Antonio Villalobos Guillón

Psicólogo · Ver más sobre las especializaciones

Núm. Colegiado: AN13254

Tiempo de respuesta aproximado:

Experiencia

Vídeo de presentación

Soy psicólogo general sanitario y trabajo con personas que sienten que su vida se ha desorganizado: ansiedad persistente, tristeza prolongada, experiencias difíciles que siguen afectando o etapas de cambio en las que ya no es posible continuar como antes.

Mi forma de trabajar combina la psicología basada en evidencia con un método propio para analizar la historia personal, los patrones de relación y la manera en que cada persona organiza su experiencia interna. No se trata solo de hablar sobre lo que sucede, sino de comprender cómo funciona tu mente y tu cuerpo cuando se activan, y qué necesitas para recuperar el equilibrio.

Cuido mucho el encuadre: ofrezco un espacio claro, seguro y con límites definidos, donde puedas explorar lo que te ocurre sin juicios y con rigor. El objetivo es que el proceso tenga sentido para ti, no que encajes en una etiqueta.

Estoy aquí para acompañarte en este camino hacia tu bienestar, brindándote apoyo y comprensión en cada paso.

ver más Sobre mí

Especialista en:

  • Trastornos de ansiedad
  • Depresión

Tipos de consulta

Videoconsulta

Fotos y vídeos

Destacados

Servicios y precios

  • Primera visita Psicología

    60 €

  • Tratamiento de adicción al juego (sesiones online)

    100 €

  • Reestructuración cognitiva

    100 €

  • Relajación

    40 €

  • Seguimiento online

    45 €

Consultas (2)

Antonio  Villalobos Guillón

Consulta online

Disponibilidad

Número de teléfono

662 19...
Antonio  Villalobos Guillón
Némesis presencial

Calle Juan Ramón Jiménez 2, 3º derecha, Cádiz 11008

Ampliar se abre en una nueva pestaña

Disponibilidad

No se aceptan aseguradoras

Este especialista solo acepta pacientes privados. Puedes pagar la cita de forma privada, o buscar otro especialista que acepte tu aseguradora.

Pronto se publicarán opiniones

Escribe la primera opinión

¿Te has visitado con Antonio Villalobos Guillón? Comparte cómo fue tu experiencia. Cientos de pacientes te lo agradecerán.

Añadir tu opinión

Dudas solucionadas

6 dudas solucionadas a pacientes en Doctoralia

Duda sobre Duelo

Mi marido en circunstancias muy especiales saco a bailar a una desconocida cuando a mí hacia un me había dado un infarto en un ojo. Le quería muchísimo y el a mi . Me dolió tanto al recibir un whtsapp con las imágenes que perdonándolo lo lo podía olvidar. A los dos años tuvo un ictus y murió .Tengo que sentirme culpable po no darle el cariño que necesitaba desde al perder confianza en el ?

Lo que cuenta lleva mucho dolor dentro, y quiero responderle con el cuidado que merece.
Permítame empezar por su pregunta directa, porque creo que necesita oír esto con claridad: no, no tiene que sentirse culpable. Usted reaccionó como reacciona cualquier persona herida en su confianza —con dolor, con distancia, con dificultad para volver a entregarse igual—. Eso no es falta de cariño; es una herida que no terminó de cerrarse. Y proteger su corazón después de sentirse traicionada no la convierte en culpable de nada.
La culpa que siente ahora tiene una explicación, y conviene nombrarla. Cuando alguien a quien quisimos muere, y quedaron cosas sin resolver, la mente tiende a volverse contra uno mismo: "podría haberle dado más", "y si lo hubiera perdonado del todo". Es el modo en que el duelo busca, sin lograrlo, una segunda oportunidad que ya no existe. Pero esa culpa no es un juicio justo sobre lo que usted hizo; es el dolor de quererle todavía y no poder decírselo. Son dos cosas distintas, aunque se sientan iguales.
Usted le quería muchísimo, lo dice, y él a usted. Eso siguió siendo verdad incluso con la herida en medio. El amor y la desconfianza pueden convivir, y convivieron. No le falló: le quiso de la manera que pudo después de un daño real.
Un duelo así, cargado de culpa y de cosas que quedaron a medias, pesa demasiado para llevarlo en soledad. Si lo desea, acompañarse de un profesional en este proceso puede ayudarla mucho a poner paz donde ahora hay reproche. No tiene por qué cargar esto sola.

 Antonio  Villalobos Guillón

Me genera mucho malestar hacer favores o aceptar peticiones de personas con las que he tenido experiencias negativas o que siento que no me han tratado bien.

En dos situaciones recientes me he encontrado en esa posición: cambiar una cita a una psicóloga que previamente me había faltado al respeto, y dejar pasar al presidente y al administrador de mi edificio a mi casa tras insistencias reiteradas. En ambos casos acepté en el momento, aunque internamente no me sentía cómodo y después lo viví con frustración y enfado conmigo mismo.

Siento que me cuesta poner límites en el momento, especialmente cuando percibo presión o incomodidad, y luego me queda la sensación de haberme traicionado a mí mismo.

Mi duda es cómo trabajar esta dificultad para decir “no” sin culpa y cómo gestionar mejor estas situaciones cuando ocurren.

Gracias por una pregunta tan bien mirada: ya has hecho una parte importante del trabajo al identificar el patrón con esa claridad.
Lo que describes tiene una lógica que conviene entender antes de querer cambiarla. En el momento en que aparece la presión, tu sistema elige la salida que reduce la tensión inmediata: decir que sí. No es debilidad ni falta de carácter; muchas veces es una estrategia aprendida hace tiempo, cuando ceder era la forma más segura de evitar un conflicto. El problema es que esa paz es prestada: la incomodidad no desaparece, solo se pospone, y reaparece después convertida en frustración contigo mismo. Ese enfado posterior, en el fondo, es la parte tuya que sí tenía claro lo que quería.
Sobre el "no sin culpa", una matización que suele ayudar: probablemente la culpa no se irá del todo, al menos al principio, y perseguir un "no" completamente limpio puede paralizarte más. El objetivo realista no es no sentir culpa, sino aprender a decir que no aunque la culpa aparezca, y comprobar que sobrevives a ella y que la relación —si era sana— también. La culpa pierde fuerza cuando deja de tener poder de veto.
En lo práctico, para esos momentos de presión, ayuda no responder en caliente. Ganar tiempo es una herramienta legítima: "déjame pensarlo y te digo", "ahora no puedo confirmártelo". Eso rompe la trampa de tener que decidir bajo la incomodidad, que es justo cuando peor decides. No necesitas justificarte largamente; cuanto más explicas, más superficie das para que te insistan.
Y un matiz de fondo: que sea alguien que no te ha tratado bien no te obliga a la frialdad, pero tampoco a la complacencia. Tienes derecho a regular cuánto acceso tiene esa persona a tu tiempo, tu casa y tu energía. Eso no es rencor: es coherencia contigo.
Este tipo de patrón se trabaja muy bien en terapia, porque suele tener raíces que merece la pena mirar, y porque practicar los límites con acompañamiento hace que el coste emocional baje mucho más rápido que intentándolo en solitario. Si te apetece trabajarlo con acompañamiento, mi agenda está abierta.

 Antonio  Villalobos Guillón
Muestra todas las respuestas

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.

Preguntas frecuentes