Hablar de trauma no es lo mismo que hablar de ansiedad general, estrés o “nervios”. El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) tiene un funcionamiento propio, raíces diferentes y un tratamiento específico. Confundirlo con otros cuadros puede hacer que la persona no reciba la ayuda que realmente necesita.
La sintomatología puede confundirse. Flashbacks, evitación, disociación, hipervigilancia… a veces parecen ansiedad, depresión o incluso TDAH. Una buena evaluación evita diagnósticos erróneos.
La intervención es diferente. Mientras que otras patologías se tratan con reestructuración cognitiva, en el TEPT esto puede no ser suficiente.
Aquí funcionan mejor EMDR, trabajo corporal, integración sensoriomotora y abordajes centrados en el trauma
Cuando una persona reconoce que sus síntomas vienen de un trauma y no de “ser débil” o “estar estresada”, aparece alivio, comprensión y un camino terapéutico más eficaz.
18/11/2025