Porque cada que llevo algún susto siento q después no respiro bien y el corazón se me acelera y por

Porque cada que llevo algún susto siento q después no respiro bien y el corazón se me acelera y por las noches me da ataque de pánico

10 respuestas


Gracias por compartir lo que te está ocurriendo. Que después de un susto notes que te cuesta respirar, que el corazón se acelera y que por la noche aparezcan ataques de pánico puede ser muy angustiante, sobre todo cuando no sabes bien por qué te pasa ni cómo frenarlo. A veces, tras una situación que vivimos con mucho miedo, el cuerpo puede quedarse más pendiente de ciertas sensaciones: la respiración, los latidos, la presión en el pecho o la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Cuando notas esas señales y las interpretas como peligrosas, es fácil que aumente la ansiedad y se forme un círculo: aparece una sensación, te asustas, intentas controlarla y esa misma preocupación hace que se intensifique. Por la noche esto puede sentirse aún más fuerte, porque hay menos distracciones y la atención se centra más en el cuerpo y en los pensamientos. Esto no significa que te esté pasando algo “raro” ni que vaya a ser así para siempre; significa que probablemente se ha creado una relación de miedo con esas sensaciones, y eso se puede trabajar. En terapia podemos analizar con calma qué ocurre antes, durante y después de esos episodios, qué estás haciendo para intentar calmarlos y qué puede estar manteniendo el problema. A partir de ahí, se pueden aprender formas más útiles de responder a esas sensaciones para que dejen de ocupar tanto espacio en tu vida. Si sientes que ha llegado el momento de entender mejor lo que te ocurre y empezar a abordarlo con apoyo profesional, estaré encantado de acompañarte.

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Hola! Por lo que describes, parece que son síntomas de ansiedad, eso puede pasar porque tu cuerpo se pone en alerta, percibiendo constantemente una amenaza y se prepara para ella, el problema en muchos casos, es que esa amenaza no es real, produciendo un mal estar en la persona que lo padece, este tipo se sintomatología se puede tratar siguiendo dos líneas, una es la conductual, en la que generas estrategias para bajar el estado de alerta, como puede ser la respiración y el desvío de la atención, y por otra parte, está la línea cognitiva donde se profundiza en el porque de ese estado de alerta, para comprender mejor que es lo que está pasando y también contribuir a la reducción de la ansiedad, te recomendaría hacer este trabajo con un profesional de la psicología, ya que solo resulta bastante difícil, espero haber ayudado un poco, muchos ánimos!


Lo que describes es compatible con una respuesta de ansiedad o de alarma que permanece activada después de un susto o de una situación que has vivido como amenazante. Cuando nos asustamos, el cuerpo pone en marcha mecanismos de supervivencia: aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera y los músculos se tensan. En algunas personas, una vez que el peligro ha pasado, el organismo vuelve rápidamente a la normalidad. En otras, el cuerpo permanece durante horas o incluso días en un estado de alerta elevado. Eso puede hacer que notes que te cuesta respirar con normalidad, que estés más pendiente de las sensaciones de tu cuerpo o que el corazón se acelere con facilidad. Por la noche, al haber menos distracciones, muchas personas perciben estas sensaciones con más intensidad y pueden terminar entrando en un círculo de miedo que favorece la aparición de ataques de pánico. El problema no suele ser únicamente el susto inicial, sino el miedo que aparece después a que esas sensaciones vuelvan a ocurrir. Cuando empezamos a vigilar constantemente la respiración, el corazón o cualquier sensación física, la ansiedad suele aumentar todavía más. Si estos episodios son frecuentes o están afectando a tu vida diaria, sería recomendable consultar con un profesional para valorar tu caso de forma más detallada. Los ataques de pánico y la ansiedad suelen responder bien al tratamiento psicológico, y existen herramientas para aprender a manejar estas sensaciones sin que lleguen a desbordarte. Si lo deseas, puedes pedirme una cita online y te ayudaré a entender qué está ocurriendo y cómo recuperar la sensación de control.


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que describes puede estar relacionado con una respuesta de ansiedad o pánico después de un susto. Cuando vivimos algo que el cuerpo interpreta como peligro, se activa el sistema de alarma: aumenta el ritmo cardíaco, la respiración cambia, los músculos se tensan y el cuerpo se prepara para reaccionar. Después del susto, aunque el peligro ya haya pasado, el organismo puede quedarse activado durante un tiempo. Por eso puedes notar que no respiras bien, que el corazón se acelera, que te cuesta calmarte o que por la noche aparece un ataque de pánico. En los ataques de pánico es frecuente sentir síntomas muy intensos, sensación de falta de aire; palpitaciones; presión en el pecho; temblor; mareo; miedo a que pase algo grave; sensación de perder el control. Aunque son síntomas muy desagradables, muchas veces forman parte de la activación ansiosa. El problema es que, cuando empiezas a notar el corazón o la respiración, puedes asustarte más, y ese miedo aumenta todavía más los síntomas. Se forma un círculo... susto, síntomas, miedo a los síntomas, más activación. Por la noche puede pasar con más fuerza porque hay menos distracciones, el cuerpo está cansado y la mente se queda más pendiente de las sensaciones internas. A veces uno se acuesta intentando descansar, pero el cuerpo sigue en modo alerta. Cuando te ocurra, puede ayudarte hacer algo sencillo: siéntate, apoya los pies en el suelo, mira a tu alrededor y recuérdate... “esto es ansiedad, es muy desagradable, pero va a pasar”. Intenta respirar más lento, sin forzar demasiado, alargando un poco la exhalación. No luches contra la sensación como si tuvieras que eliminarla de golpe; intenta acompañarla hasta que baje. También conviene revisar si últimamente has pasado por mucho estrés, miedo acumulado, problemas familiares, preocupaciones o falta de descanso. Los ataques de pánico suelen aparecer más cuando el sistema nervioso lleva tiempo cargado. De todos modos, si las palpitaciones, la falta de aire o el dolor en el pecho son muy intensos, aparecen por primera vez, duran mucho o tienes dudas de que sea ansiedad, es recomendable consultar con un médico para descartar causas físicas. Una vez descartado eso, se puede trabajar muy bien desde la psicología. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Entender por qué tu cuerpo reacciona así después de un susto. • Aprender a cortar el círculo de miedo, síntomas y más ansiedad. • Reducir ataques de pánico nocturnos. • Manejar la respiración, las palpitaciones y la sensación de falta de control. • Trabajar el estrés o los miedos que mantienen tu cuerpo en alerta. • Recuperar seguridad y calma cuando aparezcan estas sensaciones. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Puede que estés demasiado desbordado y acabes somatizando como consecuencia. De todas formas son los sintomas de otros factores que han conllevado a esa situación. Te recomiendo valoracion profunda del caso para no simplificar la posible hipotesis.


Uf, qué mal se pasa cuando ocurre eso. Por lo que cuentas, parece que los sustos te dejan en un estado de alerta bastante alto. Muchas veces no es el susto en sí lo que mantiene el problema, sino que el cuerpo se queda vigilante después, pendiente de que vuelva a ocurrir algo. Y cuando llega la noche, esa activación suele notarse más. ¿Esto te ocurre desde hace mucho tiempo? o ¿si hay algún momento concreto a partir del cual empezaste a notarlo más? Un Abrazo Leticia


Hola. Lo que describes puede estar relacionado con una activación intensa del sistema de alarma del organismo tras vivir un susto o una situación que has percibido como amenazante. Es frecuente que aparezcan síntomas como sensación de falta de aire, palpitaciones o ataques de pánico, especialmente cuando el cuerpo permanece en estado de alerta. Aun así, si estos síntomas son recientes, intensos o no han sido valorados previamente, sería recomendable consultar también con un médico para descartar causas físicas. Si se confirma que están relacionados con la ansiedad, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y a recuperar la sensación de control sobre estos síntomas. Cualquier duda quedo a su disposición.


Hola. Las respuesta fisiológica ante algo inesperado es una reacción posible. Sin embargo, si ello persiste o se agudiza, no habiendo nada real que haga perdurar ese malestar, ello puede corresponder a emociones más antiguas que se reactualizan de manera desmedida en tu presente.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola. Lo que describes puede estar relacionado con una respuesta de ansiedad o pánico. Cuando vivimos un susto, el cuerpo activa un sistema de alarma: aumenta la adrenalina, el corazón se acelera, la respiración cambia, los músculos se tensan y la mente interpreta que puede haber peligro. Aunque el susto ya haya pasado, el cuerpo puede quedarse “encendido” durante un tiempo, y eso puede hacer que sientas que no respiras bien o que el corazón va demasiado rápido. Por la noche esto puede intensificarse porque hay menos distracciones, estás más pendiente de las sensaciones corporales y cualquier cambio en la respiración o en el ritmo cardíaco puede interpretarse como una amenaza. Entonces aparece el miedo a que vuelva a pasar, y ese miedo puede acabar desencadenando otro ataque de pánico. Es importante saber que un ataque de pánico se siente muy desagradable, pero no significa necesariamente que estés en peligro ni que vayas a perder el control. Muchas veces el problema no es solo la sensación física, sino la interpretación: “no puedo respirar”, “me va a pasar algo”, “no voy a poder calmarme”. Esa interpretación aumenta aún más la ansiedad. Cuando te ocurra, intenta no luchar contra la sensación. Puedes decirte: “Esto es ansiedad, mi cuerpo está activado, va a pasar”. Apoya los pies en el suelo, mira a tu alrededor y nombra cosas que ves, escucha tu respiración sin forzarla y procura soltar el aire lentamente. No se trata de respirar perfecto, sino de enviarle al cuerpo una señal de seguridad. También sería recomendable revisar qué está pasando últimamente en tu vida: estrés, preocupaciones, falta de descanso, miedo acumulado, experiencias recientes o situaciones que te mantienen en alerta. A veces los ataques de pánico aparecen después de una etapa de tensión sostenida, no solo por un susto puntual. Si esto se repite, te da miedo dormir, empiezas a evitar situaciones o estás pendiente todo el día de tu corazón y tu respiración, sería recomendable consultar con un/a psicólogo/a. La ansiedad y los ataques de pánico tienen tratamiento, y se puede aprender a regular el cuerpo, reducir el miedo a las sensaciones y recuperar tranquilidad. También conviene acudir a un médico si nunca te han valorado estos síntomas, especialmente si hay dolor fuerte en el pecho, desmayos, dificultad respiratoria intensa que no cede, antecedentes cardíacos o síntomas muy diferentes a los habituales. No porque necesariamente sea algo grave, sino para descartar causas físicas y quedarte más tranquila/o.

María Villalba López

María Villalba López

Psicólogo

Alcalá de Henares

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o que experimentas es una hiperactivación del sistema nervioso. Al llevarte un susto, tu cuerpo libera una descarga masiva de adrenalina y cortisol que se queda "atrapada" en tu organismo, provocando esa falta de aire, la taquicardia y los ataques de pánico nocturnos. No tienes ninguna enfermedad física grave; lo que ocurre es que tu cuerpo ha perdido la capacidad de volver al estado de calma por sí solo tras un sobresalto. Por las noches, cuando el entorno se silencia y bajas la guardia, el cerebro procesa esa tensión acumulada del día en forma de ataques de pánico.

Berta Rubio

Berta Rubio

Psicólogo

Gerena

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Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.