Artículos 03 octubre 2023

Intolerancias alimentarias: qué son, tipos y cómo diagnosticarlas

Javier Larráyoz Roldán Dietista Nutricionista
Javier Larráyoz Roldán
Dietista Nutricionista

Las intolerancias alimentarias son un tipo de los llamados trastornos gastrointestinales funcionales cuya prevalencia mundial y carga se refleja en los resultados del estudio global de la Fundación Roma.

La definición de intolerancias ha sufrido varios cambios desde su primera definición en 1995. Podemos definirla como la baja capacidad que tiene el sistema digestivo de descomponer o digerir determinadas sustancias y/o componentes nutricionales de manera satisfactoria o presentar una excesiva sensibilidad dando lugar a una respuesta anómala del sistema digestivo provocando malestar gastrointestinal.

Estos componentes pueden estar presentes de manera natural en el alimento o pueden ser añadidos o producidos durante el procesado o transformación. Unos ejemplos podrían ser la lactosa o los sulfitos.

Síntomas de las intolerancias

Los síntomas pueden ser muy variados y a veces no es fácil relacionarlos con una intolerancia alimentaria, los más habituales son los digestivos:

  • Sensación de hinchazón.
  • Gases.
  • Plenitud.
  • Estreñimiento.
  • Diarreas.
  • Ardor.
  • Reflujo.
  • Dolor abdominal.

Otras manifestaciones menos frecuentes pueden ser de tipo respiratorio y provocar rinitis o asma. A veces se producen problemas dermatológicos como eczemas, picores, dolores musculares o articulares. Algún tipo de migrañas y estas molestias acaban repercutiendo en el estado de ánimo.

¿Son lo mismo las alergias alimentarias, las intolerancias y las intoxicaciones alimentarias?

No. Aunque las 3 sean reacciones consecuencia del consumo de algún alimento o algún componente o contaminante presente en ellos, sus riesgos y sus tratamientos son diferentes.

Dejando aparte las intoxicaciones y sintetizando mucho, se puede decir que en las alergias se involucra al sistema inmunológico y en las intolerancias los problemas son mayormente digestivos.

En las alergias alimentarias la causa es la reacción de ese sistema inmune frente a una proteína concreta, o a alguno de sus componentes llamados aminoácidos que al presentarse juntos o plegados creando una estructura tridimensional, esa estructura concreta es la que es reconocida por nuestros anticuerpos como un elemento agresor para nuestro organismo, algunas de esas respuestas pueden llegar a ser muy exageradas incluso pueden provocar la muerte, eso no pasará nunca con una intolerancia.

En las intolerancias alimentarias están involucradas otras moléculas como puede ser algunos azúcares o carbohidratos, (lactosa y otros FODMAPS) aminas biógenas con efectos vaso- activos (Histamina, Tirosina…), algunos aditivos alimentarios (como algunos conservantes y colorantes empleados por la industria).

Otras intolerancias son producto de trastornos metabólicos genéticos que se detectan en la infancia, en otras puede haber un componente psicógeno o conductual, otras pueden ser provocadas por enfermedades digestivas o disfunciones de algún órgano como el páncreas, el hígado, la vesícula o por enfermedades inflamatorias intestinales.

Tratamientos para las intolerancias alimentarias

Como decía el médico Paracelso en el siglo XV, la dosis hace al veneno.

Hoy en día hay un exceso de información sobre lo que “hay que comer”. Por ese motivo, es frecuente encontrar personas que creen que hay que comer 5 piezas de fruta al día, pero si lo hacen es muy posible que sufran de exceso de gases o diarreas.

Quiero resaltar que varios de esos síntomas digestivos son compatibles con mantener unos malos estilos de vida y unos hábitos higiénico dietéticos muy mejorables, adecuando/ordenando la alimentación a la vida de ese paciente la sintomatología digestiva suele ir mejorando. Hay que investigar cómo son los horarios del paciente de trabajo y ocio, su forma de hacer la compra, cómo lo cocina, dónde lo come, cómo lo come, cuánto come, cuánto tiempo tiene para comer, entre otros.

También se valoran otros cofactores que pueden influir como el ejercicio; el consumo de alcohol; si toma medicamentos, cuáles y durante cuánto tiempo, si se asocian las molestias a cambios hormonales como la menstruación, etc.

También es muy relevante su forma de gestionar el estrés y otros factores psicosociales.

mano persona tomando manzana comida sana En las alergias alimentarias la causa es la reacción de ese sistema inmune frente a una proteína concreta.

Test de intolerancias alimentarias

Y si la sintomatología no mejora o hay dudas entonces es el momento de valorar cuál de los test de intolerancias que existen merece la pena hacer, ya que no todos cuentan con la misma reproducibilidad y repetitividad en los resultados. Como con todo hay que saber qué herramienta elegir e interpretar ese resultado. No por hacer más test va a ser mejor. Hay pruebas diagnósticas que por sus características son de uso exclusivo médico. Quizás, a veces, simplemente haya que tratar una infección por Helicobacter Pylori y no revolucionar la alimentación.

A veces los pacientes acuden a la consulta ya con los resultados de varios test, como por ejemplo intolerancia a la lactosa positivo, fructosa y sorbitol positivo, no concluyente sobre gluten, positivo al sobrecrecimiento bacteriano, baja en enzima DAO… y pidiendo una dieta baja en FODMAPS (los FODMAP son un tipo de carbohidratos de cadena corta como algunos oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables), que se encuentran en una gran diversidad de alimentos. Estos componentes tardan más en ser digeridos o se absorben más lentamente, por lo que se pueden acumular durante más tiempo en el colon produciendo diversas molestias digestivas.

Hay que priorizar algunos casos. Basta con ordenar con criterio esa alimentación, en otros quizás haya que restringir algún alimento o grupo de alimentos, en otros es mejor, quizás, eliminarlos una temporada, puede que haya que aportar nutrientes concretos para cubrir un posible déficit nutricional, quizás interese pautar algunas enzimas digestivas incluso enseñar a descifrar las etiquetas de composición de alimentos.

Hay que tener en cuenta las interacciones entre los propios alimentos y nutrientes de esa dieta y ver si facilitan o reducen su biodisponibilidad y las posibles interferencias con los tratamientos farmacológicos que se estén tomando.

Con el estilo de vida actual ya es difícil aportar todos los nutrientes esenciales que necesitamos, todavía es más difícil alimentarnos de manera óptima si tenemos que restringirla.

El riesgo de desequilibrio nutricional aumenta si aparecen varias intolerancias a la vez o existen aversiones alimentarias, o restricciones por creencias religiosas o culturales, si hay alguna patología o tratamiento médico preexistente. Cada paciente tiene su propio tratamiento.

Riesgos del autodiagnóstico y autotratamiento

Hay personas que preguntan si no les vendría bien hacerse un test a modo preventivo, ¿alguien se haría una radiografía por curiosidad para ver si tiene algo roto?

Otros llegan a la consulta por otros motivos y comentan que se hicieron un test de intolerancias (hay algunos que no sirven para nada…), hace un montón de años y siguen con esas restricciones, no tiene ningún sentido seguir con esa privación de por vida.

Otras veces las listas o tablas de composición de determinados nutrientes que circulan por Internet no están actualizadas o no tienen rigor y no contemplan cuando se presentan varias intolerancias a la vez.

Cada cierto tiempo llegan noticias sobre un deportista o personaje famoso que cuentan que quitando algo de su dieta les ha cambiado la vida… Personalmente estoy convencido de que han hecho más cosas que quitarse algún alimento.

En julio de 2022 la Academia de Nutrición y Dietética Española y la Fundación Mapfre, presentaron un estudio sobre la tendencia de exclusión alimentaria en la población española, un 40% de los habitantes lleva una dieta voluntaria de exclusión total o parcial de alimentos, nutrientes o ingredientes específicos. En él se explica que el seguimiento de dietas de exclusión sin supervisión profesional puede provocar problemas futuros de salud como carencias subclínicas nutricionales, pérdida de masa muscular, osteoporosis, desequilibrios en el ecosistema intestinal y obsesiones alimentarias más agudizadas desde la pandemia, además de suponer un mayor coste económico.

Si tienes problemas digestivos consulta a un nutricionista o un médico especialista en digestivo, para que te haga una valoración integral, 360º. No por corregir unos problemas digestivos, acabemos estropeando nuestra salud.

El objetivo de los dietistas-nutricionistas es enseñar al paciente a elegir la alimentación adecuada para su estilo de vida y circunstancias para que sea lo más completa y normalizada posible, tanto a nivel personal, familiar o social. El tratamiento no es quitar alimentos sino proponer los necesarios para que esa persona tenga una salud óptima.

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