Cuando era niño y estaba en los Boy Scouts, había un juego en el que el último en cantar una canción
2
respuestas
Cuando era niño y estaba en los Boy Scouts, había un juego en el que el último en cantar una canción tenía que dar un beso en la mejilla a una persona del sexo opuesto. Yo me negaba a participar: a veces fingía estar enfermo para evitarlo y recuerdo que, en una ocasión, un niño me pegó porque no quise hacerlo (un monitor intervino y le dijo que parara). Finalmente, me desapunté.
Mirándolo con perspectiva, siempre me ha parecido una reacción poco habitual. Mi duda es si ese comportamiento podía considerarse normal dentro de la variabilidad infantil o si podría reflejar algún tipo de ansiedad o dificultad social ya presente en aquella época.
También me pregunto si podría tener relación con problemas posteriores. Durante la adolescencia me daba mucho miedo saludar a las chicas con dos besos y, ya de adulto, sigo teniendo dificultades en mis interacciones con ellas. ¿Es posible que exista alguna conexión entre ambas cosas o sería más probable que se trate de problemas independientes?
Mirándolo con perspectiva, siempre me ha parecido una reacción poco habitual. Mi duda es si ese comportamiento podía considerarse normal dentro de la variabilidad infantil o si podría reflejar algún tipo de ansiedad o dificultad social ya presente en aquella época.
También me pregunto si podría tener relación con problemas posteriores. Durante la adolescencia me daba mucho miedo saludar a las chicas con dos besos y, ya de adulto, sigo teniendo dificultades en mis interacciones con ellas. ¿Es posible que exista alguna conexión entre ambas cosas o sería más probable que se trate de problemas independientes?
Hola,
Lo que explicas que te ocurre desde tu infancia/adolescencia es compatible con una fobia social, es decir una dificultad para interactuar de forma adecuada y segura con tu entorno. Lo que te ha pasado es que si no se aprenden estrategias para afrontar esa dificultad, se va creciendo con el problema, y se lleva a la edad adulta.
En realidad, tanto el apuro que te suponía dar un beso a esa niña, como el miedo a saludar a las chicas siendo adolescente, como los problemas que te supone la interacción con las chicas en la actualidad, son el mismo problema. Te sientes inseguro, probablemente pienses que te van a juzgar, etc.
La única forma de superar esto es ganar seguridad en ti mismo y exponerte a situaciones sociales donde interactúes, al principio de forma breve, con personas de distinto sexo, para ir ganando confianza en ti mismo. No te recomiendo que evites situaciones o eventos por miedo, de esta forma solo mantendrás el problema y este se hará mayor.
Puedes consultar con un psicólogo para que te guíe en el proceso y te oriente con ejercicios que te fortalecerán y harán ganar seguridad.
Saludos,
Lo que explicas que te ocurre desde tu infancia/adolescencia es compatible con una fobia social, es decir una dificultad para interactuar de forma adecuada y segura con tu entorno. Lo que te ha pasado es que si no se aprenden estrategias para afrontar esa dificultad, se va creciendo con el problema, y se lleva a la edad adulta.
En realidad, tanto el apuro que te suponía dar un beso a esa niña, como el miedo a saludar a las chicas siendo adolescente, como los problemas que te supone la interacción con las chicas en la actualidad, son el mismo problema. Te sientes inseguro, probablemente pienses que te van a juzgar, etc.
La única forma de superar esto es ganar seguridad en ti mismo y exponerte a situaciones sociales donde interactúes, al principio de forma breve, con personas de distinto sexo, para ir ganando confianza en ti mismo. No te recomiendo que evites situaciones o eventos por miedo, de esta forma solo mantendrás el problema y este se hará mayor.
Puedes consultar con un psicólogo para que te guíe en el proceso y te oriente con ejercicios que te fortalecerán y harán ganar seguridad.
Saludos,
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que cuentas puede entenderse perfectamente desde una mirada psicológica. No todos los niños viven igual los juegos de contacto físico, especialmente cuando implican besar a alguien, exponerse delante del grupo o hacer algo que no nace espontáneamente. Para algunos puede ser un juego sin importancia. Para otros puede activar vergüenza, bloqueo, presión social o sensación de invasión.
Tu reacción no tiene por qué interpretarse como algo “raro” en un sentido patológico. Puede estar dentro de la variabilidad infantil. Hay niños más reservados, más sensibles al contacto físico, más vergonzosos, más rígidos ante determinadas normas sociales o más ansiosos cuando se sienten observados. Pero el hecho de que fingieras estar enfermo, que evitaras participar, que terminaras desapuntándote y que luego aparecieran dificultades similares en la adolescencia y adultez sí sugiere que podía haber una sensibilidad previa importante.
El punto no es tanto el juego en sí, sino lo que aquel juego representaba para ti: contacto con chicas, exposición pública, obligación de actuar, posibilidad de quedar en ridículo, pérdida de control o miedo a no saber cómo comportarte.
Cuando una experiencia infantil se vive con mucha tensión, el cerebro puede empezar a asociar ciertas situaciones sociales con amenaza. Después, en la adolescencia, saludar a chicas con dos besos pudo activar algo parecido: contacto físico, cercanía, duda sobre cómo hacerlo, miedo a parecer torpe, vergüenza o sensación de estar siendo evaluado.
Es posible que exista una conexión entre ambas etapas. No necesariamente una relación causal directa, como si aquel episodio hubiera creado todo el problema, pero sí un hilo común: dificultad para manejar ciertas situaciones de contacto, intimidad social o aproximación al sexo opuesto.
También conviene tener en cuenta el episodio del niño que te pegó. Si tú ya estabas incómodo y encima recibiste agresión por negarte, esa experiencia pudo reforzar la idea de que decir “no”, diferenciarte del grupo o no cumplir una expectativa social podía traer consecuencias. Aunque el monitor interviniera, el cuerpo pudo quedarse con una memoria de vergüenza, miedo o indefensión.
En el presente, la pregunta útil no sería “¿era normal o anormal?”, sino “¿qué parte de mí se bloqueaba ahí y qué sigue activándose ahora?”. Puede tener relación con ansiedad social, miedo al rechazo, vergüenza corporal, inseguridad con mujeres, experiencias tempranas de presión social o dificultad para tolerar situaciones ambiguas de cercanía.
No hay que dramatizarlo, pero sí merece comprensión. Muchas dificultades adultas tienen raíces en pequeñas escenas repetidas o emocionalmente significativas, aunque desde fuera parecieran “tonterías”.
Trabajarlo psicológicamente implicaría revisar esas asociaciones, entender qué miedos se activan ante las mujeres o el contacto social, reducir la autoobservación excesiva y entrenar formas más naturales de vincularte sin sentir que estás constantemente a prueba.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender el origen de bloqueos sociales o afectivos.
• Trabajar vergüenza, ansiedad social y miedo al ridículo.
• Revisar experiencias infantiles que pudieron dejar huella.
• Mejorar seguridad en interacciones con mujeres.
• Reducir evitación, autoobservación y anticipación negativa.
• Construir una forma más espontánea y tranquila de relacionarte.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que cuentas puede entenderse perfectamente desde una mirada psicológica. No todos los niños viven igual los juegos de contacto físico, especialmente cuando implican besar a alguien, exponerse delante del grupo o hacer algo que no nace espontáneamente. Para algunos puede ser un juego sin importancia. Para otros puede activar vergüenza, bloqueo, presión social o sensación de invasión.
Tu reacción no tiene por qué interpretarse como algo “raro” en un sentido patológico. Puede estar dentro de la variabilidad infantil. Hay niños más reservados, más sensibles al contacto físico, más vergonzosos, más rígidos ante determinadas normas sociales o más ansiosos cuando se sienten observados. Pero el hecho de que fingieras estar enfermo, que evitaras participar, que terminaras desapuntándote y que luego aparecieran dificultades similares en la adolescencia y adultez sí sugiere que podía haber una sensibilidad previa importante.
El punto no es tanto el juego en sí, sino lo que aquel juego representaba para ti: contacto con chicas, exposición pública, obligación de actuar, posibilidad de quedar en ridículo, pérdida de control o miedo a no saber cómo comportarte.
Cuando una experiencia infantil se vive con mucha tensión, el cerebro puede empezar a asociar ciertas situaciones sociales con amenaza. Después, en la adolescencia, saludar a chicas con dos besos pudo activar algo parecido: contacto físico, cercanía, duda sobre cómo hacerlo, miedo a parecer torpe, vergüenza o sensación de estar siendo evaluado.
Es posible que exista una conexión entre ambas etapas. No necesariamente una relación causal directa, como si aquel episodio hubiera creado todo el problema, pero sí un hilo común: dificultad para manejar ciertas situaciones de contacto, intimidad social o aproximación al sexo opuesto.
También conviene tener en cuenta el episodio del niño que te pegó. Si tú ya estabas incómodo y encima recibiste agresión por negarte, esa experiencia pudo reforzar la idea de que decir “no”, diferenciarte del grupo o no cumplir una expectativa social podía traer consecuencias. Aunque el monitor interviniera, el cuerpo pudo quedarse con una memoria de vergüenza, miedo o indefensión.
En el presente, la pregunta útil no sería “¿era normal o anormal?”, sino “¿qué parte de mí se bloqueaba ahí y qué sigue activándose ahora?”. Puede tener relación con ansiedad social, miedo al rechazo, vergüenza corporal, inseguridad con mujeres, experiencias tempranas de presión social o dificultad para tolerar situaciones ambiguas de cercanía.
No hay que dramatizarlo, pero sí merece comprensión. Muchas dificultades adultas tienen raíces en pequeñas escenas repetidas o emocionalmente significativas, aunque desde fuera parecieran “tonterías”.
Trabajarlo psicológicamente implicaría revisar esas asociaciones, entender qué miedos se activan ante las mujeres o el contacto social, reducir la autoobservación excesiva y entrenar formas más naturales de vincularte sin sentir que estás constantemente a prueba.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender el origen de bloqueos sociales o afectivos.
• Trabajar vergüenza, ansiedad social y miedo al ridículo.
• Revisar experiencias infantiles que pudieron dejar huella.
• Mejorar seguridad en interacciones con mujeres.
• Reducir evitación, autoobservación y anticipación negativa.
• Construir una forma más espontánea y tranquila de relacionarte.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Preguntas relacionadas
- Sufri un cólico biliar el 17 de abril , después de analítica y ecografía , se vio que tengo dos piedras de 1 cm. Y 1,5cm. Estoy esperando respuesta del digestivo. Mi pregunta es. En que puede derivar esta situación. Sigo dieta estricta.
- Hola estoy segunda semana del tratamiento pero llevo 2 días con un poco de mareo i dos 2 dias són fumar que hacer para que se me vaya este malestar gracias
- Tome taladafilo 10 g con argenina y zinc, no pjedo dormir,te go ansiedad, me agarra como aonea de sueño
- Me gustaría saber si en una resonancia de cuello y dorsal sería posible ver el plexo braquial y la escapula, además de la columna.
- Buenos días tomo Escitalopran 20 MG y Valium Diazepan 5 mg y por la noche otro para relajación muscular ya qué me han de operar de los nervios del codo por segunda vez Es correcto?
- tengo un año tomando clonazepam 2 mg y Mirtazapina 30 mg y con la orientacion de la psiquiatra inicie lentamnte el retiro de los medicamentos, ya deje la clonazepan y solo estoy tonando un octavo de la mirtaza y volvi a tener ansiedad e insomnio, la doctora me dijo que emoezaea de nuevo con las dosis…
- Hola estoy tomando dutasteride hace dos meses y medio tres veces por semana y mi mujer quedó en embarazo y tiene mes y medio , estoy algo asusto que eso puedo afectar al feto. Desde que nos enteramos no hemos tenido intimidad
- Doctora mi hijo tiene Tdh le he pegado con la corra y jalones para controlarle pero no cede, es muy malcriado y no me hace caso tiene 5años
- Yo estaba tomando enalapril de 20 y hidroclorotiazidapara de25 ahora el médico me formuló losartan 50 con hidroclorotiazidapara de 12.5 será que las puedo tomar sin ningún problema
- Después de un año puedo dejar de tomar duodart? Llevo esperando a mi médico un año pero todavía no me an llamado y no sé si puedo dejar de tomar este medicamento
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.