otra persona. Lo que cuentas puede generar mucha confusión porque la excitación física no siempre coincide de forma limpia con el deseo afectivo o relacional. Una persona puede excitarse ante ciertas situaciones sexuales y, aun así, no desear una relación, intimidad emocional o proyecto de pareja con ese género. También puede ocurrir que haya curiosidad, fantasía, presión social, rechazo, culpa, ansiedad o experiencias previas que mezclen deseo y malestar. Si sientes mayor deseo, ternura, atracción, interés afectivo o fantasía de pareja hacia mujeres, y además te incomoda que te vinculen con hombres, es comprensible que estés cuestionándote si eres lesbiana. Pero no tienes que resolverlo con urgencia ni forzarte a elegir una etiqueta si todavía estás en proceso de entenderte. Más que preguntarte “¿qué soy?”, quizá podrías empezar por preguntas más cuidadosas: “¿Con quién me siento libre?”, “¿qué deseo nace de mí y qué aparece por presión o costumbre?”, “¿qué tipo de intimidad me hace sentir bien?”, “¿qué vínculo deseo construir realmente?”. Desde un proceso psicológico afirmativo se puede trabajar esta exploración sin juzgarte ni empujarte hacia ninguna conclusión. No se trata de corregir tu orientación ni de convencerte de que te gustan o no te gustan los hombres, sino de ayudarte a escucharte con calma, diferenciar deseo de obligación, gestionar el asco o la culpa si aparecen, y construir una vivencia de tu sexualidad más segura y coherente contigo. Si esta duda te genera angustia, rechazo hacia ti misma, miedo o bloqueo, te recomendaría acudir a un psicólogo con sensibilidad en diversidad sexual y trabajo emocional. No para etiquetarte, sino para acompañarte a entender lo que sientes sin presión. Un saludo, Juan Antonio Moreno Martínez Psicólogo General Sanitario
Hola. Lo que describes no permite determinar desde fuera si eres lesbiana, bisexual o si existe algún tipo de rechazo hacia los hombres. La orientación sexual no se define únicamente por la respuesta física o por poder experimentar excitación en una determinada situación. Puede ser útil diferenciar entre excitación corporal, atracción sexual, atracción romántica y deseo de establecer un vínculo con alguien. No siempre aparecen juntas. El cuerpo puede responder ante determinados estímulos sin que eso implique necesariamente que deseemos una relación sexual o afectiva con esa persona. Por lo que cuentas, parece que existe una diferencia importante entre lo que experimentas hacia hombres y mujeres. En lugar de intentar encontrar rápidamente una etiqueta, podrías explorar qué deseas realmente cuando no estás pensando en lo que “debería” atraerte: con quién fantaseas con compartir intimidad, de quién te enamoras, hacia quién aparece espontáneamente el deseo y con quién te imaginas construyendo una relación. También sería interesante comprender de dónde procede ese sentimiento de rechazo hacia los hombres, sin asumir de entrada que significa una cosa u otra. Un profesional puede acompañarte en esta exploración sin intentar dirigirte hacia ninguna orientación determinada. No necesitas demostrar que eres lesbiana ni demostrar que te gustan los hombres. El objetivo sería que puedas comprender lo que sientes y vivir tu sexualidad de una manera coherente contigo misma.
Hola, gracias por compartir tus dudas. El deseo es una emoción que puede venir de personas, cosas, o situaciones muy diversas y no tiene porque categorizarse en algo. Igualmente si tu tienes la necesidad de categorizar tu deseo sexual podemos trabajar en ello para que haya menos confusión. Si te sientes atraída por hombres pero después sientes aversion cuando tienes un acercamiento sexual con uno quizá alguna experiencia negativa este afectando o incluso la forma en la que hemos aprendido a tener relaciones sexuales no sea la mas saludable. En cualquier caso podemos abordar estas situaciones en terapia y ver de que forma te puedas sentir mas cómoda en tus relaciones sean las que sean y con quien sean. Puedes encontrar mi perfil en Doctoralia, gracias.
Hola. Lo que describes puede generar bastante confusión, pero no tienes que encontrar una respuesta inmediata ni demostrar si eres lesbiana, bisexual o cualquier otra cosa. La excitación física ante un hombre no necesariamente equivale a deseo de tener una relación con él, y también puede existir atracción sexual sin atracción afectiva o romántica. Del mismo modo, sentir un deseo más intenso hacia las mujeres puede ser un aspecto importante de tu orientación. Más que intentar encajar cada sensación en una etiqueta, sería interesante explorar qué deseas realmente cuando estás tranquila y sin presionarte por encontrar una respuesta. Si quieres, podemos trabajarlo en consulta desde una perspectiva afirmativa LGTBIQ+, para ayudarte a entender mejor tu orientación sin juzgar ni forzar ninguna conclusión.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.
