Preguntas de pacientes (5)

  • Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso

    Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso alterado, siento nerviosismo, insomnio, muchos pensamientos repetitivos del tema, ansiedad, estrés y cada recuerdo me impacta de forma negativa y mucha irritabilidad.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Cristobal Rozúa Lucena

    Lo que describes sugiere que tu mente y tu cuerpo llevan varios meses funcionando en “modo alarma”, como si tuvieran que seguir protegiéndote de algo que ocurrió o que temen que pueda volver a suceder.

    La hipervigilancia, el insomnio, la irritabilidad, los pensamientos repetitivos y el impacto intenso de los recuerdos pueden aparecer en situaciones de estrés mantenido. Cuando están relacionados con una experiencia especialmente dolorosa o traumática, también pueden formar parte de una respuesta postraumática, aunque con estos datos no sería responsable establecer un diagnóstico.

    Después de cinco o seis meses, no lo reduciría simplemente a que tienes "el sistema nervioso alterado". Sería recomendable realizar dedicar una sesión para conocer qué sucedió, qué activa actualmente esos recuerdos, si estás evitando determinadas situaciones y cómo está afectando todo ello a tu descanso y a tu vida cotidiana.

    El objetivo no sería obligarte a dejar de pensar ni decirte que te tranquilices, sino ayudar a tu cerebro a diferenciar entre un peligro que está ocurriendo ahora y el recuerdo de algo que ya ocurrió. Todo tiene un porqué y existe terapia psicológica eficaz para este tipo de síntomas.


  • Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde

    Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde siempre, me he imaginado y he creado historias en mi cabeza. Algunas fantasiosas y otras reales, pero siempre conmigo como protagonista. Pero lo que me preocupa no son las fantasiosas si no las realistas, porque siempre tratan sobre cosas malas para mi. Me imagino en situaciones dolorosas, peligrosas o mortales. Como enfermedades, perdidas y mas cosas mucho mas fuertes. He imagino toda clase de sucesos malos que le puede pasar en la vida a alguien, a veces todos juntos. Y nunca he podido entender porque hago esto. Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Cristobal Rozúa Lucena

    Hola. Lo que describes no significa necesariamente que desees que sucedan esas cosas ni que sean una especie de presentimiento. Puede entenderse como una forma de “inoculación psicológica”: tu mente imagina situaciones dolorosas como si ensayarlas por adelantado pudiera prepararte, protegerte o reducir su impacto si algún día ocurrieran.

    De hecho, algo parecido puede suceder mientras dormimos. Una de las funciones que se han propuesto para determinados sueños es precisamente simular dificultades, amenazas o pérdidas, como una especie de entrenamiento mental para afrontar mejor la vida real. Tu mente podría estar haciendo despierta algo similar a lo que otras veces hace durante el sueño: crear escenarios y ensayar posibles respuestas.

    El problema aparece cuando este entrenamiento se vuelve excesivo. A corto plazo puede producir cierta sensación de control —"ya he pensado todo lo que podría pasar"—, pero a medio plazo acostumbra a la mente a buscar peligros y te hace vivir emocionalmente acontecimientos que, en realidad, no están sucediendo.

    La cuestión importante sería observar qué ocurre antes de empezar esas historias, cómo te sientes mientras las imaginas y qué consigues después: ¿te tranquilizas, te entretienes, intentas prevenir algo o terminas con mayor ansiedad? Comprender para qué utiliza tu mente esas historias es más importante que analizar cada argumento por separado.

    Si ocurre con mucha frecuencia, te genera sufrimiento o te cuesta detenerlo, puede trabajarse en terapia. El objetivo no sería prohibirte imaginar, sino entender por qué tu mente necesita ensayar continuamente lo peor y enseñarle otras formas más útiles de sentirse preparado y seguro.

    Ahora bien, si esas escenas dejaran de ser fantasías que temes y aparecieran deseos, intención o planes de hacerte daño, sería importante pedir ayuda urgente.

    Espero que esta explicación te ayude a comprender un poco mejor qué función podrían estar cumpliendo esas historias.


  • Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral. No es que no

    Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral.

    No es que no quiera trabajar, sino que siento que todavía no encontré un trabajo o una profesión que realmente me haga sentir realizada. Mi trabajo actual es muy repetitivo y me genera mucha desmotivación porque siento que no estoy creciendo ni aprovechando mis capacidades.

    Tengo muchos intereses y habilidades en áreas muy diferentes, lo que hace que me cueste todavía más decidir qué camino seguir. A veces pienso en cambiar completamente de profesión, otras veces en emprender, y otras siento que simplemente estoy confundida y no sé qué quiero hacer con mi vida.

    Mi pregunta es: ¿cómo puedo descubrir cuál es mi verdadera vocación? ¿Es algo que se puede trabajar con un psicólogo? ¿Cómo diferenciar si el problema es que todavía no encontré el trabajo adecuado o si hay algo en mí, como el miedo a equivocarme o la ansiedad, que me impide tomar una decisión y comprometerme con un camino?

    Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Cristobal Rozúa Lucena

    Hola. Puede que el problema no sea que no tengas vocación, sino que estás intentando encontrar una opción que te garantice que no vas a equivocarte.

    Cuando una persona tiene muchos intereses y capacidades, decidir puede ser más difícil, no más fácil. Cada opción parece interesante, pero elegir una supone dejar otras fuera, y ahí pueden aparecer el miedo, la duda y la necesidad de seguir pensándolo todo un poco más.

    Sí, esto se puede trabajar con un psicólogo. Habría que diferenciar qué parte pertenece a tu trabajo actual (repetición, falta de crecimiento o poco aprovechamiento de tus capacidades) y qué parte puede estar relacionada con la ansiedad, el perfeccionismo o el miedo a tomar una mala decisión.

    La vocación no siempre se descubre pensando. Muchas veces se construye actuando, probando y corrigiendo. No necesitas decidir hoy a qué te dedicarás toda la vida; necesitas identificar cuál puede ser el siguiente paso razonable: formarte, explorar un área, iniciar un proyecto pequeño o conocer de cerca otra profesión.

    La pregunta quizá no sea solo "¿cuál es mi verdadera vocación?", sino "¿qué opción merece que me dé la oportunidad de probarla?".


  • Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfo

    Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfocarme en mis estudios porque no me quería arruinar el futuro con un embarazo. Pero lo que más me ha frenado ha sido mi desconfianza hacia los hombres. La mayoría, sobre todo los de las sociedades de Latinoamérica, me parecen unos cretinos, unos infelices machistas podridos de ego que creen que solo quieren barbies o máquinas de hijos. Además, en mi entorno he visto muchos casos de relaciones tormentosas y las relaciones de las mujeres de mi familia no han terminado bien. Aclaro que soy heterosexual, además, nada quiere decir que las mujeres sean mejores. Tengo un miedo terrible a sufrir en una relación, por eso casi no interactúo, solo en las redes sociales porque allí tengo la opción de bloquear a cualquiera. Pienso que es muy difícil encontrar un hombre magnánimo que sepa respetar y valorar a las mujeres y que estos solo existen en los cuentos de hadas.
    Además, yo busco un hombre preparado, culto, con clase y sí, con mucha estabilidad económica. Pero siento que no estoy a su altura porque soy pobre, no tengo independencia económica, no vivo en una buena zona y no tengo un trabajo estable, aunque también soy preparada. Solo tengo un trabajo de redactora donde gano apenas $ 30 quincenales. Así no soy apta, porque un hombre de este tipo no quiere cargas económicas. La vida no es como en las telenovelas, donde los hombres de clase se enamoran de las chicas pobres. En la vida real, los hombres así buscan mujeres independientes y con estabilidad económica porque no quieren mantener a mujeres. Por estas ideas, me he frenado y ya no me preocupo por conseguir pareja.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Cristobal Rozúa Lucena

    Hola. Por lo que cuentas, parece que durante muchos años has intentado protegerte de algo que temes mucho: sufrir, depender de alguien o acabar en una relación parecida a las que has visto a tu alrededor.

    Tu atención a los comportamientos dañinos puede ayudarte a detectar señales importantes y a protegerte. El problema aparece cuando el miedo empieza a mandar y la mente hace dos cosas: generalizar —“la mayoría de los hombres son así”— y pedir garantías imposibles antes de acercarse a alguien. Eso reduce mucho el riesgo de que te hagan daño, pero también reduce casi a cero la posibilidad de conocer a una persona diferente.

    También me llama la atención cómo te valoras a ti misma. Parece que has convertido tu situación económica actual en una especie de medida de si “estás a la altura” o no de determinados hombres. Tener menos ingresos o una situación laboral inestable no determina por sí solo tu valor como pareja. Otra cosa distinta es que tú quieras mejorar tu autonomía económica, que puede ser un objetivo importante independientemente de tener o no pareja.

    Quizá la pregunta no sea ahora “¿cómo consigo pareja?”, sino algo anterior: ¿puedo aprender a relacionarme sin necesitar saber de antemano que nunca me van a hacer daño? Ahí sí puede ayudarte mucho una terapia: revisar las experiencias y modelos que han construido esa desconfianza, trabajar tus criterios para elegir pareja y aprender a acercarte progresivamente a los demás sin renunciar a tus límites ni a tu seguridad.

    Y una última idea: haber llegado a ese punto de “ya no me preocupo por conseguir pareja” puede ser, paradójicamente, un buen punto de partida. Puedes conocer personas sin la presión de que cada encuentro tenga que convertirse en algo y sin depender de que aparezca una pareja para estar bien.

    No necesitas confiar en todos los hombres. Necesitas poder conocer a uno sin decidir quién es antes de haberlo conocido y, por supuesto, aprender a disfrutar de tu vida con pareja o sin ella.


  • Hola. Tengo 40 años y hace cuatro meses terminó una relación de cuatro años. He hecho terapia en var

    Hola. Tengo 40 años y hace cuatro meses terminó una relación de cuatro años. He hecho terapia en varias ocasiones, pero siento que sigo repitiendo ciertos patrones y necesito orientación sobre qué tipo de ayuda puede encajar conmigo.

    Tengo un patrón de inseguridad, miedo a perder a la otra persona y apego ansioso. Normalmente, cuando una relación empieza a hacerme daño, suelo irme, pero en esta me quedé porque sentía que había un equipo y un proyecto de futuro. Acabé perdiéndome a mí misma, alejándome de mi familia, amistades e intereses.

    La ruptura llegó porque yo quería ser madre y formar una familia y ese proyecto finalmente no se dio. Me siento muy dolida y con miedo porque tengo 40 años y siento que el tiempo juega en mi contra.

    Aunque terminamos hace cuatro meses, seguimos conviviendo hasta hace pocos días. Hubo mensajes ambiguos sobre un posible futuro juntos, sobre sanar la relación y quizá más adelante tener hijos, y siento que al final tuve que tomar yo la decisión de irme aunque no quería hacerlo.

    Ahora estoy en casa de mi madre y me siento completamente desbordada. Siento que he perdido a la persona que amo, mi hogar, mi proyecto de familia y parte de mi identidad. Él sigue con su vida mientras yo siento que tengo que empezar de cero.

    Duermo mal, como poco, no tengo ganas de ver a nadie y siento que nada me importa excepto él. Me cuesta entender cómo, aunque racionalmente sé muchas cosas, acabo perdiéndome a mí misma.

    No sé si mi duelo empezó hace cuatro meses o si está empezando ahora que realmente me he ido y he aceptado la pérdida. Me gustaría saber si esto entra dentro de un duelo normal, cuánto tiempo puede durar y en qué debería centrarme ahora para poder salir adelante.

    ¿Hay profesionales especializados en apego, dependencia emocional o trauma relacional? ¿Se puede trabajar esto durante el duelo? ¿Es posible conseguir un cambio real después de varios intentos de terapia?

    Gracias por leerme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Cristobal Rozúa Lucena

    Hola. En realidad no estás haciendo duelo solo por una persona. Estás perdiendo al mismo tiempo una pareja, un hogar, un proyecto de familia, la posibilidad de maternidad que habías imaginado y una forma de entender tu futuro. Es lógico que ahora mismo sientas que se ha desmontado buena parte de tu vida.

    Y sobre cuándo empezó el duelo, probablemente no haya una fecha exacta. La relación terminó hace cuatro meses, pero habéis seguido conviviendo y manteniendo mensajes ambiguos sobre una posible reconciliación. Mientras existe un “quizá volvamos”, una parte de nosotros sigue esperando. Es muy posible que ahora, al marcharte realmente, la pérdida se haya hecho mucho más real y el duelo se sienta con mayor intensidad.

    No me preocuparía tanto por cuánto “debería” durar como por hacia dónde va evolucionando. El duelo no avanza en línea recta, pero poco a poco deberían reaparecer el sueño, el apetito, las ganas de ver a otras personas, tus intereses y la capacidad de pensar en algo que no sea él. Si esto no ocurre, empeora o te resulta imposible funcionar, conviene pedir ayuda.

    Y aquí veo algo especialmente importante para trabajar: durante la relación la pareja fue ocupando cada vez más espacio mientras tú, tu familia, tus amistades y tus intereses fueron ocupando menos. El objetivo de una terapia no sería únicamente ayudarte a “superarlo”, sino entender por qué cuando quieres mucho a alguien acabas dejándote a ti misma en segundo plano y aprender a querer sin desaparecer dentro de una relación.

    Sí, existen profesionales que trabajan apego, dependencia emocional, duelo y patrones relacionales (entre los que me incluyo). Más que buscar una etiqueta concreta, buscaría un psicólogo que te ayude a comprender y modificar ese patrón, no solo a soportar esta ruptura (para mí sería un placer ayudarte).

    Y sí, es posible conseguir cambios importantes aunque hayas hecho terapia anteriormente (yo suelo usar lo que los pacientes ya han aprendido en otras terapias y lo sumo a mi forma de trabajo, así avanzamos más rápido aprovechando aprendizajes previos). Pero, haber entendido racionalmente un patrón no significa haber aprendido todavía a actuar de otra manera cuando aparece el miedo a perder a alguien. Esa diferencia entre “sé lo que me pasa” y “consigo hacerlo diferente cuando me pasa” puede ser precisamente el siguiente trabajo terapéutico.

    Y una última idea: no estás empezando de cero. Estás empezando desde un lugar doloroso, sí, pero sabiendo bastante más sobre aquello que no quieres volver a perder: a ti misma.


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