Uno de los problemas más comunes en la época invernal, especialmente en zonas de climas fríos y húmedos, son los llamados sabañones, también conocidos médicamente como perniosis o eritema pernio (chilblains en inglés). Esta entidad se caracteriza por la aparición de lesiones eritro-cianóticas en las zonas acrales del cuerpo, inducidas por las bajas temperaturas. Los síntomas más comunes son el picor, enrojecimiento, hinchazón e incluso dolor y, las localizaciones más frecuentes, los dedos de las manos y de los pies, la nariz y las orejas. Aunque no suelen ser peligrosos, pueden ser muy incómodos y afectar la calidad de vida, especialmente si no se tratan adecuadamente.
El objetivo de este artículo es ayudarte a comprender qué son los sabañones, por qué se producen, cuáles son sus síntomas y qué puedes hacer si aparecen. Si vives en una zona fría o con climas variables y tienes tendencia a que aparezcan este tipo de lesiones, esta información te será de utilidad.
Aunque su patogenia no está del todo clara, sabemos que los sabañones aparecen por una respuesta anormal del cuerpo al frío y la humedad. La vasoconstricción o vasoespasmo (cierre de los vasos sanguíneos en respuesta al frío), provocaría una hipoxemia que estimularía una respuesta inflamatoria y las consiguientes lesiones cutáneas. La inflamación afecta sobre todo a los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran justo debajo de la piel.
Con la exposición al frío, el cuerpo humano intenta conservar el calor al reducir el flujo sanguíneo en las extremidades (como los dedos de manos y pies), cerrando los vasos sanguíneos de pequeño tamaño en las zonas más periféricas del cuerpo. Cuando la persona entra rápidamente en un lugar cálido, los vasos sanguíneos se dilatan bruscamente de nuevo y, si el cambio es muy repentino o si los vasos están debilitados, se producen “fugas de sangre” o inflamación local. El resultado es una zona roja, caliente, inflamada y, en muchos casos, dolorosa.
Los sabañones son más comunes en mujeres que en hombres, y tienden a afectar más a personas con la piel sensible o problemas circulatorios. Son más frecuentes en personas de edad mediana, aunque pueden aparecer a cualquier edad, incluidos adolescentes y adultos jóvenes si están expuestos al frío sin la protección adecuada.
Reconocer los sabañones a tiempo es importante para evitar que se agraven o se infecten. A continuación, te presentamos los síntomas más frecuentes.
Enrojecimiento localizado: usualmente en dedos de manos o pies, pero también pueden aparecer en orejas, nariz o talones.
Hinchazón leve a moderada en las zonas afectadas.
Picor intenso, que puede empeorar al entrar en calor.
Sensación de ardor o quemazón.
Dolor leve o punzante, especialmente si la zona se toca o se expone nuevamente al frío.
En casos más graves, pueden aparecer ampollas o úlceras que tardan en cicatrizar.
Cambios en el color de la piel: algunas personas notan un color azulado o violáceo en la zona afectada.
Generalmente, los sabañones desaparecen por sí solos en una o dos semanas si se evita la exposición al frío y se toman algunas medidas básicas de cuidado. Sin embargo, si los síntomas persisten, empeoran o aparecen con frecuencia, es recomendable consultar con un médico.
Los sabañones son una afección común durante los meses fríos, especialmente en personas que presentan sensibilidad al frío.Si crees que estás desarrollando sabañones o ya los tienes, aquí te compartimos algunos consejos prácticos y efectivos:
Lo más importante es proteger la zona afectada del frío y evitar pasar rápidamente de un ambiente frío a uno muy cálido. Calienta tu cuerpo de forma progresiva y no acerques las manos o los pies directamente a fuentes de calor como estufas, radiadores o bolsas de agua caliente.
Usa ropa adecuada para el clima: guantes, calcetines gruesos, gorros y bufandas. Opta por tejidos térmicos que mantengan el calor sin acumular humedad.
Aunque el picor puede ser intenso, rascarse puede dañar la piel y aumentar el riesgo de infección. En su lugar, puedes aplicar cremas calmantes o antiinflamatorias, como las que contienen caléndula, aloe vera o en casos más graves, corticoides, consultando antes con un farmacéutico o médico.
Hacer masajes suaves con las manos o un paño tibio puede ayudar a mejorar la circulación en la zona afectada, pero siempre con cuidado para no irritar la piel.
La piel seca es más vulnerable al daño por frío. Usa cremas hidratantes después del baño y antes de salir al exterior.
Si los sabañones no mejoran en unos días, si se infectan, si aparecen ampollas o si tienes episodios recurrentes cada invierno, lo mejor es acudir a un dermatólogo o médico general. En algunos casos se pueden recetar medicamentos vasodilatadores o realizar estudios para descartar problemas circulatorios.
Los sabañones son una afección común durante los meses fríos, especialmente en personas que presentan sensibilidad al frío y no se protegen adecuadamente. Aunque no representan una amenaza grave para la salud, pueden causar molestias significativas y complicaciones si no se tratan correctamente.
La mejor forma de prevenirlos es protegerse del frío, mantener una buena circulación y evitar cambios bruscos de temperatura. Si aparecen, es fundamental actuar con cuidado: mantener la zona caliente, evitar el rascado y aplicar cremas calmantes o tratamiento médico adecuado. Ante dudas o síntomas persistentes, es recomendable acudir o consultar con tu dermatólogo para instaurar el mejor tratamiento en cada caso y ayudar a prevenir recurrencias y complicaciones.
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