Me separé cuando mi hijo no tenía 2 años. Yo tengo la custodia. Su padre lo ha visto algún martes y
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Me separé cuando mi hijo no tenía 2 años. Yo tengo la custodia. Su padre lo ha visto algún martes y algún jueves y ha podido estar meses sin verle. Ahora tiene 9 años y si padre quiere llevárselo los findes de semana que le tocan . Mi hijo no quiere dormir con él. No tiene apego suficiente. Cuando ha estado con él le habla mal de mi y me insulta . La pensión la ha pagado irregularmente ha estado meses sin pagar, nunca he protestado ni he dicho nada pero ahora que mi hijo es el que no quiere no se cómo actuar. Mi hijo tienen TDHA y su padre lo trata a gritos si no obedece a la primera.
Con 9 años, un niño ya puede expresar cómo se siente, y el hecho de que no quiera dormir con su padre debe verse como una señal importante. Si la relación ha sido irregular y además hay gritos o descalificaciones hacia ti delante de él, es normal que no exista un vínculo seguro. Forzar las pernoctas en estas condiciones puede generarle más malestar, especialmente teniendo TDAH, donde la estabilidad emocional y el trato respetuoso son clave.
Una orientación sería validar cómo se siente sin presionarle y buscar apoyo profesional que pueda valorar la situación y orientaros. También sería recomendable revisar el régimen de visitas por vía legal si no se está adaptando a sus necesidades. No se trata de romper la relación con su padre, sino de que se construya de forma segura y respetuosa para tu hijo.
Una orientación sería validar cómo se siente sin presionarle y buscar apoyo profesional que pueda valorar la situación y orientaros. También sería recomendable revisar el régimen de visitas por vía legal si no se está adaptando a sus necesidades. No se trata de romper la relación con su padre, sino de que se construya de forma segura y respetuosa para tu hijo.
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La situación que describes puede resultar muy difícil tanto para ti como para tu hijo. A los 9 años, los niños ya tienen una percepción bastante clara de sus vínculos y de cómo se sienten en cada entorno, y cuando ha habido una relación irregular con una figura parental es relativamente frecuente que aparezca rechazo o inseguridad ante las visitas, especialmente si además percibe gritos, críticas hacia la madre o un clima poco seguro. En un niño con TDAH, además, los estilos educativos basados en presión o gritos suelen aumentar la ansiedad y la desregulación emocional. Es importante validar lo que tu hijo siente sin obligarle ni descalificar al padre delante de él, ayudándole a expresar con palabras qué le preocupa o qué le hace sentirse incómodo. También puede ser útil intentar que las visitas se reintroduzcan de forma gradual y en contextos donde él se sienta más seguro (por ejemplo, actividades durante el día antes de pasar a dormir fuera). Si el malestar persiste, sería recomendable una valoración por un psicólogo que pueda acompañar a tu hijo y, si es posible, orientar a ambos progenitores sobre cómo favorecer una relación más segura y respetuosa para su bienestar emocional.
Hola en este caso habría que mirar el convenio regulador. Si el niño no quere verle y en el convenio no hay obligación no pasa nada. Si en el convenio indica que tiene que verle pero el no se siente seguro con el ni bien tratado se le puede comentar al pediatra para que haga una valoración y se puedan restringir las visitas. Un saudo
Entiendo que esto te esté removiendo mucho… estás intentando proteger a tu hijo y, a la vez, no sabes cuál es la mejor forma de actuar. Es una situación muy delicada.
Por lo que cuentas, tu hijo no solo no quiere ir, sino que además hay experiencias allí que le hacen sentirse incómodo o inseguro. Eso es importante escucharlo y validarlo, sin forzarle ni hacerle sentir culpable.
También es normal que te genere conflicto: por un lado está el derecho del padre, pero por otro el bienestar emocional de tu hijo, que ahora mismo parece necesitar más cuidado y seguridad.
Quizá el punto no es obligarle o impedirlo sin más, sino ir viendo qué necesita tu hijo ahora y poner límites claros a situaciones que no le hacen bien (gritos, comentarios sobre ti, etc.).
En estos casos, tener apoyo profesional puede ayudarte mucho a ordenar cómo manejarlo sin sentir que estás sola ni equivocándote.
Por lo que cuentas, tu hijo no solo no quiere ir, sino que además hay experiencias allí que le hacen sentirse incómodo o inseguro. Eso es importante escucharlo y validarlo, sin forzarle ni hacerle sentir culpable.
También es normal que te genere conflicto: por un lado está el derecho del padre, pero por otro el bienestar emocional de tu hijo, que ahora mismo parece necesitar más cuidado y seguridad.
Quizá el punto no es obligarle o impedirlo sin más, sino ir viendo qué necesita tu hijo ahora y poner límites claros a situaciones que no le hacen bien (gritos, comentarios sobre ti, etc.).
En estos casos, tener apoyo profesional puede ayudarte mucho a ordenar cómo manejarlo sin sentir que estás sola ni equivocándote.
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