Tengo un hijo hoy cumple 22 años es muy agresivo desde ya hace un tiempo nos tiras las cosas o rompe

Tengo un hijo hoy cumple 22 años es muy agresivo desde ya hace un tiempo nos tiras las cosas o rompe nos insulta con los peores insultos nos grita a cada rato dice q nadie lo va a sacar de aca vive hechado en nuestra cama nos amenaza

15 respuestas


Hola, gracias por compartir algo tan difícil. Por lo que describes, la situación con tu hijo es muy preocupante, no solo por la convivencia, sino también por los episodios de agresividad, amenazas y conductas de control en casa. Esto no es algo que deba normalizarse ni sostenerse en el tiempo sin apoyo, porque está generando un entorno muy tenso y posiblemente inseguro para la familia. En estos casos es importante entender que, aunque sea tu hijo, cuando hay insultos constantes, amenazas o conductas agresivas, se están cruzando límites que necesitan ser trabajados con ayuda profesional. No se trata solo de convivencia, sino de dinámicas emocionales y conductuales que suelen requerir intervención psicológica para poder reconducirse. También es clave que como familia establezcáis límites claros y coherentes, no desde el enfrentamiento, sino desde la protección del bienestar en casa. A veces, sin apoyo externo, es muy difícil gestionar este tipo de situaciones, especialmente cuando la persona no reconoce el problema. Te recomendaría no afrontarlo sola y buscar orientación especializada, tanto para él como para vosotros como familia, porque este tipo de conflictos suelen mejorar cuando hay una intervención adecuada que ayude a entender qué hay detrás de esa conducta y cómo abordarla sin que escale. Si lo necesitas, puedo ayudarte a trabajar esta situación de forma más concreta en consulta. Atiendo de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), también online y a domicilio en la zona norte de Madrid. Un saludo.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.


Siento mucho la situación familiar que están viviendo. Su hijo necesita ser evaluado por un psicólogo o psiquiatra que estudie las causas de esa respuesta de ira, además de diagnosticar si fuera preciso y tratar esa inestabilidad emocional con sesiones de psicoterapia o incluso psicofármacos si fuera indispensable. Un saludo.

Almudena Lebrero Pérez

Almudena Lebrero Pérez

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

Reservar cita

Por lo que describís, ya no se trata solo de un conflicto familiar, sino de conductas agresivas que están afectando la convivencia y la seguridad en casa. Es importante poder tomar esto con la seriedad que merece. Puede ayudar hacer una pausa y preguntarse: ¿Cómo están ustedes hoy frente a esta situación? ¿Se sienten seguros en su propia casa? Entiendo que es su hijo y que quieran ayudarlo, pero también es importante tener presente que poner límites no es abandonarlo, sino marcar hasta dónde pueden sostener determinadas conductas. En este tipo de situaciones, suele ser necesario apoyo profesional cuanto antes, tanto para él como para ustedes como familia. Si hay amenazas o agresiones que escalan, también es importante considerar recursos de ayuda locales que puedan orientarlos y protegerlos. No están solos en esto, pero sí es importante que no lo minimicen ni intenten sostenerlo sin ayuda. Cuidarse ustedes también es fundamental.


Gracias por compartir lo que estás viviendo. La situación que describes —agresiones, insultos, amenazas, destrucción de objetos y ocupación invasiva de espacios— es muy seria y genera un nivel de angustia enorme en cualquier familia. Tus preocupaciones son totalmente válidas. Cuando un hijo adulto presenta este tipo de conductas, no estamos ante un “mal carácter”, sino ante un problema de comportamiento y regulación emocional que requiere intervención profesional. La agresividad sostenida, las amenazas y la falta de límites indican que él está atravesando algo que no puede manejar solo, pero también que ustedes como familia no pueden ni deben sostener esta situación sin ayuda. Es importante tener en cuenta: La violencia en el hogar, venga de quien venga, no es normal ni aceptable. No es tu responsabilidad “curarlo” ni “calmarlo”. La agresividad puede estar relacionada con problemas emocionales, consumo, frustración, depresión o dificultades para asumir la vida adulta. Aunque él no quiera consultar, ustedes sí pueden buscar orientación para protegerse y aprender cómo actuar sin poner en riesgo su seguridad. En estos casos, el acompañamiento psicológico para los padres es fundamental. En terapia podemos trabajar: Cómo establecer límites claros y seguros Cómo responder ante episodios de agresión Cómo proteger el bienestar emocional de la familia Cómo orientar a un hijo adulto hacia la ayuda profesional sin entrar en confrontación Cómo manejar el miedo, la culpa y el desgaste que esta situación genera No estás exagerando. Estás viviendo una situación de violencia que necesita atención. Buscar ayuda es un paso muy importante para recuperar tranquilidad y seguridad en tu propio hogar. Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso.


Lo que describes no es un simple conflicto familiar, sino una situación que puede encajar con violencia intrafamiliar, donde hay agresividad, amenazas, intimidación y una clara invasión de límites. Que tu hijo tenga 22 años implica que ya es un adulto responsable de su conducta, por lo que este tipo de comportamiento no es justificable ni debe normalizarse. Romper objetos, insultar y generar miedo son formas de violencia que afectan directamente a vuestra seguridad emocional y física. Es importante entender que este tipo de conductas pueden estar asociadas a problemas de regulación emocional, posibles dificultades psicológicas o incluso dinámicas de dependencia y control, pero eso no significa que tengáis que tolerarlas. La prioridad en este momento es vuestra protección y la recuperación de límites claros dentro del hogar. El hecho de que diga que nadie lo va a sacar y que invada vuestro espacio indica una pérdida total de normas y jerarquía familiar. En estos casos es fundamental no manejarlo solo desde la convivencia cotidiana, sino valorar apoyo profesional (psicológico y, si es necesario, legal), ya que la situación puede escalar. Pedir ayuda no es traicionar a un hijo, es intervenir ante una conducta que está fuera de control. El objetivo no es solo protegeros, sino también que él pueda afrontar las consecuencias de sus actos y, si es posible, recibir la ayuda que necesita, pero siempre desde unos límites firmes y seguros.


Lo que describes es una situación muy seria y entiendo lo difícil y desgastante que debe ser para vosotros. No se trata solo de “mal carácter”: hay conductas agresivas, intimidación y ruptura de límites en casa que requieren actuar. Hay varios puntos importantes que conviene tener claros: Primero, aunque sea vuestro hijo, tiene 22 años. Es un adulto y no tiene derecho a agredir, insultar, amenazar ni invadir vuestro espacio. Que esté pasando por algo no justifica ese comportamiento. Segundo, lo que está ocurriendo no suele resolverse solo hablando en medio del conflicto. Cuando hay este nivel de agresividad, la convivencia sin normas claras y sin consecuencias tiende a empeorar. Tercero, vuestra prioridad ahora mismo debe ser la seguridad y el límite, no solo intentar comprenderle. Algunas pautas que pueden ayudaros a orientaros: – Intentad no entrar en discusiones cuando está alterado. En esos momentos no va a escuchar y puede escalar la situación. – Estableced límites muy concretos y hablados en un momento de calma: qué conductas no se van a tolerar (insultos, amenazas, romper cosas, invadir vuestra cama) y qué ocurrirá si se repiten. – Es importante que esos límites tengan consecuencias reales y coherentes. Si no, él percibe que puede seguir igual. – Proteged vuestro espacio físico. Vuestra habitación, por ejemplo, debe ser un límite claro. – Si hay amenazas o sentís miedo, no dudéis en buscar ayuda externa (familiares, servicios sociales o incluso policía si fuera necesario). Esto no es exagerado, es protección. También sería importante valorar qué le está pasando a él (posible malestar emocional, consumo, dificultades de control de impulsos…), pero eso solo puede trabajarse si él acepta ayuda. Mientras tanto, no podéis quedaros en una posición de aguantar. Hay algo importante que quiero que tengáis presente: querer a un hijo no implica permitir conductas que os dañan. Poner límites también es una forma de cuidado, para vosotros y para él. Si queréis, puedo ayudaros a estructurar exactamente cómo plantear esos límites y cómo manejar estas situaciones sin que escalen tanto. Podéis pedirme cita online y lo vemos con calma.


Entiendo que no es una situación nada fácil como padres, y muchas veces hay que tomar decisiones muy duras pero siempre para el bien de los hijos, a pesar que ellos no lo vean así. Recordar siempre que hay un teléfono de urgencias donde podéis, en situaciones muy críticas, pedir ayuda. También podrías plantear que iniciara un proceso terapéutico para poder regular la emoción y ver que sufrimiento tiene o el porque de su cambio de conducta. Por otro lado, quizá os iría bien poder pedir una consulta como padre o madre al psicólogo y explicar con mas detalle la situación y vuestro sufrimiento, el os dará unas pautas claras a seguir y te dará apoyo emocional ante estas conductas.


Lo que describes no es una simple “mala etapa”, es una situación de violencia familiar que necesita abordarse cuanto antes. Tu hijo ya es adulto, y aunque esté pasando por un mal momento, nada justifica insultos, amenazas o conductas agresivas en casa. Es importante que pongáis límites claros para protegeros, aunque entiendo que debe ser difícil con tanta tensión y conflicto en casa. Detrás de esa agresividad suele haber mucho malestar emocional, frustración o dificultad para gestionar lo que siente, pero eso no significa que tengáis que soportarlo sin más. Mi recomendación es: • Priorizar vuestra seguridad emocional (y física si fuera necesario). Pedir ayuda a policia si hay agresiones. • No normalizar ni minimizar estas conductas. • Buscar ayuda profesional cuanto antes, tanto para vosotros como familia como para él. Si lo necesitas, puedo orientarte en cómo poner límites sin escalar el conflicto y valorar juntos los siguientes pasos. A veces, una primera sesión ayuda mucho a ordenar todo lo que está pasando.


Lo que describes es una situación muy difícil y angustiante. Cuando un hijo adulto muestra conductas agresivas, insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios dentro del hogar, es importante tomarlo en serio, ya que puede generar un clima de miedo y desgaste emocional importante en la familia. Entiendo que como madre o padre puede resultar muy doloroso ver a tu hijo así, y al mismo tiempo sentirse desbordado ante una situación que parece fuera de control. A veces, detrás de estas conductas puede haber malestar emocional, frustración, dificultades personales o incluso problemas que no están siendo expresados de otra manera. Sin embargo, esto no significa que debáis normalizar la agresividad o convivir con amenazas. La seguridad emocional y física de la familia es prioritaria. Puede ser importante empezar a establecer límites claros, buscando apoyo profesional que os ayude a manejar esta situación de forma adecuada y segura. En estos casos, suele ser recomendable: Buscar orientación psicológica familiar o individual Valorar recursos sociales o mediación familiar No afrontar la situación en soledad También es comprensible que os sintáis con miedo o confundidos sobre cómo actuar, especialmente cuando se trata de un hijo. Pero pedir ayuda no significa rendirse, sino empezar a protegeros y buscar una forma más saludable de afrontar esta situación. Lo que estáis viviendo genera mucho sufrimiento, y contar con acompañamiento puede ayudaros a encontrar estrategias y recuperar una mayor sensación de seguridad en casa.

Sagra González

Sagra González

Psicólogo

Móstoles

Reservar cita

Hola, gracias por compartir. Como psicóloga clínica sanitaria te diría que lo que describes es una situación de violencia y no es normal ni segura. La agresividad, los insultos, las amenazas y el control del espacio familiar no deben normalizarse, aunque sea tu hijo. • Priorizad vuestra seguridad. Si hay posibilidad de peligro físico pedid ayuda de emergencia. • Poned límites claros y consecuencias reales. • Buscad ayuda profesional o servicios sociales. No es falta de amor: poner límites también es proteger. Un saludo, Pilar Rapela "Tu psicóloga amiga"

Pilar Rapela

Pilar Rapela

Psicólogo

Zaragoza

Reservar cita

Esta es una situación límite y quiero decirte que siento mucho el miedo y la impotencia con los que debes de estar conviviendo. Lo que describes no es solo un problema de convivencia; es una situación de violencia y de desbordamiento que pone en peligro vuestra integridad física y emocional. Nadie debería sentir miedo en su propia casa ni ser víctima de insultos y amenazas por parte de un hijo. Cuando un joven de 22 años se comporta así, instalándose en vuestra cama y rompiendo vuestras cosas, nos está indicando que hay una quiebra total de los límites y, probablemente, un sufrimiento o un trastorno de base que él no sabe gestionar y que vuelca hacia fuera de forma violenta. Sin embargo, que él esté sufriendo no justifica, bajo ningún concepto, que vosotros tengáis que vivir amenazados. Desde mi enfoque en trauma y apego, entiendo que para unos padres es desgarrador tomar decisiones firmes porque existe un vínculo de amor muy profundo. Pero en este punto, el bienestar y la seguridad vuestra y de vuestro hogar tienen que ser la prioridad absoluta. A veces, por intentar protegerlos o por miedo a que la situación empeore, acabamos manteniendo dinámicas que solo cronifican el problema y lo hacen más peligroso. Es fundamental que no intentéis resolver esto solos. Necesitáis un espacio de terapia para vosotros, para fortalecer vuestra capacidad de poner límites y para entender qué pasos legales o de salud mental debéis dar para protegeros. El objetivo de buscar ayuda no es solo "echarlo", sino que vosotros recuperéis vuestra vida y él pueda, quizás, recibir el tratamiento o la intervención que necesita en un entorno controlado, fuera de vuestra casa si es necesario. Si sientes que ya no tienes fuerzas y que el miedo te paraliza, te invito a que busques apoyo profesional cuanto antes. Necesitas un lugar seguro donde recuperar la calma y diseñar un plan para salir de esta situación de violencia. Aquí tienes mi consulta si decides que es el momento de empezar a protegerte. Mucho ánimo y mucha fuerza.

Alba Rambla

Alba Rambla

Psicólogo

Santa Cruz de Tenerife

Reservar cita

Hola, gracias por compartir. Lo que estás viviendo pesa mucho, y no solo por lo que hace tu hijo, sino por lo que significa. Duele ver cómo alguien a quien quieres puede hablar así, romper cosas, invadir vuestro espacio como si no hubiera límites… y, sobre todo, sentir que vuestra propia casa ha dejado de ser un lugar tranquilo. Eso va desgastando por dentro, poco a poco, hasta que uno ya no sabe si está reaccionando bien, si está haciendo lo suficiente o si todo se le está yendo de las manos. Es importante que alguien te lo diga con claridad y sin juzgarte: no es una situación normal de convivencia, y no deberíais tener que acostumbraros a vivir así. Puede haber malestar, frustración o problemas más profundos detrás de su comportamiento, sí, pero eso no convierte en aceptable la forma en la que os trata. El respeto y la seguridad dentro de casa no son negociables, ni siquiera cuando hay sufrimiento de por medio. También es muy humano que aparezca la duda o incluso la culpa. Muchas familias, en situaciones así, se preguntan en qué han fallado o qué podrían haber hecho diferente. Pero quedarse ahí solo deja más atrapados. Ahora mismo lo importante no es buscar culpables, sino empezar a sosteneros y recuperar una base mínima de calma y control. Por eso, más allá de lo que él quiera o no quiera hacer, hay algo que sí está en vuestra mano: buscar apoyo para vosotros como familia. Tener un espacio con un profesional no es solo para “arreglarle a él”, sino para entender qué está pasando, aprender a poner límites sin que todo estalle y tomar decisiones con más claridad. A veces ese acompañamiento es lo que permite empezar a cambiar la dinámica, incluso cuando la otra persona al principio no colabora. Hay un punto especialmente delicado en lo que cuentas: cuando alguien empieza a imponerse diciendo que nadie lo va a sacar de casa, cuando ocupa vuestro espacio y lo defiende con agresividad, está cruzando una línea importante. Ahí ya no se trata solo de convivencia difícil, sino de una forma de control que, si no se frena, suele ir a más. Y eso no es algo que tengáis que gestionar en soledad. No es fácil dar ese paso. A veces da miedo que pedir ayuda haga la situación más real o que las cosas se compliquen. Pero en realidad suele ser lo contrario: es lo que permite empezar a ordenar el caos y a protegeros emocionalmente. Lo que sientes tiene sentido. Y lo que está pasando merece atención y apoyo. Si en algún momento quieres, puedo ayudarte a pensar cómo empezar a abordar esto en casa o qué tipo de ayuda familiar podría encajar mejor con vuestra situación. Un abrazo y mucha fuerza, Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807


Hola cómo estás, mi nombre es Christian Maynard, soy psicólogo general sanitario. Te envío una breve devolución sobre tu consulta en la web de Doctoralia. Lo que describes no se entiende solo como un problema individual de tu hijo, sino como un patrón relacional que se ha ido instalando en la dinámica familiar, donde la agresividad, la invasión de espacios y las amenazas parecen ocupar un lugar central. Es posible que, con el tiempo, se hayan desdibujado los límites y los roles dentro del sistema, generando una convivencia marcada por la tensión, el miedo y la dificultad para ejercer autoridad de manera efectiva. En este contexto, es fundamental reestablecer límites claros y proteger vuestra seguridad emocional y física. La situación que describes no es sostenible ni saludable. Desde una mirada sistémica, sería importante buscar ayuda profesional para trabajar como familia, pero también valorar apoyo individual para vosotros como padres, de modo que podáis recuperar una posición firme y coherente. Si existe riesgo o escalada de violencia, no dudéis en recurrir también a recursos de protección o apoyo social de vuestra comunidad.


Siento mucho que estés viviendo esta situación tan tensa y agotadora Tu seguridad y la de tu familia son lo primero y mereces apoyo y protección Prioriza la seguridad inmediata Si hay riesgo de violencia física o amenazas creíbles busca ayuda de emergencia de inmediato Si te sientes en peligro retírate a un lugar seguro y pide apoyo a alguien de confianza Establece límites claros en casa Comunica de forma breve y firme que no toleras agresiones insultos ni destrucción de bienes Si no puedes hablar en el momento retírate y reanuda la conversación cuando estés segura y acompañada Evita confrontaciones que puedan escalar y no respondas con violencia verbal o física Documenta los incidentes Anota fechas horas testigos y detalles de cada episodio Guarda mensajes grabaciones o fotos que prueben las amenazas o daños Este registro será útil si necesitas apoyo legal o intervención profesional Protege tus recursos y tu espacio Asegura objetos de valor documentos y dinero Considera cambiar cerraduras o establecer zonas de la casa donde los demás no puedan entrar si la convivencia es insegura Busca apoyo profesional y comunitario Consulta con servicios sociales locales para orientación sobre convivencia y recursos de protección Solicita evaluación psiquiátrica para tu hijo si hay sospecha de problemas de salud mental o consumo de sustancias La terapia familiar o individual puede ayudar pero no sustituye medidas de seguridad si hay riesgo Considera medidas legales si la conducta persiste Infórmate sobre el proceso de desalojo o medidas de protección en tu jurisdicción Busca asesoría legal para conocer tus derechos y opciones concretas Activa tu red de apoyo Comparte la situación con familiares amigos o vecinos de confianza para que no enfrentes esto sola Organiza apoyos prácticos para momentos críticos como dormir fuera o acompañamiento temporal Cuida tu salud emocional Reserva tiempo para descansar alimentarte bien y pedir contención emocional La situación es estresante y necesitas recursos para sostenerte Si quieres puedo acompañarte en una consulta psicológica online conmigo para evaluar la situación diseñar un plan de seguridad y límites y trabajar el impacto emocional paso a paso Si prefieres puedo ayudarte a redactar mensajes firmes para establecer límites o a preparar la documentación que necesites


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por lo que cuentas, mi impresión es que estáis viviendo una situación de violencia dentro de casa, no solo un problema de carácter o de convivencia. Que tu hijo tenga 22 años, os insulte, os grite, rompa cosas, tire objetos, os amenace y diga que nadie lo va a sacar de ahí es algo serio y necesita límites claros y apoyo externo. Entiendo que como madre o padre duela muchísimo llegar a este punto. Pero querer a un hijo no significa permitir que os maltrate, os intimide o convierta vuestra casa en un lugar de miedo. Si hay amenazas, agresividad o destrucción de objetos, la prioridad es la seguridad de quienes vivís allí. No intentéis resolverlo en medio de una crisis, cuando está gritando o rompiendo cosas. En ese momento lo importante es protegeros, tomar distancia y pedir ayuda si hay riesgo. No es exagerar, es poner un límite a una conducta peligrosa. Después, en un momento de calma, conviene establecer normas concretas, no insultos, no amenazas, no romper cosas, no ocupar vuestra cama, respeto mínimo para convivir y búsqueda de ayuda profesional si quiere seguir viviendo en casa. Pero esos límites deben tener consecuencias reales, no solo conversaciones que luego no se cumplen. También sería recomendable consultar con servicios sociales, asesoramiento legal o un profesional de salud mental. Puede haber detrás consumo, depresión, ansiedad, trastorno de conducta, problemas de impulsividad u otras dificultades, pero nada de eso justifica la violencia. La terapia psicológica, puede ayudarte a: • Entender qué dinámica familiar se ha instalado en casa. • Poner límites firmes sin quedar atrapados en culpa o miedo. • Diferenciar ayudar a un hijo de permitir maltrato. • Preparar un plan de seguridad si hay amenazas. • Gestionar tristeza, frustración y desgaste emocional. • Tomar decisiones difíciles con apoyo profesional. No estáis obligados a vivir amenazados en vuestra propia casa. Vuestro hijo necesita ayuda, sí, pero vosotros también necesitáis protección y orientación. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

Reservar cita

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.