Mi hijo se mareó entrenando y en el club nos recomiendan un estudio cardiológico, ¿es necesario?
Mi hijo se mareó entrenando y en el club nos recomiendan un estudio cardiológico, ¿es necesario?
2 respuestas
Si un niño presenta mareo, palpitaciones o pérdida de conocimiento durante el ejercicio, es importante valorar el origen del problema. En muchas ocasiones se trata de causas benignas como bajadas de tensión, deshidratación o esfuerzo intenso, pero cuando ocurre durante el deporte conviene descartar una causa cardíaca. Una valoración por cardiología pediátrica ayuda a estudiar el corazón y garantizar que el niño pueda seguir practicando deporte con seguridad. Especialmente si el episodio ocurrió durante esfuerzo intenso, es recomendable no ignorarlo Un saludo
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Sí, conviene hacer el estudio. No porque se sospeche algo grave, sino porque marearse durante el entrenamiento es una de las pocas situaciones en las que el corazón debe revisarse antes de seguir compitiendo. En cualquier caso, marearse o desmayarse es muy frecuente en la infancia y adolescencia: entre el 30% y el 50% de los jóvenes tienen al menos un episodio antes de los 18 años, y la gran mayoría son "lipotimias" benignas (desmayo vasovagal), por calor, deshidratación, no haber comido o levantarse rápido. Incluso cuando el mareo ocurre con el ejercicio, solo alrededor del 8%-10% de los casos tienen una causa cardíaca. Es decir, lo más probable es que el estudio salga normal. El estudio se hace precisamente para descartar el pequeño porcentaje de causas que sí importan, porque son tratables y porque pueden evitarse consecuencias graves. Además, el estudio recomendable es sencillo, no duele y no requiere ingreso: - (1). Entrevista y exploración: qué pasó exactamente, si hubo aviso (calor, visión borrosa, náusea), si perdió el conocimiento por completo, si se golpeó al caer, y si hay familiares con muerte súbita o enfermedad cardíaca joven. Si hay un vídeo del episodio (habitual en eventos deportivos), llevarlo ayuda mucho. - (2) Electrocardiograma (ECG): unos minutos, con pegatinas en el pecho. - (3) Ecocardiograma: una ecografía del corazón, indolora. - (3) Prueba de esfuerzo: correr o pedalear mientras se registra el corazón, para reproducir la situación en que apareció el síntoma. Si todo esto es normal y la historia sugiere una causa benigna, no suelen hacer falta más pruebas. Hasta que se haga el estudio, las guías de la Heart Rhythm Society indican suspender la participación deportiva hasta completar la evaluación si hubo datos de alarma: desmayo sin aviso previo, caída de bruces sin poder protegerse, palpitaciones bruscas, dolor en el pecho o falta de aire que limita el ejercicio. Si el episodio fue un mareo leve con aviso claro, tras un esfuerzo intenso con calor, el riesgo es bajo, pero igualmente conviene consultar antes de volver a entrenar a tope. Por cierto, conviene también comentar al médico si el niño estaba deshidratado, si había desayunado, si tuvo una infección viral reciente y qué medicamentos o suplementos toma. ¡Espero haberte ayudado!
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.

