Uno de los motivos fundamentales que aparecen en consulta es: “Quiero dejar de sentir esto que estoy sintiendo”.
Tus amigos, familiares, a menudo te pueden decir cosas como: “Si tienes ansiedad, respira”, “Haz otra cosa”, “Intenta no pensar en esto”. En algunos casos, también se recurre a la medicación para no sentir.
El problema es que aquí podemos caer en una trampa: Centrar la vida en dejar de sentir puede acabar atrapándonos en una vida sin sentido.
Imagínate un barco en el océano. Aparece una ola detrás de otra, moviéndolo constantemente. El barco, sin dirección, se centra únicamente en que las olas no lo tumben. Pero un barco siempre va a estar en el mar, en contacto con el agua.
Si no tiene rumbo, su misión acaba siendo resistir las olas de la vida.
Tú eres ese barco.
Existe otra forma de vivir. Uno puede elegir un destino, una dirección, y empezar a navegar con un propósito. En ese caso, seguirá en contacto con las olas, pero, aunque aparezcan momentos de desconcierto o lleguen olas grandes, sabrá hacia dónde se dirige.
Puedes elegir vivir pendiente de las olas que te llegan o puedes elegir un destino de vida y dirigirte hacia él. Si centras tu vida en dejar de sentir, corres el riesgo de convertir “dejar de sentir” en tu objetivo vital.
¿Una vida al servicio de controlar lo que sientes o una vida que merezca la pena y de la que te sientas satisfecho?Cuando trabajo con pacientes, a menudo aparece esta elección. Y suelo plantearla de esta forma: ¿Una vida al servicio de controlar lo que sientes o una vida que merezca la pena y de la que te sientas satisfecho? Muchas veces, ambas cosas son incompatibles. Y no, no porque lo diga yo, sino porque a menudo las acciones se pueden evaluar en si te acercan a la persona que quieres ser y la vida que quieres tener o no.
Cuando la vida se centra en evitar sensaciones o pensamientos, las decisiones suelen ir en esta dirección (y esto son solo algunos ejemplos):
Sin embargo, cuando se les pregunta de qué tipo de vida se sentirían orgullosas, suelen aparecer:
En algún momento de tu vida vas a tener que decidir si quieres vivir para evitar ciertas sensaciones o si quieres vivir para construir algo que tenga sentido para ti. Esa decisión se evalúa en lo concreto, en el día a día, con una pregunta muy simple:
“¿Esta acción que estoy tomando ahora me sirve para evitar una sensación o me sirve para acercarme a la vida que quiero vivir?”
La respuesta a esta pregunta te permite ver hacia dónde se están dirigiendo tus acciones.
Con el tiempo, empiezas a darte cuenta de que puedes hacerte esta pregunta con prácticamente todas las decisiones. Cuando alguien empieza a guiarse por si lo que hace le acerca o le aleja de una vida que merezca la pena, muchos bucles empiezan a deshacerse.
Si te encontrabas en una situación realmente desfavorable, terminarás alejándote de ella. Si estabas en un trabajo que no querías, acabarás buscando otro. Si tienes dificultades para manejar tu ira, también acabarás tomando acciones distintas.
Es una pregunta difícil, al principio cuesta sostenerla. Conviene decirlo con claridad: a corto plazo puede implicar sentir emociones desagradables.
Pero, a medio y largo plazo, suele acercarte a una vida que realmente merece la pena.
La publicación del presente artículo en el Sitio Web de Doctoralia se hace bajo autorización expresa por parte del autor. Todos los contenidos del sitio web se encuentran debidamente protegidos por la normativa de propiedad intelectual e industrial.
El Sitio Web de Doctoralia Internet S.L. no contiene consejos médicos. El contenido de esta página y de los textos, gráficos, imágenes y otro material han sido creados únicamente con propósitos informativos, y no para sustituir consejos, diagnósticos o tratamientos médicos. Ante cualquier duda con respecto a un problema médico consulta con un especialista.