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Emplearemos este espacio para derribar algunos mitos referidos a la psicoterapia y acompañarte en ese paso hacia la autoobservación, la responsabilización y el desarrollo personal que hacen falta en tu vida.
Algunos dicen: “Yo me conozco, soy lo suficientemente inteligente como para resolver mis problemas por mí cuenta: no necesito de nadie más”
La “tercera herida narcisista” que Freud inflige a la humanidad tiene ver con la desigualación de las categorías de anímico y consciente, esto es, con el establecimiento de que “el yo no es amo en su propia casa”. Nietzsche había anticipado esta idea en su Genealogía de la moral al afirmar que “de nadie estamos más lejos que de nosotros mismos”. Al narcisismo de cada uno, embriagado de omnipotencia, le gustaría creer que “podemos” con todo.
Vivimos en una sociedad que nos obliga a ser autosuficientes, que premia nuestra independencia y progresivo aislamiento. Muchos sueños culturales e idiosincrasias de países enteros se han edificado en torno a esta ilusión. Desde el “American Dream” de EEUU hasta el “Hombre macho que no debe llorar” de Carlos Gardel y los tangueros porteños en Argentina.
Pero el lazo forjado entre analizante y analista es un espacio para desmitificar el supuesto valor enaltecido de la individualidad así como el empuje irrefrenable del yo hacia el “todo” no castrado al que apuntan los ideales actuales. En 213 Ocurrencias… de Jean Allouch, un paciente expresa del siguiente modo el resultado de su análisis con J. Lacan: “Pude al fin experimentar la dicha de ser vulnerable”.
03/12/2025