Si estás pensando en operarte la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, probablemente creas que la graduación es el único dato importante. Sin embargo, la realidad es que dos personas con las mismas dioptrías pueden tener una calidad visual muy diferente.
Esto se debe a las aberraciones ópticas de alto orden, pequeñas irregularidades que no pueden corregirse con gafas o lentes de contacto y que solo pueden detectarse mediante una aberrometría ocular.
La aberrometría es una prueba avanzada que analiza cómo atraviesa la luz el sistema óptico del ojo. Su objetivo es detectar alteraciones que afectan a la calidad de la visión y que no aparecen en una graduación convencional.
Gracias a este estudio es posible identificar la causa de síntomas como:
La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son defectos que pueden corregirse con gafas, lentillas o cirugía láser.
Sin embargo, existen otras imperfecciones ópticas llamadas aberraciones de alto orden, responsables de una parte importante de los problemas de calidad visual.
Estas alteraciones pueden ser más evidentes cuando la pupila se dilata, por ejemplo durante la conducción nocturna, produciendo halos, destellos o pérdida de contraste.
La aberrometría ha revolucionado la cirugía refractiva al permitir una planificación mucho más precisa y personalizada.En la actualidad, la cirugía refractiva no consiste únicamente en eliminar las dioptrías. El objetivo es conseguir la mejor calidad visual posible para cada paciente.
La aberrometría permite personalizar el tratamiento y seleccionar la técnica más adecuada según las características de cada ojo.
Además, ayuda a identificar pacientes que pueden beneficiarse de un tratamiento guiado por frente de onda o de otras alternativas como las lentes fáquicas ICL cuando la cirugía láser no es la opción más segura.
La aberrometría forma parte de un estudio preoperatorio integral que incluye topografía corneal, OCT, paquimetría, pupilometría y valoración de la superficie ocular.
La combinación de todas estas pruebas permite diseñar un tratamiento totalmente personalizado y aumentar la seguridad de la intervención.
La aberrometría resulta especialmente útil en pacientes que:
No todos los pacientes son candidatos para la misma técnica. Una evaluación completa permite determinar si la mejor opción es un procedimiento como LASIK Femto, TransPRK, SMILE Pro o una lente fáquica ICL.
La experiencia del cirujano y un diagnóstico preciso son fundamentales para conseguir resultados excelentes y preservar la salud ocular a largo plazo.
La aberrometría ha revolucionado la cirugía refractiva al permitir una planificación mucho más precisa y personalizada. Gracias a esta tecnología, no solo es posible corregir las dioptrías, sino también mejorar la calidad visual y reducir problemas como los halos o los deslumbramientos.
Si estás valorando una cirugía refractiva, realizar un estudio completo es el primer paso para elegir el tratamiento más adecuado y conseguir una visión de alta calidad adaptada a las necesidades de tus ojos. Pide cita con un oftalmólogo especializado.
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