Preguntas de pacientes (5)

  • Hola, quería pedirle opiniones. Tengo 30. Después de pandemia mi vida no volvió a ser la misma, la p

    Hola, quería pedirle opiniones. Tengo 30. Después de pandemia mi vida no volvió a ser la misma, la pasé muy mal. Nada volvió a ser lo mismo y empecé con este sentimiento de vacío, de no haber logrado nada en mi vida, quizás estube demasiado cómoda con mi vida y hasta ahora me preocupa. La realidad es q me siento una completa inútil, me pasa algo q lo podría decir como que "siento demasiado". Cosas pequeñas como no encontrar la zapatilla q quería en mi número me provoca unas ganas de llorar y una bronca q termino enojada y tratando mal a quienes están a mi lado, principalmente mi familia. El tener q estar en "control" de responderle bien a la personas todo el día se vuelve muy agotador. Me siento como alguien q está en automático, haciendo las cosas q debería o se espera q haga. Todo el tiempo pensando en lo q digo, lo q hago, lo que no hago, en xq no me responden rápido, porq no me salen las cosas como quiero, porq todo. Y yo no era así, mi vida no era así. Y tengo este otro pensamiento de q quizás exagero, porq a mi claramente me gusta llamar la atención. A todo esto hice terapia por año y medio después de pandemia, pero nunca me dijo nada, yo creo q esperaba q me dijera q estaba mal para poder resolverlo, pero eso nunca llegó. Solo decía q lo mío era para largo q tenía muchas cosas para resolver. Claramente tuve momentos donde mis pensamientos no iban al mejor lugar, pero de eso a llegar a realmente hacerlo creo q estube lejos. Este tiempo de vacaciones me aterra, el tener demasiado tiempo libre no me hace bien, yo se q estando ocupada en algo mi vida va medianamente bien, pero eso es lo normal? Porq yo creo q no.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandra Saura Rufín

    Entiendo la angustia y el vacío que estás sintiendo...Lo que describes es una experiencia emocional muy compleja y dolorosa, que ha cambiado tu vida de una manera que te hace sentir perdida, agotada y desconectada de ti misma. Es completamente válido que te cuestiones lo que está pasando dentro de ti, especialmente porque solías ser diferente y ahora todo parece estar fuera de lugar.

    La pandemia cambió las vidas de muchas personas, y no es raro que hayas experimentado una especie de "quiebre" emocional durante ese tiempo. Lo que estás sintiendo, ese vacío y esas emociones intensas ante situaciones que antes no te afectarían tanto, son reflejo de lo que has vivido. Muchas veces, las experiencias difíciles como estas no se resuelven de forma inmediata, y la recuperación no es un proceso lineal, como parece que esperabas que fuera.

    Lo que describes en cuanto a sentirte en "automático", como si estuvieras respondiendo a las expectativas de los demás y no a tus propias necesidades o deseos, es un signo de agotamiento emocional y de estar desconectada de lo que realmente sientes. El tener que estar constantemente controlando lo que dices y haces, y esa sensación de no poder permitirte ser tú misma, genera mucha tensión interna y puede resultar en frustración y enojo, como mencionas, incluso hacia las personas más cercanas. Esto también puede estar relacionado con una sobrecarga emocional, que hace que las pequeñas frustraciones, como no encontrar la zapatilla que querías, se conviertan en desencadenantes desproporcionados de emociones intensas.

    En ocasiones, el estrés y la ansiedad provocan que nos miremos a nosotros mismos con una lupa crítica y nos cuestionemos si estamos "haciendo suficiente" o si hemos fallado de alguna manera. El tener tiempo libre o vacaciones puede agudizar estos sentimientos, porque, al no tener algo que hacer o una rutina estructurada, nos enfrentamos más directamente con nosotros mismos y nuestras emociones, que quizás hemos estado evadiendo.

    Lo que mencionas sobre haber hecho terapia y no haber recibido la respuesta que esperabas también refleja una parte de tu frustración. A veces, esperamos que el terapeuta nos diga algo claro o nos dé una solución, pero la terapia es un proceso más profundo y, en muchos casos, lleva tiempo. Puede ser que lo que esperabas escuchar no llegara en ese momento, pero lo que es importante es que estás tomando pasos hacia tu bienestar al buscar ayuda y plantearte lo que te pasa. El hecho de que hayas sido consciente de tus pensamientos y emociones, aunque se sientan abrumadores, es un avance.

    Sobre tu pregunta de si todo esto es "normal", la verdad es que no hay una respuesta sencilla, pero lo que estás viviendo parece ser una reacción común a las experiencias difíciles que has tenido. Lo que podría no ser "normal" o saludable es la forma en que te sientes atrapada en este ciclo de sobreanálisis y agotamiento. No deberías tener que estar constantemente en control de tus emociones, ni sentir que tienes que complacer a los demás para estar bien. Tu bienestar es tan importante como el de cualquier otra persona.

    Es fundamental que sigas buscando maneras de cuidar de ti misma. Puede ser útil, además de la terapia, que explores otras formas de autocuidado que te permitan reconectar con lo que realmente te importa. A veces, la sensación de vacío y la incapacidad de encontrarle sentido a las cosas provienen de la falta de conexión con nuestros valores, nuestras pasiones y nuestras motivaciones. Tal vez sea un buen momento para reflexionar sobre qué te gustaría hacer en el futuro, lo que realmente te gustaría lograr, incluso si eso no tiene que ser algo grande o inmediato. No tienes que tener todas las respuestas ahora, pero poco a poco puedes empezar a pensar en cómo te gustaría ir redirigiendo tu vida, en pequeños pasos que te permitan salir del "piloto automático" y volver a sentirte más conectada contigo misma.

    Por último, quiero recordarte que lo que estás sintiendo es válido y no estás sola en este proceso. Es completamente posible superar esta etapa, aunque a veces el camino se sienta largo y difícil. Ten paciencia contigo misma y sigue buscando ese equilibrio y esa paz interior que necesitas. La vida tiene momentos complicados, pero también tiene la capacidad de ofrecerte nuevos comienzos y nuevas formas de ser feliz.

    Te mando un abrazo enorme.


  • Hola, tengo 18 años y voy al psicólogo y psiquiatra de la seguridad social, hoy con mi psicóloga hem

    Hola, tengo 18 años y voy al psicólogo y psiquiatra de la seguridad social, hoy con mi psicóloga hemos hablado de la pelea que tuve con mi madre que termino pegándome y yo yéndome de casa esa noche, al contarte todo a la psicóloga hemos llegado a la conclusión de que mi madre no tiene estabilidad emocional y no se que hacer para que deje de repercutirme a mi, estoy en recuperación de depresión, ansiedad, autolesiones y tca. Tengo tlp y no puedo más, no se que más hacer, he intentado hablar con ella mil veces de forma tranquila pero siempre acaba ella gritándome e insultando, hasta pegándome.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandra Saura Rufín

    Lamento profundamente que estés pasando por todo esto. No es nada fácil estar en una situación tan dolorosa, especialmente cuando se trata de algo tan cercano y crucial como tu relación con tu madre. Lo que describes, ese ciclo de peleas, gritos e incluso violencia física, tiene que ser extremadamente desgastante y traumático. Más aún cuando estás trabajando tan duro en tu salud mental y tratando de salir adelante con la depresión, ansiedad y otros retos emocionales. Es completamente comprensible que sientas que estás llegando a tu límite.

    Primero que todo, quiero que sepas que lo que estás viviendo no es tu culpa. Nadie debería estar en un entorno donde se siente agredido emocionalmente o físicamente. La violencia, sea verbal o física, nunca está justificada, y menos en el contexto de una madre-hija, que se supone debe ser una relación de amor, apoyo y confianza. Reconocer que tu madre tiene dificultades emocionales, como mencionas, puede ser un paso importante, pero eso no justifica que te trate de esa manera. Tu salud y bienestar son lo primero.

    Es completamente natural que, aunque hayas intentado hablar con ella en varias ocasiones, no veas el cambio. Las personas que tienen dificultades emocionales, como parece ser el caso de tu madre, a menudo no tienen la capacidad de gestionar sus propias emociones de manera saludable, lo que puede hacer que la comunicación sea aún más difícil y que, en lugar de encontrar una solución, te encuentres atrapada en un ciclo de conflictos. Además, cuando alguien es incapaz de manejar sus propios sentimientos, la tendencia a reaccionar con gritos o agresión puede ser una forma de desahogar su frustración, aunque, por supuesto, eso no significa que sea aceptable ni que tú tengas que soportarlo.

    Lo que quiero que sepas es que no estás sola en esto. Aunque ahora pueda parecer que no hay salida, estás haciendo un trabajo valioso al estar en terapia y en tratamiento. El hecho de que estés en tratamiento tanto con psicóloga como con psiquiatra es un paso muy importante para tu recuperación. La situación con tu madre es muy compleja, pero quiero que sepas que tienes derecho a buscar un entorno que te cuide y te respete. Esto no significa que abandones a tu madre o que no la quieras, pero sí significa que debes protegerte a ti misma para poder sanar.

    Sé que es difícil, pero necesitas poner límites muy firmes para cuidar de ti. Es posible que tu madre no esté en un lugar donde pueda entender o aceptar esos límites en este momento, y eso puede ser muy doloroso. A veces, el amor que sentimos por alguien nos lleva a querer salvarlos o arreglarlos, pero también tenemos que reconocer que solo podemos controlar lo que hacemos nosotros mismos, y no lo que hacen los demás.

    Quizá una de las cosas más difíciles de aceptar es que tú no puedes cambiar a tu madre. Ella tiene que querer cambiar, y si no lo hace, tu responsabilidad sigue siendo cuidar de ti misma. De hecho, este tipo de situaciones pueden ser un obstáculo para tu proceso de sanación, por lo que tu prioridad debe ser crear un espacio seguro, incluso si eso significa mantener una distancia temporal con ella o buscar vivir en un lugar donde no te sientas amenazada.

    Te sugiero que, además de continuar con tu terapia, hables con tu psicóloga sobre la posibilidad de explorar otras formas de apoyo en esta situación. Esto podría incluir hablar sobre tus opciones de vivienda, buscar ayuda legal si la violencia persiste o incluso el acompañamiento de un servicio de apoyo emocional en crisis. Existen muchas organizaciones que pueden ayudarte a encontrar un espacio seguro si necesitas alejarte de un entorno de abuso.

    También es fundamental que sigas tu proceso de recuperación en cuanto a tu depresión, ansiedad y TCA. La violencia en el hogar solo agrava estos problemas, y es esencial que no descuides tu bienestar físico y emocional mientras atraviesas esta situación. Es posible que tu terapeuta y psiquiatra puedan ofrecerte herramientas adicionales para afrontar las emociones complejas que estás viviendo, y sobre todo para ayudarte a encontrar maneras más seguras y saludables de lidiar con los conflictos familiares.

    Por último, quiero que sepas que no eres débil ni egoísta por buscar lo mejor para ti. Al contrario, es una muestra de valentía y de autocuidado. No estás sola en este camino, y aunque ahora mismo el dolor parece abrumador, estás tomando pasos importantes para sanar y protegerte. Sigue buscando el apoyo que necesitas y recuerda que tu bienestar es lo más importante. Mereces vivir en un lugar de paz y amor, y aunque ahora sea difícil, eso es completamente alcanzable.

    Te mando un abrazo lleno de compasión y fortaleza. Sé que esto es muy difícil, pero confío en que estás dando pasos hacia una vida mejor para ti.


  • Hola, creo que resiento un poco a mi madre por que siempre he notado que prefiere a mis hermanas, a

    Hola, creo que resiento un poco a mi madre por que siempre he notado que prefiere a mis hermanas, a mi siempre me pide que las apoye economicamente y soy mala y egoista si no quiero hacerlo. Cuando les doy dinero y comento algo me dice que si no queria no debi haberlo hecho, pero mi madre es la que aveces pide que apoye y ellas nunca pagan. Aveces parece que dan por hecho que las cosas son asi que las cosas en la casa ya estaban, que la comida ya estaba hecha, pasan temporadas sin trabajar y solo se preocupan por ellas mismas. Hacen lo que quieren, salen a comer, invitan a personas yo siempre estoy trabajando y ahorrando. Me quiero salir pero siento que ya estoy condicionada a vivir asi. Ni siquiera soy la mayor, soy la enmedio. Como puedo cambiar mi manera de ser sin resultar en peleas?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandra Saura Rufín


    Lo que estás experimentando tiene que ser muy doloroso, y entiendo lo difícil que debe ser para ti estar en una situación donde sientes que no se valora tu esfuerzo, y que, al mismo tiempo, no te sientes libre para poner límites sin sentirte culpable o rechazada. Siento profundamente que estés cargando con tanto, sobre todo en una dinámica familiar que parece estar desequilibrada, donde el amor y la atención no se distribuyen de manera equitativa entre todos los miembros.

    Es completamente natural que te sientas resentida y frustrada. Nadie quiere sentirse como la fuente de apoyo constante para los demás sin recibir nada a cambio, y mucho menos cuando esa ayuda parece no ser valorada ni reconocida. Siento que el peso de esa responsabilidad te está afectando emocionalmente, ya que, por un lado, quieres ser una hija que apoya a su familia, pero, por otro, sientes que esto se está convirtiendo en una carga emocional y económica que no puedes seguir soportando.

    Lo que está pasando puede ser una combinación de varios factores. Por un lado, me parece que hay una falta de límites claros en tu familia. A veces, cuando alguien asume el papel de "proveedora" o "responsable", los demás pueden empezar a dar por hecho que siempre estarán ahí para ayudar, y esto, aunque en principio pueda parecer un acto de generosidad, en el fondo puede desgastar y afectar nuestra salud emocional. Puede que tu madre, aunque de una manera que parece injusta, esté acostumbrada a pedir tu apoyo, y no se haya detenido a reflexionar sobre cómo esto te afecta. De igual forma, tus hermanas parecen estar en una zona de confort donde no sienten la necesidad de contribuir al bienestar de la familia de la misma manera que tú.

    Te entiendo cuando mencionas que sientes que estás condicionada a vivir así. Crecer en una dinámica familiar con roles muy marcados puede hacer que nos sintamos atrapadas, especialmente cuando hemos asumido esas responsabilidades de forma automática, como si no tuviéramos opción de hacer otra cosa. Sin embargo, lo más importante aquí es que reconozcas que tienes todo el derecho a poner límites y a cuidar de ti misma, sin sentirte egoísta o culpable por ello.

    El primer paso hacia el cambio es justamente ese: el reconocimiento de que tienes el derecho de ser cuidada y tratada con respeto, tanto por tu madre como por tus hermanas. Entiendo que te preocupa que, al poner estos límites, las cosas se conviertan en un conflicto, y es comprensible que no quieras causar peleas ni tensiones familiares. Lo que te sugiero es que intentes hablar de manera tranquila y amorosa, sin acusar ni reprochar, pero dejando claro lo que necesitas. Podrías intentar comunicar tu malestar desde tus propios sentimientos, por ejemplo, "Me siento muy agotada cuando siempre me piden apoyo y no veo un esfuerzo de las demás personas en la familia para contribuir". Hablar desde el "yo" en lugar de señalar directamente a los demás puede hacer que la conversación no se convierta en una confrontación y se logre un entendimiento más empático.

    Es probable que, al principio, haya resistencia, sobre todo porque las personas a veces no están conscientes del impacto que sus actitudes tienen en los demás. Si sientes que no es posible hablar directamente con tu madre o tus hermanas sin que se genere un conflicto, considera escribirles una carta. A veces, poner por escrito nuestros sentimientos nos ayuda a ser más claros y a evitar malentendidos, permitiendo que la otra persona reflexione sobre lo que estamos diciendo sin tener que responder de inmediato.

    Otro aspecto importante es que, para poder cambiar tu dinámica con ellos y comenzar a priorizarte, debes empezar por trabajar en tu propia relación contigo misma. No es egoísta querer poner límites para cuidar tu bienestar emocional y físico. Si no lo haces, lo que sucederá es que seguirás sintiéndote resentida y agotada, y eso, a largo plazo, puede afectar aún más tus relaciones con ellos. Tal vez sea útil también que, si es posible, busques algún tipo de apoyo fuera de la familia, como una terapia individual, para ayudarte a procesar estas emociones y tener herramientas que te permitan sentirte más segura de ti misma y más fuerte para implementar esos cambios.

    En cuanto a la sensación de estar atrapada, sé que es un sentimiento complicado de gestionar. Cambiar la dinámica familiar llevará tiempo, paciencia y, posiblemente, alguna resistencia de parte de ellos. Pero lo que más te quiero transmitir es que tienes todo el derecho a decir "no" cuando sientes que algo no es justo para ti, a cuidar de ti misma y a establecer tus propios límites sin que eso signifique que no los amas o que no quieres lo mejor para tu familia. A veces, lo mejor que puedes hacer por los demás es cuidar primero de ti misma, porque solo cuando estás bien, podrás ser realmente un apoyo para los demás de una forma saludable.

    Recuerda que, aunque pueda ser difícil al principio, tú tienes el poder de transformar la relación contigo misma y, gradualmente, la relación con tu familia. Lo importante es que no te sientas culpable por poner tu bienestar como prioridad. Te mereces sentirte apreciada, entendida y respetada por los que amas, y, en el fondo, lo que les estás pidiendo al poner límites es precisamente eso: que reconozcan tus esfuerzos y tus necesidades, como también haces tú con los suyos.

    Te mando un abrazo lleno de comprensión y fuerza. Sé que esto no es fácil, pero lo estás haciendo bien al reconocer lo que sientes y querer cambiar las cosas. Sigue adelante con ese coraje y esa claridad.


  • Estoy descontenta con mi matrimonio y es por culpa de las actitudes y comportamientos de mi marido.

    Estoy descontenta con mi matrimonio y es por culpa de las actitudes y comportamientos de mi marido. Llevamos 5 años de relación, de los cuales más de 3 años la comunicación, la intimidad de pareja y más cosas que hacen que una relación sea una relación de pareja brillan por su ausencia. No puedo hablar nada con él porque en seguida se pone a la defensiva, no puedo decirle como me siento, las conversaciones son literalmente monólogos en los que yo hablo y él escucha, cuando hay algún conflicto la dinámica es: yo hablo, él se queda callado y no se busca solución al problema y se barre bajo la alfombra hasta que vuelve a salir. Literalmente pasamos 2 horas al día juntos y a veces ni si quiera, y cuando le pido más tiempo juntos todo son malas caras, resoplidos... Actitudes que me hacen muchísimo daño. Le pregunto si me quiere, si está contento con la relación, si considera que quizás nos hemos acomodado y sus respuestas son siempre las mismas: me quiere muchísimo, y él no cree que sea costumbre ni quiere terminar la relación.

    Ya no sé que hacer para que entienda que la cosa no puede seguir así, porque como digo, cuando le explico el problema e intento buscar soluciones en conjunto es todo un monólogo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandra Saura Rufín

    Lamento profundamente que estés atravesando por una situación tan dolorosa. Es muy difícil sentir que te has quedado atrapada en una relación en la que no puedes expresar lo que sientes de manera libre, sin ser escuchada ni comprendida. La falta de comunicación, la evasión de los problemas y la indiferencia hacia tus necesidades emocionales pueden desgastar enormemente a una persona, especialmente cuando lo que buscas es una conexión genuina y un cambio que permita a ambos crecer juntos.

    Es natural que, cuando uno se siente herido y no se ve escuchado, empiece a experimentar una sensación de soledad, incluso estando en una relación. Te entiendo perfectamente cuando dices que las conversaciones se convierten en monólogos. No se trata solo de hablar por hablar, sino de compartir, de tener un espacio seguro en el que ambas partes puedan expresarse, entenderse y crear soluciones. La comunicación es un pilar fundamental en una relación de pareja, y cuando esta se deteriora, las emociones empiezan a acumularse sin ser procesadas.

    Tu esposo parece estar en un lugar de defensa constante, lo que podría indicar que, tal vez, se siente impotente o temeroso de abordar las emociones que están involucradas. Las reacciones como las malas caras, los resoplidos y las respuestas automáticas pueden ser signos de que él también está desconectado o tiene dificultades para enfrentar el conflicto, pero lo que es más importante es que eso no significa que tu dolor no sea válido, ni que tu deseo de encontrar una solución no sea legítimo.

    Es probable que él también esté experimentando una especie de bloqueo emocional, que podría deberse a una variedad de factores, como estrés, inseguridad, o incluso una falta de conciencia sobre el impacto que sus comportamientos tienen en ti. La falta de intimidad y de tiempo de calidad juntos que mencionas son claros indicadores de que hay una desconexión profunda. A veces, las parejas llegan a un punto en que el hábito, la rutina y el desgaste emocional hacen que se pierda esa chispa inicial, y se vuelve difícil saber cómo recuperar el terreno perdido.

    Lo que me gustaría transmitirte es que lo que sientes es completamente válido, y es importante que sigas reconociendo y cuidando tu bienestar emocional. Te mereces ser escuchada, comprendida y apoyada en tus sentimientos. Mi consejo es que, si no lo has hecho ya, busques un momento en el que él no esté a la defensiva y le expreses de forma clara pero compasiva cómo te sientes. Hablar desde el "yo" puede ser muy útil, es decir, enfocarte en cómo te afecta a ti personalmente la situación, sin señalarlo directamente. Por ejemplo, en lugar de decir "Tú nunca me escuchas", podrías decir "Me siento muy sola y triste cuando intento hablar y no encuentro una respuesta emocional de tu parte".

    Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando las personas se cierran en sí mismas y se muestran reacias al cambio, puede ser útil contar con la ayuda de un profesional. A veces, cuando las dinámicas se han vuelto tan complicadas, una terapia de pareja puede ofrecer un espacio seguro para ambos donde puedan explorar sus emociones, mejorar la comunicación y aprender herramientas para resolver conflictos. En muchos casos, esto ayuda a que ambas partes puedan abrirse y, poco a poco, restablecer la confianza y la conexión que se ha perdido.

    No te sientas culpable por querer lo mejor para ti misma. A veces, el amor no es suficiente para solucionar las dinámicas que se han instalado en una relación, y es completamente legítimo buscar un cambio, incluso si eso implica poner en duda la continuidad de la relación. Mi sugerencia es que sigas siendo honesta contigo misma sobre lo que realmente necesitas y deseas, y si después de hablar y de intentar soluciones no ves cambios en él ni en la relación, es posible que sea necesario pensar en qué es lo mejor para tu bienestar emocional a largo plazo.

    Estás en tu derecho de pedir lo que necesitas en una relación. Mereces sentirte escuchada, apreciada y amada de una manera que te haga sentir plena. Y aunque los cambios pueden ser lentos y difíciles, no pierdas la esperanza de que, con trabajo y paciencia, tanto tú como tu pareja puedan encontrar el camino de vuelta a la comprensión y el respeto mutuo. Te mando mucha fuerza y cariño en este proceso, y te animo a seguir buscando soluciones que te hagan sentir bien contigo misma.


  • Cómo saber si mi esposo está cansado conmigo? Me dice vaya de viaje donde su familia tómese su tiemp

    Cómo saber si mi esposo está cansado conmigo? Me dice vaya de viaje donde su familia tómese su tiempo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandra Saura Rufín

    Entiendo lo doloroso y confuso que debe ser estar en una situación donde sientes que no sabes qué está pasando en tu relación y te cuestionas si tu pareja está cansado de ti. Las palabras de tu esposo, al sugerir que te tomes tiempo y vayas a visitar a su familia, pueden estar generando muchas dudas e incertidumbre, especialmente si no sabes qué intenciones hay detrás de esa sugerencia.

    Lo primero que quiero decirte es que es completamente válido sentirte perdida o preocupada por esta situación. Las relaciones de pareja son complejas, y cuando hay cambios en la dinámica, puede ser difícil interpretarlos correctamente. A veces, las palabras y los gestos no reflejan lo que realmente está pasando en el interior de una persona, y la falta de comunicación clara puede aumentar esa confusión.

    Es importante que, más allá de su sugerencia de que te tomes un tiempo para ir de viaje, trates de analizar cómo se siente en general la relación en su conjunto. Si notas que hay una distancia emocional entre ambos, que él parece menos interesado en compartir tiempo juntos, o que hay menos intimidad, estas pueden ser señales de que está experimentando algo que aún no ha expresado claramente. El hecho de que te sugiera tomar un tiempo podría interpretarse de muchas maneras: puede ser una forma de ofrecerte espacio para que ambos reflexionen sobre la relación, o tal vez él siente que necesita tiempo para sí mismo, pero no sabe cómo comunicártelo.

    En ocasiones, cuando alguien está cansado o distanciado en una relación, puede no saber cómo expresar lo que siente, o temer herir a la otra persona. En lugar de abordar el tema directamente, podría recurrir a una sugerencia como la que te hizo, pensando que eso podría ser una salida menos dolorosa para ambos. Sin embargo, esta falta de claridad en su comunicación solo puede dejarte con más preguntas y angustia.

    Mi consejo es que, si no lo has hecho ya, intentes hablar con él de una manera tranquila y abierta sobre cómo te sientes. Quizá en sus palabras haya algo que te haya causado inseguridad, y es importante que esa inseguridad no se quede dentro de ti, sino que encuentres un espacio para expresarla. En lugar de acusarlo o confrontarlo de manera defensiva, podrías decir algo como: “He notado que me has sugerido que me tome un tiempo para ir de viaje, y eso me ha dejado pensando. Me siento un poco confundida porque no sé si eso significa que necesitas espacio o si hay algo que no estoy viendo. Me gustaría saber cómo te sientes realmente y si hay algo que podamos hacer para mejorar nuestra relación”.

    Una conversación abierta, desde un lugar de vulnerabilidad y honestidad, puede ayudar mucho más que hacer suposiciones sobre lo que él quiere o necesita. A veces, cuando las parejas se sienten distantes, lo que más necesitan es restablecer la comunicación y retomar el diálogo sobre sus emociones, deseos y expectativas.

    También es posible que, al estar en una relación a largo plazo, a veces ambos necesiten tiempo para redescubrirse, tanto individualmente como pareja. El espacio que él te sugiere podría ser una manera de darte la oportunidad de reconectar contigo misma, pero es fundamental que eso no se haga a expensas de tu seguridad emocional. Si este distanciamiento se debe a otros problemas en la relación, es importante que ambos trabajen juntos para abordarlos.

    Lo que quiero transmitirte con todo esto es que tus sentimientos son totalmente válidos, y tu deseo de saber qué está pasando es completamente normal. No dejes que la incertidumbre se apodere de ti. Hablar con él de manera abierta y amorosa, sin juicio ni acusación, puede ser el primer paso para que ambos puedan entender lo que está sucediendo y encontrar un camino para superar cualquier dificultad que haya surgido en la relación. En todo momento, recuerda que mereces sentirte amada, respetada y comprendida en tu relación.

    Te mando un abrazo lleno de cariño y apoyo. Sé que este tipo de situaciones pueden generar mucha angustia, pero creo que con comunicación abierta y sincera podrán encontrar una forma de aclarar lo que está pasando y de seguir adelante, ya sea juntos o con un entendimiento más claro de lo que cada uno necesita.


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