Mi hijo es el menor de tres varones tiene 20 años ,tuvo novia pero se que no llegó a tener relacione
6
respuestas
Mi hijo es el menor de tres varones tiene 20 años ,tuvo novia pero se que no llegó a tener relaciones sexuales con ella.Sospecho tiene una relación amorosa con un supuesto amigo.
Entiendo su preocupación, pero aquí conviene separar dos cosas muy distintas: lo que usted sospecha y lo que realmente sabe.
Su hijo tiene 20 años. Ya no estamos ante un niño al que haya que dirigir, sino ante un adulto joven que está construyendo su intimidad, su identidad y su manera de vincularse. Si usted entra en esa zona desde la sospecha, la vigilancia o la necesidad de confirmar, probablemente conseguirá el efecto contrario al que desea: que él se cierre, se aleje o viva su vida afectiva como algo que debe esconder.
La pregunta importante no es si ese amigo es solo amigo o algo más. La pregunta importante es qué tipo de madre quiere ser usted ante algo que quizá su hijo todavía no puede, no quiere o no se siente preparado para compartir.
Si su hijo tuviera una relación amorosa con un hombre, eso no sería en sí mismo un problema psicológico. El problema podría aparecer si él siente que en casa debe ocultarse, defenderse o elegir entre ser querido y ser sincero. Muchas veces los padres, intentando proteger, terminan transmitiendo miedo; y el hijo, para protegerse, se distancia.
Por eso, mi recomendación sería no interrogarlo, no investigarlo y no ponerlo contra la pared con frases como “yo sé que pasa algo” o “dime la verdad”. Ese tipo de conversación suele producir vergüenza, bloqueo o confrontación.
Sería más útil abrir una puerta sin obligarlo a cruzarla. Algo como:
“Quiero decirte algo importante. No necesito saber nada que tú no quieras contarme, pero sí quiero que tengas claro que, sea como sea tu vida afectiva, para mí eres mi hijo y quiero que puedas sentirte tranquilo conmigo. Si algún día quieres hablar de algo, voy a escucharte sin juzgarte.”
Después de decirlo, no añada preguntas. No pida explicaciones. No intente confirmar nada. La fuerza de ese mensaje está precisamente en que no invade.
También revise qué le ocurre a usted con esta sospecha. A veces el sufrimiento de los padres no nace de lo que el hijo vive, sino del choque entre lo que imaginaban para él y lo que temen que sea diferente. Ese duelo interno debe hacerlo el padre o la madre, no cargarlo sobre el hijo.
Si usted necesita hablarlo, hágalo con un profesional o con alguien prudente, no con familiares que puedan convertirlo en rumor. La intimidad de su hijo le pertenece a él.
En resumen: no actúe como detective. Actúe como madre disponible. No busque arrancarle una confesión. Ofrézcale una relación en la que, si algún día necesita decir algo, no tenga miedo de perderla.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si desea trabajar cómo manejar esta situación familiar sin dañar el vínculo con su hijo, puede consultarme a través de Doctoralia.es.
Su hijo tiene 20 años. Ya no estamos ante un niño al que haya que dirigir, sino ante un adulto joven que está construyendo su intimidad, su identidad y su manera de vincularse. Si usted entra en esa zona desde la sospecha, la vigilancia o la necesidad de confirmar, probablemente conseguirá el efecto contrario al que desea: que él se cierre, se aleje o viva su vida afectiva como algo que debe esconder.
La pregunta importante no es si ese amigo es solo amigo o algo más. La pregunta importante es qué tipo de madre quiere ser usted ante algo que quizá su hijo todavía no puede, no quiere o no se siente preparado para compartir.
Si su hijo tuviera una relación amorosa con un hombre, eso no sería en sí mismo un problema psicológico. El problema podría aparecer si él siente que en casa debe ocultarse, defenderse o elegir entre ser querido y ser sincero. Muchas veces los padres, intentando proteger, terminan transmitiendo miedo; y el hijo, para protegerse, se distancia.
Por eso, mi recomendación sería no interrogarlo, no investigarlo y no ponerlo contra la pared con frases como “yo sé que pasa algo” o “dime la verdad”. Ese tipo de conversación suele producir vergüenza, bloqueo o confrontación.
Sería más útil abrir una puerta sin obligarlo a cruzarla. Algo como:
“Quiero decirte algo importante. No necesito saber nada que tú no quieras contarme, pero sí quiero que tengas claro que, sea como sea tu vida afectiva, para mí eres mi hijo y quiero que puedas sentirte tranquilo conmigo. Si algún día quieres hablar de algo, voy a escucharte sin juzgarte.”
Después de decirlo, no añada preguntas. No pida explicaciones. No intente confirmar nada. La fuerza de ese mensaje está precisamente en que no invade.
También revise qué le ocurre a usted con esta sospecha. A veces el sufrimiento de los padres no nace de lo que el hijo vive, sino del choque entre lo que imaginaban para él y lo que temen que sea diferente. Ese duelo interno debe hacerlo el padre o la madre, no cargarlo sobre el hijo.
Si usted necesita hablarlo, hágalo con un profesional o con alguien prudente, no con familiares que puedan convertirlo en rumor. La intimidad de su hijo le pertenece a él.
En resumen: no actúe como detective. Actúe como madre disponible. No busque arrancarle una confesión. Ofrézcale una relación en la que, si algún día necesita decir algo, no tenga miedo de perderla.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si desea trabajar cómo manejar esta situación familiar sin dañar el vínculo con su hijo, puede consultarme a través de Doctoralia.es.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Entiendo que tienes alguna preocupación acerca de la orientación sexual de tu hijo. No sé si sabes con seguridad que él y la novia que tuvo no tuvieron relaciones sexuales o es una suposición.
En todo caso, creo que tú hijo tiene derecho a su privacidad en este tema, que es un asunto muy íntimo.
Por si te tranquiliza saberlo, una orientación homosexual es tan normal y saludable como una orientación heterosexual. En principio no supone ninguna problemática previa o, si la hay, no tiene por qué estar relacionada con el hecho de fuera homosexual.
Las personas heterosexuales no están exentas de tener dificultades, tanto en su sexualidad como en otra áreas de su vida.
Te aconsejo que no te centres en este tema en relación con tú hijo. Seguro que hay muchas otras cosas en su vida que son importantes; sus estudios o su trabajo, sus proyectos etc etc. Cuando él quiera hablarte de ésto, ya lo hará
En todo caso, creo que tú hijo tiene derecho a su privacidad en este tema, que es un asunto muy íntimo.
Por si te tranquiliza saberlo, una orientación homosexual es tan normal y saludable como una orientación heterosexual. En principio no supone ninguna problemática previa o, si la hay, no tiene por qué estar relacionada con el hecho de fuera homosexual.
Las personas heterosexuales no están exentas de tener dificultades, tanto en su sexualidad como en otra áreas de su vida.
Te aconsejo que no te centres en este tema en relación con tú hijo. Seguro que hay muchas otras cosas en su vida que son importantes; sus estudios o su trabajo, sus proyectos etc etc. Cuando él quiera hablarte de ésto, ya lo hará
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Entiendo que esta sospecha pueda haberte removido, especialmente si no sabes cómo interpretar lo que ocurre o cómo acercarte a tu hijo sin invadirlo. Pero conviene partir de una idea básica: tu hijo tiene 20 años y su vida afectiva y sexual pertenece a su intimidad.
Que haya tenido una novia, que no haya tenido relaciones sexuales con ella o que tenga un vínculo muy cercano con un amigo no permite concluir nada de forma segura. Podría ser una amistad intensa, podría estar explorando su orientación, podría tener una relación amorosa o podría haber aspectos de su vida que aún no se siente preparado para compartir.
La pregunta más útil quizá no sea “¿qué está haciendo mi hijo?”, sino “¿cómo puedo ser una madre/padre con quien él pueda hablar sin miedo si algún día lo necesita?”.
Si tu hijo tiene una relación con otro chico, lo que más puede dañarle no es solo la orientación en sí, sino sentir que será juzgado, interrogado, vigilado o rechazado. Muchas personas ocultan partes de su vida afectiva cuando perciben que en casa no habrá comprensión.
Lo recomendable sería no presionarle ni intentar sacarle una confesión. Tampoco revisar su móvil, perseguir señales o hacer comentarios indirectos. Eso suele generar distancia y desconfianza.
Puedes abrir una conversación desde un lugar más amplio y tranquilo, por ejemplo:
“Quiero que sepas que, si algún día quieres contarme algo de tu vida personal o afectiva, puedes hacerlo con confianza. Para mí lo importante es que estés bien y que te sientas querido.”
Esa frase no invade, no acusa y deja una puerta abierta.
También sería bueno que revises qué te genera exactamente esta sospecha: miedo, preocupación, vergüenza, desconcierto, necesidad de control, temor a que sufra, creencias familiares o religiosas, expectativas sobre cómo imaginabas su vida. Esa parte es tuya y merece ser trabajada con honestidad, porque puede influir mucho en cómo te acerques a él.
Tu hijo no necesita sentirse analizado. Necesita sentir que su casa es un lugar seguro.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar dudas, miedo o confusión sobre la vida afectiva de un hijo.
• Aprender a comunicarte sin invadir ni presionar.
• Revisar expectativas familiares, prejuicios o temores personales.
• Fortalecer el vínculo con tu hijo desde el respeto y la confianza.
• Acompañar procesos familiares relacionados con identidad, autonomía y madurez.
• Diferenciar preocupación legítima de necesidad de control.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Entiendo que esta sospecha pueda haberte removido, especialmente si no sabes cómo interpretar lo que ocurre o cómo acercarte a tu hijo sin invadirlo. Pero conviene partir de una idea básica: tu hijo tiene 20 años y su vida afectiva y sexual pertenece a su intimidad.
Que haya tenido una novia, que no haya tenido relaciones sexuales con ella o que tenga un vínculo muy cercano con un amigo no permite concluir nada de forma segura. Podría ser una amistad intensa, podría estar explorando su orientación, podría tener una relación amorosa o podría haber aspectos de su vida que aún no se siente preparado para compartir.
La pregunta más útil quizá no sea “¿qué está haciendo mi hijo?”, sino “¿cómo puedo ser una madre/padre con quien él pueda hablar sin miedo si algún día lo necesita?”.
Si tu hijo tiene una relación con otro chico, lo que más puede dañarle no es solo la orientación en sí, sino sentir que será juzgado, interrogado, vigilado o rechazado. Muchas personas ocultan partes de su vida afectiva cuando perciben que en casa no habrá comprensión.
Lo recomendable sería no presionarle ni intentar sacarle una confesión. Tampoco revisar su móvil, perseguir señales o hacer comentarios indirectos. Eso suele generar distancia y desconfianza.
Puedes abrir una conversación desde un lugar más amplio y tranquilo, por ejemplo:
“Quiero que sepas que, si algún día quieres contarme algo de tu vida personal o afectiva, puedes hacerlo con confianza. Para mí lo importante es que estés bien y que te sientas querido.”
Esa frase no invade, no acusa y deja una puerta abierta.
También sería bueno que revises qué te genera exactamente esta sospecha: miedo, preocupación, vergüenza, desconcierto, necesidad de control, temor a que sufra, creencias familiares o religiosas, expectativas sobre cómo imaginabas su vida. Esa parte es tuya y merece ser trabajada con honestidad, porque puede influir mucho en cómo te acerques a él.
Tu hijo no necesita sentirse analizado. Necesita sentir que su casa es un lugar seguro.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar dudas, miedo o confusión sobre la vida afectiva de un hijo.
• Aprender a comunicarte sin invadir ni presionar.
• Revisar expectativas familiares, prejuicios o temores personales.
• Fortalecer el vínculo con tu hijo desde el respeto y la confianza.
• Acompañar procesos familiares relacionados con identidad, autonomía y madurez.
• Diferenciar preocupación legítima de necesidad de control.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Entiendo que esto puede generarle muchas dudas, inquietud e incluso miedo, especialmente cuando una madre siente que hay cosas importantes de la vida emocional de su hijo que no conoce del todo. Pero es importante ir con cuidado con las interpretaciones y no convertir las sospechas en certezas sin que él haya podido expresarse libremente.
El hecho de que no tuviera relaciones sexuales con su exnovia no significa necesariamente nada sobre su orientación sexual. Cada persona vive la intimidad a su ritmo, y además muchos chicos jóvenes pueden sentirse inseguros, confundidos o simplemente no preparados.
También puede ocurrir que su hijo esté explorándose emocionalmente o afectivamente, y si fuera así, probablemente necesite sentir que su entorno es un lugar seguro donde no va a ser juzgado, presionado ni interrogado. Muchas veces el miedo al rechazo o a decepcionar hace que los hijos oculten partes de sí mismos, incluso en familias cariñosas.
Ahora mismo quizá lo más importante no es “descubrir” qué ocurre, sino preguntarse cómo puede mantener con él un vínculo de confianza y apertura. A veces ayuda más transmitir mensajes indirectos de aceptación y tranquilidad que intentar obtener una confesión.
Puede observar cómo se siente usted con esta posibilidad y desde dónde nace la preocupación: si desde el miedo, la confusión, las expectativas o la sensación de no conocerle. Eso también puede ser importante trabajarlo.
Y, por supuesto, si en algún momento siente que necesita orientación para manejar esta situación con más calma y cuidado emocional, puede pedirme cita online.
El hecho de que no tuviera relaciones sexuales con su exnovia no significa necesariamente nada sobre su orientación sexual. Cada persona vive la intimidad a su ritmo, y además muchos chicos jóvenes pueden sentirse inseguros, confundidos o simplemente no preparados.
También puede ocurrir que su hijo esté explorándose emocionalmente o afectivamente, y si fuera así, probablemente necesite sentir que su entorno es un lugar seguro donde no va a ser juzgado, presionado ni interrogado. Muchas veces el miedo al rechazo o a decepcionar hace que los hijos oculten partes de sí mismos, incluso en familias cariñosas.
Ahora mismo quizá lo más importante no es “descubrir” qué ocurre, sino preguntarse cómo puede mantener con él un vínculo de confianza y apertura. A veces ayuda más transmitir mensajes indirectos de aceptación y tranquilidad que intentar obtener una confesión.
Puede observar cómo se siente usted con esta posibilidad y desde dónde nace la preocupación: si desde el miedo, la confusión, las expectativas o la sensación de no conocerle. Eso también puede ser importante trabajarlo.
Y, por supuesto, si en algún momento siente que necesita orientación para manejar esta situación con más calma y cuidado emocional, puede pedirme cita online.
Entiendo que esta situación pueda generarte muchas cosas como madre: dudas, sorpresa, inquietud, miedo a no saber cómo acompañarlo o incluso preocupación. Pero quizás también sería útil detenerse un momento en qué te genera a ti esta sospecha y por qué aparece la necesidad de saberlo o confirmarlo.
A veces, cuando algo nos inquieta, intentamos buscar datos, señales o certezas para sentir más control. Pero en temas tan íntimos, esa indagación puede terminar generando más distancia, sobre todo si la otra persona siente que está siendo observada o evaluada.
Tal vez la pregunta no sea tanto si él tiene o no una relación amorosa con este amigo, sino qué pasaría en ti si eso fuera así. Qué emociones aparecerían, qué temores se activarían, qué expectativas se verían cuestionadas, o qué necesitarías elaborar para poder estar cerca de tu hijo sin que él sienta presión.
También puede ser importante recordar que, a los 20 años, su vida afectiva y sexual forma parte de su intimidad. Que no lo haya contado no necesariamente significa que esté haciendo algo mal o que haya un problema; puede que simplemente esté preservando un espacio propio, o que necesite sus tiempos para compartir ciertas cosas.
Lo importante, en todo caso, es poder cuidar el vínculo y que él pueda sentir que cuenta contigo desde un lugar de respeto, aceptación y confianza. A veces, cuando los hijos perciben ese espacio como seguro, pueden acercarse más fácilmente cuando lo necesitan o cuando se sienten preparados para hablar.
A veces, cuando algo nos inquieta, intentamos buscar datos, señales o certezas para sentir más control. Pero en temas tan íntimos, esa indagación puede terminar generando más distancia, sobre todo si la otra persona siente que está siendo observada o evaluada.
Tal vez la pregunta no sea tanto si él tiene o no una relación amorosa con este amigo, sino qué pasaría en ti si eso fuera así. Qué emociones aparecerían, qué temores se activarían, qué expectativas se verían cuestionadas, o qué necesitarías elaborar para poder estar cerca de tu hijo sin que él sienta presión.
También puede ser importante recordar que, a los 20 años, su vida afectiva y sexual forma parte de su intimidad. Que no lo haya contado no necesariamente significa que esté haciendo algo mal o que haya un problema; puede que simplemente esté preservando un espacio propio, o que necesite sus tiempos para compartir ciertas cosas.
Lo importante, en todo caso, es poder cuidar el vínculo y que él pueda sentir que cuenta contigo desde un lugar de respeto, aceptación y confianza. A veces, cuando los hijos perciben ese espacio como seguro, pueden acercarse más fácilmente cuando lo necesitan o cuando se sienten preparados para hablar.
Buenas. En este caso hablamos de una persona adulta de 20 años, por lo que debes darle libertad para que tome sus propias decisiones, sobre todo en el área afectiva sexual. Puede esté descubriéndose a sí mismo, lo cual es bueno para no vivir autoengañado toda su vida. Tu sólo debes hacerle sentir que cuenta con un ambiente de confianza para que pueda expresar sus sentimientos con toda naturalidad. Espero haberte sido de ayuda. Un saludo.
Expertos
Preguntas relacionadas
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 2 preguntas sobre Diversidad afectiva sexual
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.