Hola, me he separado de mi esposo, el toma mucho alcohol, es muy parrandero y mujeriego, tenemos un

Hola, me he separado de mi esposo, el toma mucho alcohol, es muy parrandero y mujeriego, tenemos un hijo, siempre escuchaba comentarios de que me era infiel pero no habia visto nada hasta que escuche un audio que alguien anónimo me envió, en el audio se escucha el contándole a la madre de como me es infiel y me deja con el niño en casa, yo trabajo de 8 a 6 de la tarde porque me di cuenta que si por el era no saldríamos de la casa de la mama, ahí viví 6 años y le decia que quería tener mi casa y mi espacio de esa mujer, ellos no viven en el pais, de hecho estaba sola en esa casa, pero sentía que me tenias de chacha y seguridad mientras ellos se iban fuera del pais, esa mujer me miraba mal y hacía cosas que me hacían sentir mal, alquile una casa y me llevé al niño, caí en depresión, hoy me siento mejor pero siento que lo extraño, él me dice que sufre mi abandono e indiferencia, le he dicho que vayamos a terapia y no quiso, le dije de mudarse de casa de esa mujer y tampoco quiso, en verdad muchas veces quisiera perdonarlo pero no se puede vivir así

12 respuestas


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que cuentas refleja una situación de mucho desgaste emocional, y entiendo que estés confundida. Por un lado, has tomado distancia de una relación que te hacía daño. Por otro, sigues echándolo de menos, porque separarse no borra de golpe el vínculo, la historia compartida ni el deseo de que las cosas hubieran sido diferentes. Pero conviene mirar los hechos con claridad. Hablas de alcohol, fiestas, conductas mujeriegas, sospechas de infidelidad, un audio donde él reconoce engaños, falta de compromiso para salir de la casa familiar, negativa a acudir a terapia y negativa a construir un espacio propio contigo y vuestro hijo. Eso no es un problema pequeño de comunicación. Es una dinámica que te ha dejado sola, sobrecargada y emocionalmente herida. Que ahora él diga que sufre tu abandono o tu indiferencia puede moverte mucha culpa. Pero separarte de una situación dañina no es abandono. A veces la persona que no cuidó el vínculo se siente abandonada cuando la otra deja de sostenerlo todo. Eso no significa que tú hayas hecho algo malo. Significa que dejaste de ocupar un lugar que te estaba haciendo daño. También es importante que no confundas perdonar con volver. Puedes llegar a perdonar internamente, si algún día lo sientes así, pero eso no obliga a reconstruir una relación si la otra persona no asume responsabilidades reales. El perdón no sustituye los cambios. Para que una relación pueda repararse, no basta con decir que se sufre. Tendría que haber hechos claros... dejar el alcohol o pedir ayuda si hay abuso de alcohol, cortar conductas de infidelidad, aceptar terapia, respetar tu necesidad de vivienda propia, asumir su papel como padre, hablar con honestidad y sostener cambios en el tiempo. Si él no quiere terapia, no quiere mudarse y no reconoce con hechos lo que ha destruido, entonces tú no puedes reparar la relación sola. Que lo extrañes es normal. Has compartido años, un hijo, expectativas, ilusiones y una vida familiar. La nostalgia no siempre significa que debas volver. A veces significa que todavía estás haciendo duelo por la relación que querías tener, no por la relación real que estabas viviendo. Ahora tu prioridad debería ser estabilizarte tú, cuidar a tu hijo y no tomar decisiones desde la culpa ni desde la soledad. Si estás mejor desde que saliste de esa casa, ese dato también importa. El cuerpo muchas veces empieza a recuperar paz antes de que el corazón termine de soltar. Sería recomendable que busques apoyo terapéutico individual. No para que alguien te diga si debes separarte o volver, sino para ayudarte a ordenar lo vivido, sostener el duelo, trabajar la culpa y fortalecer tus límites. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Diferenciar amor, dependencia, culpa y miedo a estar sola. • Elaborar el dolor por la infidelidad y la falta de compromiso. • Fortalecer límites ante manipulación emocional o promesas sin hechos. • Recuperar autoestima después de años de desgaste. • Tomar decisiones pensando también en el bienestar de tu hijo. • Construir una nueva etapa desde más claridad, estabilidad y seguridad emocional. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Hola!! Entiendo que todo lo que has pasado ha sido muy dificil. Has sido muy valiente de tomar las decisiones que tomaste considerando lo mejor para ti y para el niño. No siempre las mejores decisiones son las fáciles y tenemos que trabajar para lidiar con las consecuencias. Es entendible tambien que lo extrañes porque ha sido una persona importante y es el padre de tu hijo pero por lo que cuentas, el no tiene flexibilidad ni colaboración para que las cosas mejoren ni tiene en consideración lo que tu necesitas (como vivir en otra casa, hacer terapia, tener tiempo de calidad en pareja, etc) por lo que creo que te serviría pensar en cómo estabas antes, en todo lo que has pasado, y como te sientes hoy. Te sientes un poco mas cerca de quien quieres ser y de como quieres vivir?


Hola. Por lo que describe, ha vivido durante años una situación muy difícil, marcada por sentimientos de soledad, falta de apoyo, conflictos familiares, sospechas de infidelidad y diferencias importantes respecto al proyecto de vida que deseaba construir junto a su pareja. Además, ha tenido que asumir responsabilidades importantes mientras intentaba proteger su bienestar y el de su hijo. Es comprensible que, a pesar del dolor y de los motivos que la llevaron a separarse, siga echándolo de menos. Extrañar a una persona no significa necesariamente que la relación fuera saludable o que volver sea la mejor decisión. A menudo se echa de menos el vínculo, la costumbre, los momentos compartidos o la esperanza de que las cosas pudieran haber sido diferentes. También es importante observar que usted intentó plantear cambios relevantes para la relación, como acudir a terapia de pareja o modificar aspectos de la convivencia que le generaban malestar, y según relata, no encontró disposición por parte de él para trabajar en esos problemas. Para que una reconciliación sea viable, suele ser necesario que ambas personas reconozcan las dificultades y se impliquen activamente en generar cambios. Quizá la pregunta más importante no sea si puede perdonarlo, sino si las circunstancias que la hicieron sufrir han cambiado realmente y si existen hechos concretos que permitan construir una relación diferente a la que vivieron anteriormente. Dado que esta situación sigue generándole dudas y emociones intensas, podría ser beneficioso realizar un proceso terapéutico que le ayude a clarificar qué necesita usted, qué límites desea establecer y qué decisión es más coherente con su bienestar y el de su hijo. Si lo desea, puede solicitar una cita online para valorar su situación con mayor profundidad y ayudarle a tomar una decisión desde la calma y la claridad emocional.


Lo que describes ha sido muy doloroso y desgastante durante mucho tiempo. Es normal que, aunque hayas tomado una decisión para protegerte y proteger a tu hijo, todavía lo extrañes; echar de menos a una persona no significa que la relación fuera saludable. Por lo que cuentas, intentaste buscar soluciones (terapia, cambios en la convivencia, diálogo), pero él no mostró disposición al cambio. Cuando una relación se mantiene con infidelidades, consumo excesivo de alcohol y falta de compromiso, el perdón por sí solo no suele resolver el problema. Te animo a seguir cuidando tu bienestar emocional y a valorar no solo lo que sientes por él, sino también cómo te sentías dentro de esa relación. Si estas dudas te generan mucho malestar, un proceso terapéutico puede ayudarte a tomar decisiones desde la calma y no desde la culpa o la soledad. Un abrazo.


Hola. No está claro si lo que quieres es recuperar esa pareja o aceptar y perdonar. Para un nuevo comienzo será necesario que ambas partes negocien nuevos acuerdos y el deseo de construir un nuevo vínculo.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola , siento mucho todo lo que estás viviendo. Es normal que, aunque hayas tomado una decisión necesaria, también lo extrañes. Echar de menos a alguien no siempre significa que volver sea lo mejor; muchas veces significa que hubo vínculo, costumbre, esperanza y una vida construida alrededor de esa persona. Por lo que cuentas, no parece que el problema sea solo una infidelidad, sino un patrón más amplio: alcohol, fiestas, falta de compromiso, no querer ir a terapia, no querer salir de esa dinámica familiar y después colocarte a ti como responsable de su sufrimiento. Perdonar no significa volver a una situación que te hace daño. Para reconstruir una relación hacen falta hechos, responsabilidad y cambios sostenidos, no solo palabras o culpa. Ahora lo más importante es que puedas cuidarte tú, proteger a tu hijo y trabajar en terapia la culpa, el apego y la confusión emocional que queda después de una relación así.


Hola. Gracias por compartir tu historia. Leyéndote, da la sensación de que has tenido que tomar decisiones muy difíciles durante mucho tiempo. No solo has afrontado la sospecha de las infidelidades, sino también una convivencia que no te hacía sentir respetada, escuchada ni tenida en cuenta en aspectos importantes para ti, como construir un hogar propio y una vida familiar diferente. Es comprensible que eches de menos a tu esposo. Extrañar a alguien no significa necesariamente que la relación fuera sana o que debas regresar. A veces echamos de menos a la persona, los momentos buenos, los proyectos compartidos o incluso la esperanza de que las cosas hubieran sido distintas. Al leerte, observo algo que me parece importante: cuando todavía estabas dentro de la relación intentaste buscar soluciones. Le propusiste cambiar de vivienda, construir un espacio propio, acudir a terapia y abordar las dificultades que existían entre vosotros. Sin embargo, por lo que cuentas, esas propuestas no encontraron una respuesta por su parte. En ocasiones, cuando nos alejamos de una situación que nos ha hecho sufrir, aparece una pregunta constante: "¿Y si le doy otra oportunidad?". Sin embargo, puede ser útil hacerse también otra pregunta: ¿qué cambios reales han ocurrido desde la separación que me permitan pensar que la situación sería diferente si volviera? No se trata de decidir desde el enfado ni desde la nostalgia, sino de observar los hechos. Porque una relación no cambia únicamente porque una persona tenga miedo a perderla; suele cambiar cuando existe reconocimiento del problema, responsabilidad y acciones concretas para transformarlo. También me parece importante reconocer algo que quizá estés pasando por alto: a pesar de la tristeza y de la depresión que atravesaste, fuiste capaz de buscar una vivienda, proteger tu bienestar y el de tu hijo y construir un espacio propio. Eso requiere mucha fortaleza. Tal vez ahora no necesites apresurarte a decidir si perdonar o no. Quizá lo más importante sea seguir observando cómo te sientes en esta nueva etapa y preguntarte qué tipo de vida y de relación deseas para ti y para tu hijo a largo plazo. Te mando un abrazo y mucho ánimo en este proceso.

Tamara García

Tamara García

Psicólogo

Herradura, La

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Gracias por contarlo con tanta claridad. Lo que describes no es una crisis de pareja al uso: es el resultado de años sosteniendo sola una situación que tenía muchas capas de daño acumuladas. Que eches de menos a tu esposo después de todo lo vivido no es una contradicción ni una debilidad: es algo muy humano. Se puede amar a alguien y al mismo tiempo reconocer que esa relación no te hacía bien. Ambas cosas coexisten, y la añoranza no borra lo que experimentaste. Lo que describes —la infidelidad confirmada, el alcohol, la vida en casa de su madre durante seis años sintiéndote utilizada, cargar sola con el trabajo y con el niño— es una historia de desgaste real y prolongado. Lo que me parece importante señalar es esto: tú le propusiste dos cosas muy concretas y razonables —terapia de pareja y poner distancia de esa dinámica familiar— y él rechazó ambas. Eso es información. No sobre si te quiere o no, sino sobre si está dispuesto a hacer algo diferente. Alguien que dice sufrir tu ausencia pero no mueve nada para que las cosas cambien, te está diciendo, sin palabras, que prefiere que seas tú quien regrese y se adapte. El hecho de que hoy te sientas mejor, de que hayas tomado la decisión de alquilar una casa y protegerte a ti y a tu hijo, habla de una fortaleza real que has ido construyendo. Ese proceso merece acompañamiento, no para decidir por ti si vuelves o no, sino para que puedas sostenerte en lo que ya sabes, gestionar la ambivalencia que es completamente normal, y seguir adelante desde un lugar más estable. La terapia individual en este momento sería un espacio muy valioso para ti. No para la pareja, que de momento no quiere ir: para ti. Pilar Rapela, tu psicóloga amiga

Pilar Rapela

Pilar Rapela

Psicólogo

Zaragoza

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Hola, buenos días. Es comprensible que le eches de menos y que, al mismo tiempo, sepas que no puedes volver a una relación marcada por el alcohol, las infidelidades y la falta de cambios reales. Perdonar no obliga a retomar la convivencia: conviene valorar sus hechos sostenidos, no solo que diga que sufre por la separación. Si él no acepta ayuda ni cambios concretos, una terapia individual puede ayudarte a mantener tus límites, elaborar la ruptura y proteger tu bienestar y el de tu hijo. Un saludo.

Ignacio Sánchez García

Ignacio Sánchez García

Psicólogo

Torrejón de Ardoz

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Hola. Lo que describes muestra una situación de mucho desgaste emocional: sospechas de infidelidad, consumo de alcohol, conductas mujeriegas, falta de compromiso con la vivienda y la familia, sensación de haber sido utilizada en la casa de su madre, soledad, depresión y ahora dudas porque, a pesar de todo, todavía lo extrañas. Es importante que no confundas extrañar con que necesariamente debas volver. Se puede echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, reconocer que esa relación te hacía daño. El vínculo afectivo no se rompe de un día para otro, aunque haya habido decepción, traición o cansancio. Por eso es normal que una parte de ti quiera perdonarlo y otra parte sepa que “no se puede vivir así”. También conviene mirar los hechos, no solo sus palabras. Tú le propusiste ir a terapia y no quiso. Le planteaste salir de la casa de su madre y tampoco quiso. Tú necesitabas un hogar propio, respeto, apoyo y seguridad para ti y para tu hijo. Si la otra persona no asume responsabilidad ni muestra cambios concretos, la relación queda sostenida casi solo por tu esfuerzo. Cuando él te dice que sufre por tu abandono e indiferencia, puede tocarte la culpa, pero separarte de una situación que te dañaba no es abandono. A veces poner límites se interpreta como frialdad, especialmente por quien estaba acostumbrado a que la otra persona aguantara. Tu decisión de alquilar una casa y llevarte a tu hijo parece más un acto de protección que de indiferencia. Perdonar, si algún día decides hacerlo, no significa volver ni permitir lo mismo. El perdón no sustituye a la confianza, a la responsabilidad ni a los cambios. Para reconstruir una relación tendría que haber reconocimiento del daño, transparencia, compromiso real, tratamiento o revisión del consumo de alcohol si es problemático, límites claros con otras mujeres y disposición a trabajar la relación. Sin eso, volver puede significar regresar al mismo ciclo. También es importante que cuides tu recuperación. Haber caído en depresión después de todo esto indica que tu cuerpo y tu mente llegaron a un límite. Aunque hoy te sientas mejor, sería recomendable contar con apoyo psicológico para trabajar la dependencia emocional, la culpa, el duelo de la relación y la reconstrucción de tu autoestima. No porque estés equivocada, sino porque has vivido mucho desgaste y necesitas sostén. Respecto a tu hijo, protegerlo no significa mantener una relación que te rompe. Los niños necesitan estabilidad, cuidado y un entorno emocional lo más seguro posible. Si el padre quiere formar parte de su vida, sería importante que lo haga desde la responsabilidad, la presencia y el respeto, no desde el caos, la culpa o la manipulación. Si hay consumo excesivo de alcohol, agresividad, amenazas, presión o miedo, busca apoyo familiar, legal o institucional cuanto antes. Y aunque no haya violencia física, también es válido pedir orientación sobre custodia, acuerdos y límites para no quedar atrapada en decisiones improvisadas. No estás obligada a volver porque lo extrañes. Puedes quererlo, dolerte su ausencia y aun así elegir una vida más tranquila para ti y para tu hijo. La pregunta no es solo si puedes perdonarlo, sino si él está dispuesto a cambiar con hechos y si esa relación puede ofrecerte respeto, paz y seguridad.

María Villalba López

María Villalba López

Psicólogo

Alcalá de Henares

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Hola. Es comprensible que lo eche de menos y, al mismo tiempo, sepa que no puede continuar viviendo de esa manera. Extrañar a una persona no significa que la separación haya sido un error; también se echan de menos los momentos buenos, la familia imaginada y la esperanza de que algún día cambie. Usted intentó proponer alternativas concretas —terapia y un hogar independiente— y él no las aceptó. Además, existían consumo excesivo de alcohol, posibles infidelidades y una convivencia en la que usted no se sentía respetada. Cuando él habla de su “abandono”, puede estar colocando sobre usted la responsabilidad de una separación provocada por problemas que no quiso afrontar. Perdonarlo no obliga a volver ni a recuperar la confianza. Para plantearse una reconciliación no bastarían las promesas o el sufrimiento expresado: serían necesarios reconocimiento del daño, cambios verificables y mantenidos, tratamiento del consumo de alcohol si existe un problema y voluntad real de construir una relación diferente. Mientras tanto, mantenga límites claros y centre la comunicación en las necesidades de su hijo. Busque apoyo psicológico individual y orientación jurídica para regular adecuadamente las responsabilidades parentales y económicas. Procure no tomar una decisión durante momentos puntuales de soledad o nostalgia. La pregunta no es solamente si todavía lo quiere, sino si la relación que él ofrece actualmente es segura, respetuosa y compatible con la vida que desea para usted y su hijo. Un saludo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

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Hola, gracias por compartir, creo que haces bien tomando distancia porque parece que esta relación no te hace sentir bien por varias razones. En terapia podemos trabajar las relaciones saludables y como construirlas para que en el futuro tanto relaciones de amistad, familiar o de pareja sean mas positivas y satisfactorias. Podemos seguir esta conversación con una asesoría gratuita, puedes encontrar mi contacto buscando mi nombre en Google. Gracias.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.