El ictus es una de las principales causas de muerte y la primera causa de discapacidad adquirida en adultos en España. Cada año, decenas de miles de personas lo sufren. Sin embargo, muchas de sus consecuencias pueden evitarse si actuamos rápido y si trabajamos en la prevención.
Como neurólogo vascular, veo cada día cómo el tiempo y la información marcan la diferencia. Por eso, en este artículo quiero explicarte de forma clara qué es un ictus, cuáles son sus síntomas más frecuentes, sus causas y qué hacer para reducir el riesgo.
Un ictus (también llamado “derrame cerebral” o “accidente cerebrovascular”) ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre a una parte del cerebro.
El cerebro necesita oxígeno y nutrientes constantes para funcionar. Si la sangre deja de llegar durante unos minutos, las neuronas comienzan a dañarse.
Existen dos grandes tipos:
1. Ictus isquémico (el más frecuente, alrededor del 80-85%): Se produce cuando una arteria se obstruye por un coágulo.
2. Ictus hemorrágico: Ocurre cuando una arteria se rompe y sangra dentro del cerebro.
Aunque el mecanismo sea diferente, en ambos casos el resultado es el mismo: una zona del cerebro deja de funcionar correctamente.
Los síntomas aparecen de forma brusca. Esa es una de las claves más importantes.
Los más habituales son:
Un mensaje fundamental: Si los síntomas aparecen de forma repentina, hay que llamar al 112 inmediatamente.
El ictus es una urgencia médica frecuente y grave, pero también en gran medida prevenible.El ictus no suele ocurrir “porque sí”. En la mayoría de los casos, existen factores de riesgo que podemos identificar y tratar.
La buena noticia es que muchos de estos factores se pueden modificar.
La prevención incluye:
Controlar la tensión arterial.
Tratar adecuadamente la fibrilación auricular.
Mantener el colesterol en niveles adecuados.
No fumar.
Hacer ejercicio regular.
Seguir una alimentación equilibrada (como la dieta mediterránea).
Dormir bien y controlar el estrés.
En personas que ya han tenido un ictus o un AIT (ataque isquémico transitorio), el tratamiento médico adecuado reduce de forma significativa el riesgo de recurrencia.
El ictus es una urgencia médica frecuente y grave, pero también en gran medida prevenible.
Recordemos tres ideas clave:
Como neurólogo especializado en ictus, mi objetivo no es solo tratarlo cuando ocurre, sino ayudarte a reducir al máximo las probabilidades de que suceda.
Si tienes factores de riesgo o dudas sobre tu situación personal, consulta con tu neurólogo. La prevención empieza mucho antes del primer síntoma.
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