Limpieza facial

La limpieza facial es un tratamiento estético cuyo objetivo es la purificación y revitalización de la piel del rostro. A través de este procedimiento, se eliminan impurezas, células muertas y exceso de sebo, de manera más profunda y efectiva que la limpieza diaria. Además, promueve una mejor absorción de productos hidratantes y nutritivos, mejorando la salud y apariencia de la piel. Realizar una limpieza facial regularmente es fundamental para mantener una piel limpia, fresca y radiante, contribuyendo a un aspecto más saludable.

Contenido verificado por Dra. Marta Bandini

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¿Para qué se utiliza la limpieza facial?

Este tratamiento ayuda a eliminar impurezas, células muertas y exceso de grasa, lo que contribuye a prevenir problemas como el acné y los puntos negros. Además, se fomenta la renovación celular y se mejora la circulación sanguínea en la piel, lo que puede dar lugar a un cutis más luminoso y uniforme. También se utiliza para preparar la piel para otros tratamientos faciales, permitiendo una mejor absorción de productos específicos para el cuidado de la piel.

¿Cómo funciona la limpieza facial?

Se suele empezar limpiando la piel para eliminar impurezas superficiales y restos de maquillaje. A continuación, se realiza una exfoliación para retirar células muertas, favoreciendo la desobstrucción de los poros. Luego, se procede con la extracción de puntos negros y otras impurezas profundas. Para calmar y equilibrar la piel, se aplica una mascarilla adecuada al tipo de piel del paciente. Finalmente, se hidrata la piel con productos específicos para restaurar su luminosidad y suavidad.

¿Cuánto tiempo dura la limpieza facial?

La duración suele ser de 60 a 90 minutos. Este tiempo permite llevar a cabo cada paso del procedimiento de manera meticulosa, asegurando que la piel reciba todos los beneficios del tratamiento. Durante este periodo, se realizan varias etapas que incluyen la limpieza profunda, exfoliación, extracción de impurezas, aplicación de mascarillas y la hidratación final. La duración exacta puede variar dependiendo de las necesidades específicas de la piel y de los productos utilizados en el proceso.

¿Cómo prepararse para la limpieza facial?

Se recomienda evitar el uso de maquillaje y productos cosméticos pesados al menos 24 horas antes del tratamiento. La piel debe estar limpia y libre de impurezas para que los productos utilizados durante la limpieza facial puedan penetrar eficazmente. También es aconsejable evitar la exposición al sol y no realizar exfoliaciones agresivas días previos al tratamiento. Informar al especialista sobre cualquier condición de la piel o alergia es fundamental para personalizar el procedimiento y asegurar los mejores resultados.

Precios de los servicios por ciudad

  • Madrid Desde 65 €

    8 clínicas, 12 especialistas


  • Valencia Desde 35 €

    2 clínicas, 4 especialistas


  • Granada Desde 35 €

    2 clínicas, 2 especialistas


  • Almería Desde 80 €

    2 clínicas, 2 especialistas


  • Reus Desde 70 €

    1 clínica, 2 especialistas


  • Barcelona Desde 120 €

    1 clínica, 2 especialistas


Preguntas frecuentes

  • ¿Con qué frecuencia se recomienda realizar una limpieza facial?

    La frecuencia recomendada depende de varios factores, como el tipo de piel, el estado de la piel y las necesidades individuales. Se sugiere que las personas con piel grasa o propensa al acné consideren realizarlo una vez al mes para mantener los poros limpios y prevenir brotes. Para quienes tienen piel normal o seca, cada dos o tres meses puede ser suficiente. Sin embargo, siempre es aconsejable consultar con un dermatólogo o esteticista para recibir una recomendación personalizada basada en las características específicas de la piel.
  • Una limpieza facial ayuda a eliminar impurezas, células muertas y exceso de grasa, lo que contribuye a una piel más limpia y luminosa. Además, este tratamiento mejora la circulación sanguínea en el rostro, lo que favorece la regeneración celular y proporciona un aspecto más fresco y saludable. También se logra una mejor absorción de productos hidratantes y nutritivos aplicados posteriormente. Por último, puede reducir la aparición de imperfecciones como puntos negros y espinillas, dejando la piel más suave y uniforme.
  • Todo tipo de pieles, ya que se adaptan a las necesidades específicas de cada persona. Las pieles grasas pueden beneficiarse de una limpieza profunda que ayude a controlar el exceso de sebo y prevenir brotes de acné. Las pieles secas se benefician de la hidratación adicional y la eliminación de células muertas que pueden causar opacidad. Las pieles sensibles requieren un enfoque más suave, utilizando productos hipoalergénicos que minimicen la irritación. Incluso las pieles mixtas pueden encontrar equilibrio mediante tratamientos que abordan diferentes zonas del rostro de manera específica.
  • Sí, las personas con infecciones activas en la piel, heridas abiertas, quemaduras solares recientes o ciertas afecciones dermatológicas como el acné severo o la rosácea en fase aguda, deben evitar este procedimiento. Además, quienes estén bajo tratamiento con medicamentos que sensibilicen la piel, deben abstenerse o consultar con su dermatólogo previamente para ajustar la rutina. Siempre es recomendable consultar con un dermatólogo o un profesional de la estética para evaluar la condición de la piel y determinar si el tratamiento es adecuado y seguro en cada caso particular.
  • Se emplean productos específicos adaptados a cada tipo de piel. Inicialmente, se utiliza un desmaquillante o limpiador suave para eliminar impurezas superficiales. Posteriormente, se aplica un exfoliante que ayuda a retirar células muertas. Tras la exfoliación, se puede usar vapor para abrir los poros y facilitar la extracción de puntos negros y comedones. A continuación, se aplica una mascarilla adecuada que puede ser hidratante, calmante o purificante, según las necesidades de la piel. Finalmente, se utiliza un tónico para equilibrar el pH y una crema hidratante para nutrir y proteger la piel.
  • Tras realizar una limpieza facial, los resultados suelen ser visibles en la piel. Se experimenta una sensación de frescura y suavidad, y el rostro luce más luminoso y revitalizado. Los poros se ven más limpios y menos visibles, lo que contribuye a una apariencia más uniforme. Además, la eliminación de impurezas y células muertas permite que la piel respire mejor y absorba de forma más eficiente los productos de cuidado posteriores. Sin embargo, los beneficios más profundos, como la mejora en la textura y la reducción de imperfecciones, pueden requerir varias sesiones para ser plenamente apreciados.
  • Durante el tratamiento, se pueden experimentar sensaciones de leve incomodidad, especialmente durante la extracción de impurezas, pero estas sensaciones suelen ser tolerables. Los profesionales de la estética están capacitados para minimizar cualquier molestia y adaptar las técnicas según la sensibilidad de la piel de cada persona. Además, se utilizan productos calmantes y técnicas de masaje que ayudan a relajar la piel y proporcionar una experiencia agradable. Si se siente alguna molestia significativa, es importante comunicarlo al especialista para ajustar el procedimiento.
  • Se recomienda evitar el uso de maquillaje durante al menos 24 horas para permitir que la piel respire y se recupere adecuadamente. Además, se debe aplicar una crema hidratante suave y libre de aceites para mantener la hidratación. Es importante proteger la piel del sol utilizando un protector solar de amplio espectro, ya que la piel puede estar más sensible a los rayos UV. También se aconseja evitar exfoliantes y productos con ingredientes agresivos durante los primeros días.

Preguntas sobre Limpieza facial

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