Me afecta que alguien me haga un comentario Ej: estas gorda Cuando en realidad soy una persona delg
Me afecta que alguien me haga un comentario Ej: estas gorda Cuando en realidad soy una persona delgada, pero entonces ese ha desencadenado mi ansiedad(TAG) por qué mi mente piensa todo el rato en eso, si los demás pensarán lo mismo, ya dudo de mi misma, me genera malestares y mucho miedo
13 respuestas
Lamento mucho que estés pasando por esto. Es una experiencia sumamente agotadora y dolorosa, pero quiero validar por completo lo que sientes: lo que te está ocurriendo no es una tontería ni una exageración, sino una reacción clásica y muy real de la ansiedad. Cuando una persona convive con el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), la mente funciona como un radar hipervigilante que busca peligros constantemente. El comentario de esa persona no activó una inseguridad real sobre tu cuerpo (ya que sabes que eres delgada), sino que activó el mecanismo de la duda y la pérdida de control. Su comentario fue el fósforo que encendió la pólvora de la rumiación.
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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que te ocurre encaja mucho con el funcionamiento de la ansiedad generalizada (TAG), especialmente cuando existe una sensibilidad elevada hacia la opinión de los demás o una tendencia a cuestionarte mucho internamente. El comentario en sí puede ser desagradable, injusto o incluso absurdo si objetivamente eres una persona delgada. Pero el problema principal no suele quedarse solo en la frase. Lo que genera tanto sufrimiento es lo que tu mente hace después con esa frase. Y ahí es donde entra el mecanismo ansioso: aparece el comentario, tu cerebro lo interpreta como una amenaza, empiezas a analizarlo, dudas de tu propia percepción, imaginas que otros pensarán igual, observas tu cuerpo más de lo habitual, buscas señales y cuanto más piensas en ello, más real y peligroso parece. La ansiedad tiene una capacidad enorme para transformar una opinión puntual en una especie de “verdad que hay que investigar”. Y eso termina generando muchísimo miedo y desgaste mental. Además, cuando una persona tiene TAG, la mente suele funcionar buscando constantemente posibles amenazas o defectos. Entonces comentarios que otras personas quizá olvidarían rápido, a ti se te quedan atrapados en la cabeza durante horas o días. No porque seas débil, sino porque el sistema de alerta está demasiado activado. Cuando alguien toca un tema relacionado con la imagen, el físico o la aceptación social, la ansiedad suele amplificar muchísimo el impacto emocional. Entonces empiezas a pensar: “¿Y si tienen razón?” “¿Y si todos lo ven menos yo?” “¿Y si estoy haciendo el ridículo?” “¿Y si los demás me juzgan?” ... Y el cerebro entra en bucle. Muchas veces la persona sabe racionalmente que el comentario no tiene sentido, pero emocionalmente ya no consigue soltarse de la duda. Y ahí la ansiedad gana fuerza. El hecho de que alguien haga un comentario no significa automáticamente que describa una realidad objetiva. Hay personas que opinan sin filtro, proyectan sus propias inseguridades o hacen comentarios dañinos sin pensar en el impacto emocional que generan. El problema es que la ansiedad toma esas palabras y las convierte en algo muchísimo más grande. Y cuanto más intentas asegurarte mentalmente de que “no estás gorda”, más pendiente acabas de tu cuerpo, de la opinión ajena y de tus propias sensaciones. Por eso el trabajo psicológico no suele centrarse solo en “pensar positivo”, sino en aprender a romper el circuito: comentario... duda... obsesión... comprobación... ansiedad. Porque ahora mismo parece que tu mente está dando muchísimo poder a la mirada externa sobre ti. Y vivir así termina agotando emocionalmente. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Comprender cómo funciona la ansiedad generalizada. • Reducir pensamientos obsesivos y miedo al juicio ajeno. • Trabajar inseguridad corporal y autocrítica. • Aprender a no quedar atrapada en comentarios externos. • Fortalecer autoestima y seguridad interna. • Romper el bucle de duda, análisis y miedo constante. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que describís encaja mucho con el funcionamiento típico de la ansiedad generalizada y de la hipervigilancia social. El problema no suele ser únicamente el comentario en sí, sino lo que tu mente hace después con él. La mente ansiosa tiene una característica importante: le cuesta tolerar la duda. Y el cerebro queda atrapado intentando eliminar esa incertidumbre al 100 %. El problema es que nunca lo consigue. Entonces cuanto más pensás, más dudas aparecen. Hay que trabajar el verdadero problema; la INTERPRETACION ANsiosa y la emocion que esta genera
Hola, gracias por compartir cómo te estás sintiendo. A veces un comentario puntual, aunque no sea objetivo o aunque racionalmente sepamos que no define nuestra realidad, puede activar mucha ansiedad. No siempre duele solo la frase en sí, sino la duda que aparece después: “¿y si los demás también lo piensan?”, “¿y si yo no me estoy viendo bien?”, “¿por qué me afecta tanto?” Cuando la mente entra en ese bucle, intenta buscar seguridad, pero acaba generando más miedo, más comprobación y más malestar. Por eso es importante no quedarnos únicamente en el comentario, sino entender qué parte de ti se ha sentido amenazada, juzgada o insegura. Trabajarlo en terapia puede ayudarte a regular esa ansiedad, cortar el ciclo de pensamientos repetitivos y fortalecer una mirada más segura y amable hacia ti misma y tu cuerpo. Si sientes que este tipo de comentarios te condicionan o te generan mucho malestar, te animo a pedir ayuda profesional para poder trabajarlo con calma y profundidad. Un abrazo.
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Cuando un comentario nos afecta de una manera tan profunda y la mente se queda enganchada en ello, suele activarse algo interno de forma muy automática, generando un profundo malestar emocional. Dar vueltas a esos pensamientos puede ser muy agotador. Explorar qué se mueve dentro de ti cuando la mente se queda atrapada en ese comentario puede ayudarte a entender con más profundidad lo que estás sintiendo. Desde ahí se puede abrir un espacio para comprender qué sucede en ti cuando esto ocurre, aprendiendo poco a poco a sostener lo que sientes de una manera que favorezca un mayor bienestar emocional. El proceso terapéutico puede ayudarte a integrar el malestar interno que se activa en ti cuando esto sucede, desde un lugar de cuidado y respeto. Estaré encantada de acompañarte cuando lo necesites. Un abrazo.
Es normal, pero te recomiendo que busques ayuda por doctoralia, la mayoría de los psicologos estamos especializados en estos temas. La cita la puedes pedir online o presencial. Un saludo
Siento que te encuentres así, es un malestar importante porque como explicas va en conexión con la palabra del Otro, la otra persona, o lo que es más importante: sucede por tu relación con la palabra del Otro ... Es maravilloso que te puedas preguntar que puedes hacer con eso : te gustaría comprenderte ? Los profesionales de la psicología afortunandamente, con esto, si podemos ayudarte y suele ser una muy buena experiencia entender de dónde viene uno, qué relaciones ha construido hasta ahora de sí mismo con los significados de las cosas y que quiere hacer con ello ... No es lo que dicen, es lo que tú puedes ver que te sucede si vuelves a mirar donde ya miraste pero, de otro modo Un abrazo
Hola, lo que describes encaja mucho con cómo funciona la ansiedad generalizada cuando toca temas sensibles como la imagen personal o la opinión de los demás. Muchas veces el problema no es solamente el comentario en sí, sino lo que la mente hace después con ese comentario. Una persona puede decir algo puntual, incluso injusto o poco acertado, pero la ansiedad lo convierte en una amenaza que se repite una y otra vez en la cabeza: “¿y si tiene razón?”, “¿y si todos piensan eso?”, “¿y si no me doy cuenta?”. Y cuanto más intentas comprobarlo o tranquilizarte, más importancia parece tener. Por eso aunque racionalmente sepas que eres una persona delgada, emocionalmente empiezas a dudar de ti misma. La ansiedad tiene esa capacidad de hacer que una posibilidad pequeña se sienta enorme y peligrosa. También suele ocurrir que personas con TAG son especialmente sensibles a la crítica o a la percepción externa, porque su mente está constantemente intentando anticipar rechazo, errores o juicios sociales. No significa que seas débil ni superficial, sino que tu sistema de alerta se engancha muy rápido a cualquier señal negativa. Y algo importante: que alguien haga un comentario sobre tu cuerpo no convierte automáticamente ese comentario en una verdad. Muchas veces habla más de la otra persona, de su forma de expresarse o de sus propias percepciones, que de tu realidad. El trabajo terapéutico en estos casos suele consistir no solo en mejorar la autoestima, sino también en aprender a que la mente no se quede atrapada durante horas o días intentando resolver, analizar o neutralizar cada comentario externo. Si esto te está generando mucho malestar o notas que la ansiedad cada vez ocupa más espacio en tu día a día, puede ser muy útil trabajarlo en terapia. Si lo necesitas, puedes consultarlo conmigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y online. Un saludo.
Entiendo lo angustiante que puede ser para ti vivir esa experiencia. Cuando existe un trastorno de ansiedad generalizada (TAG), comentarios relacionados con la apariencia física pueden activar una cadena de pensamientos automáticos muy intensos, aunque objetivamente no correspondan con la realidad. No es el comentario en sí lo que mantiene el malestar, sino la interpretación y la necesidad de encontrar certeza sobre cómo te perciben los demás. Es frecuente que, a partir de una opinión aislada, la mente empiece a generalizar (“seguro todos lo piensan”), a dudar de la propia percepción y a entrar en un estado de hipervigilancia constante. Esto puede generar ansiedad, inseguridad y una sensación de miedo difícil de controlar. Sin embargo, es importante recordar que un comentario no define tu valor, tu identidad ni tu realidad corporal. Desde el abordaje clínico, se trabaja en identificar esos pensamientos automáticos, cuestionar las interpretaciones catastróficas y aprender a tolerar la incertidumbre sin caer en la rumiación constante. También sería importante fortalecer la autoestima y desarrollar una mirada más compasiva hacia ti misma, diferenciando entre lo que alguien dice y lo que realmente eres. Lo que sientes es válido y tiene explicación dentro del funcionamiento de la ansiedad. Y aunque ahora el miedo se sienta muy real, es posible aprender a gestionar estos pensamientos para que dejen de tener tanto poder sobre tu bienestar emocional.
Lo que te ocurre encaja muchísimo con la dinámica de la ansiedad generalizada: el problema no es solo el comentario en sí, sino el impacto que tu mente le da después. Muchas personas escucharían algo así y pensarían: “qué comentario más desafortunado” y seguirían con su vida. Pero cuando hay ansiedad, inseguridad o mucha necesidad de validación externa, el cerebro convierte esa frase en una amenaza. Entonces empieza el bucle: “¿y si tiene razón?” “¿y si todos lo piensan?” “¿y si yo no me veo como realmente soy?” “¿y si estoy engañándome?”. Y cuanto más intentas comprobar mentalmente si eres delgada, si los demás te ven bien o si ese comentario era cierto, más atrapada quedas en la duda. Porque la ansiedad nunca queda satisfecha del todo con las comprobaciones. Además, hay algo importante: cuando una persona tiene TAG, suele darle muchísimo peso emocional a opiniones aisladas. Un solo comentario puede llegar a invalidar veinte señales objetivas que dicen lo contrario. Y eso hace que acabes dudando incluso de cosas que antes veías claras. También influye mucho el miedo al juicio social. No parece que el verdadero terror sea “estar gorda”, sino sentir que los demás puedan verte negativamente, rechazarte o pensar algo malo de ti sin que tú puedas controlarlo. Y ahí aparece la hipervigilancia: te miras más, te comparas, analizas cuerpos, piensas en cómo te ven, recuerdas la frase una y otra vez, y el cerebro interpreta que el tema es peligrosísimo. Pero una frase dicha por alguien no define la realidad. Las personas proyectan inseguridades, hacen comentarios impulsivos, tienen criterios subjetivos o hablan sin medir el impacto. El problema es cuando tu mente convierte esa frase en una amenaza permanente. El objetivo no es conseguir que nunca más te afecte ningún comentario. Eso es imposible. El objetivo es que tu autoestima no quede secuestrada por opiniones externas aisladas. Y algo importante: el hecho de que ahora dudes de ti misma no significa que la frase fuera cierta. Significa que tu ansiedad encontró un punto sensible al que agarrarse. Si lo necesitas, también puedes pedirme cita online y trabajamos esa hipersensibilidad al juicio, la ansiedad social y la necesidad constante de confirmación externa.
Hola. Lo que describes no parece tener tanto que ver con el comentario en sí como con lo que ocurre después en tu mente. Alguien dice “estás gorda” y, aunque tú misma sabes que eres una persona delgada, aparece la duda: “¿Y si tiene razón?, ¿y si los demás también me ven así?”. A partir de ahí puedes entrar en una búsqueda de certeza: mirarte más al espejo, observar tu cuerpo, recordar comentarios anteriores, compararte con otras personas o preguntar qué opinan los demás. Quizá alguna comprobación te tranquilice momentáneamente, pero después aparece otra duda. El problema es que cuanto más intentas demostrarte que aquel comentario es falso, más importancia termina adquiriendo. Por eso intentaría no convertir cada opinión ajena en algo que necesitas verificar. Que alguien diga algo sobre tu cuerpo no lo convierte automáticamente en una realidad que tengas que investigar. También sería importante trabajar la necesidad de saber qué piensan los demás. Nunca podremos controlar completamente cómo nos perciben otras personas. Intentar conseguir esa seguridad puede llevarte a estar permanentemente pendiente de sus miradas, palabras o gestos. Cuando vuelva el pensamiento “¿y si todos piensan lo mismo?”, en lugar de iniciar nuevamente el análisis, intenta reconocer que ha aparecido tu duda sin resolverla inmediatamente. No necesitas ganar cada discusión que tu ansiedad plantea. Si este tipo de comentarios desencadena durante días rumiación, comprobaciones o una necesidad continua de reafirmación, sería interesante trabajar no solamente el TAG que ya mencionas, sino específicamente este mecanismo de duda y búsqueda de seguridad. El objetivo no sería conseguir que ningún comentario vuelva a afectarte, sino que una frase ajena deje de tener capacidad para hacerte dudar durante horas de aquello que hasta ese momento tenías claro. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar este círculo entre comentario, duda, rumiación y necesidad de confirmación, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es
Tu mente con TAG no procesa el comentario de forma lógica (sabiendo que eres delgada), sino que lo utiliza como combustible para encender el bucle de la rumiación y la duda constante, haciéndote dudar de tu propia realidad y generándote ese miedo y malestar físico tan intenso. En el TAG, el cerebro busca certezas absolutas donde no las hay y magnifica la opinión de los demás como si fuera una amenaza vital.
Hola, lo que te ocurre puede entenderse a través del ciclo de la ansiedad: un comentario actúa como desencadenante, aparece un pensamiento («¿y si los demás también piensan eso?»), que genera miedo e inseguridad. Entonces empiezas a darle vueltas, a buscar certezas o a cuestionarte a ti misma, lo que aumenta la ansiedad y hace que el pensamiento siga presente. En terapia podemos trabajar para romper este ciclo, aprendiendo a relacionarte de otra manera con esos pensamientos y a recuperar la confianza en ti misma.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.




