Mi hijo autista de 8 años no quiere de ninguna manera sentarse en el orinal o váter para hacer sus n

Mi hijo autista de 8 años no quiere de ninguna manera sentarse en el orinal o váter para hacer sus necesidades. Se enfada y llora y no hay manera de tranquilizarlo hasta que le ponemos el pañal.

3 respuestas


Hola!!. Entiendo que esta situación puede resultar muy frustrante. Quiero transmitiros que este tipo de dificultades son relativamente frecuentes en niños con autismo y no suelen deberse a que el niño "no quiera" colaborar. Desde la Terapia Ocupacional, es importante explorar qué puede estar haciendo que el váter o el orinal le resulten tan difíciles: algunas veces hay una sensibilidad aumentada a las sensaciones del baño, necesidad de mantener rutinas muy concretas o simplemente el proceso aún no le resulta seguro o comprensible. En lugar de forzar la situación, suele ser más beneficioso avanzar poco a poco, respetando su ritmo y creando experiencias positivas alrededor del baño. En muchos casos, trabajar con apoyos visuales, rutinas predecibles y pequeños pasos ayuda a que el niño vaya ganando confianza. Cada caso es diferente, por lo que una valoración individual por un terapeuta ocupacional puede ayudar a identificar qué factores están influyendo y orientar a la familia con estrategias adaptadas a sus necesidades.

Estefania Sierra Arenas

Estefania Sierra Arenas

Terapeuta ocupacional

Madrid

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Gracias por compartirlo. Lo primero es decirte que esto no es “maña” ni falta de voluntad. Cuando un niño rechaza de forma tan intensa el orinal o el váter, generalmente hay algo en esa experiencia que le resulta difícil de tolerar: puede ser la postura, el sonido, el olor, la sensación corporal, el cambio de rutina, una experiencia previa desagradable o la necesidad de sentirse seguro y en control. Desde Terapia Ocupacional, no recomendaría forzarlo ni sentarlo llorando, porque eso puede aumentar la asociación negativa con el baño. El objetivo inicial no es que haga sus necesidades en el váter de inmediato, sino que el baño deje de sentirse como un lugar amenazante. Pueden comenzar con pasos muy pequeños y predecibles: entrar al baño sin exigencia, mirar el váter, sentarse vestido unos segundos, luego con pañal, después aumentar gradualmente el tiempo. Siempre anticipando con apoyos visuales, usando un temporizador, reforzando cada acercamiento y manteniendo una rutina tranquila. También puede ayudar adaptar el ambiente: reductor de WC, apoyo para los pies, luz suave, evitar olores intensos o ruidos fuertes, y permitirle llevar un objeto de seguridad. Si actualmente solo logra calmarse con el pañal, podemos usarlo como parte de la transición, no como un fracaso. Por ejemplo, primero permitir que haga sus necesidades con pañal dentro del baño, luego cerca del váter, luego sentado con pañal, y así progresivamente. También es importante descartar dolor, estreñimiento o alguna experiencia incómoda previa con el pediatra, porque si hay molestia corporal, el rechazo será mucho mayor. Vas bien buscando ayuda. Lo más importante es avanzar desde la seguridad, la anticipación y el respeto por su ritmo. El control de esfínteres no se trabaja desde la presión, sino desde la confianza, la regulación y la participación progresiva.

Cynthia Guadalupe García

Cynthia Guadalupe García

Terapeuta ocupacional

León

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¡Hola! Qué gusto saludarte. Soy el Profesor Salgado, docente en Ciencias de la Salud. He desarrollado el Método Hipocrático Salgado, donde fusiono el rigor de la ciencia con el enfoque integrativo y natural para ayudar al cuerpo a recuperar su equilibrio. consultanaturalsalgado.com

Thomas Verkysto Salgado

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Terapeuta ocupacional

Cáceres

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