Mi hija de 3 años siempre en casa hacia caca corriendo y en pañal . Ahora en el cole lleva 3 días q
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Mi hija de 3 años siempre en casa hacia caca corriendo y en pañal . Ahora en el cole lleva 3 días q se lo hace encima en la braguita porque allí no lleva pañal y en el WC no quiere. Tuvo una fisura de pequeña y cogió miedo a la caca toma casenlax que mandó su pediatra. Pero el colegio no se si por miedo , la señorita le riñe cuando se hace caca encima y ella no quiere ir al colegio . Le esta tomando miedo que puedo hacer para que no se haga la caca encima a diario
Buenas noches.
A esta edad puede ocurrir que, después de un periodo haciendo sus deposiciones con ayuda del pañal en casa, en el colegio aparezca rechazo al inodoro y episodios en la ropa. No suele deberse a falta de aprendizaje, sino a una mezcla de miedo, hábitos anteriores y sensibilidad ante los cambios. Además, si en el pasado hubo dolor por la fisura, es habitual que el cuerpo asocie ese momento con tensión o evitación.
Lo más relevante ahora no es insistir, corregir ni celebrar avances. En este tipo de procesos, cualquier forma de atención directa, ya sea para reprender o para felicitar, tiende a aumentar la ansiedad y el bloqueo. Lo que más ayuda es retirar completamente el foco del tema y permitir que el cuerpo recupere su propio ritmo sin presión externa. Por eso es fundamental que en casa y en el colegio la actuación sea la misma: neutralidad total, sin comentarios, sin explicaciones y sin expectativas verbalizadas delante de la niña.
Es muy importante que hables con la maestra en privado y le pidas que no la riña, no la destaque, ni positiva ni negativamente, y que simplemente gestione la situación con naturalidad. La niña no debe sentir que ese momento tiene una carga emocional especial para los adultos.
Ten en cuenta además que los niños detectan con mucha precisión la preocupación interna de quienes los cuidan, especialmente de la madre. Si tú tienes claro que la opción correcta es dejar de prestarle atención al tema y confiar en su proceso, ella también podrá relajarse. Si, en cambio, percibe tensión o urgencia, su sistema emocional se activará más y será más difícil que avance.
Detrás de esta recomendación hay una base psicológica sólida sobre cómo los niños regulan su cuerpo cuando dejan de sentirse observados o juzgados. Si necesitáis más orientación o queréis abordar el caso con más profundidad, estaré encantado de acompañaros.
Te mando mucho ánimo.
Un cordial saludo.
A esta edad puede ocurrir que, después de un periodo haciendo sus deposiciones con ayuda del pañal en casa, en el colegio aparezca rechazo al inodoro y episodios en la ropa. No suele deberse a falta de aprendizaje, sino a una mezcla de miedo, hábitos anteriores y sensibilidad ante los cambios. Además, si en el pasado hubo dolor por la fisura, es habitual que el cuerpo asocie ese momento con tensión o evitación.
Lo más relevante ahora no es insistir, corregir ni celebrar avances. En este tipo de procesos, cualquier forma de atención directa, ya sea para reprender o para felicitar, tiende a aumentar la ansiedad y el bloqueo. Lo que más ayuda es retirar completamente el foco del tema y permitir que el cuerpo recupere su propio ritmo sin presión externa. Por eso es fundamental que en casa y en el colegio la actuación sea la misma: neutralidad total, sin comentarios, sin explicaciones y sin expectativas verbalizadas delante de la niña.
Es muy importante que hables con la maestra en privado y le pidas que no la riña, no la destaque, ni positiva ni negativamente, y que simplemente gestione la situación con naturalidad. La niña no debe sentir que ese momento tiene una carga emocional especial para los adultos.
Ten en cuenta además que los niños detectan con mucha precisión la preocupación interna de quienes los cuidan, especialmente de la madre. Si tú tienes claro que la opción correcta es dejar de prestarle atención al tema y confiar en su proceso, ella también podrá relajarse. Si, en cambio, percibe tensión o urgencia, su sistema emocional se activará más y será más difícil que avance.
Detrás de esta recomendación hay una base psicológica sólida sobre cómo los niños regulan su cuerpo cuando dejan de sentirse observados o juzgados. Si necesitáis más orientación o queréis abordar el caso con más profundidad, estaré encantado de acompañaros.
Te mando mucho ánimo.
Un cordial saludo.
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Lo que estás describiendo es una situación bastante frecuente en niños de esta edad, sobre todo cuando hay un antecedente de dolor o miedo al hacer caca. Si tu hija tuvo una fisura, es muy probable que haya asociado el momento de evacuar con dolor, y que ahora, al verse sin pañal y en un entorno nuevo como el colegio, sienta aún más inseguridad o vergüenza.
Lo primero que te recomendaría es no regañarla ni presionarla, ni en casa ni en el colegio. Castigar, reñir o mostrar enfado solo aumenta el miedo y el bloqueo. Es importante hablar con su maestra y explicarle lo que ha pasado —que tu hija está aprendiendo a confiar de nuevo en su cuerpo y que necesita acompañamiento y comprensión.
En casa valida le sus emociones, dale seguridad y control a la hora de ir al baño dejándole elegir orinal o un cuento para relajarse o algo que le motive, sigue las pautas médicas para reducir el estreñimiento y refuérzale cada pequeño avance. Poco a poco irá ganando confianza. Muy importante que la profesora pueda seguir las mismas pautas.
Saludos,
Sara Colom
Lo primero que te recomendaría es no regañarla ni presionarla, ni en casa ni en el colegio. Castigar, reñir o mostrar enfado solo aumenta el miedo y el bloqueo. Es importante hablar con su maestra y explicarle lo que ha pasado —que tu hija está aprendiendo a confiar de nuevo en su cuerpo y que necesita acompañamiento y comprensión.
En casa valida le sus emociones, dale seguridad y control a la hora de ir al baño dejándole elegir orinal o un cuento para relajarse o algo que le motive, sigue las pautas médicas para reducir el estreñimiento y refuérzale cada pequeño avance. Poco a poco irá ganando confianza. Muy importante que la profesora pueda seguir las mismas pautas.
Saludos,
Sara Colom
Gracias por compartir tu experiencia. Es totalmente comprensible lo que está ocurriendo. A los 3 años es frecuente que aparezcan retrocesos en el control de esfínteres, sobre todo cuando existe una experiencia previa dolorosa y un cambio de entorno. Si además se siente regañada, aumenta el miedo y la ansiedad, lo que puede favorecer que la caca salga sin control. No es que no quiera, es que todavía necesita seguridad y acompañamiento.
Lo más importante ahora es hablar con el colegio para que no la corrijan ni presionen, y que la acompañen desde la calma. En casa, ofrecedle un espacio tranquilo para sentarse en el orinal o WC sin forzar y reforzando cualquier pequeño avance. Mantener una pauta ayudará a que no sienta dolor y vaya perdiendo el miedo. Con paciencia y un entorno seguro, lo habitual es que vuelva a recuperar el control.
Lo más importante ahora es hablar con el colegio para que no la corrijan ni presionen, y que la acompañen desde la calma. En casa, ofrecedle un espacio tranquilo para sentarse en el orinal o WC sin forzar y reforzando cualquier pequeño avance. Mantener una pauta ayudará a que no sienta dolor y vaya perdiendo el miedo. Con paciencia y un entorno seguro, lo habitual es que vuelva a recuperar el control.
Es muy normal que tu hija tenga miedo a hacer caca en el WC después de haber tenido una fisura. El cambio al cole, sumado a que allí no lleva pañal y la riñen cuando se ensucia, puede aumentar todavía más ese miedo.
Lo que puede ayudar es:
Hablar con la profe para que no la riña cuando tenga un escape; no es culpa suya, es miedo. Que la cambien con calma y sin presión.
Validar lo que siente: “Entiendo que te da miedo, vamos poco a poco”.
Volver a un paso intermedio, como usar orinal o reductor en casa, y permitir que en el cole solo intente ir si quiere, sin obligarla.
Refuerzo suave por cualquier pequeño avance: entrar al baño, avisar, sentarse un momento…
Con paciencia suele mejorar. Si el miedo aumenta o no cambia en unas semanas, puede venir bien pedir ayuda profesional para acompañarla mejor.
Lo que puede ayudar es:
Hablar con la profe para que no la riña cuando tenga un escape; no es culpa suya, es miedo. Que la cambien con calma y sin presión.
Validar lo que siente: “Entiendo que te da miedo, vamos poco a poco”.
Volver a un paso intermedio, como usar orinal o reductor en casa, y permitir que en el cole solo intente ir si quiere, sin obligarla.
Refuerzo suave por cualquier pequeño avance: entrar al baño, avisar, sentarse un momento…
Con paciencia suele mejorar. Si el miedo aumenta o no cambia en unas semanas, puede venir bien pedir ayuda profesional para acompañarla mejor.
Lo que le pasa a tu hija es muy común en niños que han tenido dolor al hacer caca. Después de una fisura queda miedo, y ese miedo hace que retenga y al final se le escape. No es voluntario. El cambio al cole sin pañal y la presión del baño pueden haberlo empeorado, y si además la maestra le riñe, es normal que ahora no quiera ir.
Lo más importante es quitar presión y miedo. Habla con la maestra para que no la regañen y la acompañen con calma cuando avise. Mantén el laxante pautado por el pediatra para que no vuelva a doler. En casa, después de las comidas, siéntala un ratito relajada en el baño sin obligar. Y refuerza cualquier pequeño paso: avisar, intentarlo, decir que tiene miedo.
Con paciencia y sin castigos suele mejorar mucho. Si no avanza tras unas semanas, puede valorarlo un profesional, pero con estas medidas normalmente se resuelve.
Lo más importante es quitar presión y miedo. Habla con la maestra para que no la regañen y la acompañen con calma cuando avise. Mantén el laxante pautado por el pediatra para que no vuelva a doler. En casa, después de las comidas, siéntala un ratito relajada en el baño sin obligar. Y refuerza cualquier pequeño paso: avisar, intentarlo, decir que tiene miedo.
Con paciencia y sin castigos suele mejorar mucho. Si no avanza tras unas semanas, puede valorarlo un profesional, pero con estas medidas normalmente se resuelve.
Sería recomendable hablar con la escuela lo antes posible con el objetivo de intentar gestionar la situación de la forma más amable posible para la niña.
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