Hola Quería pedir ayuda, tuve un vínculo o relación con alguien, osea no tuvimos nada serio, fue co
Hola Quería pedir ayuda, tuve un vínculo o relación con alguien, osea no tuvimos nada serio, fue como una amistad pero paso algo un día en el cual hubieron besos, tactos, regalos, y por un momento casi sexo, en fin luego de que paso estos besos y el que pase ese día con el pude confirmar que me gustaba y el en un momento que fue un Tiempo lejano me había dicho que le gustaba como era yo y que le gustaba y yo en ese momento ignore, en fin luego de haber pasado un día con el en donde hubieron besos, al otro día volvimos hablar normal y yo no aguante y le comenté lo que sentía por el , la respuesta de el fue me apareces linda e interesante, pero es difícil tener una relación. Entonces preferí no hablar más con el y le dije que lo mejor es no hablar porque me hace mal y el decía que no, y después lo acepto y dejamos de hable, al mes siguiente cosa que paso un mes, me volvió a escribir y así retomamos la charla por unos días, pero esta vez fue un poco distante y a algunos días no hablaba osea ninguno se escribía, entonces preferí decirle por segunda ves que basta que mejor es no hablar más, el lo aceptó y así dejamos de hablar por un mes y dos semanas y justo me habló por mí cumpleaños, me saludo y así volvimos a dialogar, pero luego de dos días de charla, pasaron dos días sin hablar, que me puso mal a mí el que no hablemos, que está vez decidí bloquearlo. Una parte de mí a veces se ilusiona o se tiene esperanza de algo, y otra parte de mí quiere algo. En esta ves lo bloqueé y no se si hice bien en bloquearlo o si hubieses hablado de una mejor manera y cerrar mejor charla. Espero sus respuestas y audios, desde lo profesional. Gracias, saludos
14 respuestas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por cómo lo cuentas, parece que este vínculo te ha dejado en una posición emocional muy ambigua... hubo cercanía, besos, deseo, contacto físico y cierta ilusión, pero cuando tú expresaste con claridad lo que sentías, él no respondió con la misma disponibilidad. Decirte que le pareces linda e interesante, pero que es difícil tener una relación, muestra una respuesta afectiva parcial, no un compromiso claro. En estos casos, el problema no suele estar solo en si bloquear fue “correcto” o “incorrecto”, sino en qué efecto tiene ese contacto en ti. Si cada vez que él aparece vuelves a ilusionarte, esperas más, te angustias cuando no escribe y acabas sintiéndote mal, entonces tomar distancia puede ser una forma de cuidarte. Bloquear puede ser útil cuando necesitas cortar un ciclo que te hace daño y no consigues sostener el límite de otra manera. No tiene por qué ser un acto inmaduro ni agresivo. A veces es una medida de protección emocional. Ahora bien, si sientes que necesitas cerrar mejor, podrías hacerlo con un mensaje breve y claro, sin abrir una negociación afectiva, “Me di cuenta de que este vínculo me genera ilusión y malestar, y necesito tomar distancia para cuidarme. Te deseo lo mejor”. Después de eso, lo más importante sería mantener tu decisión. Mi impresión es que una parte de ti sigue esperando que él cambie de posición, mientras otra parte ya entendió que esa dinámica te desordena emocionalmente. Ahí conviene mirar los hechos más que las posibilidades... él aparece, se acerca, luego se distancia, y tú quedas pendiente de sus señales. Eso no te da estabilidad. La pregunta principal no sería si le gustas algo, sino si él puede ofrecerte una relación clara, disponible y coherente con lo que tú necesitas. Por ahora, parece que no. Y aceptar eso duele, pero también puede ayudarte a recuperar tu centro. La terapia psicológica, puede ayudarte a comprender por qué este vínculo te engancha tanto, diferenciar ilusión de disponibilidad real, sostener límites sin culpa, manejar la ansiedad cuando la otra persona se aleja y construir relaciones donde no tengas que vivir pendiente de señales ambiguas. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Hola. Por lo que contás, da la impresión de que el mayor problema no era la falta de claridad de él, sino lo difícil que estaba siendo para vos sostener un vínculo cuando tus sentimientos y tus expectativas no coincidían con lo que él podía o quería ofrecer. En varios momentos pareciera que él fue manteniendo el contacto, mientras que vos intentabas tomar distancia porque hablar con él te generaba ilusión, esperanza y también mucho malestar. Y eso suele ser una situación muy desgastante emocionalmente. Más que preguntarte si bloquearlo estuvo bien o mal, me preguntaría qué estabas necesitando proteger cuando tomaste esa decisión. A veces bloquear a alguien es una manera de cuidarse cuando un vínculo nos mantiene atrapados entre la esperanza y el sufrimiento. También me llama la atención que, aunque él te dijo que le parecías linda e interesante, también fue claro al expresar que veía difícil una relación. Quizás una parte de vos siguió esperando que con el tiempo eso cambiara. Tal vez la pregunta importante hoy no sea cómo cerrar mejor la conversación con él, sino qué necesitás vos para poder elaborar esta historia y dejar de quedar pendiente de si escribe, responde o vuelve a aparecer. A veces el cierre que buscamos en el otro termina llegando cuando logramos escuchar lo que nosotros mismos necesitamos para seguir adelante.
Hola. Parecería que la forma de relacionarse ha sido muy confusa y contradictoria. Y es por ello que aparecen sentimientos encontrados. Si te ha quedado algo por decir, hay diferentes maneras de comunicarlo. Pero si su conducta sólo alimenta tus temores o te afecta, deberás evaluar si eso es realmente lo que quieres.
Perfecto, Ernesto. Aquí tienes la **redacción lista para copiar y pegar en Doctoralia**, con tu estilo y con los elementos que me pediste. --- Entiendo muy bien la confusión y el desgaste emocional que te ha generado este vínculo. Cuando alguien aparece y desaparece, cuando se acerca y luego se distancia, es normal que una parte de ti se ilusione y otra se proteja. No estás exagerando: este tipo de dinámicas activan mucha incertidumbre, y es lógico que te hayas sentido atrapada entre la esperanza y el malestar. Bloquearlo no fue un error; fue una forma de poner un límite ante algo que te estaba afectando. A veces necesitamos cortar el contacto para poder ver con claridad qué nos pasa por dentro. Lo importante ahora no es si lo hiciste “bien” o “mal”, sino entender qué te llevó a ese punto y qué necesitas realmente para sentirte en paz contigo misma. Puedo ayudarte a encontrar el origen de este malestar, a comprender por qué este tipo de vínculos te impactan tanto y a construir una forma de relacionarte más segura, sin tanta montaña rusa emocional. Si quieres, podemos trabajarlo juntas en sesión y acompañarte a cerrar este ciclo de una manera más sana. Te animo a reservar una cita conmigo cuando lo necesites.
Hola. Por lo que describes, parece que se ha creado un vínculo ambiguo: hubo intimidad y señales de interés, pero cuando expresaste que querías algo más, él te comunicó que no veía posible mantener una relación. Después, los contactos y distanciamientos sucesivos han podido mantener en ti la ilusión de que quizá la situación cambiara. Este tipo de dinámica suele generar bastante confusión. Cuando una persona aparece, se aleja y vuelve a contactar, cada nuevo acercamiento puede reactivar la esperanza, aunque no exista una propuesta clara de relación. No significa necesariamente que él quiera hacerte daño; puede apreciarte y desear conservar el contacto. Sin embargo, sus apariciones parecen tener un efecto emocional negativo en ti, y eso es importante tenerlo en cuenta. Bloquearlo no tiene por qué ser una decisión incorrecta. Puede ser una forma de protegerte y sostener el límite que ya habías intentado establecer verbalmente en dos ocasiones. Un límite no necesita ser aceptado o comprendido por la otra persona para ser válido. Lo importante es que el bloqueo no se utilice para provocar una reacción, comprobar si insiste o conseguir que cambie de opinión, sino para facilitar tu distanciamiento y recuperación emocional. También podrías haber cerrado la conversación mediante un último mensaje, pero no estabas obligada a hacerlo. Ya le habías explicado anteriormente que mantener el contacto te hacía daño. Por tanto, no necesariamente quedó algo pendiente que debas volver a aclarar. Puede ayudarte preguntarte no solo qué deseas que ocurra, sino qué está ocurriendo realmente. Hasta ahora, él ha mantenido el contacto de manera intermitente, pero no ha expresado una intención clara de construir la relación que tú deseas. Intentar basarte en sus decisiones actuales, más que en las posibilidades futuras, puede ayudarte a reducir la incertidumbre. Durante un tiempo sería recomendable mantener la distancia, evitar revisar sus redes o buscar información sobre él y permitirte atravesar el duelo por lo que ocurrió y por lo que imaginaste que podía llegar a ocurrir. También conviene recordar que sentir esperanza o echarlo de menos no significa que debas retomar el contacto. Si notas que esta situación ocupa gran parte de tus pensamientos, afecta a tu autoestima o te resulta muy difícil mantener los límites, un proceso psicológico puede ayudarte a comprender qué necesidades se activan en este vínculo y a relacionarte desde una posición más segura. No se trata de juzgarte por haberte ilusionado, sino de ayudarte a elegir relaciones en las que exista reciprocidad, claridad y disponibilidad emocional.
Hola. Por lo que cuentas, da la sensación de que ambos estabais en momentos diferentes respecto a lo que buscabais. Tú desarrollaste sentimientos y deseabas una relación, mientras que él expresó en varias ocasiones que no veía posible iniciar una. Eso no significa necesariamente que no le agradaras, sino que no estaba dispuesto o preparado para ofrecer el tipo de vínculo que tú necesitabas. En estas situaciones es habitual que se genere un "vaivén" emocional: cada vez que la otra persona reaparece, renacen la ilusión y la esperanza, y cuando vuelve a distanciarse aparece de nuevo el malestar. Este tipo de dinámica suele dificultar que una persona pueda elaborar lo que siente y seguir adelante. Desde ese punto de vista, bloquearlo no tiene por qué haber sido una mala decisión si tu objetivo era proteger tu bienestar emocional y dejar de alimentar una expectativa que te estaba haciendo sufrir. No es un acto de inmadurez o de egoísmo cuando se utiliza para poner un límite que necesitas para cuidarte. Más que preguntarte si fue la decisión "correcta", quizá sea más útil preguntarte: **¿cómo te sentías cada vez que él volvía a escribirte?** Si la respuesta es que aumentaban la ansiedad, la incertidumbre o la esperanza de que la relación cambiara, probablemente mantener el contacto hacía más difícil que pudieras cerrar esa etapa. Ahora el trabajo más importante no consiste en analizar qué podría estar pensando él, sino en centrarte en tus propias necesidades y en permitirte elaborar esa decepción. Cuando una relación no puede ofrecer lo que uno necesita, tomar distancia suele ser una forma de autocuidado, aunque al principio resulte doloroso. Si con el paso de las semanas notas que te cuesta mucho soltar esa esperanza o que este tipo de situaciones se repiten en tus relaciones, un proceso terapéutico puede ayudarte a comprender por qué ocurre y a desarrollar vínculos más seguros y satisfactorios. Un saludo.
Hola, siento que estés pasando por esta situación dolorosa. Lo has bloqueado de redes pero digamos que bloquearlo del corazón cuesta un poco más. La pregunta es ¿Hasta cuando lo vas a esperar? Tu necesidad de romper el vínculo por completo forma parte de tu proceso de recuperación para dejar de estar enamorada, el seguir hablando es un terreno doloroso y confuso, que no te permite estar bien para poder encontrar a otra persona que comparta tus objetivos de relación amorosa.
Hola, buenos días. Por lo que cuentas, el contacto intermitente parece reactivar tu ilusión y tu malestar, aunque él ya expresó que no veía posible una relación. Bloquearle puede ser una forma válida de protegerte y sostener el límite que necesitas; cerrar una relación no siempre requiere una última conversación perfecta. Si te cuesta mantener la distancia o quedas atrapada entre la esperanza y el dolor, sería conveniente trabajarlo en consulta con un psicólogo para elaborar el vínculo y recuperar estabilidad emocional. Un saludo cordial.
Hola. En primer lugar, quiero agradecerte la confianza al compartir tu historia de una forma tan sincera. Lo que describes es una situación que genera un desgaste emocional enorme, y quiero que lo primero que hagas sea quitarte la culpa de encima: lo que sientes es completamente normal y humano. Cuando vivimos un vínculo donde las señales son contradictorias (un día hay besos, regalos y cercanía, y al siguiente hay distancia y silencio), nuestro cerebro entra en un bucle de alta ansiedad. En psicología conocemos esto como refuerzo intermitente: el no saber cuándo vas a recibir atención o afecto hace que te ilusiones más y que te cueste mucho más soltar ese vínculo, porque la incertidumbre actúa como un imán emocional. Respecto a tu gran duda de si hiciste bien en bloquearlo o si deberías haber cerrado la conversación de otra manera, déjame decirte esto desde el punto de vista profesional: Bloquear es una herramienta de autocuidado: A veces nos exigimos tener "conversaciones maduras" y cierres perfectos una y otra vez. Pero tú ya le habías comunicado con claridad por qué te hacía daño seguir hablando (le explicaste hasta en dos ocasiones que te hacía mal). Si la otra persona, sabiendo eso, seguía buscando contacto intermitente sin ofrecerte lo que tú necesitabas, el bloqueo no es un acto de inmadurez o rabia; es poner un límite drástico pero necesario para proteger tu propia salud mental. La ilusión vs. la realidad: Es completamente normal que una parte de ti mantenga la esperanza de que las cosas cambien. Sin embargo, los hechos te han demostrado que cuando retomáis el contacto, la dinámica de distancia y silencio se repite, generándote de nuevo malestar. El bloqueo te ayuda a sostener el "contacto cero" que tu mente necesita para poder hacer el duelo de esta relación y pasar página. No necesitas su aprobación para cerrar la etapa: El cierre no es algo que se negocia con la otra persona; el cierre es una decisión interna que tomas tú cuando decides que mereces un vínculo que te ofrezca seguridad, claridad y reciprocidad, no migajas de atención. Es totalmente lógico que ahora mismo sientas dudas o cierta tristeza. En consulta trabajamos precisamente en estos procesos: en ayudarte a sostener esa decisión, fortalecer tu autoestima y aprender a gestionar la culpa o la ansiedad que aparece tras poner un límite tan firme. Mereces estar en un lugar donde no tengas que adivinar si le importas a la otra persona. Si sientes que te cuesta mantener este límite a solas y necesitas un espacio seguro y sin juicios para transitar este proceso y recuperar tu tranquilidad, estaré encantado de acompañarte en mi consulta. Puedes reservar una sesión de valoración cuando te sientas lista para empezar a priorizarte. Te mando un abrazo muy fuerte y mucha fuerza en tu decisión. Héctor Martínez Villarta
Hay momentos donde te escuchas para tomar las decisiones sobre ti y tus cosas. Otros momentos donde estás escuchando otras cosas ... Orras cosas sin resolver que se mezclan con este tema. Quizá es una oportunidad para seguir eso que has iniciado de tratar de entenderte y para eso estamos los profesionales, para acompañarte en eso de un modo que pueda llevarte a dar luz, encontrar tus sentidos, ordenar, decidir cosas, vivir ... Un abrazo
Entiendo perfectamente el malestar que genera esta incertidumbre. Desde una perspectiva clínica, lo que describes es un patrón de vínculo intermitente que suele generar una carga emocional muy alta, especialmente cuando hay una asimetría en las expectativas: tú buscas una conexión más profunda y él mantiene una ambigüedad que no llega a concretarse. Sobre tu decisión de bloquearlo, no te castigues por el "cómo" terminaste la relación. A veces, el contacto cero (o el bloqueo) es la única manera de permitir que el sistema nervioso se regule y que el duelo por lo que no pudo ser siga su curso.
Hola. Por lo que cuentas, da la impresión de que lo que más te está haciendo sufrir no es tanto el rechazo en sí, sino la incertidumbre. Cada vez que conseguías empezar a tomar distancia, él volvía a aparecer, reactivando tus expectativas y haciendo que te costara volver a cerrar ese capítulo. También es importante fijarse en sus mensajes. En ningún momento parece haberte transmitido un deseo claro de construir una relación contigo. Al contrario, cuando expresaste lo que sentías, te dijo que le parecías una persona interesante, pero que le resultaba difícil tener una relación. Después mantuvo el contacto de forma intermitente, lo que probablemente alimentó tu esperanza sin ofrecerte la seguridad que necesitabas. En este contexto, bloquearle no tiene por qué ser una decisión impulsiva o inmadura. Si comprobabas que cada vez que retomabais el contacto volvías a ilusionarte y a sufrir, poner distancia puede ser una forma de protegerte emocionalmente. Ahora bien, también te invitaría a reflexionar sobre una pregunta: ¿qué estabas esperando que ocurriera que él, con sus actos, no estaba mostrando?. A veces nos aferramos más a la posibilidad de que la relación cambie que a la realidad de cómo la otra persona se está comportando. No creo que el problema sea tanto si el cierre fue perfecto o si había una forma “mejor” de despedirse. Lo importante es que tomaste una decisión porque mantener ese vínculo te estaba haciendo daño. Eso merece ser escuchado. Si con el paso del tiempo sientes que te cuesta soltar este tipo de relaciones ambiguas, que la incertidumbre te genera mucha ansiedad o que tiendes a mantener la esperanza incluso cuando la otra persona no ofrece un compromiso claro, puede ser muy útil trabajarlo en terapia. Comprender por qué ocurre ese patrón suele ayudar a no repetirlo en futuras relaciones. Si lo deseas, puedes pedirme cita online. Estaré encantada de ayudarte a entender por qué esta situación te ha resultado tan difícil de cerrar y a fortalecer tu seguridad emocional para que tus relaciones futuras te aporten más tranquilidad que incertidumbre.
Por lo que cuentas, creo que la pregunta importante no es si estuvo bien bloquearlo o no. La pregunta realmente útil sería: ¿qué estaba manteniendo tu sufrimiento? Da la impresión de que se creó una dinámica intermitente. Cuando él reaparecía, recuperabas la esperanza de que pudiera surgir una relación. Cuando volvía a distanciarse, aparecía la tristeza, la incertidumbre y la necesidad de volver a tomar distancia para protegerte. Ese tipo de vínculo suele ser muy difícil de gestionar porque no es un "sí", pero tampoco un "no" claro. La incertidumbre mantiene viva la esperanza y, al mismo tiempo, el sufrimiento. También hay un dato importante: cuando expresaste lo que sentías, él respondió que le parecías una persona interesante y atractiva, pero que veía difícil tener una relación. Independientemente de las razones que tuviera, ese mensaje indicaba que no estaba dispuesto a construir el mismo tipo de vínculo que tú deseabas en ese momento. A partir de ahí, cada vez que retomabais el contacto, parecía reactivarse la ilusión de que las cosas pudieran cambiar. Sin embargo, la dinámica seguía siendo la misma: conversaciones, periodos de silencio, nuevas expectativas y nuevo dolor. En ese contexto, bloquearlo no tiene por qué entenderse como un acto impulsivo o inmaduro. Si lo hiciste porque comprobaste que mantener el contacto impedía que pudieras avanzar emocionalmente, puede ser una forma de protegerte. Lo que sí evitaría es interpretar el bloqueo como una estrategia para que él reaccione o vuelva a buscarte. En ese caso, seguirías dependiendo de su respuesta. El bloqueo solo resulta útil si su finalidad es ayudarte a cerrar una etapa y dejar de alimentar una esperanza que te hace sufrir. Respecto a si habría sido mejor tener una conversación de cierre, muchas personas piensan que necesitan encontrar "las palabras perfectas" para cerrar una relación. Sin embargo, cuando la otra persona ya ha expresado que no quiere una relación y la situación se repite varias veces, normalmente el cierre no depende de una última conversación, sino de aceptar que la realidad no coincide con lo que uno deseaba. Te invitaría a hacerte una pregunta: ¿echas de menos la relación que realmente existió o la posibilidad de la relación que esperabas que pudiera llegar a existir? Muchas veces el sufrimiento está más relacionado con la segunda que con la primera. Si notas que este tipo de situaciones se repiten en tus relaciones o que te resulta muy difícil soltar vínculos ambiguos, puede ser muy útil trabajarlo en terapia para comprender qué mantiene esa esperanza y cómo recuperar tu bienestar sin depender de que la otra persona cambie de opinión. Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si deseas trabajar este tipo de vínculos intermitentes y aprender a cerrar relaciones sin quedar atrapada en la incertidumbre, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
Hola, gracias por confiar y contar con tanto detalle esta situación; se nota que has intentado cuidarte poniendo límites en varias ocasiones, aunque ahora te queden dudas sobre si lo hiciste de la mejor forma. Lo que describes es un patrón bastante reconocible: un vínculo con mensajes ambiguos por parte de él (momentos de cercanía intensa, seguidos de distancia, y una respuesta directa de que no quiere una relación, pero sin desaparecer del todo). Este tipo de dinámica intermitente, donde hay ciclos de acercamiento y alejamiento, suele generar justo lo que describes: esa parte tuya que se ilusiona y esa otra que sabe que necesita alejarse, entrando en un conflicto interno agotador. Y no es casualidad, este vaivén es precisamente lo que mantiene viva la esperanza, aunque él ya haya sido claro en que no busca algo serio. Respecto a si bloquearlo fue lo correcto: no existe una única forma "correcta" de cerrar un vínculo así, lo importante es que la decisión te proteja a ti. Bloquear puede ser una herramienta muy válida cuando ya has probado hablarlo directamente en más de una ocasión (como hiciste) y la persona sigue reapareciendo sin cambiar la dinámica; en esos casos, mantener la puerta abierta muchas veces perpetúa el ciclo en lugar de cerrarlo. Lo que sí merece la pena trabajar es esa parte de ti que sigue albergando esperanza pese a las señales claras, porque eso no depende tanto de lo que él haga o deje de hacer, sino de entender qué necesidad propia está buscando cubrir esa ilusión, y cómo aprender a soltar sin sentir que pierdes algo real, cuando en realidad lo que tenías era mucha incertidumbre. Este tipo de procesos se trabajan muy bien en consulta, ayudándote a cerrar el vínculo de forma completa (no solo bloqueando el contacto, sino también a nivel emocional) y a entender mejor qué patrones se están repitiendo en tus relaciones. Si quieres, puedo ofrecerte una consulta en Alcobendas, a domicilio en Madrid Norte, u online, la opción que te resulte más cómoda.
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