Mi hija de 3 años llora cada día y dice que no quiere ir al cole. Que pautas seguir en la el duelo p
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Mi hija de 3 años llora cada día y dice que no quiere ir al cole. Que pautas seguir en la el duelo por separación ya que no fue a guardería
Hola Entiendo perfectamente tu preocupación. A muchos peques que no fueron a guardería les cuesta un poco más adaptarse al cole, y lo que estás viendo en tu hija es algo totalmente normal a los 3 años.
Te dejo algunas pautas concretas y sencillas para acompañarla en este proceso:
Valida lo que siente: Aunque para ti ir al cole sea algo positivo, para ella es un cambio grande. Puedes decirle: "Entiendo que no quieras ir, es algo nuevo y cuesta un poquito al principio. Estoy contigo."
Mantén una rutina clara: Los niños se sienten más seguros cuando todo es predecible. Intenta que los horarios de la mañana y la despedida siempre sean parecidos.
Despedidas cortas, pero con cariño: Evita alargar el momento. Una frase como: “Mamá vuelve después de la merienda”, un beso, y te vas. Aunque llore, esa seguridad constante la ayuda.
Dale algo que la conecte contigo: Un pañuelo tuyo, un muñequito pequeño o una pulsera pueden ayudarla a sentirse acompañada durante el día.
Juega en casa a “ir al cole”: A través del juego simbólico puede expresar lo que le pasa y procesarlo mejor. Jugar a ser la profe, la alumna, la mamá que deja y vuelve... ayuda muchísimo.
Habla con las profes: Ellas también pueden acompañarla mejor si saben lo que está sintiendo.
Y si ves que esta situación se prolonga mucho o empieza a afectaros más profundamente, te puede ayudar encontrar un espacio de acompañamiento terapéutico donde ofrecerte un espacio seguro y profesional para apoyarte, explorar tus emociones y diseñar estrategias concretar para cuidar la relación con tu peque.
En el Equipo Ana Alonso Psicología estaríamos encantados de acompañarte y coordinar el primer encuentro
Te dejo algunas pautas concretas y sencillas para acompañarla en este proceso:
Valida lo que siente: Aunque para ti ir al cole sea algo positivo, para ella es un cambio grande. Puedes decirle: "Entiendo que no quieras ir, es algo nuevo y cuesta un poquito al principio. Estoy contigo."
Mantén una rutina clara: Los niños se sienten más seguros cuando todo es predecible. Intenta que los horarios de la mañana y la despedida siempre sean parecidos.
Despedidas cortas, pero con cariño: Evita alargar el momento. Una frase como: “Mamá vuelve después de la merienda”, un beso, y te vas. Aunque llore, esa seguridad constante la ayuda.
Dale algo que la conecte contigo: Un pañuelo tuyo, un muñequito pequeño o una pulsera pueden ayudarla a sentirse acompañada durante el día.
Juega en casa a “ir al cole”: A través del juego simbólico puede expresar lo que le pasa y procesarlo mejor. Jugar a ser la profe, la alumna, la mamá que deja y vuelve... ayuda muchísimo.
Habla con las profes: Ellas también pueden acompañarla mejor si saben lo que está sintiendo.
Y si ves que esta situación se prolonga mucho o empieza a afectaros más profundamente, te puede ayudar encontrar un espacio de acompañamiento terapéutico donde ofrecerte un espacio seguro y profesional para apoyarte, explorar tus emociones y diseñar estrategias concretar para cuidar la relación con tu peque.
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Buenas,
El comportamiento de su hija es común en los niños/as tanto en la primera vez que inicia un curso escolar/guardería como en el inicio de cada curso en edades infantiles.
Hay diferentes estrategias que se pueden adoptar para que sea más fácil el momento de la separación para ambas partes.
- En primer lugar, como ya han empezado las clases, puede anticipar y explicarle cada mañana lo que va a ocurrir de forma calmada, transmitiendo confianza, pero a la vez, de forma firme. De manera que su hija sepa que se va a quedar en el colegio durante unas horas pero que tenga la seguridad de que va a volver luego a por ella.
- Además, puede realizar separaciones de su hija con familiares o personas conocidas para ella, de menor tiempo y explicando lo que va a suceder de la misma manera. Ella irá aumentando la confianza cuando vaya viendo que se efectúa lo prometido.
- Realizar una despedida cariñosa pero sin trasmitirle a su hija su propia preocupación o malestar y manteniéndose, de igual forma, con firmeza y sin vacilaciones.
- Para hacer el paso de las horas en el colegio más llevadero para su hija, puede llevar consigo un objeto o juguete de apego que le transmita confianza.
- Asimismo, podría ser de ayuda que se establecieran rutinas que le permitan a su hija previsibilidad sobre lo que va a suceder y de esta manera aliviar su ansiedad a través de la seguridad.
En el caso de que la conducta del llanto perdurase en el tiempo o se agravaran las conductas en la separación, sería recomendable que acudiera a psicólogo para reforzar el trabajo con ambas partes.
Buenas, es importante que establezcáis rutinas predecibles, ya que los niños pequeños se sienten más seguros cuando saben qué esperar. Mantened horarios fijos para levantarse, vestirse, desayunar y salir. Cread una rutina agradable al llegar al colegio (desayuno tranquilo, canción de despedida, abrazo especial…). Ve preparándola antes de ir explicándole el día que le espera, lo que va a hacer…enséñale fotos de juguetes y del aula. Mantén un tono tranquilo, elogia los pequeños pasos y realizad despedidas breves antes de dejarla en el colegio. Evita forzarla con gritos y amenazas ya que eso puede aumentar la ansiedad y si la situación continúa te recomiendo que acudas a un profesional. Si lo necesitas puedo ayudarte en mi consulta situada en Paseo de las Delicias 1 en Sevilla capital, justo en frente De la Torre de oro.
Lo que describes es bastante habitual a esa edad, sobre todo cuando los niños no han pasado por guardería y la entrada al colegio supone la primera gran separación. El llanto y la resistencia son una forma de expresar ansiedad por separación, y suelen mejorar con el tiempo si el entorno maneja la situación con calma y coherencia.
Algunas pautas que ayudan: mantener rutinas claras, transmitir seguridad y confianza en que el colegio es un lugar seguro, evitar alargar las despedidas y mostrar un mensaje tranquilo y consistente (aunque por dentro cueste). También es clave no reforzar demasiado el llanto con explicaciones largas en el momento de la entrada, sino acompañar y luego validar sus emociones en casa.
Si pasado un tiempo el malestar persiste o interfiere mucho en su día a día, un psicólogo infantil puede orientaros con estrategias más específicas para que la adaptación sea más suave y la niña gane seguridad.
Algunas pautas que ayudan: mantener rutinas claras, transmitir seguridad y confianza en que el colegio es un lugar seguro, evitar alargar las despedidas y mostrar un mensaje tranquilo y consistente (aunque por dentro cueste). También es clave no reforzar demasiado el llanto con explicaciones largas en el momento de la entrada, sino acompañar y luego validar sus emociones en casa.
Si pasado un tiempo el malestar persiste o interfiere mucho en su día a día, un psicólogo infantil puede orientaros con estrategias más específicas para que la adaptación sea más suave y la niña gane seguridad.
Buenas tardes. Es difícil de dar una solución de esta manera. Habría que cuadrar una sesión. Un saludo.
Lo que describes es muy frecuente y muy angustiante para las familias. Que una niña de 3 años llore cada día y diga que no quiere ir al cole no significa que algo vaya “mal”, sino que está atravesando un proceso de separación para el que aún no tiene herramientas emocionales suficientes. Y más aún si no ha pasado antes por escuela infantil.
A esta edad, el colegio no se vive como una oportunidad social, sino como una ruptura del vínculo de seguridad. Tu hija no llora porque sea caprichosa, llora porque siente miedo y desbordamiento.
Algunas pautas importantes:
1. Valida su emoción sin intentar eliminarla.
Frases como “no pasa nada” o “ya se te pasará” suelen aumentar el llanto. En su lugar:
“Veo que te cuesta separarte, es normal sentirse así. Mamá/papá vuelve siempre.”
Nombrar la emoción la calma más que negarla.
2. Despedidas breves, claras y siempre iguales.
Alargar el momento suele aumentar la ansiedad. Una rutina predecible (abrazo, frase corta y despedida) da seguridad, aunque llore.
3. No la “rescates” volviendo atrás.
Si entras y sales varias veces, el mensaje que recibe es que el cole no es seguro. Aunque duela, mantener la coherencia es una forma de cuidarla.
4. Refuerza el reencuentro.
Al recogerla, destaca que has vuelto y que ha podido hacerlo aunque haya sido difícil. Eso construye confianza.
5. Observa la evolución.
Si el llanto es intenso, prolongado en el tiempo, afecta al sueño, al apetito o aparece regresión marcada, conviene valorar un acompañamiento profesional para ayudarla a transitar esta separación con más seguridad.
Este no es un “duelo pequeño”. Para un niño de 3 años, separarse de su figura de apego lo es todo. Con acompañamiento adecuado, paciencia y coherencia, la mayoría de los niños logran adaptarse, pero no tienen por qué hacerlo solos.
Si lo necesitas, un espacio de orientación familiar puede ayudarte a sostener este proceso con más calma y seguridad, tanto para tu hija como para ti.
A esta edad, el colegio no se vive como una oportunidad social, sino como una ruptura del vínculo de seguridad. Tu hija no llora porque sea caprichosa, llora porque siente miedo y desbordamiento.
Algunas pautas importantes:
1. Valida su emoción sin intentar eliminarla.
Frases como “no pasa nada” o “ya se te pasará” suelen aumentar el llanto. En su lugar:
“Veo que te cuesta separarte, es normal sentirse así. Mamá/papá vuelve siempre.”
Nombrar la emoción la calma más que negarla.
2. Despedidas breves, claras y siempre iguales.
Alargar el momento suele aumentar la ansiedad. Una rutina predecible (abrazo, frase corta y despedida) da seguridad, aunque llore.
3. No la “rescates” volviendo atrás.
Si entras y sales varias veces, el mensaje que recibe es que el cole no es seguro. Aunque duela, mantener la coherencia es una forma de cuidarla.
4. Refuerza el reencuentro.
Al recogerla, destaca que has vuelto y que ha podido hacerlo aunque haya sido difícil. Eso construye confianza.
5. Observa la evolución.
Si el llanto es intenso, prolongado en el tiempo, afecta al sueño, al apetito o aparece regresión marcada, conviene valorar un acompañamiento profesional para ayudarla a transitar esta separación con más seguridad.
Este no es un “duelo pequeño”. Para un niño de 3 años, separarse de su figura de apego lo es todo. Con acompañamiento adecuado, paciencia y coherencia, la mayoría de los niños logran adaptarse, pero no tienen por qué hacerlo solos.
Si lo necesitas, un espacio de orientación familiar puede ayudarte a sostener este proceso con más calma y seguridad, tanto para tu hija como para ti.
Muy buenos días!
En estos casos es recomendable hablar con la niña y explicarle que una separación física no conlleva una separación emocional: no te vas a olvidar de tu hija ni os va a pasar nada por estar separados. Hay recursos muy buenos como el libro "el hilo invisible". Poco a poco, cuando cree su espacio y un vínculo con los/las profes, debería ir mejorando.
Mucho ánimo !
En estos casos es recomendable hablar con la niña y explicarle que una separación física no conlleva una separación emocional: no te vas a olvidar de tu hija ni os va a pasar nada por estar separados. Hay recursos muy buenos como el libro "el hilo invisible". Poco a poco, cuando cree su espacio y un vínculo con los/las profes, debería ir mejorando.
Mucho ánimo !
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