Nuestra pareja y yo tenemos perfiles neurodivergentes: uno de nosotros tiene diagnóstico de Autismo
Nuestra pareja y yo tenemos perfiles neurodivergentes: uno de nosotros tiene diagnóstico de Autismo alto funcionamiento y el otro perfil de Altas Capacidades (AACC) y Persona Altamente Sensible (PAS). Actualmente estamos atrapados en un círculo vicioso con las siguientes posiciones: Por la parte de él (TEA) existe una tendencia a dar respuestas cortantes o secas. Además, por miedo al conflicto o a que la otra parte llore, dosifica la información y la da a cuentagotas para 'tantear' la reacción. Esto hace que termine sintiéndose silenciado y con la sensación de que 'no puede decir nada'. Yo al recibir esas respuestas cortantes o bromas hirientes, o al notar que falta información clara, empiezo a sobrepensar para rellenar los huecos vacíos. Cuando intento expresar que algo me ha dolido, la respuesta que recibo de la otra parte es 'todo te sienta mal' o 'no se te puede decir nada'. Esto me genera una profunda invalidación emocional, ansiedad y la sensación de ser una molestia constante. Necesitamos romper este ciclo negativo, porque nos afecta en nuestra comunicación, pero no sabemos si es necesario terapia de pareja para esto, según él no es neceario, pero yo personalmente estoy perdida y, sobre todo, con miedo de que esto sea desgastante para nosotros.
18 respuestas
Hola. A veces un espacio de terapia para la pareja puede ayudar a encontrar otras formas de comunicar y comprender con mayor profundidad la dinámica vincular
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Él parece intentar evitar el conflicto siendo muy escueto o dosificando la información por miedo a hacerte daño o a provocar una reacción emocional. Tú, al percibir respuestas cortantes o información incompleta, intentas comprender qué está pasando, lo que aumenta tu ansiedad y te lleva a pedir más explicaciones. Cuando expresas que algo te ha dolido y recibes respuestas como "todo te sienta mal" o "no se te puede decir nada", es comprensible que te sientas invalidada. Es importante recordar que un diagnóstico de TEA, un perfil de altas capacidades o una alta sensibilidad pueden influir en la forma de procesar la información y las emociones, pero no determinan por sí solos la calidad de la comunicación de una pareja. Lo más importante es aprender a comprender las necesidades y el estilo comunicativo del otro. Respecto a tu pregunta, la terapia de pareja no es solo para relaciones en crisis. También puede ser un espacio para aprender nuevas formas de comunicarse antes de que el desgaste sea mayor. Si uno de los dos no desea acudir, la terapia individual también puede ayudarte a entender este patrón, cuidar de tu bienestar y descubrir maneras diferentes de relacionarte con él que, en ocasiones, favorecen cambios en la dinámica de la pareja. El hecho de que te preocupe el impacto que este ciclo está teniendo en vuestra relación ya es una señal de que merece la pena prestarle atención. Buscar ayuda no significa que la relación esté mal, sino que queréis darle herramientas para funcionar mejor. Un abrazo
Hola, buenos días. Las diferencias neurodivergentes pueden influir en la forma de comunicar, interpretar el tono o afrontar el conflicto, pero no justifican las bromas hirientes, ocultar información ni invalidar lo que siente la otra persona. Parece que habéis entrado en un ciclo de miedo, comunicación indirecta, sobreinterpretación y defensa que termina dañándoos a ambos. Una terapia de pareja con experiencia en neurodiversidad puede ayudaros a establecer una comunicación más explícita, pausas y límites claros; requiere la implicación de los dos. Si él no quiere acudir, también sería conveniente que tú pidieras ayuda individual para gestionar la ansiedad y valorar tus necesidades dentro de la relación. Un saludo.
Hola. En primer lugar, quiero agradecerte la claridad y la precisión con la que describes lo que os está ocurriendo. Lo que detalláis es un escenario muy frecuente y, a la vez, muy doloroso: un choque de estilos de procesamiento y comunicación debido a vuestros perfiles neurodivergentes. Quiero que os quitéis un peso de encima desde el principio: este círculo vicioso no se debe a una falta de amor o de interés en la relación, sino a que vuestros cerebros procesan, comunican y sienten la información de maneras radicalmente distintas. Por un lado, el perfil TEA puede buscar la predictibilidad, la economía del lenguaje o dosificar la información de forma lógica para evitar una sobrecarga emocional en el entorno (un intento de proteger la relación que, paradójicamente, genera distancia). Por otro lado, los perfiles con Altas Capacidades (AACC) y Alta Sensibilidad (PAS) captan cada sutil variación del tono, analizan en profundidad los silencios y necesitan una total claridad para no entrar en bucles de sobrepensamiento y ansiedad. Cuando estos dos mundos chocan sin un "manual de traducción", aparece la invalidación, el silencio y el agotamiento. Respecto a vuestra duda de si es necesaria una terapia de pareja: ¿Es necesaria? Más que "necesaria" en un sentido de obligación, es una herramienta de traducción. Cuando uno de los miembros de la pareja siente que el desgaste y el miedo están ganando terreno, ya es motivo suficiente para buscar ayuda externa. No se trata de buscar culpables ni de cambiar quiénes sois, sino de construir un puente de comunicación que funcione para ambos. Un enfoque especializado es clave: En vuestro caso, es fundamental que el terapeuta de pareja tenga una sólida formación y experiencia en neurodivergencia. Una terapia de pareja convencional, sin este enfoque, puede resultar frustrante porque aplicará pautas diseñadas para perfiles neurotípicos que no encajan con vuestra forma de procesar el mundo. Aprender a descodificaros: En consulta trabajamos para que él no tenga que silenciarse por miedo al conflicto y para que tú no recibas sus respuestas como un ataque o un vacío que debes rellenar con ansiedad. Se trata de crear un "idioma común" donde ambos os sintáis respetados y seguros. Es completamente normal que sientas miedo al desgaste, pero el hecho de que identifiques este ciclo con tanta lucidez es el primer paso para romperlo. En mi consulta ofrecemos un espacio especializado, adaptado a la neurodiversidad y libre de juicios, orientado a facilitaros las herramientas y el entendimiento que necesitáis para volver a conectar desde la tranquilidad. Si decidís dar el paso de explorar este camino juntos, estaré encantado de acompañaros y ayudaros a construir esa comunicación que os aporte paz. Podéis reservar una sesión de valoración cuando estéis preparados. Os mando un saludo muy afectuoso a ambos. Héctor Martínez Villarta
Bien Si sentís que es hora de romper el círculo es momento quizá de acudir a un profesional para cuidar el vínculo Un abrazo
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por cómo lo explicas, parece que estáis atrapados en un ciclo bastante claro, él intenta evitar el conflicto dosificando información o respondiendo de forma seca, tú percibes falta de claridad, frialdad o invalidación, empiezas a sobrepensar y cuando expresas dolor recibes frases como “todo te sienta mal” o “no se te puede decir nada”. Eso hace que tú te sientas una carga y que él se sienta silenciado. Al final, los dos acabáis confirmando vuestro miedo... tú, que no eres tenida en cuenta; él, que cualquier cosa que diga generará conflicto. Tener perfiles neurodivergentes puede influir mucho en la forma de procesar la información, regular la emoción, entender el tono, anticipar reacciones y comunicar necesidades. Pero eso no significa que cualquier respuesta seca, broma hiriente o información a medias quede justificada. La neurodivergencia ayuda a comprender el funcionamiento de cada uno, pero la pareja necesita acuerdos claros de cuidado mutuo. Una clave sería dejar de discutir solo sobre “quién tiene razón” y empezar a mirar el patrón completo. Por ejemplo, él podría trabajar una comunicación más directa, menos defensiva y menos dosificada, porque dar información a cuentagotas suele aumentar la ansiedad de la otra persona. Tú podrías trabajar cómo expresar el daño sin entrar en una escalada de sobrepensamiento o búsqueda urgente de seguridad. Pero para que esto funcione, ambos tienen que reconocer su parte. Frases como “todo te sienta mal” o “no se te puede decir nada” suelen cerrar la comunicación. Sería más útil cambiarlo por algo como: “No quería hacerte daño, necesito explicarlo mejor” o “Me cuesta hablar de esto, pero no quiero que te sientas invalidada”. Y por tu parte, puede ayudar expresar el impacto sin convertirlo en acusación. Sí, una terapia de pareja puede tener mucho sentido, especialmente si el ciclo ya se repite y uno de los dos se siente perdido. No tendría que ser una terapia para buscar culpables, sino para traducir vuestros lenguajes emocionales, crear acuerdos de comunicación y evitar que las diferencias de procesamiento se conviertan en heridas acumuladas. La terapia psicológica, puede ayudaros a entender mejor cómo funciona cada perfil, reducir la invalidación emocional, construir una comunicación más clara, poner límites a las bromas hirientes, manejar el sobrepensamiento, regular los conflictos antes de que escalen y recuperar una sensación de equipo dentro de la relación. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Hola. Os felicito por vuestro nivel de autoconocimiento; describir vuestra dinámica con tanta claridad ya es medio camino andado. Lo que vivís no es falta de amor, sino un choque clásico en la forma de procesar la información de vuestros respectivos perfiles neurodivergentes. Vuestro bucle funciona como un engranaje: El silencio protector vs. el sobrepensamiento: Por la parte TEA, dosificar la información o responder de forma seca es un intento de evitar el conflicto o la sobrecarga. Sin embargo, para el perfil PAS/AACC, esos vacíos de información disparan la hipervigilancia, el análisis y el sobrepensamiento. La invalidación involuntaria: Frases como "todo te sienta mal" nacen de la saturación del perfil TEA, pero para la persona altamente sensible actúan como un disparador de ansiedad e invalidación. Entiendo que para él pueda parecer innecesario la terapia de pareja, pero en neurodivergencia la terapia no se busca porque la relación esté rota, sino para aprender a traducir vuestros lenguajes. Vuestros cerebros funcionan diferente y las pautas de comunicación estándar no suelen servir. Un acompañamiento especializado con enfoque neuroafirmativo os ayudará a crear un "manual de instrucciones propio" para comunicaros sin desgastar el vínculo. Si en algún momento decidís explorar esta vía para ganar tranquilidad, recordad que es un recurso de apoyo que tenéis a vuestra disposición cuando estéis listos.
Hola. Lo que describes parece un ciclo de comunicación en el que ambos intentáis protegeros, pero las estrategias que utilizáis terminan aumentando el malestar del otro. Él puede reducir o dosificar la información para evitar una reacción emocional o un conflicto; tú, al percibir respuestas secas, ambigüedad o información incompleta, intentas llenar esos vacíos y aumenta tu ansiedad. Cuando expresas el daño, él se siente cuestionado y responde defensivamente, lo que incrementa todavía más tu sensación de invalidación. Las diferencias relacionadas con el autismo pueden influir en la forma de interpretar el lenguaje no verbal, expresar emociones, procesar un conflicto o necesitar más tiempo para elaborar una respuesta. También pueden producirse malentendidos mutuos cuando las personas tienen estilos comunicativos diferentes. No obstante, el diagnóstico no explica ni justifica automáticamente las bromas hirientes, la ocultación de información o expresiones como “todo te sienta mal”. Comprender el origen de una conducta no elimina la responsabilidad de revisar su impacto. Del mismo modo, ser una persona sensible, tener altas capacidades o tender al sobrepensamiento no significa que tus emociones sean exageradas o incorrectas. Sin embargo, puede ser útil trabajar cómo interpretas la ambigüedad y cómo regulas la ansiedad, sin que esto implique asumir que todo el problema está en tu sensibilidad. Podríais comenzar estableciendo acuerdos muy explícitos: - Sustituir las bromas o indirectas sobre temas delicados por mensajes literales y concretos. - Evitar dar información “a cuentagotas”. Si necesita tiempo para explicarse, puede decir: “Quiero contártelo completo, pero necesito ordenar mis ideas. Hablamos esta tarde”. - Expresar primero el hecho, después la intención y finalmente la petición: “Cuando ocurrió esto, mi intención era esta y necesito que acordemos aquello”. - Validar el impacto antes de explicar la intención: “Entiendo que te haya dolido; no era mi intención, pero quiero revisar cómo lo dije”. - Evitar generalizaciones como “siempre reaccionas igual”, “todo te molesta” o “no se te puede decir nada”. - Acordar una pausa cuando alguno esté muy activado, indicando cuándo se retomará la conversación para que la pausa no se viva como abandono. - Utilizar mensajes escritos para algunos temas si esto permite organizar mejor la información, pero sin convertirlos en discusiones interminables. La terapia de pareja puede ser recomendable aunque no exista una crisis extrema. No se utiliza únicamente cuando una relación está a punto de terminar, sino también para interrumpir patrones repetitivos antes de que provoquen más desgaste. En vuestro caso convendría buscar un/a profesional con experiencia en parejas neurodivergentes y autismo en adultos, que no intente “normalizar” a ninguno de los dos, sino ayudaros a traducir vuestros estilos de comunicación, construir acuerdos y responsabilizaros mutuamente del impacto de vuestras conductas. Existen enfoques específicos que trabajan la resolución de problemas y la comunicación desde una perspectiva neurodivergente. La terapia funcionará mejor si ambos reconocéis que existe un ciclo compartido que necesita cambios. No es imprescindible que él considere que la relación está mal, pero sí que esté dispuesto a observar cómo os afecta esta dinámica y a ensayar maneras diferentes de comunicaros. Si se niega completamente, tú también puedes iniciar terapia individual para regular la ansiedad, fortalecer tus límites y aclarar qué necesitas para sentirte segura en la relación, aunque el patrón de pareja no podrá modificarse únicamente con tu esfuerzo. Tu miedo al desgaste es comprensible. La señal relevante no es que tengáis estilos distintos, sino si ambos podéis reconocer el sufrimiento generado, reparar después de un conflicto y realizar cambios concretos. La neurodivergencia puede explicar diferencias; no debería utilizarse para invalidar las emociones de uno ni para exigir al otro que se adapte permanentemente.
Cuando convergen perfiles de autismo, altas capacidades y alta sensibilidad, la comunicación a menudo sufre por el desajuste en los códigos de procesamiento: lo que uno entiende como "dosificar para proteger" o "ser directo", el otro lo percibe como "ocultación" o "ataque personal". La invalidación emocional que experimentas ("todo te sienta mal") suele ser una defensa ante la abrumadora carga de intentar adivinar qué es lo que "se espera" de él, lo cual genera un círculo de agotamiento mutuo. La terapia de pareja no es un fracaso, sino un proceso o método de cambio que realmente puede ser muy gratificante y exitoso :)
Lo que describís no parece un problema de “quién tiene razón”, sino un ciclo relacional que se retroalimenta: él teme el conflicto y reduce o dosifica la información; tú percibes ambigüedad, frialdad o distancia y tratas de completar esos huecos pensando más, preguntando o expresando el dolor. Entonces él se siente presionado o silenciado y responde con frases como “todo te sienta mal”, lo que aumenta tu sensación de invalidación y ansiedad. Cuanto más se protege uno, más se activa el otro. La neurodivergencia puede influir en la forma de procesar la información, interpretar el tono, anticipar conflictos o regular la intensidad emocional. Sin embargo, no justifica las bromas hirientes, la ocultación de información ni la invalidación emocional. Tampoco significa que uno sea “demasiado sensible” y el otro “demasiado frío”: probablemente estáis utilizando estrategias de protección diferentes que, sin querer, terminan dañando el vínculo. La terapia de pareja podría ser muy recomendable, no porque vuestra relación esté rota, sino porque necesitáis aprender a traduciros mejor, establecer acuerdos de comunicación y crear un espacio donde ambos podáis expresaros sin miedo. Sería importante buscar un profesional con experiencia en pareja y neurodivergencia, para no interpretar las diferencias únicamente como falta de interés o mala intención. Mientras tanto, puede ayudaros acordar conversaciones con un momento concreto, mensajes claros y completos, evitar hablar desde la ironía y sustituir frases como “todo te sienta mal” por otras como: “Veo que esto te ha dolido; ayúdame a comprender qué has entendido”. También es importante que tú puedas expresar el impacto de algo sin que eso se convierta automáticamente en una acusación hacia él. Si él no desea acudir inicialmente, comenzar tú un proceso individual puede ayudarte a ordenar lo que estás viviendo, poner límites y valorar qué necesitas para sentirte segura en la relación. Pero para transformar completamente este ciclo, será necesario que ambos participéis y asumáis vuestra parte. Pedir ayuda ahora puede evitar que el desgaste se haga cada vez mayor.
Por lo que comentas, es importante que busques ayuda, estos casos son comunes en consulta, lo puedes trabajar individualmente o en pareja, en pareja mejor, pero si es importante que tu pareja te valide, porque va ser que el trabajo que hagas en terapia, sea mucho más rapido. Para tu tranquilidad, es algo común en consulta, puedes solicitar cita por doctoralia, tanto presencial como Online, un saludo
Hola. Lo que describís parece un ciclo de comunicación en el que las estrategias de protección de cada uno terminan activando las dificultades del otro. Él teme el conflicto y dosifica la información; tú percibes ambigüedad o distancia, intentas completar esos vacíos y buscas aclaraciones. Al sentirse presionado, él responde de forma más cortante o se cierra, mientras que tú experimentas mayor inseguridad e invalidación. Así, ambos acabáis confirmando vuestros respectivos temores. Los perfiles neurodivergentes pueden influir en la forma de procesar la información, expresar afecto, interpretar el lenguaje o regularse emocionalmente, pero no deberían utilizarse para justificar bromas hirientes, ocultar información o invalidar el malestar del otro. Tampoco implica que una de las dos formas de sentir sea más correcta. No es necesario esperar a que la relación esté gravemente deteriorada para acudir a terapia de pareja. De hecho, este sería un buen momento para intervenir: todavía identificáis el problema y existe interés en cuidar el vínculo. El objetivo no sería buscar quién tiene razón, sino comprender el patrón, establecer una comunicación más explícita, aprender a expresar el malestar sin atacar y validar las emociones sin sentirse culpabilizado. En nuestro centro podemos ayudaros a evaluar esta dinámica y construir acuerdos adaptados a vuestra manera de comunicaros y procesar las emociones. Si él todavía no desea participar, también puedes comenzar individualmente para aclarar tus límites, reducir la ansiedad y valorar cómo proteger tu bienestar dentro de la relación.
Gracias por compartir vuestra situación. Lo primero que me gustaría decir es que, más allá de los diagnósticos o las etiquetas, lo que describís es un patrón de comunicación que aparece con mucha frecuencia en las parejas. Cuanto más uno mide lo que dice para evitar el conflicto, más incertidumbre siente el otro. Y cuanto más intenta el otro obtener claridad o expresar su malestar, más presión percibe el primero y más se protege cerrándose. Sin querer, ambos termináis alimentando el mismo círculo. No creo que la pregunta principal sea si alguno de los dos tiene razón, sino cómo habéis llegado a esta dinámica y qué función cumple para cada uno. La buena noticia es que estos patrones pueden cambiar. La terapia de pareja no está reservada para relaciones al borde de la ruptura; muchas veces sirve precisamente para intervenir antes de que el desgaste sea mayor. Y si uno de los dos no quiere acudir, también puede ser muy útil que el otro empiece un proceso individual para comprender mejor qué está ocurriendo y cómo dejar de alimentar, sin darse cuenta, ese ciclo. Cuando ambos dejan de verse como adversarios y empiezan a mirar juntos el problema, suelen aparecer soluciones que antes parecían imposibles.
Hola. Lo primero que me gustaría señalar es que, independientemente de los perfiles de cada uno, el patrón que describes es un ciclo relacional muy reconocible y, afortunadamente, es algo que puede trabajarse. Da la impresión de que ambos estáis intentando protegeros, pero vuestras estrategias terminan alimentando el problema. Él, por miedo al conflicto, dosifica la información o responde de forma escueta para evitar una reacción que anticipa como negativa. Tú, al percibir falta de claridad o respuestas que vives como frías, intentas comprender qué está ocurriendo, sobrepiensas y buscas más información. Cuanto más la buscas, más puede sentir él que cualquier cosa que diga será analizada o generará malestar, por lo que vuelve a cerrarse. Y así el ciclo se repite. También me parece importante hacer un matiz. El diagnóstico de TEA puede explicar determinadas dificultades en la comunicación social, y las Altas Capacidades o una elevada sensibilidad pueden influir en la forma de procesar la información o las emociones. Sin embargo, ninguna de estas características justifica que una persona se sienta invalidada de forma repetida. Frases como “todo te sienta mal” o “no se te puede decir nada” suelen dificultar la comunicación porque desplazan el foco desde lo que la otra persona está sintiendo hacia una descalificación de su forma de sentir. En mi opinión, la terapia de pareja podría ser muy beneficiosa precisamente porque el problema no parece residir únicamente en uno de los dos, sino en la interacción entre ambos. No se trataría de decidir quién tiene razón, sino de aprender a identificar ese ciclo cuando aparece y sustituirlo por una forma de comunicarse que haga que ambos os sintáis más seguros. Ahora bien, si uno de los miembros no está dispuesto a acudir, eso no significa que tú no puedas empezar un proceso individual. Trabajar tu ansiedad, el sobrepensamiento y la manera en que respondes a estas situaciones puede ayudarte a salir del ciclo y, en muchas ocasiones, eso también produce cambios en la dinámica de pareja. Mi impresión es que el hecho de que estés preguntando cómo romper este patrón habla de que todavía existe motivación por cuidar la relación. Ese suele ser un buen punto de partida. Lo importante es no esperar a que el desgaste sea tan grande que la comunicación se deteriore aún más. Si lo deseas, puedes pedirme cita online. Estaré encantada de ayudaros, tanto si decidís realizar terapia de pareja como si prefieres empezar un proceso individual para comprender mejor esta dinámica y aprender herramientas que mejoren vuestra comunicación.
Gracias por compartir una situación tan bien descrita. Por lo que explica, más que el diagnóstico en sí, parece que están atrapados en un patrón de comunicación que ambos mantienen sin desearlo: una persona intenta proteger la relación dosificando la información o evitando el conflicto, mientras la otra, ante la falta de claridad o ciertas formas de comunicación, experimenta incertidumbre, sobreinterpreta lo que ocurre y se siente emocionalmente invalidada. Cuanto más se repite este ciclo, más se refuerza en ambos. Es importante recordar que las características asociadas al TEA, las Altas Capacidades o una alta sensibilidad pueden influir en la forma de procesar la información y expresar las emociones, pero no determinan por sí solas la calidad de la relación. Lo que marca la diferencia es desarrollar estrategias de comunicación adaptadas a las necesidades de ambos. En este tipo de situaciones suele ser muy útil trabajar aspectos como la comunicación explícita, la validación emocional, la identificación de los desencadenantes de cada uno y el establecimiento de acuerdos sobre cómo expresar el malestar sin que ninguno se sienta atacado o silenciado. Respecto a su pregunta, no es necesario esperar a que la relación esté muy deteriorada para acudir a terapia de pareja. Al contrario, consultar cuando ambos reconocen que existe un patrón que les hace sufrir suele ofrecer un mejor pronóstico. Si uno de los dos no está preparado para iniciar una terapia de pareja, también puede ser muy beneficioso que usted comience un proceso individual. Esto le ayudará a comprender mejor la dinámica, gestionar el impacto emocional y valorar qué cambios son posibles dentro de la relación. Mi recomendación sería buscar un profesional con experiencia tanto en terapia de pareja como en neurodivergencia en adultos, ya que comprender las particularidades de ambos perfiles puede facilitar una intervención más ajustada y evitar interpretaciones simplistas. Con el acompañamiento adecuado, este tipo de dinámicas puede modificarse y dar paso a una comunicación más segura y satisfactoria para ambos.
Por lo que describes, no parece que el problema sea únicamente que uno tenga un diagnóstico de TEA y el otro un perfil de Altas Capacidades y alta sensibilidad. Más bien da la impresión de que ambos habéis construido, sin daros cuenta, una forma de protegeros que acaba manteniendo el conflicto. Por un lado, él intenta evitar una reacción emocional intensa. Para conseguirlo, suaviza lo que piensa, da la información poco a poco o utiliza respuestas muy breves. Probablemente su intención sea reducir el conflicto. Pero esa estrategia produce el efecto contrario. Cuando la información llega incompleta o las respuestas son ambiguas, tu mente intenta llenar esos vacíos. Cuanto más sobrepiensas para entender qué ocurre realmente, mayor ansiedad sientes y más necesidad tienes de pedir explicaciones o expresar cómo te has sentido. Entonces él percibe que cualquier comentario puede acabar en una conversación difícil y concluye: "no puedo decir nada" o "todo le sienta mal". Como consecuencia, vuelve a medir aún más sus palabras o se muestra todavía más escueto. Y así el círculo se repite. Lo importante es que ninguno de los dos parece estar intentando hacer daño al otro. Ambos estáis intentando protegeros, pero cada estrategia activa precisamente la vulnerabilidad de la otra persona. También me parece importante no atribuir automáticamente todas estas dificultades a los perfiles neurodivergentes. El TEA puede influir en la forma de comunicar o interpretar determinadas situaciones, igual que la alta sensibilidad puede hacer que ciertas experiencias emocionales se vivan con mayor intensidad. Pero eso no significa que el conflicto sea inevitable ni que todo deba explicarse por esos rasgos. Hay una frase que me preocupa especialmente: cuando expresas que algo te ha dolido, recibes respuestas como "todo te sienta mal" o "no se te puede decir nada". Ese tipo de respuestas suelen hacer que la otra persona deje de hablar de cómo se siente porque percibe que sus emociones son invalidadas. Del mismo modo, si él siente que cualquier comentario puede convertirse en un problema, también terminará hablando cada vez menos. Respecto a si necesitáis terapia de pareja, mi impresión es que sí podría ser muy beneficiosa, especialmente si este patrón se repite una y otra vez pese a que ambos queréis que la relación funcione. La terapia no significa que la relación esté rota; muchas veces sirve precisamente para intervenir cuando todavía existe motivación para cambiar la dinámica antes de que aparezca un desgaste mayor. Eso sí, es recomendable buscar un profesional con experiencia tanto en terapia de pareja como en neurodiversidad, para que ninguno de los dos tenga la sensación de que su forma de procesar la información está siendo juzgada o patologizada. Mientras tanto, os propondría cambiar el objetivo. En lugar de intentar averiguar quién tiene razón, preguntaros: "¿Qué está haciendo cada uno, con la mejor intención, que sin querer mantiene el problema?". Esa pregunta suele abrir mucho más la puerta al cambio que intentar demostrar quién comunica peor. El hecho de que ambos hayáis identificado el patrón y queráis comprenderlo ya es un buen punto de partida. Muchas parejas llegan a terapia cuando solo quedan reproches; vosotros todavía habláis de entenderos, y eso es un factor muy favorable. Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si queréis trabajar este tipo de dinámicas de comunicación desde un enfoque estratégico adaptado a parejas con perfiles neurodivergentes, podéis consultarme a través de Doctoralia.es
Hola. Gracias por compartir lo que les está pasando. Al leerte, da la sensación de que ambos están haciendo lo que pueden con sus propias formas de procesar y comunicar, pero esas diferencias terminan generando un círculo en el que los dos salen lastimados. Más allá de los perfiles neurodivergentes, me pregunto: ¿qué necesita cada uno para sentirse escuchado y seguro dentro de la relación? Porque muchas veces el conflicto no está en las diferencias, sino en cómo se interpretan y cómo se reparan. Si vos te sentís invalidada y él siente que no puede expresarse, probablemente haya un patrón de comunicación que merece ser trabajado antes de que siga desgastando el vínculo. En este caso, creo que la terapia de pareja podría ser de gran ayuda. No porque la relación esté "rota", sino porque puede ofrecerles un espacio donde ambos aprendan a comprender las necesidades del otro y a comunicarse de una manera que los acerque, en lugar de alejarlos. Si sienten que este es el momento de dar ese paso, estaré encantada de acompañarlos en ese proceso. Les mando un abrazo.
Hola, gracias por explicar la dinámica con tanta claridad y honestidad; se nota que ambos se quieren y que esto les preocupa de verdad, aunque cada uno lo esté viviendo desde un lugar distinto. Lo que describen es un patrón muy reconocible en parejas donde conviven perfiles neurodivergentes diferentes, y es importante entender que ninguno de los dos está "haciéndolo mal" a propósito: cada uno está reaccionando desde su propia forma de procesar la información y las emociones. Por un lado, en el TEA es frecuente que la comunicación directa y extensa sobre temas emocionales genere una sobrecarga o miedo anticipado al conflicto, lo que lleva a dosificar la información como forma de protegerse, aunque el efecto que produce en el otro sea justo el contrario al buscado. Por otro lado, en perfiles con AACC y alta sensibilidad, es habitual que la falta de información clara active un procesamiento muy intenso y rápido, generando hipótesis y significados donde a veces solo hay ambigüedad, precisamente porque la mente busca coherencia y cierre ante lo que no entiende. El problema no es que uno sienta demasiado y el otro comunique poco; el problema es que estos dos estilos, sin las herramientas adecuadas, se retroalimentan entre sí y generan justo la desconexión que ambos quieren evitar: él se siente silenciado y presionado, y tú te sientes invalidada y sola en tu malestar. Este tipo de dinámicas se trabajan muy bien en terapia de pareja, no para señalar quién tiene la culpa, sino para dar a cada uno herramientas de comunicación adaptadas a su perfil: a él, formas de compartir información sin sentir que eso desata un conflicto; a ti, formas de gestionar la incertidumbre sin necesidad de rellenarla con interpretaciones que generan ansiedad; y a ambos, un lenguaje común que reduzca la invalidación mutua. No hace falta que él esté completamente convencido desde el principio; muchas veces basta con una primera sesión para que ambos vean el valor práctico de tener este espacio. Me encantaría poder acompañarlos en este proceso. Ofrezco consulta en Alcobendas, a domicilio en Madrid Norte, u online, la opción que les resulte más cómoda para empezar.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.






