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Láser para los cálculos renales y ureterales:
La litiasis urinaria, conocida habitualmente como “piedras en el riñón”, se produce cuando determinadas sustancias de la orina forman depósitos sólidos dentro del riñón o del uréter.
Algunos cálculos pequeños pueden expulsarse espontáneamente. Sin embargo, otros pueden provocar dolor intenso, obstrucción de la vía urinaria, sangrado, infección o deterioro de la función renal, haciendo necesario un tratamiento activo.
La ureteroscopia con láser es una de las principales opciones mínimamente invasivas para tratar cálculos situados tanto en el uréter como dentro del riñón.
¿En qué consiste la ureteroscopia con láser?
La intervención se realiza a través de las vías urinarias naturales, sin practicar incisiones en la piel.
El urólogo introduce un instrumento endoscópico muy fino a través de la uretra y la vejiga hasta llegar al uréter. Dependiendo de la localización del cálculo se puede utilizar:
* Un ureteroscopio semirrígido, especialmente útil para cálculos ureterales.
* Un ureteroscopio flexible, que permite avanzar por el uréter y explorar las distintas cavidades internas del riñón.
El dispositivo incorpora una cámara que permite localizar el cálculo bajo visión directa. A través de un canal muy fino se introduce una fibra láser que fragmenta o pulveriza la piedra. La Asociación Europea de Urología señala al láser de holmio y al láser de fibra de tulio como los sistemas más eficaces para la litotricia durante la ureteroscopia flexible.
¿Cómo actúa el láser?
La energía láser se transmite directamente hasta el cálculo mediante una fibra de pequeño calibre. Según el tamaño, la dureza y la localización de la piedra, pueden utilizarse diferentes estrategias.
Fragmentación
El cálculo se divide en varios fragmentos que posteriormente pueden extraerse con pequeñas cestas endoscópicas.
Pulverización o “dusting”
El cálculo se convierte en partículas muy pequeñas, similares a polvo o arena, que pueden eliminarse progresivamente con la orina.
Estrategia combinada
En muchos procedimientos se pulveriza una parte de la litiasis y se extraen los fragmentos más relevantes. La estrategia se adapta a la anatomía renal, al tamaño del cálculo y a la necesidad de obtener una muestra para analizar su composición.
Láser de holmio y láser de fibra de tulio
El láser de holmio ha sido durante años una tecnología de referencia para el tratamiento endoscópico de las litiasis urinarias. Es eficaz frente a prácticamente todos los tipos de cálculos, independientemente de su composición.
El láser de fibra de tulio constituye una evolución tecnológica reciente. Permite trabajar con fibras muy finas y ajustar con gran precisión la frecuencia y la energía de los pulsos. Puede producir partículas de pequeño tamaño y favorecer una pulverización eficiente.
Ninguna tecnología garantiza por sí sola la eliminación completa del cálculo en una única intervención. El resultado depende también del volumen y la dureza de la litiasis, su localización, la anatomía del riñón, la existencia de infección y la experiencia del equipo quirúrgico.
Principales ventajas
Sin heridas externas
El acceso se realiza a través de la uretra, la vejiga y el uréter. No se realizan incisiones en la piel durante una ureteroscopia convencional.
Tratamiento preciso bajo visión directa
El cirujano observa el cálculo, aplica el láser sobre él y puede explorar directamente el uréter y las cavidades renales.
Aplicable a cálculos renales y ureterales
La combinación de ureteroscopios semirrígidos y flexibles permite tratar litiasis localizadas en diferentes niveles de la vía urinaria.
Eficacia frente a diferentes composiciones
El láser puede fragmentar cálculos de distinta naturaleza y dureza. En determinados casos pueden recuperarse fragmentos para su análisis.
Recuperación generalmente rápida
Muchos procedimientos se realizan con una hospitalización corta o mediante cirugía ambulatoria, dependiendo del estado clínico del paciente, la complejidad de la litiasis y la organización del centro.
Posibilidad de tratar varios cálculos
Durante una misma intervención puede explorarse el sistema urinario y tratar más de un cálculo cuando la anatomía y las condiciones de seguridad lo permiten.
¿Siempre puede eliminarse toda la litiasis en una sola operación?
No siempre. Los cálculos grandes, múltiples, muy duros o situados en zonas de difícil acceso pueden requerir más de una sesión.
En litiasis renales de gran volumen o cálculos coraliformes puede ser más apropiada una nefrolitotomía percutánea, que accede al riñón mediante una pequeña punción en la espalda. En otros casos puede considerarse la litotricia extracorpórea por ondas de choque.
La elección depende fundamentalmente de:
* Tamaño y volumen total de la litiasis.
* Localización renal o ureteral.
* Dureza estimada mediante tomografía.
* Anatomía del riñón y del uréter.
* Existencia de obstrucción o infección.
* Función renal.
* Tratamientos previos y preferencias del paciente.
¿Es necesario colocar un catéter doble J?
Después de la intervención puede colocarse temporalmente un catéter interno denominado doble J. Se extiende desde el riñón hasta la vejiga y ayuda a mantener abierto el uréter mientras disminuye la inflamación.
No es necesario en todos los pacientes. Las guías europeas indican que puede evitarse después de una ureteroscopia sin complicaciones, pero puede resultar recomendable si existe edema, lesión ureteral, infección, fragmentos residuales, obstrucción o necesidad de una segunda intervención.
Mientras permanece colocado puede producir aumento de la frecuencia urinaria, urgencia, molestias en la vejiga, dolor lumbar al orinar o pequeñas cantidades de sangre en la orina. Estos síntomas desaparecen habitualmente después de retirarlo.
Posibles inconvenientes y complicaciones
La ureteroscopia con láser es mínimamente invasiva, pero no está exenta de riesgos.
Después del procedimiento puede aparecer:
* Escozor al orinar.
* Sangre en la orina durante unos días.
* Dolor renal o molestias vesicales.
* Cólico por la eliminación de pequeños fragmentos.
* Síntomas producidos por el catéter doble J.
* Infección urinaria.
* Imposibilidad temporal para orinar.
* Fragmentos residuales que requieran seguimiento o una segunda intervención.
Con menor frecuencia pueden producirse lesión, perforación o estrechamiento posterior del uréter. El riesgo individual depende, entre otros factores, del tamaño y localización del cálculo, la anatomía ureteral y la presencia de infección.
La seguridad comienza antes del láser
Antes de realizar una ureteroscopia es fundamental descartar o tratar una infección urinaria. Cuando existe una obstrucción acompañada de fiebre o sepsis, la prioridad no es fragmentar inmediatamente el cálculo, sino drenar la vía urinaria mediante un catéter ureteral o una nefrostomía y administrar el tratamiento antibiótico correspondiente.
La cirugía definitiva se realiza cuando la infección está controlada y las condiciones clínicas son seguras.
Recuperación y señales de alarma
Durante los primeros días suele recomendarse mantener una hidratación adecuada, utilizar la medicación prescrita y evitar esfuerzos importantes hasta la recuperación.
Debe solicitarse atención médica si aparece:
* Fiebre o escalofríos.
* Dolor intenso que no responde al tratamiento.
* Vómitos persistentes.
* Imposibilidad para orinar.
* Sangrado abundante o coágulos.
* Empeoramiento marcado del estado general.
Tratar la piedra y prevenir que vuelva a aparecer
Eliminar un cálculo resuelve el episodio actual, pero no siempre corrige la causa que lo produjo. Después del tratamiento puede estar indicado analizar la composición de la piedra y realizar un estudio metabólico mediante análisis de sangre y orina.
La hidratación, la alimentación y las medidas preventivas deben adaptarse al tipo de cálculo y a los factores de riesgo de cada paciente. El objetivo final no es únicamente eliminar la litiasis de forma mínimamente invasiva, sino también reducir la probabilidad de que vuelva a formarse.
10/09/2026