Tengo una pregunta desde hace mucho tiempo que de verdad no puedo sacar de mi cabeza, digamos que a

Tengo una pregunta desde hace mucho tiempo que de verdad no puedo sacar de mi cabeza, digamos que a los 14-15 años algunas veces me auto-tocaba luego de terminar de tener rol+18 en línea con alguien (Una amiga de la que estaba enamorada pero jamás se lo dije) porque me sentía demasiada caliente pero ella jamás se enteró que hacía eso ¿Lo que hiciste estuvo mal? Actualmente ella y yo perdimos contacto mayormente porque ella es de México y yo de Venezuela pero está duda no me deja tranquila...

9 respuestas


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que planteas parece tener más que ver con la culpa y la rumiación que con el hecho en sí. Estás recordando una situación de la adolescencia y tu mente vuelve una y otra vez a la misma pregunta... si aquello estuvo mal, si hiciste daño, si fuiste deshonesto o si deberías sentirte culpable. En la adolescencia es normal que aparezca excitación, fantasía, curiosidad sexual y conductas de autoexploración. Lo que puede estar ocurriéndote ahora es que miras una experiencia adolescente desde una conciencia adulta, más exigente, más moralizada o más temerosa de haber cruzado algún límite. Cuando una duda no se puede sacar de la cabeza, muchas veces el problema ya no es solo el recuerdo, sino la necesidad de certeza absoluta. La mente intenta tranquilizarse revisando una y otra vez lo ocurrido, pero cuanto más lo revisa, más importancia le da y más ansiedad aparece. También puede haber vergüenza. La vergüenza suele hacer que una experiencia privada se viva como algo extraño, sucio o imperdonable, aunque objetivamente forme parte de una etapa de descubrimiento sexual. La pregunta terapéutica no sería únicamente si estuvo bien o mal, sino por qué este recuerdo se ha convertido en una fuente de angustia tanto tiempo después. Puede estar relacionado con ansiedad moral, miedo a haber dañado a alguien, dificultad para perdonarte, necesidad de control o una tendencia a revisar el pasado buscando fallos. Si esa otra persona no fue presionada, engañada, expuesta, grabada o utilizada de una forma que vulnerara su intimidad, es posible que estés cargando con una culpa mucho mayor de la que corresponde. Pero si aun así la duda sigue, convendría trabajarla psicológicamente, no seguir alimentándola con comprobaciones mentales. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Entender por qué este recuerdo vuelve con tanta fuerza. • Trabajar culpa, vergüenza y ansiedad moral. • Diferenciar una conducta adolescente de una autoacusación actual. • Reducir la necesidad de revisar el pasado una y otra vez. • Construir una relación más serena con tu sexualidad y tus recuerdos. • Aprender a perdonarte sin negar la responsabilidad ni castigarte de más. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Por lo que explicas, no parece que hicieras nada incorrecto. Durante la adolescencia es habitual experimentar deseo sexual, sentir atracción por otras personas o explorar la propia sexualidad. No siempre elegimos quién despierta ese interés o esa atracción en nosotros, y sentirlo no nos convierte en malas personas. Además, comentas que se trataba de una amiga de la que estabas enamorada y que ella nunca llegó a saber lo que hacías en tu intimidad. Desde lo que cuentas, se trataba de una conducta privada relacionada con tus propios sentimientos y deseos. Me pregunto si la duda que te acompaña desde hace años tiene más que ver con cómo interpretas hoy aquella situación que con lo que ocurrió en sí. A veces, al mirar hacia atrás, pueden aparecer sentimientos de culpa, vergüenza o incomodidad relacionados con deseos que tuvimos, con emociones que no expresamos o con aspectos de nuestra sexualidad que en aquel momento no comprendíamos del todo. Quizá podría ser útil preguntarte qué es exactamente lo que te preocupa cuando recuerdas esa experiencia: ¿temes haber hecho algo malo?, ¿te incomoda haber sentido deseo hacia esa persona?, ¿o hay algo relacionado con no haber podido expresar lo que sentías? Comprender qué emoción hay detrás de esa duda puede ayudarte a encontrar una respuesta más tranquilizadora que intentar juzgar con dureza lo que sentías siendo adolescente.


Lo que describes es una experiencia que puede generar mucha culpa o confusión cuando se recuerda años después, pero, por sí mismo, no parece que hicieras nada malo. Durante la adolescencia es frecuente experimentar atracción, fantasías sexuales y masturbación asociadas a personas que nos gustan o por las que sentimos interés romántico. En tu relato, hablas de una conducta privada que realizabas tú, sin que la otra persona participara ni tuviera conocimiento de ello. Quizá lo más relevante no sea tanto lo que ocurrió entonces, sino el hecho de que esta duda siga generándote malestar en el presente. A veces, cuando una preocupación se mantiene durante mucho tiempo a pesar de haber reflexionado sobre ella, conviene preguntarse si el problema es realmente el recuerdo en sí o la necesidad de obtener una certeza absoluta de que no hiciste nada incorrecto. Si esta inquietud aparece con frecuencia, te genera culpa intensa o se acompaña de otras dudas similares sobre situaciones del pasado, podría ser útil explorarla con un profesional para comprender mejor qué está manteniendo ese malestar. Un saludo. Si lo deseas, también puedes pedirme cita online.


Hola, en esa edad el cerebro aun no está formado (el area frontal) como para tener un razonamiento o tomar decisiones como el que hace un adulto, y eso acompañado con el cambio hormonal del adolescente, es muy común que esten presentes conductas que cuando miramos desde la mente del adulto nos parecen inadecuadas o nos cuesta de entender, y además si era después de tener rol+18 en el cual pueden estimularse esas conductas, no creo que estuviera mal, sino lo intentaría mirar desde una mirada compasiva en la que intentar comprender que era una adolescente con las hormonas alteradas, que sentía atracción por esa persona, y había sido estimulada por el contenido de rol+18. Espero haberte ayudado, si esa rumiación sigue, te recomendaría que te visitaras con un experto para elaborar estrategias de desviación de la atención de esos pensamientos. Muchos animos!


Lo que cuentas me hace pensar que el problema ya no es lo que ocurrió hace años, sino el lugar que esa duda ha ocupado en tu mente. Por lo que explicas, esa persona nunca supo lo que hacías en tu intimidad. Lo que ocurrió fue una conducta privada, en un momento de la adolescencia, una etapa en la que la curiosidad, la atracción y la exploración de la sexualidad forman parte del desarrollo de muchas personas. Sin embargo, cuando una pregunta vuelve una y otra vez durante años ("¿Hice algo malo?", "¿Y si fui una mala persona?"), muchas veces el sufrimiento ya no está en el recuerdo, sino en la necesidad de encontrar una certeza absoluta. En consulta vemos con frecuencia que el cerebro puede quedarse atrapado intentando resolver una duda que, en realidad, nunca consigue cerrar del todo. Cuanto más analizamos el pasado buscando tranquilidad, más fuerza acaba teniendo la preocupación. Desde EMDR no trabajamos solo el contenido del pensamiento. Trabajamos aquello que hace que ese recuerdo siga generando culpa, ansiedad o necesidad de revisar una y otra vez lo sucedido. El objetivo no es convencerte de que "todo está bien", sino ayudar a que ese recuerdo ocupe el lugar que le corresponde: el de una experiencia pasada, sin que siga condicionando tu presente. Porque cuando el cerebro deja de vivir atrapado intentando resolver el pasado, recupera la libertad para vivir el presente.


No, lo que describes no estuvo mal. La masturbación a los 14-15 años después de una experiencia de excitación sexual es una respuesta normal del desarrollo adolescente. El hecho de que la otra persona no se enterara y no hubiera ningún daño hace que no haya nada que lamentar desde un punto de vista psicológico o ético. Lo que describe la situación — estar enamorada en silencio, sentir excitación en un contexto íntimo aunque virtual, y guardar eso para ti — es una experiencia adolescente muy común. El componente que añade carga emocional en tu caso puede ser que la persona era una chica, y si en tu contexto cultural o familiar eso estaba rodeado de tabú o silencio, la culpa que aparece ahora es más el eco de esas normas que de que algo estuviera realmente mal. Si esta duda sigue apareando años después con esa intensidad, puede ser útil explorarla con un psicólogo: no para "resolver" lo que pasó — que no tiene solución porque no es un problema — sino para entender qué mensajes sobre sexualidad y género siguen activos en ti y cómo liberarte de ellos.


Hola, gracias por compartir una duda tan íntima y que parece que llevas mucho tiempo cargando. Desde una mirada clínica, es importante diferenciar varias cosas. La autoestimulación en la intimidad, especialmente en la adolescencia, puede formar parte del descubrimiento sexual y no implica por sí misma que hayas hecho daño a otra persona. Si no hubo presión, manipulación, difusión de contenido, exposición a la otra persona ni una invasión real de sus límites, no necesariamente estaríamos hablando de haber “hecho algo malo”. Ahora bien, entiendo que para ti no se trata solo del hecho en sí, sino de la culpa que se ha quedado asociada a esa experiencia. A veces la mente se queda enganchada a una pregunta moral: “¿y si hice algo terrible?”, “¿y si fui mala persona?”, “¿y si aquello estuvo mal?”. Y cuanto más intentamos resolverlo mentalmente, más fuerza puede coger la duda. También habría que tener en cuenta el contexto: la edad que teníais, si ambas personas participaban libremente en esa conversación, si había consentimiento en el intercambio y cómo lo viviste tú emocionalmente después. Pero con lo que cuentas, parece que lo que más sufrimiento te está generando ahora es la culpa persistente y la necesidad de encontrar una certeza absoluta. Te recomendaría trabajarlo con un/a profesional de la psicología o terapia sexual, no porque necesariamente hayas hecho algo grave, sino para poder ordenar lo que ocurrió, bajar la carga de culpa y comprender por qué esta duda se ha quedado tan fijada en tu mente. A veces sanar no es castigarnos por lo que sentimos o hicimos desde la confusión de una etapa adolescente, sino aprender a mirarlo con responsabilidad, contexto y compasión. Un abrazo.

Sagra González

Sagra González

Psicólogo

Móstoles

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Hola. Por lo que describes, parece que esta duda se ha quedado asociada a culpa y necesidad de saber si “hiciste algo malo”. Si en aquel momento era una interacción consentida entre personas de edad similar y lo que ocurrió después fue algo privado, sin presionarla, exponerla ni compartir nada con otras personas, no tendría por qué interpretarse como haberle hecho daño. Otra cosa distinta es que ahora, con más edad, lo recuerdes desde la vergüenza o con una mirada más exigente. A veces la mente convierte recuerdos del pasado en dudas obsesivas que parecen necesitar una respuesta perfecta para quedarse tranquila. Si esta preocupación vuelve una y otra vez, te recomiendo trabajarla con un psicólogo, no tanto para analizar el recuerdo una y otra vez, sino para reducir la culpa, la rumiación y la necesidad de comprobación.


Lo que hiciste a los 14–15 años **no fue algo malo**, ni algo que te convierta en una mala persona, ni algo que debas cargar como culpa. Lo que describes es una conducta completamente típica de la adolescencia: estabas descubriendo tu sexualidad, sentías atracción por alguien, tenías fantasías y te autoestimulabas después de interactuar con esa persona en un contexto que te generaba excitación. Eso es parte del desarrollo normal, no un acto dañino. Lo importante aquí es entender tres cosas: **Primero:** A esa edad, la sexualidad es confusa, intensa y muchas veces se mezcla con emociones, enamoramientos y fantasías. Lo que hiciste fue una respuesta privada a una emoción y a una situación que te activaba. No involucraste a la otra persona, no la presionaste, no la expusiste, no la dañaste. Ella nunca estuvo en riesgo ni fue utilizada sin consentimiento. Tú simplemente actuaste en tu intimidad. **Segundo:** La culpa que sientes hoy no viene de lo que hiciste, sino de cómo lo interpretas ahora, desde la adultez. Estás juzgando a tu “yo adolescente” con la mirada de un adulto, y eso siempre genera angustia. Pero tu yo de 14–15 años no estaba haciendo nada moralmente incorrecto: estaba viviendo una etapa normal de exploración. **Tercero:** El hecho de que esto siga en tu cabeza tantos años después indica que no es un problema sexual, sino emocional: te preocupa haber cruzado un límite sin darte cuenta, te preocupa haber sido irrespetuoso, te preocupa haber hecho algo “sucio”. Pero no fue así. Fue una conducta privada, sin daño, sin engaño, sin impacto en la otra persona. No necesitas castigarte por esto. No necesitas seguir dándole vueltas. No hiciste nada malo. Solo fuiste un adolescente viviendo emociones intensas y actuando en tu intimidad, como hacen millones de jóvenes en esa etapa. Si quieres, puedo ayudarte a entender por qué este recuerdo quedó atrapado en tu mente, cómo soltar la culpa y cómo reinterpretarlo desde un lugar más sano. También puedo ayudarte a trabajar la ansiedad que te genera. Aquí no estás solo.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.