Sigo guardando mucho rencor a un psiquiatra que dejó de tratarme hace tiempo. Lo que más me dolió fu
4
respuestas
Sigo guardando mucho rencor a un psiquiatra que dejó de tratarme hace tiempo. Lo que más me dolió fue que, en varias ocasiones, justificó determinadas decisiones diciendo que mi hermana le había comentado lo mismo que él me estaba diciendo. En la última ocasión, estoy convencido de que eso no era cierto y de que utilizó a mi hermana para reforzar su postura.
Además, ya me había dicho anteriormente que acudiera a la Seguridad Social y, cuando finalmente dejó de tratarme, volvió a insistir en ello. Toda la situación me hizo sentir incomprendido, enfadado y poco respetado.
Han pasado años y todavía sigo dándole vueltas a lo ocurrido. Aunque intento seguir adelante, sigo sintiendo resentimiento y malestar cuando recuerdo aquella experiencia.
¿Cómo puedo dejar de guardar tanto rencor por algo que considero injusto? ¿Qué puedo hacer para que esos recuerdos y ese enfado tengan menos peso en mi vida actual?
Además, ya me había dicho anteriormente que acudiera a la Seguridad Social y, cuando finalmente dejó de tratarme, volvió a insistir en ello. Toda la situación me hizo sentir incomprendido, enfadado y poco respetado.
Han pasado años y todavía sigo dándole vueltas a lo ocurrido. Aunque intento seguir adelante, sigo sintiendo resentimiento y malestar cuando recuerdo aquella experiencia.
¿Cómo puedo dejar de guardar tanto rencor por algo que considero injusto? ¿Qué puedo hacer para que esos recuerdos y ese enfado tengan menos peso en mi vida actual?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes tiene mucho que ver con una herida de invalidación. No solo te dolió que ese psiquiatra dejara de tratarte o te derivara a la Seguridad Social. Parece que lo más doloroso fue sentir que usaba la opinión de tu hermana para reforzar su postura, como si necesitara apoyarse en otra persona cercana para darte más peso o para cerrarte la posibilidad de defender tu punto de vista.
Eso puede vivirse como una especie de alianza contra ti; “no solo pienso esto yo, también lo piensa tu hermana”. Si además tú estás convencido de que esa información no era cierta o estaba manipulada, es lógico que se activaran rabia, desconfianza y sensación de injusticia.
El rencor suele quedarse cuando la mente siente que algo no fue reconocido, reparado o aclarado. No se queda solo por lo que pasó, sino por lo que quedó pendiente: una explicación, una disculpa, una conversación honesta, una sensación de respeto o la posibilidad de decir “esto no fue justo para mí”.
El problema es que, cuando han pasado años, seguir repasando la escena rara vez da nueva información. La mente intenta resolverlo volviendo al mismo punto, pero termina reforzando la herida. Cada vez que lo recuerdas, vuelves a sentirte incomprendido, enfadado y tratado de forma injusta.
Para empezar a soltar ese rencor, no necesitas convencerte de que él actuó bien. Tampoco necesitas perdonarlo de forma forzada. Habría que separar dos cosas, “Esto me pareció injusto y me hizo daño.” y “Seguir atado a este recuerdo me sigue haciendo daño hoy.” Ambas pueden ser verdad.
A veces uno mantiene el rencor porque siente que soltarlo sería darle la razón al otro. Pero soltar no significa justificar. Significa dejar de permitir que esa persona siga ocupando espacio emocional en tu presente.
Puede ayudarte escribir una versión clara de lo ocurrido, sin repetirla mentalmente todos los días. Algo como... “Me sentí utilizado, invalidado y poco respetado. Me dolió que mencionara a mi hermana para reforzar su postura. No puedo saber con total certeza qué intención tuvo, pero sí sé que aquella experiencia me dejó rabia y desconfianza. Hoy quiero dejar de vivir enganchado a esa escena.” Ese tipo de escritura ayuda a cerrar mejor que seguir rumiando.
La necesidad de certeza... Quizá nunca puedas saber al cien por cien si dijo la verdad, si interpretó mal lo que tu hermana le comentó o si utilizó esa información de forma injusta. La terapia puede ayudarte a tolerar esa falta de cierre sin que la duda siga gobernando tu estado emocional.
Tal vez no fue solo “un psiquiatra me trató mal”, sino algo más profundo... “los profesionales no me escuchan”, “usan a otros contra mí”, “no puedo confiar”, “me expulsan cuando molesto”, “mi versión no cuenta”. Si el recuerdo se conecta con esas creencias, su peso emocional aumenta mucho.
Trabajar el rencor implica validar el daño, pero también recuperar poder personal. No puedes cambiar cómo actuó aquel profesional, pero sí puedes decidir que tu vida actual no quede organizada alrededor de esa escena.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Elaborar experiencias previas con profesionales que te dejaron rabia o desconfianza.
• Reducir rumiación, resentimiento y necesidad de revisar lo ocurrido.
• Diferenciar injusticia real de enganche emocional mantenido en el tiempo.
• Trabajar heridas de invalidación, abandono o falta de respeto.
• Recuperar confianza para construir vínculos terapéuticos más seguros.
• Soltar el peso del pasado sin negar que aquello te dolió.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que describes tiene mucho que ver con una herida de invalidación. No solo te dolió que ese psiquiatra dejara de tratarte o te derivara a la Seguridad Social. Parece que lo más doloroso fue sentir que usaba la opinión de tu hermana para reforzar su postura, como si necesitara apoyarse en otra persona cercana para darte más peso o para cerrarte la posibilidad de defender tu punto de vista.
Eso puede vivirse como una especie de alianza contra ti; “no solo pienso esto yo, también lo piensa tu hermana”. Si además tú estás convencido de que esa información no era cierta o estaba manipulada, es lógico que se activaran rabia, desconfianza y sensación de injusticia.
El rencor suele quedarse cuando la mente siente que algo no fue reconocido, reparado o aclarado. No se queda solo por lo que pasó, sino por lo que quedó pendiente: una explicación, una disculpa, una conversación honesta, una sensación de respeto o la posibilidad de decir “esto no fue justo para mí”.
El problema es que, cuando han pasado años, seguir repasando la escena rara vez da nueva información. La mente intenta resolverlo volviendo al mismo punto, pero termina reforzando la herida. Cada vez que lo recuerdas, vuelves a sentirte incomprendido, enfadado y tratado de forma injusta.
Para empezar a soltar ese rencor, no necesitas convencerte de que él actuó bien. Tampoco necesitas perdonarlo de forma forzada. Habría que separar dos cosas, “Esto me pareció injusto y me hizo daño.” y “Seguir atado a este recuerdo me sigue haciendo daño hoy.” Ambas pueden ser verdad.
A veces uno mantiene el rencor porque siente que soltarlo sería darle la razón al otro. Pero soltar no significa justificar. Significa dejar de permitir que esa persona siga ocupando espacio emocional en tu presente.
Puede ayudarte escribir una versión clara de lo ocurrido, sin repetirla mentalmente todos los días. Algo como... “Me sentí utilizado, invalidado y poco respetado. Me dolió que mencionara a mi hermana para reforzar su postura. No puedo saber con total certeza qué intención tuvo, pero sí sé que aquella experiencia me dejó rabia y desconfianza. Hoy quiero dejar de vivir enganchado a esa escena.” Ese tipo de escritura ayuda a cerrar mejor que seguir rumiando.
La necesidad de certeza... Quizá nunca puedas saber al cien por cien si dijo la verdad, si interpretó mal lo que tu hermana le comentó o si utilizó esa información de forma injusta. La terapia puede ayudarte a tolerar esa falta de cierre sin que la duda siga gobernando tu estado emocional.
Tal vez no fue solo “un psiquiatra me trató mal”, sino algo más profundo... “los profesionales no me escuchan”, “usan a otros contra mí”, “no puedo confiar”, “me expulsan cuando molesto”, “mi versión no cuenta”. Si el recuerdo se conecta con esas creencias, su peso emocional aumenta mucho.
Trabajar el rencor implica validar el daño, pero también recuperar poder personal. No puedes cambiar cómo actuó aquel profesional, pero sí puedes decidir que tu vida actual no quede organizada alrededor de esa escena.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Elaborar experiencias previas con profesionales que te dejaron rabia o desconfianza.
• Reducir rumiación, resentimiento y necesidad de revisar lo ocurrido.
• Diferenciar injusticia real de enganche emocional mantenido en el tiempo.
• Trabajar heridas de invalidación, abandono o falta de respeto.
• Recuperar confianza para construir vínculos terapéuticos más seguros.
• Soltar el peso del pasado sin negar que aquello te dolió.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola,
Por lo que cuentas, parece que el dolor no proviene únicamente de que ese psiquiatra dejara de atenderte, sino de cómo viviste todo el proceso. Da la impresión de que te sentiste cuestionado, poco escuchado y, especialmente, herido por la sensación de que se utilizaba la opinión de tu hermana para reforzar determinadas decisiones o argumentos.
Cuando una experiencia nos parece injusta, solemos pensar que el problema es el enfado. Sin embargo, muchas veces el verdadero motivo por el que el rencor persiste durante años es que seguimos intentando resolver mentalmente algo que ya no tiene solución práctica. La mente vuelve una y otra vez a la situación buscando una explicación definitiva, una reparación o una confirmación de que aquello estuvo mal. El problema es que esa respuesta a menudo nunca llega.
También es importante tener en cuenta que, con el paso del tiempo, el foco deja de estar en lo que hizo la otra persona y pasa a estar en el espacio que ese episodio sigue ocupando en nuestra vida actual. A veces la pregunta deja de ser:
“¿Tuvo razón o no tuvo razón?”
y pasa a ser:
“¿Cuánto tiempo más quiero seguir entregándole energía emocional a esta situación?”
Esto no significa que tengas que convencerte de que estuvo bien lo que ocurrió ni obligarte a perdonar. Es posible que sigas pensando que algunas actuaciones fueron incorrectas o poco adecuadas. Lo que puede ayudarte es aceptar que comprender completamente lo sucedido o conseguir una reparación perfecta quizá no sea posible.
Una reflexión que suele resultar útil es distinguir entre dos cosas:
* Recordar lo ocurrido.
* Seguir viviendo emocionalmente dentro de lo ocurrido.
Lo primero es inevitable. Lo segundo es lo que suele generar sufrimiento prolongado.
Cuando aparezcan estos recuerdos, podrías preguntarte:
“¿Estoy intentando entender algo nuevo o estoy repasando una historia que ya conozco?”
Muchas veces descubrimos que ya no estamos obteniendo información nueva, sino reviviendo una y otra vez la misma sensación de injusticia.
Por otro lado, el hecho de que sigas pensando en ello años después puede indicar que aquella experiencia tocó algo especialmente sensible para ti: la necesidad de sentirte escuchado, tomado en serio, respetado o tenido en cuenta. En ocasiones, el rencor persiste no tanto por el hecho concreto, sino por lo que simbolizó emocionalmente.
Si notas que este resentimiento sigue teniendo un peso importante en tu bienestar o que vuelves con frecuencia a este tipo de experiencias pasadas, podría ser útil trabajarlo en terapia. A veces el objetivo no es olvidar ni justificar lo ocurrido, sino conseguir que esos recuerdos dejen de tener tanto poder sobre el presente.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y exploraremos juntos qué mantiene vivo ese enfado y cómo reducir el impacto que sigue teniendo en tu vida actual.
Un saludo.
Por lo que cuentas, parece que el dolor no proviene únicamente de que ese psiquiatra dejara de atenderte, sino de cómo viviste todo el proceso. Da la impresión de que te sentiste cuestionado, poco escuchado y, especialmente, herido por la sensación de que se utilizaba la opinión de tu hermana para reforzar determinadas decisiones o argumentos.
Cuando una experiencia nos parece injusta, solemos pensar que el problema es el enfado. Sin embargo, muchas veces el verdadero motivo por el que el rencor persiste durante años es que seguimos intentando resolver mentalmente algo que ya no tiene solución práctica. La mente vuelve una y otra vez a la situación buscando una explicación definitiva, una reparación o una confirmación de que aquello estuvo mal. El problema es que esa respuesta a menudo nunca llega.
También es importante tener en cuenta que, con el paso del tiempo, el foco deja de estar en lo que hizo la otra persona y pasa a estar en el espacio que ese episodio sigue ocupando en nuestra vida actual. A veces la pregunta deja de ser:
“¿Tuvo razón o no tuvo razón?”
y pasa a ser:
“¿Cuánto tiempo más quiero seguir entregándole energía emocional a esta situación?”
Esto no significa que tengas que convencerte de que estuvo bien lo que ocurrió ni obligarte a perdonar. Es posible que sigas pensando que algunas actuaciones fueron incorrectas o poco adecuadas. Lo que puede ayudarte es aceptar que comprender completamente lo sucedido o conseguir una reparación perfecta quizá no sea posible.
Una reflexión que suele resultar útil es distinguir entre dos cosas:
* Recordar lo ocurrido.
* Seguir viviendo emocionalmente dentro de lo ocurrido.
Lo primero es inevitable. Lo segundo es lo que suele generar sufrimiento prolongado.
Cuando aparezcan estos recuerdos, podrías preguntarte:
“¿Estoy intentando entender algo nuevo o estoy repasando una historia que ya conozco?”
Muchas veces descubrimos que ya no estamos obteniendo información nueva, sino reviviendo una y otra vez la misma sensación de injusticia.
Por otro lado, el hecho de que sigas pensando en ello años después puede indicar que aquella experiencia tocó algo especialmente sensible para ti: la necesidad de sentirte escuchado, tomado en serio, respetado o tenido en cuenta. En ocasiones, el rencor persiste no tanto por el hecho concreto, sino por lo que simbolizó emocionalmente.
Si notas que este resentimiento sigue teniendo un peso importante en tu bienestar o que vuelves con frecuencia a este tipo de experiencias pasadas, podría ser útil trabajarlo en terapia. A veces el objetivo no es olvidar ni justificar lo ocurrido, sino conseguir que esos recuerdos dejen de tener tanto poder sobre el presente.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y exploraremos juntos qué mantiene vivo ese enfado y cómo reducir el impacto que sigue teniendo en tu vida actual.
Un saludo.
Siento mucho que hayas vivido esa experiencia de esa manera. Cuando una persona acude a un profesional de salud mental, no solo busca indicaciones clínicas; también busca sentirse escuchada, comprendida y tratada con respeto. Por eso, cuando una intervención se vive como injusta, invalidante o poco clara, puede dejar una huella emocional importante.
El rencor, en muchos casos, no aparece porque la persona “quiera quedarse enganchada” al pasado, sino porque algo dentro de ella sigue intentando resolver una escena que quedó abierta. La mente vuelve una y otra vez a lo ocurrido intentando encontrar una explicación, una reparación o una sensación de justicia. En el fondo, muchas veces el pensamiento repetitivo dice: “esto no estuvo bien”, “no me escucharon”, “no pude defenderme”, “no se me trató como necesitaba”.
Creo que es importante diferenciar dos cosas. Una es valorar si aquello fue adecuado o no desde el punto de vista profesional, algo que desde fuera no puedo determinar con seguridad. Otra, igualmente importante, es reconocer el impacto que tuvo en ti. Aunque no podamos reconstruir exactamente qué ocurrió, sí podemos atender a lo que esa experiencia dejó: enfado, sensación de incomprensión, desconfianza, impotencia o dolor.
También me parece importante decir algo: dejar de sentir rencor no significa justificar lo ocurrido. No significa decir “no pasó nada” ni obligarte a perdonar. A veces intentamos soltar demasiado rápido porque creemos que sanar es quitarle importancia. Y no siempre es así. Sanar puede empezar justamente por lo contrario: por poder decir con claridad “esto me dolió”, “esto me pareció injusto” y “esto tuvo consecuencias en mí”.
A partir de ahí, el trabajo no sería pelear eternamente con el recuerdo, sino ayudar a que ese recuerdo deje de ocupar tanto espacio en tu vida actual. Para eso puede ser útil preguntarte: ¿qué es exactamente lo que más me dolió? ¿Que dejara de tratarme? ¿Que me remitiera a la Seguridad Social? ¿Que nombrara a mi hermana? ¿Sentirme manipulado? ¿Sentirme poco creído? ¿Sentir que no tuve voz? Cuanto más preciso es el dolor, menos difuso se vuelve el rencor.
Muchas veces el malestar se mantiene porque el recuerdo se mezcla con interpretaciones muy cargadas emocionalmente. No se trata de negar esas interpretaciones, sino de revisarlas con cuidado: “esto fue lo que ocurrió”, “esto fue lo que yo sentí”, “esto fue lo que interpreté”, “esto fue lo que me hubiera gustado poder decir”. Separar esos planos ayuda a recuperar algo de control interno.
También puede ayudar escribir una carta que no necesariamente vas a enviar. Una carta en la que puedas expresar todo lo que no pudiste decir: la rabia, la decepción, la sensación de injusticia, el daño y también el límite. No para reabrir el vínculo con esa persona, sino para que tu mente no tenga que seguir repitiendo la escena una y otra vez buscando una salida.
Desde mi forma de trabajar, entendería este tipo de rencor como una herida ligada a la injusticia y a la falta de reconocimiento. Y esas heridas no se curan solo diciendo “pasa página”. Se trabajan recuperando significado, recuperando voz y recuperando agencia. Es decir: poder mirar lo que ocurrió sin que aquello siga teniendo tanto poder sobre tu presente.
Quizá una frase importante sería esta: no necesitas convencerte de que aquello estuvo bien para poder liberarte de su peso. Puedes mantener una lectura crítica de lo ocurrido y, al mismo tiempo, trabajar para que esa experiencia no siga condicionando tu calma, tu confianza o tu manera de relacionarte con otros profesionales.
Si han pasado años y el recuerdo sigue generando mucho enfado, puede ser muy útil trabajarlo en terapia. No porque estés exagerando, sino porque probablemente esa escena quedó asociada a algo más profundo: sentirte no escuchado, no protegido, no respetado o no tenido en cuenta. Y eso merece ser comprendido con calma.
El objetivo no sería borrar lo ocurrido, sino conseguir que deje de gobernar tu vida emocional. Que puedas recordarlo, sí, pero sin volver a quedarte atrapado dentro de aquella consulta. También podríamos ver si trabajar con EMDR. Quedo a tu disposición, un abrazo, Vanessa
El rencor, en muchos casos, no aparece porque la persona “quiera quedarse enganchada” al pasado, sino porque algo dentro de ella sigue intentando resolver una escena que quedó abierta. La mente vuelve una y otra vez a lo ocurrido intentando encontrar una explicación, una reparación o una sensación de justicia. En el fondo, muchas veces el pensamiento repetitivo dice: “esto no estuvo bien”, “no me escucharon”, “no pude defenderme”, “no se me trató como necesitaba”.
Creo que es importante diferenciar dos cosas. Una es valorar si aquello fue adecuado o no desde el punto de vista profesional, algo que desde fuera no puedo determinar con seguridad. Otra, igualmente importante, es reconocer el impacto que tuvo en ti. Aunque no podamos reconstruir exactamente qué ocurrió, sí podemos atender a lo que esa experiencia dejó: enfado, sensación de incomprensión, desconfianza, impotencia o dolor.
También me parece importante decir algo: dejar de sentir rencor no significa justificar lo ocurrido. No significa decir “no pasó nada” ni obligarte a perdonar. A veces intentamos soltar demasiado rápido porque creemos que sanar es quitarle importancia. Y no siempre es así. Sanar puede empezar justamente por lo contrario: por poder decir con claridad “esto me dolió”, “esto me pareció injusto” y “esto tuvo consecuencias en mí”.
A partir de ahí, el trabajo no sería pelear eternamente con el recuerdo, sino ayudar a que ese recuerdo deje de ocupar tanto espacio en tu vida actual. Para eso puede ser útil preguntarte: ¿qué es exactamente lo que más me dolió? ¿Que dejara de tratarme? ¿Que me remitiera a la Seguridad Social? ¿Que nombrara a mi hermana? ¿Sentirme manipulado? ¿Sentirme poco creído? ¿Sentir que no tuve voz? Cuanto más preciso es el dolor, menos difuso se vuelve el rencor.
Muchas veces el malestar se mantiene porque el recuerdo se mezcla con interpretaciones muy cargadas emocionalmente. No se trata de negar esas interpretaciones, sino de revisarlas con cuidado: “esto fue lo que ocurrió”, “esto fue lo que yo sentí”, “esto fue lo que interpreté”, “esto fue lo que me hubiera gustado poder decir”. Separar esos planos ayuda a recuperar algo de control interno.
También puede ayudar escribir una carta que no necesariamente vas a enviar. Una carta en la que puedas expresar todo lo que no pudiste decir: la rabia, la decepción, la sensación de injusticia, el daño y también el límite. No para reabrir el vínculo con esa persona, sino para que tu mente no tenga que seguir repitiendo la escena una y otra vez buscando una salida.
Desde mi forma de trabajar, entendería este tipo de rencor como una herida ligada a la injusticia y a la falta de reconocimiento. Y esas heridas no se curan solo diciendo “pasa página”. Se trabajan recuperando significado, recuperando voz y recuperando agencia. Es decir: poder mirar lo que ocurrió sin que aquello siga teniendo tanto poder sobre tu presente.
Quizá una frase importante sería esta: no necesitas convencerte de que aquello estuvo bien para poder liberarte de su peso. Puedes mantener una lectura crítica de lo ocurrido y, al mismo tiempo, trabajar para que esa experiencia no siga condicionando tu calma, tu confianza o tu manera de relacionarte con otros profesionales.
Si han pasado años y el recuerdo sigue generando mucho enfado, puede ser muy útil trabajarlo en terapia. No porque estés exagerando, sino porque probablemente esa escena quedó asociada a algo más profundo: sentirte no escuchado, no protegido, no respetado o no tenido en cuenta. Y eso merece ser comprendido con calma.
El objetivo no sería borrar lo ocurrido, sino conseguir que deje de gobernar tu vida emocional. Que puedas recordarlo, sí, pero sin volver a quedarte atrapado dentro de aquella consulta. También podríamos ver si trabajar con EMDR. Quedo a tu disposición, un abrazo, Vanessa
Qué agotador debe ser cargar con eso tanto tiempo.
El rencor que describes tiene mucho sentido: viviste algo que sentiste como una injusticia real, y eso deja huella. El problema no es el rencor en sí, sino el coste que tiene para ti seguir rumiando algo que ya no puedes cambiar.
Soltar no significa darle la razón ni olvidar lo que pasó, significa dejar de permitir que esa experiencia siga ocupando espacio en tu vida presente. Y eso es un proceso, no una decisión que se toma de golpe.
Lo que puede ayudarte es trabajar no tanto el hecho en sí, sino lo que ese episodio removió en ti: la sensación de no ser escuchado, de no ser respetado. Ahí suele estar el nudo real.
El rencor que describes tiene mucho sentido: viviste algo que sentiste como una injusticia real, y eso deja huella. El problema no es el rencor en sí, sino el coste que tiene para ti seguir rumiando algo que ya no puedes cambiar.
Soltar no significa darle la razón ni olvidar lo que pasó, significa dejar de permitir que esa experiencia siga ocupando espacio en tu vida presente. Y eso es un proceso, no una decisión que se toma de golpe.
Lo que puede ayudarte es trabajar no tanto el hecho en sí, sino lo que ese episodio removió en ti: la sensación de no ser escuchado, de no ser respetado. Ahí suele estar el nudo real.
Preguntas relacionadas
- Me gustan los deportes desde niño y durante muchos años los seguí de forma natural y por interés propio. Sin embargo, en algunas etapas de mi vida empecé a seguirlos de manera más forzada, en parte por influencias externas (por ejemplo, querer gustar a alguna chica o sentir que debía estar al día). Actualmente…
- Hola tengo el estómago muy inflamado .tengo 60 años . Me tomo brintelix y lexatin para dormir . Puedes ser el cortisol alto?
- Para una bulbitis duodenal crónica, con erosiones, diagnosticada mediante dos gastroscopias en el plazo de ocho meses (que se mantiene), sin presencia de Helicobacter Pilori y con estudio previo (mediante analítica de sangre) de enfermedad celiaca negativo y sin haber estado tomando AINES ni otro tipo…
- Voy por el cuarto día de tratamiento helicobaster y tengo efectos secundarios , como diarrea ,falta de apetito , esto es así durante todo el tratamiento , que puedo hacer
- Buenos días. Tengo diabetes mellitus tipo 2. Mis controles en ayunas desde octubre de 2025 están entre 95 y 127 mg/dly a dos horas después de comer están entre 125 y 160 mg/dl. Más o menos desde Enero del 2025 que me diagnosticaron están en esos rangos. ¿Están bien esos números?
- Mi novio en una reunión de amigos confesó qué hace 10 años conoció a una chica trans y qué el la veía mujer, él ahora tiene 28 años. Ella le confesó que antes era hombre a lo qué él le dijo: yo soy heterosexual y lo que me gusta son las mujeres, prefiero que mejor seamos amigos, ella le respondió: era…
- Hola ,estoy tomando Duprost y orino con mucha frecuencia pero poca cantidad me viene las ganas y tengo que ir rápido. Y de noche no duermo tengo que ir al baño cada hora .Tomo la pastilla por la noche seria mejor cambiarla por la mañana??Gracias
- Estoy tomando Borea 150 grnulado varioa años y ultimamente las deposiciones son liquidas.Puede ser consecuencia de ello.Empezo mi es`psa a tomarlo por falta de apetito cuan l ediagnosticado Alzeimer tipo 2 leve
- Tuve hace unos meses mucha ansiedad, me dieron lorazepam y gabapentina. El lorazepan lo fui reduciendo y ahora hace una semana que no me lo tomo, pero la gabapentina me tomo desde hace dos meses 300 antes de ir a dormir y me despierto por las noches y aveces no me puedo dormir, duermo poco y tengo aveces…
- Me hicieron prostatectomia radical hace 10 años. Tenía 70 años. Ahora a los 80 el PSA está en 1,2. No tengo molestias especiales relacionadas. Tengo artrosis, dedo gatillo, dolor lumbar por cirugía de L5 hace 16 años (compresión de nervios). Rodilla derecha prótesis completa y esperando parada izquierda.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.