Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso: A los 7 u 8 años
Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso: A los 7 u 8 años sufrí tocamientos y besos por parte de mis primos. En ese momento normalicé la conducta. Mis padres lo descubrieron y me lo señalaron, pero la experiencia me generó curiosidad y me llevó a consumir pornografía a temprana edad. Como consecuencia, desarrollé una fuerte resistencia a la proximidad física con hombres (evito contacto estrecho o sentarme en sus piernas). Actualmente tengo una relación de pareja estable, amo mucho a mi novio, pero me cuesta mantener relaciones sexuales y me genera mucha incomodidad y rechazo que se recueste sobre mí o busque contacto físico. Me es difícil porque yo le quiero... Pero obvio le hago daño por eso que viví ya que inconscientemente, no se si ese sea el motivo por el cual yo me paralizó... Y pregunto porque pues quiero ir a un psicólogo y quiero saber como abordar el tema
20 respuestas
Hola. En primer lugar, quiero agradecerte enormemente tu valentía al compartir una vivencia tan íntima y dolorosa. Darle palabras a esto es el primer paso, y un gesto de un valor inmenso para tu propio proceso de sanación. Quiero que te quites una culpa de encima de manera inmediata: lo que te ocurre (ese bloqueo, esa parálisis y el rechazo al contacto físico) es una respuesta completamente normal de tu sistema nervioso ante una experiencia del pasado que no fue normal. Cuando vivimos situaciones de tocamientos a una edad tan temprana, nuestro cuerpo y nuestra mente procesan esa invasión como una amenaza, aunque en su momento pareciera "normalizado" o despertara curiosidad. En la edad adulta, especialmente al intentar construir una relación de pareja desde el amor y la entrega, esa herida del pasado suele reactivarse. Tu cuerpo se paraliza como un mecanismo de defensa automático para protegerte; no es algo que decidas voluntariamente, ni significa que no quieras a tu novio. Es tu sistema nervioso reaccionando a memorias del pasado que aún no han sido procesadas. El hecho de que quieras ir a terapia y sanar esto por ti y por el bienestar de tu relación es un paso precioso. Para abordar este tema en consulta, te sugiero tener en cuenta lo siguiente: Busca un enfoque especializado: Para este tipo de vivencias, es de gran ayuda trabajar con profesionales formados en psicoterapia del trauma, apego y procesamiento emocional (como la terapia EMDR), combinada con la sexología clínica. Este enfoque integrador permite trabajar directamente sobre la memoria que tu cuerpo ha guardado y que te hace paralizarte hoy en día. Ir a tu propio ritmo: En consulta, tú marcas el paso. No tienes que forzarte a contar detalles dolorosos desde el primer día si no te sientes preparada. El espacio terapéutico es un lugar seguro, libre de juicios y diseñado exclusivamente para protegerte y ayudarte a sanar. Aprender a regular tu cuerpo: Trabajaremos para que, poco a poco, dejes de ver el contacto físico de tu pareja como una amenaza inconsciente, ayudando a tu cuerpo a registrar que ahora estás a salvo y que tienes el control absoluto de tus límites. El camino para recuperar tu seguridad corporal, reconciliarte con tu intimidad y disfrutar plenamente de tu relación es posible. Si sientes que ha llegado el momento de iniciar este proceso de sanación y reconstrucción, estaré encantado de ofrecerte ese espacio seguro y acompañarte paso a paso en mi consulta. Puedes reservar una primera sesión de valoración cuando te sientas lista. Te mando un afectuoso saludo y todo mi apoyo en este camino que empiezas. Héctor Martínez Villarta
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Hola. Gracias por tu inmensa valentía al compartir algo tan doloroso. Quiero decirte algo muy importante: no hay nada roto en ti. Tu parálisis no es voluntaria; es una respuesta automática de protección que tu cuerpo guardó tras la experiencia de la infancia. Aunque tu mente sabe que hoy estás a salvo con tu pareja, tu sistema nervioso reacciona ante la proximidad física como si fuera una amenaza. Esto se puede sanar. ¿Cómo abordarlo en consulta? 1. No tienes que contarlo todo el primer día: En terapia respetamos profundamente tus tiempos y tu ritmo. 2. Busca especialización: Te ayudará acudir a un psicólogo/a especialista en trauma y sexología. 3. El trabajo es corporal: En consulta te ayudaremos a que tu cuerpo aprenda a distinguir, poco a poco, el contacto seguro de tu pareja de la invasión que sufriste en el pasado, liberando la culpa y reconstruyendo la intimidad. Sanar este bloqueo es un proceso gradual y profundamente liberador. Si en algún momento decides dar el paso para recuperar tu bienestar y tu tranquilidad en pareja, recuerda que la terapia especializada es un espacio seguro diseñado para acompañarte con total delicadeza y sin juicios.
El hilo del que ya vas tirando traerá nuevos saberes sobre ti, sobre lo que te sigas preguntando ... Pensar mucho "sirve " para no hacer ... Adelante, entonces ?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por cómo lo explicas, tiene mucho sentido que quieras abordar esto en terapia. Los tocamientos y besos que sufriste siendo niña no deberían normalizarse. Aunque en aquel momento no pudieras comprenderlo del todo, tu cuerpo y tu sistema emocional sí pudieron registrar esa experiencia como invasiva, confusa o amenazante. Que ahora te cueste la proximidad física con hombres, que te paralices, que sientas rechazo cuando tu pareja se recuesta sobre ti o que aparezca incomodidad en las relaciones sexuales puede estar relacionado con esa historia. No significa que no quieras a tu novio, ni que estés haciéndole daño de forma intencionada. Puede significar que una parte de ti se activa ante ciertos gestos corporales y responde con defensa, bloqueo o rechazo. El objetivo no sería forzarte a tener relaciones ni convencerte de que “ya pasó”, sino ayudarte a comprender qué se activa en tu cuerpo, recuperar seguridad, poner palabras a lo vivido y construir una intimidad que no esté dominada por el miedo o la parálisis. También sería importante que tu pareja entienda que esto no se resuelve presionándote ni interpretándolo como falta de amor. Si hay cuidado en la relación, puede acompañarte desde el respeto, la paciencia y los límites que tú necesites. La terapia psicológica, puede ayudarte a elaborar lo vivido en la infancia, reducir la culpa y la confusión, comprender tus bloqueos corporales, recuperar una sensación de seguridad en el contacto físico, hablar con tu pareja sin sentirte culpable y reconstruir tu sexualidad de una manera más libre, cuidada y respetuosa contigo. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Hola, gracias por la valentía para hacer esta consulta. Lo que te está sucediendo es muy normal después de haber sufrido un trauma así. Te recomiendo que busques una psicóloga especializada en trauma, apego y EMDR. Un abrazo
Hola, muchas gracias por compartir algo tan sensible. Siento que hayas vivido una experiencia así siendo tan pequeña. Que en aquel momento la normalizaras o sintieras curiosidad después no significa que fueras responsable: eras una niña y no tenías las herramientas para comprender ni consentir plenamente lo que ocurría. La parálisis, el rechazo o la necesidad de evitar determinados contactos físicos pueden aparecer como respuestas de protección ante experiencias pasadas. Muchas veces es así y es posible que exista relación, pero conviene explorarlo sin dar por hecho un diagnóstico ni atribuir toda tu dificultad a una única causa. Buscar ayuda psicológica es una buena decisión. Te recomendaría una psicóloga sanitaria o clínica con formación en trauma, abuso sexual infantil y sexualidad. La profesional debería respetar tu ritmo y ayudarte a construir seguridad, reconocer tus límites y comprender tus reacciones. También es importante que no te obligues a mantener relaciones ni a soportar contactos que te incomodan para evitar hacer daño a tu pareja. Poner límites no significa que no lo quieras. Puedes explicarle que tu reacción no es un rechazo hacia él y acordar formas de afecto que ahora sí te resulten seguras, deteniéndose siempre cuando aparezca malestar. Con acompañamiento adecuado es posible trabajar estas respuestas, incluso muchos años después. Mereces vivir la intimidad desde la seguridad, la libertad y el consentimiento, no desde la culpa o la obligación. Mucha fuerza y un abrazo. Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807
Hola. Lamento que hayas vivido esa experiencia. Los tocamientos y besos sexualizados ocurridos cuando tenías 7 u 8 años constituyeron una vulneración de tus límites, aunque en aquel momento lo normalizaras, sintieras curiosidad o no comprendieras plenamente lo que estaba sucediendo. Nada de esto fue responsabilidad tuya. El abuso sexual infantil puede tener consecuencias posteriores en la confianza, la intimidad, la sexualidad y la sensación de seguridad corporal, aunque cada persona responde de manera diferente. Es posible que determinadas formas de contacto con hombres o algunas situaciones íntimas activen actualmente una respuesta automática de alarma. Paralizarse, tensarse, desconectarse o sentir rechazo no es una decisión consciente ni significa que no quieras a tu pareja. Son reacciones que pueden aparecer cuando el cuerpo relaciona una situación presente con una experiencia anterior de inseguridad. La evitación, la hipervigilancia y la desconexión pueden formar parte de las respuestas posteriores a una experiencia traumática, pero sería necesaria una evaluación para conocer qué ocurre concretamente en tu caso. Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a con formación en trauma y violencia sexual. También puede resultar útil que tenga conocimientos de sexología, especialmente porque el malestar aparece en la intimidad con tu pareja. No necesitas contar todos los detalles en la primera sesión ni hablar de aquello para lo que todavía no te sientas preparada. Podrías comenzar la consulta diciendo algo como: “Durante mi infancia viví experiencias sexuales con familiares que no comprendí entonces. Actualmente me paralizo o siento rechazo ante determinados contactos físicos y esto está afectando a mi relación. Quiero comprender lo que me ocurre y recuperar una sensación de seguridad con mi cuerpo y en la intimidad”. Con esa información, el profesional podrá comenzar a evaluar tu situación respetando tu ritmo. El tratamiento debería empezar ayudándote a sentir seguridad, reconocer las señales de activación de tu cuerpo, establecer límites y recuperar la capacidad de decidir qué contacto deseas. Posteriormente, si está indicado y te sientes preparada, pueden utilizarse tratamientos centrados en el trauma, como la terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma o EMDR. Estas intervenciones están recomendadas para el trastorno de estrés postraumático, pero no debería aplicarse ninguna técnica sin una valoración previa y sin respetar tu consentimiento y estabilidad emocional. Mientras buscas ayuda, no te obligues a mantener relaciones sexuales ni a soportar contactos que te paralicen. Puedes explicarle a tu pareja que el rechazo no significa falta de amor y acordar que se detenga inmediatamente cuando aparezcan tensión, miedo o incomodidad. Podéis recuperar progresivamente formas de intimidad que te resulten seguras (como hablar, abrazaros de una manera elegida por ti o mantener caricias sin objetivo sexual), evitando que la penetración o el contacto físico sean una obligación. No le estás haciendo daño deliberadamente a tu pareja: estás experimentando una reacción que merece comprensión y tratamiento. Pedir ayuda es una forma de cuidarte y también de cuidar la relación, pero el proceso debe centrarse primero en tu seguridad, tus límites y tu bienestar.
Gracias por confiar este relato tan personal. Lo que viviste de niña dejó huella, y es totalmente comprensible que hoy aparezcan respuestas de rechazo o bloqueo ante el contacto físico, incluso queriendo a tu pareja. Esto no significa que algo esté "mal" en ti, sino que tu cuerpo aprendió a protegerse. Un/a psicólogo/a especializado en trauma y sexualidad puede ayudarte a trabajar esa conexión entre lo vivido y lo que sientes hoy, a tu ritmo y sin presión. También puede ser muy valioso incluir a tu pareja en algún momento del proceso, si te sientes cómoda. Es un paso muy valiente el que estás dando. Un abrazo
Desde la psicología clínica, es importante trabajar este tipo de experiencias traumáticas tempranas en un espacio terapéutico seguro, donde puedas procesar la huella emocional que han dejado en tu presente. La evitación del contacto físico y las dificultades en la intimidad son respuestas frecuentes ante eventos de esta naturaleza; no te definen, ni significan que no puedas alcanzar un equilibrio en tu relación...
Hola. Antes de nada, quiero agradecerte que hayas compartido una experiencia tan personal. Lo que viviste en la infancia no fue una situación que un niño o una niña pudiera comprender o gestionar por sí solo, y es posible que haya dejado una huella en la forma en que tu cuerpo y tus emociones responden hoy a la cercanía física. Es importante saber que las dificultades para tolerar el contacto, la sensación de bloqueo o rechazo durante la intimidad pueden aparecer como consecuencia de experiencias de este tipo, aunque también es necesario realizar una evaluación individual para comprender cómo se relacionan con tu historia y con las dificultades actuales. Acudir a un psicólogo es una muy buena decisión. Puedes explicar exactamente lo que has escrito aquí: qué ocurrió, cómo lo viviste entonces y cómo te afecta en el presente. El tratamiento no consistirá en obligarte a mantener relaciones sexuales, sino en ayudarte a comprender lo que ocurre, procesar esas experiencias si siguen teniendo un impacto y recuperar poco a poco una sensación de seguridad y libertad en la intimidad. Existen abordajes con evidencia científica para trabajar este tipo de experiencias, entre ellos el EMDR que ayuda a reprocesar esas experiencias tempranas. Lo más importante es que puedas hacerlo a tu ritmo y en un entorno donde te sientas segura. Un saludo.
Hola, buenos días. Lo vivido en la infancia pudo constituir una experiencia de abuso sexual y puede estar relacionado con respuestas actuales de miedo, bloqueo o rechazo ante determinados contactos, aunque necesitaría valorarse sin darlo por supuesto. No tienes que forzarte a mantener relaciones ni contacto físico que te incomode. Puedes acudir a un psicólogo con experiencia en trauma y abuso sexual y comenzar contándole exactamente lo que has escrito aquí; el trabajo debe hacerse de forma gradual, respetando tus límites y tu sensación de seguridad. Un saludo cordial.
Hola. Lo que viviste durante la infancia pudo vulnerar tus límites y asociar la proximidad física con incomodidad, falta de control o peligro. Haber normalizado aquellas conductas en ese momento o haber sentido curiosidad posteriormente no significa que fueras responsable: eras una niña y no disponías de la madurez necesaria para comprenderlas. La paralización, el rechazo o la necesidad de evitar determinadas posturas pueden ser respuestas aprendidas de protección. No significan que no ames o no desees a tu pareja. No obstante, aunque existe una posible relación con aquellas experiencias, conviene realizar una evaluación completa antes de atribuir todas las dificultades actuales a una única causa. Puedes acudir a un psicólogo con experiencia en trauma y sexualidad, explicándole tanto lo sucedido como tus reacciones actuales. La intervención debería avanzar respetando tus límites, sin forzarte a mantener contacto sexual ni a recordar detalles para los que todavía no estés preparada. También puede trabajarse la comunicación con tu pareja, para que comprenda que no se trata de un rechazo hacia él y pueda acompañarte sin presión. En nuestro centro podemos ayudarte a abordar esta experiencia de forma segura y progresiva, comprender qué activa esas reacciones y recuperar el control sobre la intimidad y el contacto físico. El objetivo no es obligarte a tolerar determinadas situaciones, sino que puedas vivir tu sexualidad con libertad, seguridad y bienestar.
Parece haber sido una experiencia que deja una huella emocional profunda en tí, y en consecuencia una reacción de protección porque sientes que los hombres pueden ser peligrosos. Trabajarlo en terapia te ayudaría a relacionarte con los hombre de otra manera y en concreto con tu pareja.
Hola. Antes que nada, siento mucho que vivieras esa experiencia. Lo que describes fue un abuso sexual infantil y es importante que tengas claro que la responsabilidad nunca fue tuya. Que en aquel momento lo normalizaras o sintieras curiosidad después no significa que lo desearas ni que fueras culpable de lo ocurrido. Son reacciones que pueden aparecer en algunos niños tras una experiencia de este tipo. Por lo que cuentas, es posible que exista una relación entre ese abuso y las dificultades que experimentas actualmente con la intimidad. Muchas personas que han sufrido abuso sexual en la infancia desarrollan una respuesta de bloqueo, rechazo o paralización ante el contacto físico, incluso cuando están con una persona a la que quieren y en quien confían. El cuerpo puede reaccionar como si hubiera una amenaza, aunque racionalmente sepas que estás a salvo. Lo más importante es que no te obligues a mantener relaciones sexuales o un contacto físico para el que todavía no te sientes preparada. La terapia no consiste en “forzarte” a hacer algo, sino en ayudarte a que tu cuerpo deje de asociar la intimidad con peligro y puedas recuperar la sensación de seguridad. Cuando acudas al psicólogo, puedes abordar el tema exactamente como lo has explicado aquí. No necesitas tener las ideas ordenadas ni saber qué decir. Basta con contar que sufriste abuso en la infancia, cómo crees que ha influido en tu vida y cuáles son las dificultades que tienes actualmente con tu pareja. A partir de ahí, el profesional irá guiando la evaluación y el tratamiento. En estos casos suelen ser especialmente útiles los tratamientos centrados en el trauma, como el EMDR o determinadas terapias cognitivo-conductuales específicas para trauma, siempre adaptadas a las necesidades de cada persona. También puede ser muy beneficioso, si te sientes preparada, hablar con tu pareja sobre lo que te ocurre. No para que asuma la responsabilidad de solucionarlo, sino para que pueda comprender que tu rechazo al contacto físico no tiene que ver con una falta de amor hacia él, sino con una herida que todavía necesita sanar. Has dado un paso muy importante al plantearte pedir ayuda. El hecho de que quieras entender lo que te ocurre y trabajar en ello es un buen punto de partida. Si lo deseas, puedes pedirme cita online. Estaré encantada de acompañarte en este proceso para que puedas elaborar ese trauma y recuperar una vivencia de la intimidad basada en la seguridad, el bienestar y la libertad, en lugar del miedo.
Lo que describes tiene sentido desde el punto de vista psicológico y merece ser abordado con un profesional, no porque haya "algo mal" en ti, sino porque es posible que tu cuerpo haya aprendido a asociar la intimidad física con una experiencia de invasión o falta de seguridad. Es importante aclarar que haber sufrido tocamientos en la infancia no determina necesariamente que todas las dificultades sexuales en la vida adulta se deban a ese hecho. Sin embargo, en tu caso existe una relación temporal y unos síntomas que hacen razonable explorar esa posibilidad en terapia. Hay un detalle muy significativo en tu relato: dices que quieres a tu novio, deseas que la relación funcione y, aun así, cuando él busca cercanía física, tu reacción es de bloqueo, incomodidad o rechazo. Cuando una parte de la persona desea el contacto y otra reacciona como si hubiera peligro, solemos pensar más en una respuesta emocional automática que en una falta de amor o de deseo hacia la pareja. También comentas que desde entonces desarrollaste rechazo a la proximidad física con hombres. Ese patrón merece ser explorado con calma, porque puede estar relacionado con la experiencia vivida, con el significado que tuvo para ti o con la forma en que tu sistema de protección aprendió a reaccionar. La buena noticia es que este tipo de dificultades pueden trabajarse. Existen tratamientos psicológicos eficaces para las secuelas del trauma y también para los problemas de intimidad y sexualidad derivados de esas experiencias. No es necesario esperar a que el tiempo lo resuelva por sí solo. Mi recomendación sería buscar un psicólogo que tenga experiencia tanto en trauma como en sexualidad, ya que ambas áreas pueden estar relacionadas en tu caso. En terapia no se trata únicamente de hablar de lo ocurrido, sino de ayudarte a que tu cuerpo deje de reaccionar automáticamente como si siguiera existiendo una amenaza cuando estás con una persona con la que te sientes segura. Mientras tanto, intenta no obligarte a mantener un contacto físico para el que todavía no te sientas preparada por miedo a hacer daño a tu pareja. Es mucho más útil que él pueda comprender que tu reacción no es un rechazo hacia él, sino una respuesta que probablemente se ha ido construyendo a lo largo de los años y que puede cambiar con el tratamiento adecuado. Has dado un paso muy importante al plantearte pedir ayuda. El objetivo de la terapia no es borrar lo que ocurrió, sino conseguir que deje de dirigir la forma en que vives tu intimidad en el presente. Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si deseas trabajar este tipo de secuelas desde un enfoque especializado en trauma y relaciones, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
Hola, gracias por compartir algo tan personal y por buscar entenderlo en lugar de simplemente convivir con ello en silencio. Se nota que quieres mucho a tu pareja y que te preocupa de verdad el impacto que esto está teniendo en la relación, lo cual ya dice mucho de ti. Lo que describes tiene una lógica clínica muy clara. Una experiencia de abuso sexual en la infancia, aunque en el momento se haya vivido con confusión o incluso normalizado, deja una huella en el cuerpo y en la forma de relacionarnos con el contacto físico, especialmente con hombres, que puede activarse muchos años después, incluso en relaciones donde existe amor y seguridad real, como la que describes con tu novio. Esto no significa necesariamente que "estés paralizada por aquello" de forma consciente, pero sí es muy probable que exista una conexión entre esa experiencia temprana y la resistencia física que sientes ahora, ya que el cuerpo suele recordar y proteger de formas que la mente no siempre identifica con claridad. Es importante que sepas que sentir rechazo o incomodidad en el contacto físico no significa que le estés "haciendo daño" a tu pareja de forma intencionada, ni que algo esté mal en ti: es una respuesta de protección que en su momento tuvo sentido, y que ahora se puede trabajar para que deje de interferir en la intimidad que sí deseas construir. El abordaje más adecuado en estos casos suele combinar el trabajo del trauma de origen (para procesar lo vivido en la infancia y su impacto en el cuerpo) con un trabajo específico sobre la relación actual con la sexualidad y el contacto físico, para poder ir recuperando esa cercanía con tu pareja de forma gradual y sin forzarte. Me gustaría poder acompañarte en este proceso con el cuidado que merece. Te ofrezco una consulta en Alcobendas, a domicilio en Madrid Norte, u online, la opción que te resulte más cómoda.
Gracias por compartir una experiencia tan personal. Lamento que hayas vivido una situación que sigue teniendo impacto en tu vida actual. Las experiencias de contacto sexual o físico no consentido durante la infancia pueden influir en la forma en que una persona vive la intimidad en la edad adulta. Sin embargo, que hoy experimentes rechazo o incomodidad no significa que estés “condenado/a” a sentirte así para siempre. Lo que describís —evitar el contacto físico, sentir rechazo, bloquearte o paralizarte a pesar de querer acercarte a tu pareja— puede ser una respuesta de protección aprendida. Nuestro cerebro intenta mantenernos a salvo reproduciendo estrategias que en algún momento tuvieron sentido, aunque hoy ya no sean necesarias. El hecho de que seas consciente de este patrón y quieras comprenderlo es un paso muy importante. Un proceso terapéutico puede ayudarte a elaborar esas experiencias, reducir la respuesta de alarma y recuperar una vivencia de la intimidad más libre y segura. No se trata de forzarte a tener contacto físico, sino de entender qué está ocurriendo y avanzar respetando tus tiempos. Mientras tanto, también puede ser útil hablar con tu pareja sobre lo que te sucede. Contar con un vínculo comprensivo y respetuoso suele ser un factor muy valioso durante el proceso de recuperación. Buscar ayuda profesional es una decisión muy adecuada en tu caso. Existen tratamientos psicológicos con evidencia científica para trabajar las secuelas del trauma y mejorar la relación con el propio cuerpo, la intimidad y los vínculos
Estimad@ consultante, Ante todo, quiero decirte que tu reacción es completamente comprensible y no tiene nada de extraño: tu cuerpo y tu mente están protegiéndote de una experiencia que, aunque normalizaste en su momento, dejó una huella profunda en tu sistema nervioso. Que sientas rechazo al contacto físico con tu novio, a pesar de amarlo, no es un "fallo" ni una señal de que no le quieras, sino una respuesta automática de tu cerebro que asocia ciertas sensaciones corporales con aquella vivencia infantil, aunque conscientemente sepas que tu pareja es segura. Lo que describes encaja perfectamente con una reacción traumática que se ha instalado en tu cuerpo. La curiosidad y el consumo precoz de pornografía fueron mecanismos de tu mente para intentar procesar algo que no entendías, pero que luego quedó congelado en forma de evitación física. No estás "estropeada" ni dañando a tu novio a propósito; estás conviviendo con una herida que pide ser atendida con el enfoque adecuado. Para abordar esto con un psicólogo, te recomiendo buscar a un profesional especializado en trauma sexual (o en terapia somática), que trabaje desde el cuerpo y no solo desde la palabra, porque este tipo de vivencias se almacenan a nivel sensorial y requieren un procesamiento diferente al de las simples conversaciones. En la primera sesión, no tienes que contar todos los detalles si no te sientes cómoda; el terapeuta debe guiarte y darte herramientas para regular tu ansiedad antes de profundizar en la memoria, siempre a tu ritmo. Si quieres explorar este camino con alguien que te comprenda, en mi web josepsychology.com ofrezco un espacio donde abordamos estas heridas desde la seguridad y sin prisas, para que puedas reconciliarte con el contacto físico sin que esto signifique traicionar a quien tú eres. Un afectuoso saludo, José González, PhD
ntes que nada, siento que hayas vivido esa experiencia. Lo que describes cuando tenías 7 u 8 años fue una forma de abuso sexual infantil. Que en ese momento lo normalizaras o sintieras curiosidad después no significa que lo hubieras querido ni que fueras responsable. Los niños no tienen la capacidad de comprender o consentir ese tipo de situaciones. Por lo que cuentas, es posible que algunas de las dificultades actuales estén relacionadas con esa experiencia. Muchas personas que han sufrido abuso en la infancia desarrollan respuestas de protección que, años después, pueden aparecer en la intimidad con una pareja, incluso cuando se sienten seguras y enamoradas. No significa necesariamente que ese sea el único motivo de lo que te ocurre, pero sí es una posibilidad importante que merece ser explorada con un profesional. Respecto a cómo abordar el tema con un psicólogo, puedes hacerlo de una forma muy sencilla. No necesitas llegar con todo organizado ni saber explicarlo perfectamente, es mas, conforme vayas hablando te surgirán nuevos pensamientos, puede que te vayas por las ramas, toques otros puntos... todo es parte del proceso, es importante ser fiel a uno mismo y no tratar de decir lo correcto, sino lo que te sale en ese momento. Si es posible, busca un psicólogo con experiencia en trauma y abuso sexual infantil, y si además tiene formación en terapia sexual, puede ser especialmente útil porque podrá trabajar tanto el impacto emocional como las dificultades que aparecen en la intimidad. Es importante que sepas que una buena terapia no consiste en forzarte a tener contacto físico ni en exponerte antes de tiempo. El trabajo suele centrarse en ayudarte a: Comprender cómo esa experiencia pudo influir en tu forma de sentirte segura. Diferenciar el peligro del pasado de la seguridad del presente. Aprender a identificar las señales de tu cuerpo sin juzgarlas. Recuperar la sensación de control sobre la intimidad, respetando siempre tus tiempos. Si lo deseas, integrar gradualmente a tu pareja en el proceso para que ambos comprendan lo que ocurre y encuentren formas de vivir la cercanía que no resulten abrumadoras. También me llamó la atención que escribieras: "Le hago daño por eso que viví." Es comprensible que te preocupe cómo esto afecta a tu novio, pero procura no cargar además con la culpa. Tú no elegiste que eso ocurriera cuando eras niña, y las reacciones que tienes hoy no son un rechazo deliberado hacia él. Son respuestas que tu mente y tu cuerpo pudieron desarrollar para protegerte. El hecho de que quieras buscar ayuda y entender lo que te ocurre es una muy buena señal. Muchas personas con experiencias similares consiguen reducir el miedo, sentirse más seguras en la intimidad y construir una vida sexual satisfactoria, aunque el proceso requiera tiempo y un espacio terapéutico donde se sientan comprendidas. Te animo a dar ese paso. No tienes que afrontar esta historia sola, y no necesitas esperar a que el problema empeore para pedir ayuda.
Hola. Gracias por compartir algo tan íntimo, y siento que estés pasando por esto. Lo que cuentas tiene mucho sentido: una experiencia de abuso en la infancia, aunque en su momento se haya normalizado o no se haya entendido como tal, puede dejar huellas profundas en cómo vivimos después la cercanía física y la sexualidad, especialmente con hombres. No es raro que el cuerpo aprenda a protegerse con rechazo o parálisis, incluso cuando la mente y el corazón quieren otra cosa, como te pasa con tu novio. Para abordarlo con un psicólogo, puedes empezar simplemente contando lo que me has contado aquí: la experiencia con tus primos, cómo se descubrió, el vínculo que hiciste después con la pornografía, y cómo hoy se manifiesta en tu relación de pareja a través de la evitación del contacto físico. No necesitas tener explicado el porqué antes de ir; para eso está justamente el proceso terapéutico, y trabajar esto con acompañamiento profesional puede ayudarte mucho, tanto a ti como a tu relación. Un abrazo!
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.






