Debido a mis ataques de ansiedad y con tratamiento , estoy controlada.pero estoy bajando mucho de pe
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Debido a mis ataques de ansiedad y con tratamiento , estoy controlada.pero estoy bajando mucho de peso.Que puedo hacer,para tener apetito??. Gracias
Es normal que durante este proceso tu peso pueda bajar o subir. En tu caso, para reducir dicha pérdida, hay diferentes estrategias como fraccionar la comida en diferentes comidas para facilitar a tu cuerpo la digestión, absorción y uso de los nutrientes, incrementar la densidad calórica de tus platos sin que estos sean voluminosos o incluso incorporando algún suplemento nutricional (en último caso). Aun así, mi mayor recomendación es que acudas a un Dietista-Nutricionista, para que valore tu situación y pueda trazar un tratamiento adaptado.
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Hola! Entiendo lo que te pasa, y es muy común que la ansiedad afecte el apetito. En esta etapa, puede ayudarte comer porciones pequeñas con más frecuencia, elegir alimentos suaves y que te resulten agradables, y priorizar comidas calientes o reconfortantes, que suelen abrir más el apetito.
También es importante no forzarte ni exigirte, sino acompañar al cuerpo con amabilidad mientras se regula. Si quieres, puedo ayudarte a crear un plan adaptado a este momento para que vuelvas a sentir hambre de forma natural, escuchando tu cuerpo.
También es importante no forzarte ni exigirte, sino acompañar al cuerpo con amabilidad mientras se regula. Si quieres, puedo ayudarte a crear un plan adaptado a este momento para que vuelvas a sentir hambre de forma natural, escuchando tu cuerpo.
En estos casos, el objetivo es evitar la desnutrición y preservar la masa muscular mientras se recupera el equilibrio emocional.
Te recomiendo fraccionar la alimentación en 5–6 tomas pequeñas al día y enriquecer tus platos con alimentos de alta densidad calórica y nutricional (aceite de oliva, aguacate, frutos secos, yogures enteros...). En algunos casos, también puede ser útil valorar el uso de batidos de uso médico o suplementos nutricionales específicos, que ayudan a mantener el peso cuando el apetito está disminuido.
Recuerda que estas son recomendaciones generales y que lo ideal es realizar una valoración personalizada, ya que cada caso es diferente y requiere ajustar pautas y suplementación según tu estado actual.
Te recomiendo fraccionar la alimentación en 5–6 tomas pequeñas al día y enriquecer tus platos con alimentos de alta densidad calórica y nutricional (aceite de oliva, aguacate, frutos secos, yogures enteros...). En algunos casos, también puede ser útil valorar el uso de batidos de uso médico o suplementos nutricionales específicos, que ayudan a mantener el peso cuando el apetito está disminuido.
Recuerda que estas son recomendaciones generales y que lo ideal es realizar una valoración personalizada, ya que cada caso es diferente y requiere ajustar pautas y suplementación según tu estado actual.
Buen Día, la frecuencia de consumo de alimentos en pequeñas cantidades al día, sin restringir ninguna fuente de alimentos hará que aumente el apetito. Debes programar horarios y que sea repetible este hábito día tras día y por último la ingesta de líquido tendrá que ser al finalizar las comidas. Saludos
Entiendo la situación, es algo que preocupa mucho y es importante abordarlo bien.
La pérdida de apetito y de peso en el contexto de ansiedad puede deberse a varios factores que se potencian entre sí:
- La ansiedad en sí misma puede reducir el apetito, ya que activa el sistema nervioso simpático (respuesta de "lucha o huida") que inhibe las señales de hambre.
- El Sumial (propranolol) es un betabloqueante que se utiliza para controlar los síntomas físicos de la ansiedad, pero no suele provocar directamente pérdida de apetito ni de peso. La causa más probable es la propia ansiedad.
- La pérdida de peso involuntaria que estás experimentando debe comunicarse a tu médico o psiquiatra (si estás bajo su seguimiento) para que ajuste el tratamiento si es necesario.
Desde el punto de vista nutricional, algunos consejos que pueden ayudarte a mantener una ingesta adecuada cuando el apetito está reducido:
- Hacer comidas pequeñas y frecuentes (5-6 tomas al día) en lugar de 3 comidas grandes.
- Priorizar alimentos de alta densidad nutricional y caloría: frutos secos, aguacate, aceite de oliva, legumbres, huevos, lácteos enteros.
- Elegir preparaciones fáciles de comer y que no requieran mucho esfuerzo digestivo.
- Evitar saltarse comidas aunque no tengas hambre: aunque sea pequeña cantidad, mantener la rutina ayuda.
Te recomiendo comentar con tu médico la pérdida de peso y, si lo consideras, pedir una derivación o pedir cita directamente con una dietista-nutricionista. En Alimmenta podemos trabajar contigo para adaptar la alimentación a tu situación actual.
La pérdida de apetito y de peso en el contexto de ansiedad puede deberse a varios factores que se potencian entre sí:
- La ansiedad en sí misma puede reducir el apetito, ya que activa el sistema nervioso simpático (respuesta de "lucha o huida") que inhibe las señales de hambre.
- El Sumial (propranolol) es un betabloqueante que se utiliza para controlar los síntomas físicos de la ansiedad, pero no suele provocar directamente pérdida de apetito ni de peso. La causa más probable es la propia ansiedad.
- La pérdida de peso involuntaria que estás experimentando debe comunicarse a tu médico o psiquiatra (si estás bajo su seguimiento) para que ajuste el tratamiento si es necesario.
Desde el punto de vista nutricional, algunos consejos que pueden ayudarte a mantener una ingesta adecuada cuando el apetito está reducido:
- Hacer comidas pequeñas y frecuentes (5-6 tomas al día) en lugar de 3 comidas grandes.
- Priorizar alimentos de alta densidad nutricional y caloría: frutos secos, aguacate, aceite de oliva, legumbres, huevos, lácteos enteros.
- Elegir preparaciones fáciles de comer y que no requieran mucho esfuerzo digestivo.
- Evitar saltarse comidas aunque no tengas hambre: aunque sea pequeña cantidad, mantener la rutina ayuda.
Te recomiendo comentar con tu médico la pérdida de peso y, si lo consideras, pedir una derivación o pedir cita directamente con una dietista-nutricionista. En Alimmenta podemos trabajar contigo para adaptar la alimentación a tu situación actual.
Te entiendo, es muy angustiante tener la ansiedad controlada pero ver cómo vas perdiendo peso porque no tienes apetito. Te doy pautas prácticas, pero lo primero es valorar bien tu caso.
1. Lo más importante: revisa el tratamiento
Aunque estés mejor de los ataques de ansiedad, la pérdida de peso y la falta de apetito siempre hay que comentarlas con el médico que te lleva el tratamiento (médico de cabecera o psiquiatra). Algunos fármacos para la ansiedad y la depresión pueden disminuir el apetito o dar náuseas, y a veces basta con ajustar dosis o cambiar de medicación.
Si tu médico confirma que parte del problema es nutricional (pocas calorías, poco interés por la comida, miedo a comer, digestiones pesadas, etc.), te recomiendo que pidas cita con una dietista‑nutricionista, idealmente en un centro especializado como Alimmenta, para trabajar un plan muy personalizado y hacer seguimiento cercano.
2. Estrategias para “despertar” el apetito
Cuando hay ansiedad, el sistema digestivo se “cierra” un poco y comer puede costar mucho. En estos casos, en consulta suelo recomendar:
Empezar con comidas pequeñas pero frecuentes: 5–6 tomas al día, aunque sean pocas cucharadas al principio, para no abrumarte.
Priorizar alimentos fáciles de digerir:
purés y cremas de verduras con patata o boniato
fruta madura (plátano, pera, manzana asada)
pescado blanco, huevo, yogur
algo de aceite de oliva en cada plato para sumar calorías sin darte tanta sensación de “lleno”.
Añadir calorías “invisibles”: un chorrito de aceite de oliva, frutos secos picados, queso tierno rallado, bebida vegetal o leche entera en batidos… así subes energía sin tener que comer mucho volumen.
Usar texturas suaves y platos “confort”: cremas, guisos suaves, platos de cuchara; suelen entrar mejor cuando hay poco apetito y ansiedad.
Un ejemplo sencillo de día “suave” podría ser:
Desayuno: yogur con plátano triturado y una cucharada de crema de cacahuete.
Media mañana: batido de leche o bebida vegetal con avena fina y frutas.
Comida: crema de calabaza con aceite de oliva + trocitos de huevo duro o queso fresco.
Merienda: tostada de pan tierno con aguacate o queso para untar.
Cena: pescado blanco al horno con patata y zanahoria, todo bien blandito.
3. Cuidar la ansiedad para que el cuerpo “acepte” mejor la comida
La ansiedad activa el sistema nervioso y puede quitar el hambre o cerrar el estómago. Por eso, además de la medicación:
Intenta comer en un ambiente tranquilo, sin prisas ni discusiones, lejos del móvil y la televisión.
Antes de empezar a comer, haz 1–2 minutos de respiración lenta (inhalar por la nariz, exhalar por la boca el doble de tiempo), esto puede ayudar a relajar un poco el sistema digestivo.
Mantén horarios de comida más o menos regulares; eso ayuda a que el cuerpo “espere” comida y, poco a poco, vaya recuperando la señal de hambre.
4. Cuándo pedir ayuda especializada
Te recomiendo pedir ayuda profesional si:
Has perdido peso de forma rápida o sigues bajando.
Comes menos por miedo a encontrarte mal.
Tienes digestiones muy pesadas, náuseas o dolor.
En esos casos, además de tu médico, puede ayudarte mucho trabajar con una dietista‑nutricionista clínica. En Alimmenta estamos acostumbrados a ver personas con ansiedad, poco apetito y pérdida de peso, y diseñamos menús muy progresivos para recuperar peso sin agobio.
1. Lo más importante: revisa el tratamiento
Aunque estés mejor de los ataques de ansiedad, la pérdida de peso y la falta de apetito siempre hay que comentarlas con el médico que te lleva el tratamiento (médico de cabecera o psiquiatra). Algunos fármacos para la ansiedad y la depresión pueden disminuir el apetito o dar náuseas, y a veces basta con ajustar dosis o cambiar de medicación.
Si tu médico confirma que parte del problema es nutricional (pocas calorías, poco interés por la comida, miedo a comer, digestiones pesadas, etc.), te recomiendo que pidas cita con una dietista‑nutricionista, idealmente en un centro especializado como Alimmenta, para trabajar un plan muy personalizado y hacer seguimiento cercano.
2. Estrategias para “despertar” el apetito
Cuando hay ansiedad, el sistema digestivo se “cierra” un poco y comer puede costar mucho. En estos casos, en consulta suelo recomendar:
Empezar con comidas pequeñas pero frecuentes: 5–6 tomas al día, aunque sean pocas cucharadas al principio, para no abrumarte.
Priorizar alimentos fáciles de digerir:
purés y cremas de verduras con patata o boniato
fruta madura (plátano, pera, manzana asada)
pescado blanco, huevo, yogur
algo de aceite de oliva en cada plato para sumar calorías sin darte tanta sensación de “lleno”.
Añadir calorías “invisibles”: un chorrito de aceite de oliva, frutos secos picados, queso tierno rallado, bebida vegetal o leche entera en batidos… así subes energía sin tener que comer mucho volumen.
Usar texturas suaves y platos “confort”: cremas, guisos suaves, platos de cuchara; suelen entrar mejor cuando hay poco apetito y ansiedad.
Un ejemplo sencillo de día “suave” podría ser:
Desayuno: yogur con plátano triturado y una cucharada de crema de cacahuete.
Media mañana: batido de leche o bebida vegetal con avena fina y frutas.
Comida: crema de calabaza con aceite de oliva + trocitos de huevo duro o queso fresco.
Merienda: tostada de pan tierno con aguacate o queso para untar.
Cena: pescado blanco al horno con patata y zanahoria, todo bien blandito.
3. Cuidar la ansiedad para que el cuerpo “acepte” mejor la comida
La ansiedad activa el sistema nervioso y puede quitar el hambre o cerrar el estómago. Por eso, además de la medicación:
Intenta comer en un ambiente tranquilo, sin prisas ni discusiones, lejos del móvil y la televisión.
Antes de empezar a comer, haz 1–2 minutos de respiración lenta (inhalar por la nariz, exhalar por la boca el doble de tiempo), esto puede ayudar a relajar un poco el sistema digestivo.
Mantén horarios de comida más o menos regulares; eso ayuda a que el cuerpo “espere” comida y, poco a poco, vaya recuperando la señal de hambre.
4. Cuándo pedir ayuda especializada
Te recomiendo pedir ayuda profesional si:
Has perdido peso de forma rápida o sigues bajando.
Comes menos por miedo a encontrarte mal.
Tienes digestiones muy pesadas, náuseas o dolor.
En esos casos, además de tu médico, puede ayudarte mucho trabajar con una dietista‑nutricionista clínica. En Alimmenta estamos acostumbrados a ver personas con ansiedad, poco apetito y pérdida de peso, y diseñamos menús muy progresivos para recuperar peso sin agobio.
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