Hola ojalá respondan a mi duda Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte

Hola ojalá respondan a mi duda Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte centrado en dudas obsesivas sobre mi orientación sexual, aunque yo tengo claro que mi meta de futuro y lo que deseo es estar con una chica. Todo comenzó a raíz de una conversación por internet con un chico donde sentí una emoción agradable; mi mente se asustó con la duda de si era bisexual y, desde entonces, entré en un estado de hipervigilancia extrema. ​En los últimos días, mi cuerpo reacciona de forma automática y muy intensa ante estímulos relacionados con el tema LGBT. Por ejemplo, al ver videos donde se habla de forma despectiva o agresiva sobre la comunidad (como insultar o quemar la bandera), siento un vuelco o presión fuerte en el pecho y falta de aire. De inmediato, mi mente se activa con culpa, me cuestiona si me dolió el comentarios, y me bombardea con etiquetas como 'homofobia internalizada' o la idea de que estoy ocultando algo. ​También me da mucho miedo e immaginación catastrófica pensar en la posibilidad de ser gay y decepcionar a mi familia. Me cuesta mucho trabajo frenar la necesidad de analizar cada milisegundo de mis reacciones físicas y buscar respuestas en internet para calmar la duda, lo cual me genera un alivio de unas horas, pero luego el ciclo de angustia regresa con la misma fuerza

14 respuestas


Lo que estás viviendo encaja completamente con un patrón de ansiedad muy conocido: cuando aparece una duda que te asusta —en tu caso, relacionada con tu orientación sexual— tu mente entra en modo alarma, interpreta cualquier sensación corporal como “prueba” y te empuja a analizarlo todo una y otra vez. No es que estés descubriendo algo nuevo sobre ti, es que estás atrapado en un ciclo obsesivo que te hace dudar incluso de aquello que tienes claro. La reacción física intensa que describes al ver contenido agresivo hacia la comunidad LGBT no significa nada sobre tu orientación. Esa presión en el pecho, ese vuelco, esa falta de aire son **síntomas de ansiedad**, no señales de identidad. Cuando algo te genera miedo, culpa o amenaza, el cuerpo reacciona así. Y si además tu mente está hipervigilante, interpreta esa reacción como si fuera un mensaje profundo, cuando en realidad es solo tu sistema nervioso saturado. Tampoco es extraño que aparezca la idea de “homofobia internalizada” o de “estar ocultando algo”. La ansiedad obsesiva funciona precisamente así: toma conceptos que has leído, los mezcla con tus miedos y los usa para atacarte. Pero tú mismo lo dices: tu proyecto de vida, tu deseo y tu dirección emocional están claros. Lo que te está haciendo sufrir no es tu orientación, sino el miedo a equivocarte, a decepcionar a tu familia y a no poder controlar tus pensamientos. El alivio temporal que sientes cuando buscas respuestas en internet es otra señal de que estás dentro de un ciclo obsesivo: la duda aparece, buscas seguridad, te calma un rato, y luego vuelve con más fuerza. No es que la duda sea real, es que la ansiedad necesita que sigas comprobando. Todo esto tiene tratamiento y se puede trabajar. No tienes por qué seguir viviendo con esta angustia ni con esta sensación de estar atrapado en tu propia cabeza. Podemos explorar juntos de dónde nace este miedo, cómo funciona tu ansiedad y cómo romper este círculo para que recuperes la tranquilidad y la confianza en ti mismo. Si te apetece dar el paso, te animo a reservar una cita online conmigo. En un espacio seguro y acompañado podremos entender el origen de este malestar y empezar a trabajar para que vuelvas a sentirte tú mismo.

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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Parece más relacionado con un ciclo obsesivo de ansiedad que con una “prueba” clara sobre tu orientación sexual. No porque haya que negar ninguna posibilidad, sino porque el patrón que cuentas encaja con duda obsesiva, hipervigilancia corporal, búsqueda compulsiva de certeza y alivio temporal al consultar en internet. La orientación sexual no suele descubrirse analizando cada reacción física, cada emoción agradable o cada sensación en el pecho. Cuando hay ansiedad obsesiva, la mente convierte cualquier estímulo en una prueba... si sentiste algo agradable, si te afectó un comentario homófobo, si te dio culpa, si te faltó el aire, si pensaste demasiado. Y cuanto más intentas comprobarlo, más fuerte se vuelve la duda. Que te afecte ver contenido agresivo contra personas LGBT no significa necesariamente que seas gay, bisexual, homófobo o que estés ocultando algo. Puede significar simplemente que estás muy activado emocionalmente, que el tema se ha vuelto sensible para tu ansiedad y que tu cuerpo reacciona con alarma ante cualquier estímulo relacionado. El problema no es tener una duda puntual. El problema es que estás intentando resolverla con análisis constante, comprobaciones, internet y vigilancia de tus sensaciones. Eso te calma unas horas, pero alimenta el circuito obsesivo. La salida no suele estar en encontrar una respuesta perfecta, sino en aprender a tolerar la incertidumbre sin revisar, sin buscar garantías y sin convertir cada sensación en un examen de identidad. Sería recomendable trabajar esto con un psicólogo, especialmente si te ocupa gran parte del día, te genera falta de aire, culpa, miedo a decepcionar a tu familia o necesidad constante de comprobar. No necesitas pelearte con tus pensamientos; necesitas aprender a relacionarte con ellos de otra manera. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Entender el ciclo de duda obsesiva sobre la orientación sexual. • Reducir comprobaciones, búsquedas en internet e hipervigilancia corporal. • Manejar ansiedad, culpa y miedo a decepcionar a tu familia. • Diferenciar deseo real de miedo, sugestión o pensamiento intrusivo. • Aprender a tolerar incertidumbre sin entrar en análisis constantes. • Recuperar calma, seguridad y libertad mental. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Hola, por lo que describes, parece que estás atravesando un nivel muy elevado de ansiedad acompañado de pensamientos obsesivos, una intensa necesidad de analizar tus reacciones y conductas de comprobación (buscar respuestas en internet para obtener alivio). Cuando la ansiedad se centra en un tema que consideramos importante o amenazante, es frecuente que la mente entre en un estado de hipervigilancia en el que cualquier emoción, sensación física o pensamiento se interpreta como una posible "prueba", generando más dudas y más angustia. Las reacciones físicas que mencionas (presión en el pecho, falta de aire, vuelco emocional) no permiten determinar por sí mismas la orientación sexual de una persona. Cuando existe un alto nivel de ansiedad, el cuerpo puede responder de manera intensa ante estímulos relacionados con el tema que preocupa, independientemente de lo que dichos estímulos signifiquen realmente. También es importante señalar que la búsqueda constante de tranquilidad, el análisis repetitivo de las sensaciones y la necesidad de encontrar una respuesta definitiva suelen proporcionar alivio a corto plazo, pero tienden a mantener el ciclo de ansiedad a largo plazo. Dado el grado de malestar del que hablas y el tiempo que estás dedicando a estas dudas, sería recomendable que pudieras consultar con un profesional de la psicología para realizar una evaluación adecuada y trabajar estrategias específicas para manejar la ansiedad y las obsesiones. Con el tratamiento adecuado, este tipo de dificultades suele mejorar significativamente. Un saludo!


Hola, Gracias por compartir lo que estás viviendo. Las dudas obsesivas suelen ser muy agotadoras. Generan mucha angustia porque parecen exigir una respuesta inmediata, definitiva y sin margen de error. Sin embargo, la paradoja es que cuanto más buscamos una respuesta definitiva para resolver la duda, menos parece servirnos cualquier respuesta que encontramos. Además del sufrimiento que generan, muchas veces estos pensamientos terminan alejándonos de lo que sentimos, nos quedamos en la cabeza, pero no llegamos a las emociones. Es como si toda la energía quedara puesta en analizar, comprobar o entender algo que nunca acaba de resolverse del todo y donde toda respuesta se siente insuficiente. Igual podemos plantearlo desde otro prisma. Quizás parte del trabajo no consista en encontrar una certeza absoluta, sino en aprender a convivir con aquello que todavía no sabemos. Porque cuando la necesidad de certeza se vuelve tan intensa, a veces acabamos sintiendo que ya no podemos fiarnos ni de nuestras emociones, ni de nuestros pensamientos, ni siquiera de nuestras propias sensaciones. Y esto es lo que resulta tan agotador. A veces me gusta pensar estos pensamientos obsesivos como la punta de un iceberg. No porque escondan necesariamente algo catastrófico, sino porque quizás estén señalando preguntas más amplias relacionadas con el deseo, la identidad, la aceptación o el miedo a perder el amor de personas importantes para nosotros. Son cuestiones profundamente humanas que rara vez encuentran una respuesta simple. Quizás por eso buscar alivio en internet suele funcionar solo durante un rato. La angustia se calma momentáneamente, pero la pregunta vuelve a aparecer una y otra vez. Cuando algo nos genera tanto sufrimiento, puede ser útil contar con un espacio terapéutico donde poder pensar y elaborar todo esto con más calma, sin la exigencia de tener que encontrar una respuesta inmediata. Espero que te sirva de algo la respuesta. Un saludo, Carmen


Hola. Por lo que cuentas, parece que estás atrapado en un ciclo de ansiedad donde cada pensamiento, emoción o reacción física se convierte en algo que necesitas analizar para obtener una respuesta definitiva. El problema es que ese alivio que consigues al buscar información o revisar tus sensaciones suele durar poco, y la duda vuelve con más fuerza. Más que el contenido de la duda, parece que el sufrimiento está relacionado con la necesidad de resolverla constantemente. Sería recomendable trabajarlo con un profesional para romper este ciclo y recuperar tranquilidad.


Lo que describes es el TOC de orientación sexual (a veces llamado TOCD), una de las presentaciones más frecuentes del trastorno obsesivo-compulsivo y, curiosamente, una de las que más tarda en identificarse correctamente porque la duda parece una pregunta legítima sobre identidad. El mecanismo es el siguiente: la mente obsesiva fija su atención en lo que más te importa no ser o temer descubrir. Eso activa el sistema de alarma corporal con sensaciones intensas que tú luego interpretas como "pistas" sobre tu orientación. Entonces buscas más señales, intentas neutralizar la duda buscando consuelo o analizando reacciones — lo cual da alivio por unas horas — y el ciclo se refuerza. Esto explica exactamente por qué reaccionas con tanta intensidad ante contenido que va en contra de la comunidad LGTB: tu sistema nervioso está en alerta máxima buscando "pruebas" en cualquier dirección. Importante: el alivio que sientes al encontrar "respuestas" en internet es parte del ciclo obsesivo, no una solución. El TOC se alimenta de la búsqueda de certeza. Esto responde muy bien a TCC con exposición y prevención de respuesta. Te recomiendo buscar un psicólogo especializado en TOC.


Hola. Por lo que describes, parece que el problema principal no es tanto tu orientación sexual como el ciclo de ansiedad y comprobación en el que has entrado. Hay varios elementos que llaman la atención: la hipervigilancia constante, el análisis de cada reacción física, la necesidad de obtener una certeza absoluta, las búsquedas repetidas en internet para tranquilizarte y el alivio temporal seguido de una nueva oleada de dudas. Todo esto suele ser característico de los pensamientos obsesivos relacionados con la identidad o la orientación sexual. Cuando una persona entra en este estado de alerta, el cerebro empieza a interpretar cualquier emoción, sensación corporal o pensamiento como una posible prueba. Entonces una simple emoción agradable en una conversación, una sensación en el pecho, una reacción al ver un vídeo o incluso el miedo a una posibilidad pueden convertirse en objetos de análisis interminable. Además, las sensaciones físicas que describes no son necesariamente indicadores de orientación sexual. La ansiedad intensa puede provocar presión en el pecho, nudo en el estómago, dificultad para respirar, sobresaltos emocionales y una sensación de urgencia por resolver la duda. El problema es que cuanto más intentas comprobar qué significan esas sensaciones, más atención les prestas y más intensas se vuelven. También es importante señalar que el miedo a decepcionar a la familia puede hacer que cualquier duda relacionada con este tema resulte especialmente amenazante. Sin embargo, el miedo a una posibilidad no demuestra que esa posibilidad sea cierta. Lo que suele mantener este problema no es la duda inicial, sino la búsqueda constante de certeza. Cada vez que analizas tus reacciones, te comparas, repasas recuerdos o buscas información para tranquilizarte, la ansiedad disminuye un poco, pero tu cerebro aprende que la duda era peligrosa y necesita volver a revisarla más adelante. Por eso, el objetivo no suele ser demostrar de una vez por todas cuál es tu orientación, sino aprender a relacionarte de otra manera con la incertidumbre y con los pensamientos intrusivos para que dejen de dominar tu vida. Dado el nivel de angustia que estás describiendo, creo que sería recomendable buscar ayuda psicológica especializada. Si lo deseas, puedes coger cita online conmigo y trabajar de forma más concreta este ciclo de obsesión, ansiedad y búsqueda de tranquilidad para recuperar bienestar y dejar de vivir pendiente de cada pensamiento o sensación.


Hola, gracias por compartirlo con tanta claridad. Se nota que estás viviendo esto con muchísima angustia y agotamiento mental. Por lo que describes, más que una simple duda sobre tu orientación sexual, parece que estás atrapado en un ciclo de ansiedad, hipervigilancia y necesidad de comprobar constantemente lo que sientes. No puedo darte un diagnóstico por aquí, pero sí señalar algo importante: cuando una duda se vuelve obsesiva, la mente empieza a buscar certeza absoluta, analiza cada reacción corporal, revisa cada pensamiento, busca información en internet y necesita calmarse una y otra vez. El problema es que ese alivio suele durar poco, y después la duda vuelve con más fuerza. También es importante diferenciar entre explorar la orientación sexual desde la calma y vivir una duda desde el miedo, la urgencia, la culpa y la necesidad de comprobar. La orientación no debería convertirse en un examen constante de cada emoción, cada sensación física o cada pensamiento que aparece. Tu cuerpo puede reaccionar intensamente ante estímulos relacionados con este tema porque ahora mismo los estás viviendo como una amenaza. Esa presión en el pecho, la falta de aire o el vuelco corporal pueden formar parte de una respuesta de ansiedad, no necesariamente una “prueba” de nada. Cuanto más intentas analizar la reacción, más importancia le das, y más se activa el sistema de alarma. En estos casos, suele ayudar mucho trabajar con un profesional especializado en ansiedad, pensamientos obsesivos o TOC, especialmente desde enfoques como la terapia cognitivo-conductual, exposición con prevención de respuesta o terapias basadas en aceptación. No para que alguien te dé una etiqueta sobre quién eres, sino para que puedas dejar de vivir tu identidad desde el miedo y la compulsión de comprobar. Una recomendación importante sería reducir, poco a poco y con ayuda profesional, las conductas que mantienen el ciclo: buscar respuestas en internet, analizar sensaciones, comprobar si algo te excita o no, pedir seguridad constante o intentar resolver la duda desde la urgencia. La meta no es encontrar una certeza perfecta, sino aprender a tolerar la incertidumbre sin que tu vida quede secuestrada por ella. Si esto está afectando a tu sueño, tu respiración, tu día a día o tu tranquilidad, pedir ayuda psicológica sería un paso muy importante. No estás solo ni tienes que resolverlo a base de más análisis. A veces el problema no es la duda en sí, sino el miedo con el que intentamos contestarla. Y cuando la mente entra en modo amenaza, sanar también es aprender a dejar de pelear con cada pensamiento para volver a habitar la vida con más calma.

Sagra González

Sagra González

Psicólogo

Móstoles

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Hola. Siento que estés pasando por un nivel de ansiedad tan intenso. Por lo que describes, más que una “respuesta” clara sobre tu orientación sexual, parece que estás atrapado en un ciclo de duda, hipervigilancia, análisis corporal y búsqueda de seguridad. Esto puede ocurrir en cuadros de ansiedad con pensamientos obsesivos, donde la mente intenta resolver una duda una y otra vez, pero cada comprobación solo calma durante un rato y después vuelve la angustia. Es importante diferenciar entre explorar la orientación sexual de forma libre y serena, y vivirlo desde miedo, urgencia, culpa, comprobaciones constantes y necesidad de certeza absoluta. En tu caso, el sufrimiento parece estar muy ligado a la ansiedad, al miedo a decepcionar, a interpretar cada reacción física y a buscar respuestas en internet para calmarte. Las sensaciones corporales intensas —presión en el pecho, falta de aire, vuelcos— pueden formar parte de la activación ansiosa. Cuando el sistema nervioso está en alerta, puede reaccionar con fuerza ante cualquier estímulo relacionado con el tema que temes, sin que eso signifique necesariamente algo sobre tu identidad. Mi recomendación es que busques ayuda psicológica especializada en ansiedad, pensamientos obsesivos y regulación emocional. El objetivo no sería darte una respuesta rápida sobre “qué eres”, sino ayudarte a salir del ciclo de comprobación, reducir la necesidad de certeza, aprender a tolerar la duda y recuperar calma y libertad en tu vida. Mientras tanto, intenta reducir la búsqueda compulsiva en internet y la revisión constante de tus sensaciones, porque aunque parezca ayudarte, suele mantener el problema. No tienes que resolverlo todo ahora mismo; necesitas acompañamiento para entender qué está ocurriendo y poder manejarlo sin que la ansiedad dirija tus pensamientos.

Mónica Guarnizo Calderón

Mónica Guarnizo Calderón

Psicólogo

Linea de la Concepción

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Por un lado, hay una parte de ti que tiene miedo a ser gay, tal vez anticipes consecuencias muy desagradables. Entonces podría estar bien dudar desde la curiosidad y la calma. La orientación sexual no es algo fijo, va cambiando a lo largo de la vida. Busca a personas de tu alrededor que te apoyen y puedas hablar de esto con libertad y confianza. Sólo así te quitarás el miedo y resolverás ciertas dudas. Por otro lado, está el ciclo del trastorno de pánico, estás reforzando las sensaciones físicas de ansiedad porque, te dan tanto miedo, que las observas, dejas de hacer otras cosas y las intentas aliviar a toda costa, lo que provoca un aumento de estas y de la probabilidad de que vuelvan a ocurrir en el futuro. Con ayuda, podrás frenar ese impulso de querer aliviarlas de esa forma y podemos buscar otras más útiles a largo plazo que no refuercen la ansiedad. Un abrazo


Hola. Lo que describes parece un bucle de ansiedad centrado en la orientación sexual: aparece una duda, tu mente la interpreta como una amenaza, comienzas a analizar tus reacciones físicas y emocionales, buscas respuestas en internet para tranquilizarte y, aunque obtienes alivio durante unas horas, la duda vuelve con más fuerza. Desde la psicología y la sexología, es importante diferenciar entre una vivencia de deseo y una duda obsesiva. La orientación sexual no se define por una emoción aislada, por una reacción corporal ante un vídeo, ni por una conversación puntual con alguien. En cambio, cuando la duda aparece con miedo intenso, culpa, hipervigilancia, necesidad de comprobar y urgencia por tener una certeza absoluta, suele estar más relacionada con ansiedad que con una exploración tranquila del deseo. La reacción física que notas al ver contenido agresivo hacia la comunidad LGBT (presión en el pecho, falta de aire, vuelco corporal) no demuestra por sí sola que estés ocultando algo ni que tengas “homofobia internalizada”. Puede ser simplemente una respuesta de ansiedad ante un tema que ahora tu mente ha marcado como peligroso. Cuando estás hipervigilante, el cuerpo reacciona con intensidad y después la mente intenta interpretar esa reacción como si fuera una prueba. El problema principal no es resolver al 100% si eres heterosexual, bisexual o gay, sino salir del ciclo de comprobación. Analizar cada milisegundo de lo que sientes, revisar tus sensaciones corporales, buscar vídeos, leer en internet o pedir tranquilidad son conductas que alivian a corto plazo, pero mantienen la ansiedad a largo plazo. Puede ayudarte responder de forma más breve al pensamiento: “Estoy teniendo una duda ansiosa; no necesito resolverla ahora”. Después intenta volver a una actividad concreta, aunque la ansiedad siga presente. El objetivo no es que el pensamiento desaparezca de inmediato, sino dejar de alimentarlo con análisis y comprobaciones. También sería recomendable reducir la exposición a contenido que utilizas para comprobarte, como vídeos, comentarios o debates sobre el tema. No se trata de evitar la diversidad sexual, sino de no usar esos estímulos como pruebas para verificar quién eres. Dado que esta situación te genera mucha angustia y te lleva a buscar certeza de forma repetida, sería conveniente acudir a un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos, TOC y sexualidad. La terapia puede ayudarte a tolerar la incertidumbre, reducir las comprobaciones y explorar tu sexualidad desde la calma, no desde el pánico. No necesitas tomar una etiqueta desde el miedo. Necesitas recuperar tranquilidad, dejar de tratar cada reacción corporal como una prueba y aprender a relacionarte con tus pensamientos sin que ellos dirijan tu vida.

María Villalba López

María Villalba López

Psicólogo

Alcalá de Henares

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Hola. Lo que describes tiene una característica muy importante: parece que has entrado en un circuito en el que ya no buscas descubrir qué deseas, sino alcanzar una certeza absoluta sobre lo que deseas. Y cuanto más intentas conseguirla, más dudas aparecen. El episodio inicial es un buen ejemplo. Sentiste una emoción agradable conversando con un chico y tu mente planteó: «¿Y si esto significa que soy bisexual?». Desde ese momento comenzaste a observarte. El problema es que, cuando sometemos nuestras reacciones espontáneas a vigilancia permanente, cualquier sensación puede convertirse en una prueba que necesita interpretación. Ahora ocurre con tu reacción ante contenidos LGBT. Notas presión en el pecho o falta de aire y rápidamente comienza el interrogatorio: «¿Por qué me ha afectado?», «¿significa que me sentí identificado?», «¿será homofobia internalizada?». Pero una reacción física ante un contenido emocionalmente cargado no puede utilizarse como un test fiable de orientación sexual. Y aquí aparece la trampa más importante: buscas información en internet, analizas tus sensaciones o encuentras alguna explicación que te tranquiliza. Funciona, pero solamente durante unas horas. Después vuelve la duda y necesitas otra comprobación. Precisamente ese alivio momentáneo puede estar manteniendo el problema: cada vez que necesitas comprobar para tranquilizarte, confirmas involuntariamente a tu mente que esa duda era peligrosa y debía ser resuelta. Por eso intentaría no responder una vez más a «¿soy heterosexual, bisexual o gay?» utilizando tus reacciones corporales como pruebas. Tampoco comprobaría qué sientes mirando hombres, mujeres o determinados contenidos. Si conviertes cada mirada, emoción o sensación corporal en un examen, terminarás viviendo pendiente del resultado del siguiente examen. Además, que la posibilidad de ser gay te produzca miedo por decepcionar a tu familia es otra cuestión que merece ser trabajada, pero el miedo a una posibilidad tampoco demuestra que esa posibilidad sea cierta ni falsa. Si llevas días atrapado durante horas en análisis, comprobaciones, búsquedas y necesidad de certeza, sería recomendable trabajar específicamente el mecanismo obsesivo con un psicólogo. El objetivo terapéutico no debería ser proporcionarte continuamente garantías sobre cuál es tu orientación, porque mañana la obsesión podría exigir una garantía nueva. El objetivo es que dejes de necesitar resolver compulsivamente cada duda para poder continuar con tu vida. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este círculo de duda, hipervigilancia, comprobaciones y búsqueda de seguridad, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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Hola. Lo que describe parece seguir un ciclo obsesivo: aparece una duda, vigila sus reacciones físicas, busca explicaciones o etiquetas en internet, siente alivio durante unas horas y después la incertidumbre regresa con más intensidad. No es posible determinar su orientación sexual a partir de una emoción aislada, un vuelco en el pecho o la ansiedad ante determinados contenidos. Las reacciones corporales pueden reflejar miedo, tensión, rechazo al mensaje, empatía o muchas otras respuestas; analizarlas constantemente no proporcionará la certeza que busca. Intente no responder a la duda comprobando qué sintió, reconstruyendo cada instante o buscando nuevos testimonios. Puede reconocer: «Mi mente vuelve a pedirme una certeza absoluta y ahora no voy a resolverla», y continuar con la actividad permitiendo que la ansiedad disminuya por sí misma. Sería recomendable acudir a un psicólogo con experiencia específica en TOC y pensamientos intrusivos. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta puede ayudarle a abandonar las comprobaciones y tolerar la incertidumbre. También puede trabajar el miedo al rechazo familiar sin que el objetivo terapéutico sea confirmar o negar una orientación determinada. Si la presión en el pecho o la dificultad respiratoria son nuevas, intensas o diferentes de las habituales, solicite valoración médica. Si el malestar llega a ser insoportable o aparecen pensamientos de hacerse daño, acuda a urgencias y no permanezca solo. Un saludo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

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Hola, gracias por compartir. Parece que por alguna razón el hecho de sentirte cómodo apoyando la comunidad LGTBI+, hace que tu sistema de creencias internas ( lo que nos inculcan en familia y cultura que esta bien o mal ) se tambalea y eso te hace sentir muy mal, tanto que incluso te planteas se eres gay quizá sin serlo. Podemos trabajar estas discrepancias internas para evaluar que te hace sentir mal y como te sientes tu mismo mas allá de las creencias internar que nos han inculcado y a partir de ahi ver como te sientes mas cómodo con esta temática. Podemos continuar esta conversación con una asesoría gratuita, puedes encontrar mi perfil de Doctoralia en Google. Gracias.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.