Hola! Soy una mujer de 59 años, casada y con dos hijos adultos; hija de 20 e hijo de 24. Fui la pequ
Hola! Soy una mujer de 59 años, casada y con dos hijos adultos; hija de 20 e hijo de 24. Fui la pequeña de 6 hermanos, tres de ellos (la mayor 8 años mayor que yo, la cuarta y el quinto, comenzando por la mayor) me acosaban emocionalmente, y me trataban con crueldad, me ridiculizaban y se reian de mi frecuentemente, durante años..... la de enmedio incluso, se le dio por llamarme "tortillera asquerosa" sin motivo, insinuando que la miraba mientras se vestía a proposito.....UNA VERDADERA PESADILLA. Yo solo tenía 9 o 10 años. La mayor me dedicaba comentarios sarcasticos llamandome lo mismo, incluso siendo yo ya adulta. Mis hermanas me marginaron desde pequeña, y no jugaba con nadie...... y mi hermano, jugaba poco conmigo, pero sobre todo, me atacaba y ridiculizaba. He desarrollado fobia social desde joven, trastorno esquizoafectivo , y ahora con la menopausia, agorafobia. Desde que mis hijos son adultos les tengo miedo, y no me gusta estar con ellos. Tengo la impresion de que les doy asco y no me quieren, aunque ellos son los mejores hijos que se puede tener. Encima tengo mucho rechazo hacia mi pobre hija, la sensacion que piensa o puede pensar lo mismo que mi hermana, y a su lado me siento como una mierda e incomoda, me da ansiedad. Ademas soy bastante obsesiva y siempre en negativo. Los antidepresivos me ponen muy nerviosa y me dan mas ansiedad, desde la menopausia, y me dan mas insomnio. Tengo miedo a la gente, a mis hijos, solo me siendo algo a salvo con mi marido. Esto solo se arregla con ansioliticos?
20 respuestas
Hola, he leído con detenimiento tu mensaje. Lamentablemente la experiencia negativa que mencionas durante tu infancia marca de manera clara las reacciones a las cuales te enfrentas actualmente. Empezaré respondiendo tu pregunta final, y no, no se arregla solo con ansiolíticos, ya que el "desequilibrio químico" en nuestro cerebro solo es una parte del engranaje en como interpretamos el día a día, y eso lo vives tu a través del miedo, la baja autoestima, el rechazo hacia tu hija menor y su propia exclusión de los ambientes socio-familiares, sin obviar que las respuesta física de tu organismo ya muestra dificultad para conciliar el sueño y otras que pueden estar a la par de cambios hormonales propios de la menopausia, esto a la par de tu diagnóstico de trastorno esquizoafectivo nos puede llevar a la necesidad un ajuste médico-psiquiátrico que pueda abordar de manera total tus sintomatología. Es comprensible que toda la sintomatología asociada al miedo sea parte de tu día a día, y te dificulte todas las interacciones, más siempre es un buen momento para empezar a buscar una manera diferente de encarrillar tus relaciones y mejorar ese apartado madre-hijos donde denotas claramente cariño hacia ellos, pero también desconexión y miedo producto de tus pensamiento y conductas mantenidas a lo largo de los años. Me gustaría esbozarte una idea de camino para transitar de forma diferente tus dificultades, más ese "re aprendizaje" y mejora de relacionamiento con tu entorno, pasa por variables de cognitivas (pensamiento) que se analizan a fondo en la terapia psicológica. Eso sí, te puedo orientar hacia la importancia de sopesar el "cambio" de tu autoconcepto (lo que piensas de ti), y necesitas de ti, en trabajar tu juicio negativo y de agravio hacia tu persona (aprendido desde que eres pequeña), el entorno dificilmente nos puede ayudar a darle una perspectiva diferente, por ello empezar a tratarnos con más amabilidad a nosotros mismos, y ser los primeros en reconocernos y dar valor a nuestra existencia es clave en ese tipo de casos. Espero este mensaje te encuentre ya conectada con la ayuda profesional que necesitas o cerca de dar ese paso tan importante, y que sigas acompañada en este camino de tu marido como vínculo seguro. Mucho ánimo en tu proceso, un saludo.
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Por supuesto que no. Entiendo lo que dices y lamento por lo que has tenido que pasar. Comprendo también lo que significa transitar la menopausia y hacernos cargo de todos los cambios asociados: hay un pequeño duelo por todo ello. Somos el resultado de todo aquello que superamos y este es un reto más. Con terapia, apoyo, comprensión y trabajo personal todo esto se supera. Mucha suerte!!
Lo que describes suena muy doloroso, y además tiene sentido que tenga consecuencias profundas después de tantos años. No estás hablando de una infancia en la que hubo algunas discusiones entre hermanos. Estás describiendo años de humillación, ridiculización, rechazo y aislamiento dentro de tu propia familia. Que una niña de 9 o 10 años sea llamada “tortillera asquerosa”, se rían de ella constantemente o la hagan sentir indeseable puede dejar una huella muy importante en la forma en que se ve a sí misma y en cómo interpreta las relaciones con los demás. Hay algo que me llama especialmente la atención de lo que cuentas: el miedo que sientes ahora hacia tus hijos. Dices que son “los mejores hijos que se puede tener”, pero al mismo tiempo sientes que les das asco, que no te quieren o que podrían pensar de ti lo mismo que pensaban tus hermanas. Eso sugiere que una parte de ti sigue viviendo bajo las reglas emocionales de aquella niña que aprendió que los demás la iban a rechazar, ridiculizar o despreciar. Cuando una persona ha sufrido rechazo repetido durante años, a veces el cerebro acaba funcionando como si ese rechazo fuera a aparecer en cualquier momento, incluso cuando no hay pruebas de ello. Es como si tuvieras una alarma permanentemente activada. Y esa alarma no distingue entre una hermana cruel de hace 50 años y una hija que te quiere. Por eso puedes sentir ansiedad junto a tu hija aunque racionalmente sepas que no te está haciendo daño. Respecto a si esto se arregla únicamente con ansiolíticos, la respuesta es que probablemente no. Los ansiolíticos pueden ayudar a disminuir la intensidad de la ansiedad en determinados momentos, especialmente cuando hay agorafobia o mucho sufrimiento, pero no suelen modificar las creencias profundas que se han formado durante décadas: * “Doy asco.” * “La gente me rechaza.” * “Los demás me humillarán.” * “No soy digna de cariño.” * “Hay algo malo en mí.” Esas heridas suelen necesitar un trabajo psicológico más profundo. Además, comentas que tienes diagnóstico de trastorno esquizoafectivo y que los antidepresivos te empeoran la ansiedad y el insomnio desde la menopausia. Eso es algo importante que convendría revisar con tu psiquiatra, porque no todas las medicaciones funcionan igual y, en personas con trastorno esquizoafectivo, determinados antidepresivos pueden resultar problemáticos o requerir ajustes específicos. Lo que más me preocupa de tu mensaje no es la ansiedad en sí, sino el enorme nivel de miedo y desconfianza que pareces sentir incluso con las personas que más te quieren. No significa que estés condenada a sentirte así para siempre. He trabajado con personas que, después de décadas de rechazo familiar, llegaron a desarrollar una imagen de sí mismas tan dañada que acababan viendo desprecio donde no lo había. Con tiempo y trabajo terapéutico, muchas lograron diferenciar la realidad actual de las heridas del pasado. Tu reacción hacia tu hija, por ejemplo, no parece hablar de quién es ella. Parece hablar del dolor que arrastras tú. Y eso es algo que puede trabajarse. Dado todo lo que cuentas —la historia de acoso emocional, la fobia social, la agorafobia, el trastorno esquizoafectivo y el impacto de la menopausia— creo que sería importante que no intentaras afrontar esto únicamente con medicación. Merece una valoración psicológica en profundidad para entender cómo se relacionan todas estas piezas. Si lo deseas, puedes pedirme una cita online y trabajaríamos de forma más concreta y personalizada todo lo que estás viviendo. Hay mucho sufrimiento en tu historia, pero también muchas cosas que pueden comprenderse y abordarse.
El único consejo que te puedo dar es que busques un buen psicólogo. Y trabajéis junto todo lo que has indicado
Hola. Lo primero que me gustaría transmitirle es que el sufrimiento que describe tiene sentido a la luz de las experiencias que vivió durante su infancia y adolescencia. Crecer sintiéndose ridiculizada, rechazada o humillada por personas tan importantes como los hermanos puede dejar una huella profunda en la autoestima y en la forma de relacionarse con los demás. Por lo que cuenta, parece que una parte de usted sigue esperando ser rechazada o despreciada, incluso por personas que quiere y que la quieren, como sus hijos. Esto no significa que sus hijos piensen mal de usted, sino que el dolor acumulado durante años puede hacer que determinadas situaciones actuales se vivan a través del filtro de experiencias pasadas. Respecto a su pregunta, no creo que la solución pase únicamente por tomar ansiolíticos. Estos pueden ayudar a reducir algunos síntomas de ansiedad, pero no suelen resolver por sí solos el origen emocional del malestar. Además, comenta que ha tenido dificultades con algunos tratamientos antidepresivos, por lo que sería importante revisar estas cuestiones con su psiquiatra. La buena noticia es que, incluso después de muchos años, es posible trabajar terapéuticamente estas heridas, aprender a diferenciar el pasado del presente y reducir el miedo, la ansiedad y las creencias negativas sobre uno mismo. Le recomendaría buscar apoyo psicológico especializado si todavía no lo está recibiendo. Ha tenido que cargar durante mucho tiempo con experiencias muy dolorosas y no tendría por qué seguir haciéndolo sola. Un saludo. Ignacio Carrera. Psicólogo Sanitario- Logopeda. Las Rozas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Los ansiolíticos pueden ayudar a bajar la ansiedad en momentos concretos, pero no reparan por sí solos una historia de humillación, acoso emocional, miedo social, trauma relacional y sensación de amenaza ante personas cercanas. Lo que viviste de niña fue muy duro. Que tus hermanos te ridiculizaran, te insultaran, te hicieran sentir asquerosa o sospechosa cuando eras una niña puede dejar una herida profunda de vergüenza, miedo y desconfianza. Cuando una niña crece sintiéndose observada, atacada o despreciada, puede llegar a vivir el contacto con los demás como peligroso incluso muchos años después. Tiene sentido que ahora tu mente proyecte ese miedo en tus hijos, aunque racionalmente sepas que son buenos hijos. No significa que realmente ellos te rechacen. Puede significar que una parte de ti sigue esperando ser humillada, juzgada o mirada como te miraban tus hermanos. Con tu hija parece activarse especialmente esa herida, como si tu mente la confundiera con aquellas figuras femeninas que te hicieron daño. Además, si tienes diagnóstico de trastorno esquizoafectivo, fobia social, agorafobia y cambios importantes desde la menopausia, es fundamental que haya seguimiento psicológico. Si los antidepresivos te aumentan ansiedad e insomnio, debes comentarlo claramente con tu médico. No todos los tratamientos funcionan igual en todas las personas, y no conviene ajustar medicación sin supervisión. Pero junto a la parte médica, necesitas un trabajo psicológico muy cuidadoso, trauma, vergüenza, miedo a la mirada del otro, relación con tus hijos, ansiedad corporal, evitación y pensamientos obsesivos. No se trata de obligarte a estar cómoda con la gente, sino de ayudar a tu sistema nervioso a dejar de vivir vínculos seguros como si fueran amenazas antiguas. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Trabajar el trauma relacional vivido con tus hermanos. • Diferenciar a tus hijos de las figuras que te dañaron en la infancia. • Reducir fobia social, agorafobia y miedo a la mirada ajena. • Manejar obsesiones, ansiedad e interpretaciones negativas. • Recuperar vínculo con tu hija sin sentirte invadida por vergüenza o miedo. • Complementar el tratamiento psiquiátrico con un trabajo emocional profundo y estable. No lo reduzcas a “me pasa porque soy así”. Te pasa porque has vivido mucho miedo, desprecio y soledad emocional. Y eso merece tratamiento, no juicio. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Buenos días la historia contada refleja un gran trauma , manifestado con todos y cada uno de las conductas nombradas en la pregunta. No solo con ansiolíticos, sus dificultades no serán afrontadas, precisa y le recomiendo psicoterapia
Muchas gracias por compartir todo esto. Lo que describes tiene una profundidad y una complejidad que merece una respuesta honesta, no una respuesta fácil. Lo que viviste en tu familia de origen no fue bullying menor: fue un maltrato sostenido, dentro del espacio que debería haber sido el más seguro para ti, en los años en que una persona está construyendo su identidad y aprendiendo si el mundo es un lugar donde puede estar tranquila. Que tus hermanos te humillaran, te marginaran y te atacaran con esa crueldad, y que ocurriera durante años y sin que nadie lo detuviera, deja una huella profunda en cómo una persona se relaciona con los demás, y sobre todo en cómo se percibe a sí misma delante de los otros. Lo que describes ahora —el miedo a tus hijos, el rechazo hacia tu hija, la sensación de dar asco, la incomodidad con la gente— no es irracionalidad tuya ni una exageración: es el sistema de protección que aprendiste de niña, que sigue funcionando como si todavía estuvieras en aquella casa. Tu mente aprendió que las personas cercanas hacen daño, y eso no desaparece solo porque el tiempo haya pasado o porque tus hijos sean maravillosos. El dolor que sientes con tu hija, en particular, tiene mucho sentido: algo en ella activa el mismo circuito que tu hermana activaba, y eso no es culpa tuya ni de ella. Respecto a tu pregunta sobre si esto "solo se arregla con ansiolíticos": los ansiolíticos pueden aliviar síntomas, y en momentos de crisis son útiles, pero no tocan la raíz de lo que describes. La psicoterapia, especialmente enfoques orientados al trauma como EMDR o terapia centrada en esquemas, ha mostrado mucha eficacia en situaciones como la tuya. Y la menopausia está jugando un papel real en la intensificación de la ansiedad, algo que también merece atención desde el punto de vista médico y psicológico de forma coordinada. No estás condenada a vivir así. Pero sí necesitas un acompañamiento especializado, sostenido y que entienda todo lo que hay detrás. Te lo mereces. Copiar respuesta Pilar Rapela, tu psicóloga amiga
Hola, Tienes una historia tremenda de vivencias traumáticas que están marcando tu vida a dia de hoy. Y creo que lo peor es que esas experiencias eran provocadas por personas que debían protegerte y cuidarte. Te recomendaría que combinaras sesiones de terapia con algún ansiolítico que te ayudaría a sentirte más serena, y poder así gestionar mejor los cambios que te propondrían en la terapia. Te ayudaran a cambiar patrones que sin duda has ido implementando por culpa de esas experiencias traumáticas. Creo que merece mucho la pena que lo intentes, no solo por ti, sino para mejorar la interacción con tus hijas, y poder disfrutar de la vida sin esos limites que han aparecido a la hora de salir y poder disfrutar plenamente de la vida. Un saludo!
Gracias por compartir una parte tan importante de tu historia. Hay un aspecto que me parece especialmente relevante. A pesar de que describes a tus hijos como "los mejores hijos que se puede tener", al mismo tiempo sientes que pueden rechazarte o incluso sentir asco hacia ti. Esa diferencia entre lo que sabes y lo que llegas a sentir suele generar un gran sufrimiento. Las experiencias de rechazo o humillación mantenidas durante muchos años pueden dejar una huella profunda en la forma en que una persona se percibe a sí misma y en cómo interpreta la relación con los demás. Eso no significa que esas sensaciones describan necesariamente la realidad actual, pero sí que pueden hacer que determinadas situaciones se vivan desde ese lugar de miedo y desconfianza. Respecto a los ansiolíticos, pueden ser útiles en determinados momentos y siempre bajo supervisión médica, pero difícilmente pueden modificar por sí solos la manera en que una persona ha aprendido a verse a sí misma tras una historia de tanto sufrimiento.
Hola. La medicación ayuda a aliviar los síntomas, pero no alcanza para resolver tanta historia de dolor. En un espacio de terapia podrías trabajar todo este sufrimiento. Está claro que tu pasado no te permite vivir bien en tu presente, y reactualiza miedos y sentimientos pasados que afectan tus vínculos que tienes.
Lo que has vivido desde niña es una historia de violencia emocional sostenida, de humillación, de miedo y de aislamiento dentro de tu propia familia. Nada de lo que te ocurre hoy aparece “de la nada”: es la consecuencia lógica de años de maltrato psicológico en una etapa en la que tu mente todavía se estaba formando. Que tres hermanos te ridiculizaran, te insultaran, te sexualizaran de forma cruel y te marginaran desde los 9 o 10 años es una experiencia traumática. Y cuando el trauma se instala tan temprano, la mente aprende a sobrevivir desconectándose, temiendo a los demás, dudando de sí misma y viviendo en alerta constante. Tu fobia social, tu trastorno esquizoafectivo, la agorafobia que ha aparecido con la menopausia, el miedo hacia tus propios hijos, la sensación de rechazo, la obsesividad negativa… todo esto encaja con un sistema emocional que ha sido herido durante décadas y que ahora está agotado. No es que tus hijos te den asco ni que tú seas “mala”: es que tu mente aprendió a asociar la cercanía con peligro, humillación y vergüenza. Y cuando tus hijos crecieron y se convirtieron en adultos, tu cerebro activó las mismas alarmas que se encendían con tus hermanos. No estás rechazando a tus hijos: estás reaccionando a un trauma antiguo que todavía vive dentro de ti. También es muy importante lo que dices sobre los antidepresivos. En la menopausia, los cambios hormonales pueden hacer que ciertos fármacos generen más ansiedad, más activación y más insomnio. Esto no significa que no haya tratamiento posible, pero sí que tu caso necesita una mirada clínica más fina, más personalizada y más centrada en tu historia traumática. Los ansiolíticos pueden aliviar síntomas puntuales, pero no resuelven el origen del miedo, ni la vergüenza, ni la sensación de amenaza que llevas cargando desde niña. Lo que necesitas no es solo medicación: necesitas un espacio terapéutico donde puedas comprender cómo se formó este miedo, cómo se instaló esta sensación de ser “indigna” o “repugnante”, y cómo empezar a desmontar esas creencias que no nacieron de ti, sino del daño que te hicieron. Puedo ayudarte a encontrar ese origen, a entender por qué tu mente funciona así y a trabajar para que recuperes seguridad, calma y un vínculo más amable contigo misma y con tus hijos. Si quieres empezar a ordenar todo esto con acompañamiento profesional, te animo a **reservar una consulta psicológica online conmigo**, para que podamos trabajar juntas en este proceso tan profundo y ayudarte a recuperar un poco de paz después de tantos años de sufrimiento.
Hola, buenos días. No, una situación tan compleja no suele abordarse únicamente con ansiolíticos. Las experiencias de maltrato vividas pueden seguir influyendo en cómo interpretas las relaciones actuales, incluso cuando reconoces que tus hijos te quieren y no te están haciendo daño. Sería importante revisar el tratamiento con psiquiatría y combinarlo con una terapia psicológica adaptada a la fobia social, la agorafobia, el trauma y el trastorno esquizoafectivo. No modifiques la medicación por tu cuenta; un psicólogo con experiencia en estos problemas puede ayudarte a recuperar seguridad y mejorar progresivamente la relación con tus hijos. Un saludo cordial.
Hola. Siento mucho el sufrimiento que describes. Haber crecido durante años entre burlas, humillaciones, rechazo y acusaciones sexualizadas puede afectar profundamente a la autoestima, a la confianza en los demás y a la manera de interpretar las relaciones actuales. Es posible que, al estar con tu hija o con tus hijos, se activen emociones y temores relacionados con aquello que viviste con tus hermanos, aunque racionalmente sepas que tus hijos son buenas personas y no te están tratando de esa manera. La sensación de que les das asco o de que tu hija podría pensar como tu hermana no debe darse automáticamente por cierta. Puede tratarse de una interpretación alimentada por el miedo, los recuerdos y la ansiedad. No obstante, dado que tienes un diagnóstico de trastorno esquizoafectivo, es importante valorar clínicamente si estas ideas forman parte de la ansiedad y del trauma relacional o si están aumentando síntomas asociados a tu trastorno. Esto requiere una revisión profesional; no conviene intentar resolverlo únicamente mediante razonamientos personales. Los ansiolíticos no son la única solución ni suelen ser un tratamiento suficiente para una ansiedad crónica y compleja. Las benzodiacepinas pueden utilizarse en situaciones concretas y durante periodos limitados, pero no se recomiendan como tratamiento único de la ansiedad persistente y pueden generar tolerancia, dependencia, somnolencia o dificultades cognitivas. Tampoco sustituyen el tratamiento específico del trastorno esquizoafectivo. Sería aconsejable solicitar cuanto antes una revisión con tu psiquiatra y explicarle con detalle: - El aumento de ansiedad, agorafobia e insomnio. - El miedo y el rechazo que sientes hacia tus hijos. - La impresión de que ellos sienten asco o rechazo hacia ti. - La activación o el nerviosismo que te producen los antidepresivos. - Cualquier cambio reciente en tu estado de ánimo, pensamientos o percepción. No suspendas ni modifiques por tu cuenta ningún medicamento. Que determinados antidepresivos te hayan producido más ansiedad no significa que no existan otras posibilidades; el psiquiatra puede revisar las dosis, el momento de administración, las interacciones y el conjunto del tratamiento. Las guías para los trastornos psicóticos recomiendan una atención integral que combine seguimiento farmacológico, intervenciones psicológicas, apoyo familiar y prevención de recaídas. También sería recomendable una valoración médica o ginecológica de los síntomas asociados a la menopausia. Los cambios menopáusicos pueden influir en el sueño, el estado de ánimo y la ansiedad, pero no deberían asumirse como la única explicación. Existen tratamientos hormonales y no hormonales que deben individualizarse según los antecedentes médicos, y la terapia cognitivo-conductual puede ayudar con algunos síntomas emocionales y del sueño relacionados con esta etapa. Desde la psicoterapia podría trabajarse de manera gradual el daño producido por el maltrato familiar, las interpretaciones negativas automáticas, la fobia social y la agorafobia. La terapia cognitivo-conductual específica es uno de los tratamientos recomendados para la ansiedad social y la agorafobia, adaptándola siempre a tu situación psiquiátrica. Al principio no sería necesario forzarte a pasar mucho tiempo con tus hijos, sino ayudarte a recuperar seguridad mediante contactos breves, previsibles y respetuosos. También podría ser útil incluir algunas sesiones familiares, si tú y ellos estáis de acuerdo, para que puedan comprender lo que te ocurre sin sentirse culpables ni rechazados. Cuando notes rechazo hacia tu hija, intenta recordarte: “Esta sensación pertenece a mi miedo y a mi historia; no demuestra lo que mi hija piensa de mí”. No te obligues a mostrar una cercanía que en ese momento no puedes sostener, pero evita tomar decisiones importantes basándote únicamente en esa impresión. Si empiezas a escuchar voces, aumentan las ideas de que tus hijos o la gente quieren perjudicarte, pasas varias noches prácticamente sin dormir, te resulta difícil distinguir lo que temes de lo que realmente sucede o aparecen pensamientos de hacerte daño o dañar a alguien, solicita atención psiquiátrica urgente y permanece acompañada. Esto no tiene por qué abordarse solo con ansiolíticos. Necesitas una revisión coordinada entre psiquiatría y psicología.
Hola. Antes de nada, lamento que haya vivido experiencias tan dolorosas durante tantos años. El rechazo y las humillaciones en la infancia pueden dejar una huella profunda y hacer que, con el tiempo, aparezcan miedos, inseguridad y la sensación de que los demás la juzgan o rechazan, incluso cuando no es así. Los ansiolíticos pueden aliviar la ansiedad de forma puntual, pero por sí solos no suelen resolver el origen del problema. Un abordaje que combine una revisión del tratamiento farmacológico con psicoterapia orientada a trabajar esas experiencias tempranas y las creencias que han quedado sobre usted suele ser más beneficioso. Con el apoyo adecuado es posible reducir ese sufrimiento y mejorar la relación con sus hijos y con usted misma. Le animo a no perder la esperanza.
Siento que hayas pasado por todo lo que cuentas, ninguna niña se merece pasar por algo así, lo que cuentas ha sido una infancia muy dura y traumática y lo que comentas que te pasa actualmente con otras personas, incluso con tus hijos, son reflejos de ese trauma, es como si esos traumas hubieran "roto" tu confianza en las personas y eso, aunque pasara hace muchos años, necesita una reparación. En mi experiencia en el trabajo con trauma, este tipo de terapia es más necesaria que los ansiolíticos, aunque por supuesto puede estar acompañada de una medicación adecuada que ayude a paliar los síntomas. Busca terapia para el trauma, espero que encuentres reparar esa herida que tanto lleva haciéndote daño.
Hola. No, una situación como la que describes no tiene por qué abordarse únicamente con ansiolíticos. La medicación puede ser útil en determinadas personas y momentos, pero cuando existen miedo, evitación, pensamientos obsesivos y relaciones familiares que se han convertido en fuente de ansiedad, el abordaje psicológico también puede desempeñar un papel importante. En tu caso, cualquier cambio farmacológico debería realizarlo el psiquiatra que conoce tu trastorno esquizoafectivo y cómo has reaccionado previamente a los medicamentos. Hay algo especialmente significativo en lo que cuentas. Durante muchos años aprendiste que personas muy próximas podían ridiculizarte, rechazarte y hacerte sentir humillada. Ahora parece que tu sistema de alarma aplica aquella antigua experiencia a relaciones diferentes: aparece la sensación de que tus hijos podrían rechazarte, sentir asco hacia ti o pensar como pensaban tus hermanas, aunque tú misma reconoces algo fundamental: dices que son «los mejores hijos que se puede tener». Aquí conviene distinguir entre lo que sientes y lo que está ocurriendo. Sentir intensamente que tu hija puede pensar como tu hermana no demuestra que tu hija piense así. Pero si empiezas a observarla buscando señales de rechazo, analizar sus gestos, controlar lo que dices, alejarte de ella para sentirte segura o buscar continuamente confirmación de que te quiere, puedes terminar construyendo alrededor de ese miedo una realidad cada vez más angustiante. La evitación proporciona alivio inmediato, pero puede hacer que aquello que evitamos se vuelva progresivamente más amenazante. Por eso tampoco intentaría obligarte de repente a estar mucho tiempo con tus hijos o convencerte simplemente de que «no tienes motivos para tener miedo». Habría que comprender con precisión qué sucede cuando estás con ellos, qué pensamientos aparecen, qué haces para protegerte y cuáles de esas estrategias están aumentando involuntariamente el problema. Desde ahí puede construirse un cambio gradual. Y sería especialmente cuidadoso con el rechazo que actualmente sientes hacia tu hija. No necesitas castigarte por sentirlo ni concluir que eres una mala madre. Una emoción puede ser muy desagradable sin representar lo que deseas hacer ni lo que realmente piensas de una persona. Lo importante es evitar que ese miedo termine organizando vuestra relación. Por la combinación que describes de trastorno esquizoafectivo, agorafobia, insomnio y dificultades con la medicación, te recomendaría un trabajo coordinado entre psiquiatría y psicología, en lugar de intentar resolverlo exclusivamente aumentando o modificando ansiolíticos. No cambies ni suspendas por tu cuenta la medicación que tengas prescrita. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente el miedo, la evitación y esa sensación de rechazo que está interfiriendo en la relación con tus hijos, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
Hola. Por lo que explicas, has vivido durante años experiencias de humillación, rechazo y ridiculización en una etapa especialmente vulnerable. Experiencias así pueden influir posteriormente en la manera en que nos vemos a nosotros mismos y en cómo interpretamos las relaciones con los demás. Me parece especialmente significativo que puedas reconocer que tus hijos son buenos contigo y, al mismo tiempo, sentir miedo, rechazo o pensar que puedes darles asco. Esto podría indicar que una parte de tu reacción emocional actual no corresponde únicamente a lo que está sucediendo con ellos, sino que determinadas situaciones están activando experiencias, emociones y creencias aprendidas anteriormente. En el caso de tu hija, incluso tú misma encuentras una conexión con lo vivido con tu hermana. No considero que debas plantearlo únicamente como “tomar ansiolíticos o no”. Teniendo además un diagnóstico de trastorno esquizoafectivo y las dificultades que comentas con algunos medicamentos, es importante que el tratamiento farmacológico sea valorado y supervisado por psiquiatría y que no realices cambios por tu cuenta. Paralelamente, la psicoterapia puede ayudarte a trabajar esas experiencias de rechazo y humillación, las creencias negativas que has desarrollado sobre ti misma, la ansiedad social y, especialmente, a aprender a diferenciar cuándo estás respondiendo a lo que realmente ocurre en el presente y cuándo tu sistema de alerta está reaccionando desde experiencias del pasado. El objetivo sería que progresivamente puedas sentir mayor seguridad en tus relaciones y recuperar el vínculo con tus hijos sin que aquellas experiencias de tu infancia continúen condicionándolo. Por la intensidad y variedad de los síntomas que describes, te recomendaría un abordaje coordinado entre psiquiatría y psicología.
Hola. Lo vivido durante su infancia fue un maltrato emocional repetido y puede haber influido profundamente en su autoestima, en el miedo al rechazo y en la manera de interpretar actualmente las relaciones. Es posible que, al estar con sus hijos, se activen antiguas sensaciones de vergüenza y peligro asociadas a sus hermanos, aunque racionalmente sepa que sus hijos la quieren y se comportan bien. Sentir ese rechazo no significa que sea una mala madre. Los ansiolíticos pueden reducir temporalmente la activación, pero por sí solos difícilmente resolverán el trauma, la fobia social, la agorafobia y los pensamientos obsesivos. Además, su uso continuado requiere supervisión por el riesgo de tolerancia y dependencia. Con un diagnóstico de trastorno esquizoafectivo, cualquier cambio farmacológico debe valorarlo su psiquiatra. Explíquele claramente la activación, la ansiedad y el insomnio que le provocan los antidepresivos; existen diferentes alternativas y pautas, pero deben individualizarse. No suspenda la medicación bruscamente. Sería recomendable combinar el seguimiento psiquiátrico con una psicoterapia adaptada al trauma y al trastorno esquizoafectivo. Se podría trabajar la diferenciación entre lo ocurrido con sus hermanos y la relación actual con sus hijos, la interpretación negativa automática, la exposición gradual a situaciones evitadas y formas seguras de recuperar el vínculo familiar. También convendría consultar los cambios asociados a la menopausia con su médico. Si aumenta mucho el miedo, deja de dormir varios días, aparecen ideas extrañas difíciles de cuestionar o siente que podría hacerse daño o hacérselo a otra persona, solicite valoración urgente. Hay más opciones que limitarse a tomar ansiolíticos. Un saludo.
Hola, gracias por compartir tu pregunta, la respuesta es no, no solo se soluciona con ansiolíticos, se puede mejorar e incluso solucionar muchos de los síntomas y sensaciones que tienes terapia, parece que haya un trauma complejo relacionado con lo que me cuentas de tu familia importante que se puede trabajar en terapia y en cuanto a el trastorno esquizoafectivo se puede trabajar para que puedas hacer una vida normal dentro de los síntomas, identificarlos, entenderlos y poder reaccionar a ellos de forma positiva para sentirte mejor y en control de ellos. Podemos seguir esta conversación con una asesoría psicológica gratuita, me puedes encontrar en mi perfil de Doctoralia en google. Gracias.
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