Como farmacéutico y nutricionista, y después de más de 25 años en consulta, he aprendido la importancia de que en determinadas patologías, el tratamiento farmacológico y el dietético vayan de la mano. Un ejemplo claro de esta necesidad sería el tratamiento en la candidiasis intestinal.
Lo primero que tengo que recalcar es que, si tienes síntomas o sospechas de candidiasis, por favor, consulta a tu médico. Él será el que te diagnostique y paute el tratamiento. Mi papel aquí es ayudarte a entender cómo la comida puede ser tu gran aliada para restablecer el equilibrio, un proceso que es tan vital como cualquier terapia farmacológica.
La Cane/id'a albicans es en esencia, una levadura que vive de forma natural en nuestro cuerpo. El problema empieza cuando, ya sea por estrés, por ciertos medicamentos o malos hábitos alimentarios, prolifera demasiado desequilibrando esa compleja comunidad de microorganismos que llamamos microbiota. Nuestro objetivo dietético es doble: quitarle el alimento a la Candida y al mismo tiempo, reforzar a nuestras bacterias buenas.
Si queremos frenar el crecimiento de este hongo, debemos ser muy estrictos con aquello de lo que se alimenta. El principal culpable es, sin Iugar a dudas, el azúcar, en todas sus formas. Para ello debemos de vigilar estos grupos de alimentos:
- Azúcares a la vista y ocultos: Hay que eliminar el azúcar de mesa, la miel, los jarabes (arce, agave, etc.) y también los azúcares que se esconden en la bollería industrial, refrescos, helados, salsas procesadas, ultraprocesados y snacks industriales. No está de más empezar a leer las etiquetas; el azúcar se disfraza con muchos nombres.
- Harinas refinadas y levaduras: El pan blanco, la pasta de trigo no integral y los cereales muy procesados se absorben rápidamente, comportándose de forma similar al azúcar en sangre. Además, las levaduras de panadería o cerveza pueden suponer una carga adicional que conviene evitar en la fase inicial.
- El alcohol es básicamente un azúcar fermentado. Además de su aporte energético puede irritar el revestimiento intestinal y sobrecargar el hígado, ambos fundamentales para la recuperación, por lo que debe suprimirse.
- Lácteos: La lactosa es un azúcar y muchos lácteos industriales además contienen azúcares añadidos. En general, se suelen restringir inicialmente la leche de vaca y los yogures azucarados.

En mi experiencia, la reducción drástica de azúcares y harinas refinadas es el primer paso donde los pacientes notan una mejoría significativa. No es una dieta restrictiva por gusto, sino una estrategia para desarmar a la Candida. Siempre insisto que esta eliminación inicial de estos grupos de alimentos no significa que debamos de suprimirlos para siempre, es algo temporal. Por supuesto que se irán re-introduciendo en la dieta, una vez que haya sido superada la candidiasis intestinal.
Por otro lado, y para ayudar a nuestro cuerpo a controlar la situación, necesitamos una dieta rica en nutrientes que promueva el crecimiento de la flora beneficiosa y que aporte compuestos con efecto antifúngico natural.
- Verduras bajas en almidón: Deben ser el pilar de tu alimentación. Prioriza las verduras de hoja verde (acelgas, espinacas), las crucíferas (brócoli, coliflor) y otras como el calabacín y el pepino. Su fibra es el "alimento” ideal para tus bacterias buenas.
- Grasas saludables: El aceite de oliva virgen extra (AOVE) por su contenido en polifenoles tiene propiedades antioxidantes y antimicrobianas. Además por su contenido en oleico tiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a restaurar la integridad de la barrera intestinal y el equilibrio de la microbiota.
- Proteínas para reparar la pared intestinal dañada: Pescado (especialmente el azul, por sus Omega-3), huevos y carnes magras de calidad.
- Probióticos: Los alimentos fermentados sin azúcar son fantásticos para repoblar el intestino. Me refiero al kéfir natural sin azúcar, chucrut y kimchi. Hay evidencia científica de que el uso de probióticos ayuda a disminuir la reaparición de la Cándida.
- Antifúngicos naturales y especias: El ajo crudo contiene alicina que es un antibiótico natural. También podemos incorporar en nuestra dieta el orégano y especias antiinflamatorias como la cúrcuma y el jengibre.
- En Iugar de evitar toda la fruta, debemos centrarnos en aquellas con menos fructosa y más antioxidantes, como los frutos rojos (arándanos, fresas). La fruta desecada o muy dulce se pospone para más adelante
Acabaré insistiendo en la idea de que la dieta anti-candidiasis es una herramienta poderosa que, junto al tratamiento farmacológico, ofrece el mejor camino hacia la recuperación de la salud intestinal. Además de ayudar a sanar el intestino puede ser la palanca que nos mueva a adoptar un estilo de dieta saludable basado en nuestra dieta mediterránea. No dudes en pedir cita con un nutricionista si estás sufriendo candidiasis intestinal.


