Hace no mucho tuve una experiencia muy desagradable con una chica a través de Telegram. La conversac

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Hace no mucho tuve una experiencia muy desagradable con una chica a través de Telegram. La conversación empezó de forma confusa y, en un momento dado, sin que yo entendiera muy bien el contexto, me dijo algo como “¿eres así de cansino siempre?”. Después añadió que iba a hacerme una pregunta “sin que me ofendiera”, y a partir de ahí el tono fue empeorando.

Cuando intenté señalar que algunas formas de dirigirse a mí me parecían irrespetuosas, la conversación siguió en esa línea, con comentarios sarcásticos y descalificativos (“don modesto”, etc.), y con la idea de que por Internet “no se habla, se escribe”. Yo traté de responder de forma más calmada y asertiva, dejando claro que no me gustaba ese trato, pero la situación no mejoró.

Mi duda es cómo debería actuar en este tipo de interacciones online cuando la otra persona empieza a ser despectiva o provocadora. Y también me pregunto si el hecho de no haber cortado la conversación de forma más firme desde el principio puede hacer que la otra persona perciba que puede continuar con ese tipo de trato sin consecuencias.
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

En una interacción online, cuando una persona empieza a usar sarcasmo, descalificaciones o comentarios provocadores, conviene no intentar convertir esa conversación en un diálogo razonable a cualquier precio. A veces la otra persona no está buscando entenderse, sino marcar superioridad, incomodar o llevarte a justificarte.

Y ahí, cuanto más explicas, más material das para que siga atacando.

Por lo que describes, tú intentaste responder con calma y señalar que algunas formas te parecían irrespetuosas. Eso es legítimo. Pero si después de poner ese límite la otra persona continúa con el mismo tono, la prioridad ya no debería ser hacerle entender tu punto, sino salir de la dinámica.

En conversaciones así suele ayudar pensar en tres niveles:
- Primero, una señal breve: “Ese tono me parece innecesario.”
- Segundo, un límite claro: “Si seguimos hablando desde la burla o el desprecio, prefiero dejar la conversación aquí.”
- Tercero, consecuencia: “Lo dejo aquí. Que vaya bien.”

El límite solo funciona si tiene una consecuencia. Si dices que algo te molesta, pero sigues contestando durante mucho rato a comentarios despectivos, la otra persona puede interpretar que todavía hay margen para continuar. No porque tú seas responsable de su mala educación, sino porque en la interacción aprende que puede seguir recibiendo respuesta.

En Internet esto ocurre mucho. La respuesta calmada puede ser buena, pero la sobreexplicación puede atraparte. Algunas personas no necesitan más argumentos; necesitan encontrarse con un final claro.

También conviene revisar una idea: no siempre hay que demostrar que uno tiene razón para conservar dignidad. A veces la respuesta más adulta es no seguir participando en una conversación que ya perdió respeto.

Puedes usar frases muy simples:
“Entiendo que no vamos a hablar con respeto. Lo dejo aquí.”
“No me interesa seguir esta conversación en este tono.”
“No voy a responder a descalificaciones.”
“Si quieres hablar con educación, podemos seguir. Si no, prefiero parar.”

Después de eso, no entrar en debate.

Si la otra persona responde con otra ironía, ese ya no es un nuevo problema que resolver. Es la confirmación de que hiciste bien en cortar.

Respecto a si deberías haberlo cortado antes, puedes tomarlo como aprendizaje, no como culpa. Muchas personas tardan en cortar porque intentan aclarar, reparar o demostrar que no merecen ese trato. Esa intención es comprensible, pero en entornos online puede dejarte expuesto a dinámicas muy desgastantes.

El trabajo psicológico sería aprender a detectar antes cuándo una conversación dejó de ser diálogo y pasó a ser provocación. En ese punto, proteger tu calma vale más que seguir explicándote.

La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Poner límites más rápidos en interacciones despectivas.
• Reducir la necesidad de justificarte ante personas provocadoras.
• Manejar rabia, vergüenza o rumiación después de conversaciones online.
• Diferenciar diálogo difícil de dinámica agresiva o burlona.
• Fortalecer seguridad interna para cortar sin culpa.
• Aprender comunicación asertiva sin quedar atrapado en discusiones inútiles.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

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Gracias por contar esta situación. Podemos entenderlo como una oportunidad para revisar cómo reaccionas cuando percibes falta de respeto y qué recursos tienes para protegerte emocionalmente en ese tipo de interacciones.

Por lo que describes, intentaste comunicar de forma calmada y asertiva que no te sentías cómodo con ciertas formas de dirigirse a ti. Sin embargo, cuando la otra persona responde con sarcasmo, descalificaciones o una actitud provocadora, suele ser útil recordar que no todas las conversaciones pueden reconducirse mediante una mejor explicación o una mayor paciencia. A veces, la dificultad no está en cómo te expresas, sino en la disposición de la otra persona a mantener un intercambio respetuoso.

Una pauta importante consiste en diferenciar entre **poner un límite y convencer al otro de que lo respete**. Puedes expresar una vez que no te parece adecuado ese tono, pero si la conducta continúa, suele ser más eficaz actuar en consecuencia —por ejemplo, finalizar la conversación— que seguir intentando que la otra persona comprenda tu punto de vista.

También puede ser útil preguntarte qué te lleva a permanecer en una interacción que ya te está generando malestar. En ocasiones existe la esperanza de aclarar un malentendido, ser comprendido o demostrar que uno está actuando correctamente. Sin embargo, cuando la conversación se ha vuelto claramente despectiva, retirarse no suele ser una derrota, sino una forma de autocuidado.

En terapia trabajaríamos precisamente esa capacidad para identificar antes las señales de falta de respeto, validar tu propio malestar sin necesidad de que la otra persona lo reconozca y desarrollar respuestas más firmes y breves. El objetivo no sería volverte más duro o indiferente, sino ayudarte a sostener tus límites con mayor seguridad y a no quedar atrapado en dinámicas que terminan siendo desgastantes para ti.
 Tirso Pérez de Argila
Psicólogo, Psicólogo infantil
Madrid
Buenas tardes,

Por lo que describes, la cuestión principal no es tanto qué hiciste mal, sino qué estabas intentando conseguir. Da la impresión de que, cuando aparecieron los primeros comentarios despectivos, seguiste intentando que la conversación volviera a un terreno de respeto y entendimiento. Eso es una reacción bastante humana, especialmente cuando uno siente que está siendo tratado injustamente.

El problema es que no todas las personas están interesadas en dialogar. Cuando alguien responde a un límite razonable con más sarcasmo, más descalificación o más burla, normalmente ya no estamos en una conversación orientada al entendimiento, sino en una dinámica donde una de las partes busca imponerse, descargar frustración o provocar.

En esos casos, poner límites no consiste tanto en explicar mejor por qué algo te molesta. Consiste en observar qué hace la otra persona cuando se lo dices. Si tras expresar de forma clara y respetuosa que no te gusta ese trato la actitud continúa, ya tienes mucha información sobre la disposición del otro.

Respecto a tu pregunta, sí, es posible que no cortar la conversación haga que algunas personas interpreten que pueden seguir actuando de la misma manera. Pero no porque hayas hecho algo incorrecto, sino porque las personas tendemos a guiarnos por las consecuencias. Si una conducta no encuentra un límite efectivo, puede mantenerse.

Aun así, intentaría no convertir esto en una crítica hacia ti mismo. A veces necesitamos permanecer un poco más en una interacción para comprender quién tenemos delante. La próxima vez quizá puedas preguntarte menos "¿cómo consigo que me trate con respeto?" y más "¿esta persona está mostrando interés en tratarme con respeto?". La respuesta a esa segunda pregunta suele aclarar bastante qué hacer después.

Te mando mucho ánimo.
Un cordial saludo.

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