Cada vez se le da más importancia al bienestar emocional, lo cual es una buena noticia. Sin embargo, es importante entender de qué hablamos cuando hablamos de bienestar emocional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) define el bienestar como un estado en el que una persona puede realizar sus propias habilidades y puede hacer frente a factores que pueden perturbarle. Cuando hablamos de bienestar emocional, según la OMS (2022), estamos hablando de un estado de ánimo en el cual la persona se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, trabajar productivamente y contribuir a la comunidad.
No podemos hablar de bienestar y de bienestar emocional, sin entender qué es la salud mental. La salud mental es un estado de bienestar en el cual cada individuo desarrolla su potencial, puede afrontar las tensiones de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y puede aportar algo a su comunidad.
Como podemos deducir de las tres definiciones, tanto el bienestar, como el bienestar emocional y la salud mental, están completamente entrelazados entre sí. Por tanto, cuando estamos hablando de bienestar emocional, estamos hablando de una parte importante que contribuye a nuestra salud mental.
Tan es así, que gran parte de las bases que se trabajan en psicoterapia tienen que ver con las emociones y su regulación. Es importante entender desde este punto de vista, conceptos que a veces utilizamos como sinónimos, pero que no lo son: estado de ánimo, emociones, y sentimientos.
Para terminar de entender estos conceptos, imaginemos que somos un coche que circula por una carretera. De repente, hay un bache en la carretera (evento externo). La reacción que se produce por el impacto es la emoción. La interpretación de lo que ha pasado, a posteriori, genera los sentimientos asociados. El estado de ánimo es el clima emocional con el que estábamos circulando. El bienestar emocional sería como el mantenimiento del coche, y nuestra habilidad para conducir en cualquier clima.
Por tanto, trabajar en nuestro bienestar emocional es trabajar en mantenernos en las mejores condiciones posibles, dentro de nuestras posibilidades, conociendo nuestras habilidades para afrontar los distintos baches y climas a los que podamos estar sujetos.
En este sentido, aparecen tres grandes grupos de cuestiones:
1.- Conocernos a nosotros mismos. Conocer qué tipo de coche somos, qué motor tenemos, qué carrocería, qué amortiguadores. Es decir, qué habilidades, capacidades, talentos y capacidad de regulación emocional tenemos.
2.-Trabajar en esas habilidades, capacidades, talentos y capacidades de regulación emocional.
3.- Elegir, en la medida de lo posible, aquellas carreteras por las que, a priori, parece que vamos a desarrollar la mejor conducción posible. Esto es, analizar los entornos en los que vivimos y trabajamos, ver a qué estresores nos somete (baches) y ver si tomamos decisiones al respecto.
Las actividades positivas son “psicofármacos naturales”.Para poder incorporar hábitos diarios, lo primero de todo es darnos cuenta del tiempo que dedicamos a cuidarnos, así que es importante hacer un autorregistro de cuánto tiempo al día nos dedicamos a nosotros mismos. Esta dedicación tiene que ser en actividades positivas. Las actividades positivas son “psicofármacos naturales”, y es muy importante que podamos tener tiempo para ellas. Son aquellas con las que nos relajamos y disfrutamos.
Si vemos en el autorregistro que no nos dedicamos el tiempo suficiente, se puede realizar el cuestionario de actividades positivas de MacPhillamy y Lewins (se encuentra fácilmente por internet) y elegir una o dos sencillas, que nos gusten mucho y que no hagamos, y que sean fáciles de incorporar en el día a día: escuchar música, leer poemas, ver un atardecer, mirar las estrellas, tomarse un té, etc.
En nuestra agenda, es importante que reservemos una hora o un tiempo con nosotros mismos, con nuestro nombre, y que sea sólo para nosotros.
En esa hora, unas veces podremos hacer esas actividades positivas, y otras veces, podremos hacer ejercicios sencillos que nos conecten con nosotros mismos y con nuestras emociones. A este respecto, hay diversos materiales gratuitos en internet y también algunos libros interesantes que nos ayudan con nuestras habilidades (Díaz, 2011) y nuestras emociones (Poddar, 2023)
Si a lo largo de estos ejercicios, descubrimos algunas áreas que nos cuestan, y queremos mejorar en ello, sería importante poder valorar el acudir a un profesional sanitario legalmente habilitado para ello.
Por último, también esa hora, otras veces podremos reflexionar sobre cómo nos hacen sentir los distintos grupos y entornos en los que desarrollamos nuestra vida y nuestro trabajo. Si sistemáticamente cuando vamos a trabajar sentimos estrés, tenemos que ver qué está pasando ahí. Si vemos que no conseguimos analizarlo bien, sería importante poder consultar con un profesional sanitario legalmente habilitado para ello.
Acudir a un profesional sanitario es como llevar el coche al taller. En este sentido, quisiera plantear una reflexión importante: muchas veces cuidamos nuestros coches mejor que a nosotros mismos. Eso nos dificulta, a veces, poder transitar de manera adecuada por las carreteras de nuestra vida.
En resumen:
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