Preguntas de pacientes (9)

  • Buenos días. Llevo 6 meses con mi pareja y francamente al principio todo era de color de rosa. Todo

    Buenos días. Llevo 6 meses con mi pareja y francamente al principio todo era de color de rosa. Todo iba bien hasta que, él empezó a estar un poco más apagado por sus agobios académicos y laborales y a mí se me despertó el monstruo de la inseguridad y el apego ansioso que me pasaba en cada relación. Empecé a hiper analizar cada frase, situación, gesto incluso. A medida que han ido pasando estos dos últimos meses, es cierto que he podido relativizar que realmente nada estaba cambiando como tal pero que yo debía relajarme. Hemos acabado este último mes discutiendo hasta en 4 ocasiones sin motivo aparente. Tan solo porque a mí la ansiedad me pide insistir y reafirmar y cuando él está agobiado necesita espacio. El me pide espacio y yo lo vulnero y acabamos sintiéndonos mal. Al rato estamos bien pero yo ya no sé diferenciar de si el vínculo está desgastándose o es algo común tras una discusión. Cuando empecé con esta racha hace dos meses era alguien súper expresivo y cariñoso, y pese que ahora lo sigue siendo, va respondiéndome menos frecuentemente, va teniendo menos detalles, me dice que me quiere pero no tan a menudo… y yo le insisto en encontrar un término medio y me pongo muy pesada, y le pregunto que si me quiere… y solo cuando ya ha pasado es cuando me doy cuenta de que debería haber obviado el impulso de que me reafirme. Entiendo que al principio todo iba a ser más nuevo, no tenía problema en reafirmarme y todo eran palabras bonitas. Ahora es cierto que los empezamos a conocer más y yo no puedo ver las cosas claramente porque no puedo parar de sobrepensar y rumiar. Siento que todo se apaga aunque tenga evidencias de hace dos días de que todo está bien.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Hola buenas tardes,
    Por lo que cuentas, parece que estás viviendo una situación que genera mucho sufrimiento, pero también hay varios elementos que conviene tener en cuenta antes de concluir que la relación se está apagando o que el vínculo se está deteriorando.
    Da la sensación de que cuando percibes cierta distancia, aunque sea pequeña, se activa un miedo intenso a perder la relación. En esos momentos tu mente comienza a analizar gestos, mensajes, tiempos de respuesta o cambios en la expresión de cariño buscando señales de peligro. El problema es que cuanto más buscas certezas y más necesidad tienes de que te tranquilicen, más ansiedad aparece y más difícil se vuelve sentir seguridad.
    También es importante diferenciar entre una pérdida real del interés y los cambios normales que ocurren cuando una relación sale de la fase inicial. Los primeros meses suelen estar llenos de novedad, atención constante y necesidad de contacto. Con el tiempo, muchas parejas mantienen el cariño y el compromiso, pero la forma de expresarlo se vuelve menos intensa o menos frecuente. Eso, por sí solo, no significa que el amor haya desaparecido.
    Por otro lado, comentas algo que parece especialmente relevante: cuando él necesita espacio por estrés o agobio, tú sientes la necesidad de acercarte y buscar confirmación. Ninguna de las dos necesidades es incorrecta, pero la combinación puede generar un círculo difícil: cuanto más espacio pide él, más insegura te sientes tú; cuanto más buscas tranquilidad, más puede sentirse presionado él.
    Quizá una pregunta útil no sea tanto "¿me sigue queriendo?" sino "¿qué evidencias objetivas tengo hoy de que la relación está mal?". Porque tú misma reconoces que, incluso teniendo pruebas recientes de que todo está bien, la sensación de peligro vuelve a aparecer. Cuando esto ocurre, normalmente el problema no está en la falta de amor de la otra persona, sino en la dificultad para confiar en la estabilidad del vínculo cuando no recibimos señales constantes de confirmación.
    Sería importante trabajar precisamente esa capacidad de tolerar la incertidumbre, identificar los impulsos de búsqueda de reafirmación antes de actuar sobre ellos y aprender a diferenciar lo que está ocurriendo realmente de lo que la ansiedad te está anticipando.

    Un abrazo.


  • Tengo 17 años y empecé a ver pornografia desde los 12, pase mucho tiempo aislado consumiendo este ti

    Tengo 17 años y empecé a ver pornografia desde los 12, pase mucho tiempo aislado consumiendo este tipo de contenido porque en mi entorno amigos, o familiares de mi misma edad me lo normalizaron, hace más de un año me di cuenta que realmente era un problema y estaba afectando mi vida en todos los aspectos cotidianos, ya he visto mucho contenido acerca del tema, hablado abiertamente con personas y ido a diferentes profesionales, pero todavía no logro salir, no logro estar más de una semana, ¿Qué puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Hola buenas tardes.
    Por lo que cuentas, parece que estás viviendo una situación que genera mucho sufrimiento, pero también hay varios elementos que conviene tener en cuenta antes de concluir que la relación se está apagando o que el vínculo se está deteriorando.
    Da la sensación de que cuando percibes cierta distancia, aunque sea pequeña, se activa un miedo intenso a perder la relación. En esos momentos tu mente comienza a analizar gestos, mensajes, tiempos de respuesta o cambios en la expresión de cariño buscando señales de peligro. El problema es que cuanto más buscas certezas y más necesidad tienes de que te tranquilicen, más ansiedad aparece y más difícil se vuelve sentir seguridad.
    También es importante diferenciar entre una pérdida real del interés y los cambios normales que ocurren cuando una relación sale de la fase inicial. Los primeros meses suelen estar llenos de novedad, atención constante y necesidad de contacto. Con el tiempo, muchas parejas mantienen el cariño y el compromiso, pero la forma de expresarlo se vuelve menos intensa o menos frecuente. Eso, por sí solo, no significa que el amor haya desaparecido.
    Por otro lado, comentas algo que parece especialmente relevante: cuando él necesita espacio por estrés o agobio, tú sientes la necesidad de acercarte y buscar confirmación. Ninguna de las dos necesidades es incorrecta, pero la combinación puede generar un círculo difícil: cuanto más espacio pide él, más insegura te sientes tú; cuanto más buscas tranquilidad, más puede sentirse presionado él.

    Quizá una pregunta útil no sea tanto "¿me sigue queriendo?" sino "¿qué evidencias objetivas tengo hoy de que la relación está mal?". Porque tú misma reconoces que, incluso teniendo pruebas recientes de que todo está bien, la sensación de peligro vuelve a aparecer. Cuando esto ocurre, normalmente el problema no está en la falta de amor de la otra persona, sino en la dificultad para confiar en la estabilidad del vínculo cuando no recibimos señales constantes de confirmación.
    Sería importante trabajar precisamente esa capacidad de tolerar la incertidumbre, identificar los impulsos de búsqueda de reafirmación antes de actuar sobre ellos y aprender a diferenciar lo que está ocurriendo realmente de lo que la ansiedad te está anticipando.

    Un abrazo.


  • Mi esposo me dijo que ya no me ama pero que aún me quiere pero q no sabe si estar solo que quiere un

    Mi esposo me dijo que ya no me ama pero que aún me quiere pero q no sabe si estar solo que quiere un tiempo para saber sus sentimientos pero q no quiere q me vaya de la casa ...y hoy me dijo q terminamos nuestra relación pero que seguiremos juntos hasta que nazca la bebé y el me seguirá brindando su apoyo que quiere q dejemos que el tiempo coloque las cosas en su lugar que el no quiere decidir pero que tampoco quiere darme falsas esperanzas si las cosas no funcionan que porque me quiere no me engaña que mientras estemos aún casados seguirá viendo por mi... Yo quisiera saber que le sucede si ya de verdad no me ama o solo tiene un bloqueo porq en la relación yo lo trate muy mal y siempre le dije q me iría y q no lo quería y ahora le me reclamo eso q el pedido ese amor porque lo trate así y q porq antes si me daba todo no lo quería y q ahora ya es tarde pero me pidió q mientras estemos juntos hasta que nazca la BB que son dos meses q nos quedan quiere darme abrazos q le permita eso y q cuidarme y dormir conmigo abrazada sin necesidad de tener sexo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Entiendo que esta situación te genere mucha confusión y dolor. Cuando una persona dice que ya no sabe si ama, que necesita tiempo y al mismo tiempo quiere seguir compartiendo espacio y cercanía, suele estar atravesando un momento de ambivalencia importante. Eso no necesariamente significa que no sienta nada; muchas veces indica que está emocionalmente desbordado, que tiene dudas internas o que no sabe cómo gestionar lo que está viviendo.

    Es importante no interpretar todo únicamente como “ya no me ama” o como “solo está bloqueado”. En las relaciones, especialmente cuando ha habido conflictos intensos, reproches o amenazas de separación repetidas, pueden generarse heridas emocionales que afectan la confianza y la seguridad afectiva. Él puede estar intentando protegerse del sufrimiento, evitando tomar una decisión definitiva, o puede estar evaluando si todavía es posible reconstruir la relación. También puede estar siendo honesto al decir que no quiere darte falsas esperanzas si siente que algo no está claro en él.

    En cuanto a lo que mencionas sobre el pasado, es comprensible que ahora aparezca culpa o arrepentimiento. Cuando en una relación ha habido rechazo, amenazas de abandono o trato poco cuidadoso, eso puede dejar huella. Sin embargo, la responsabilidad del vínculo es compartida. No se trata de buscar culpables, sino de entender qué dinámicas se establecieron entre ambos y si ahora existe disposición real de los dos para cambiarlas.

    Respecto a su deseo de abrazarte, dormir juntos o cuidarte durante estos meses, eso puede significar que todavía hay vínculo afectivo y apego. El afecto no desaparece de un día para otro. Pero aquí es importante que tú también reflexiones: ¿ese contacto te ayuda a sentir estabilidad o te mantiene en una incertidumbre que aumenta tu sufrimiento? A veces, mantener cercanía física sin claridad emocional puede dificultar el proceso de cierre o de reconstrucción.

    Más que intentar adivinar si él ya no te ama, quizá la pregunta más útil ahora sea: ¿qué necesita cada uno para sentirse seguro en esta relación? ¿Está él dispuesto a trabajar en los problemas de fondo? ¿Estás tú dispuesta a revisar lo que ocurrió y asumir tu parte sin quedarte atrapada en la culpa? El amor, cuando quiere sostenerse, requiere claridad, responsabilidad y acciones concretas, no solo tiempo.

    Si ambos deciden seguir hasta el nacimiento del bebé, sería recomendable que ese periodo no sea solo de espera pasiva, sino de conversación honesta y, si es posible, acompañamiento terapéutico. La llegada de un hijo cambia completamente la dinámica emocional y conviene que la relación esté lo más estable posible, sea para continuar juntos o para separarse de forma saludable.

    En resumen, no hay suficiente información para concluir que él no te ama. Lo que sí es evidente es que está confundido y que la relación necesita revisión profunda. La clave no es esperar que el tiempo lo arregle, sino decidir cómo van a usar ese tiempo para aclarar, reparar o redefinir el vínculo.


  • Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasad

    Hola. Mi marido tiene un posible TDH y le cuesta mucho no consumir alcohol. Durante años hemos pasado por varias situaciones en las que el era el que mas bebía de la fiesta, yo siempre andaba pendiente de el en esas situaciones. Ahora tenemos un niño. Ya hemos discutido varias veces porque el bebe, aunque sea dos cervezas y luego coge el coche con el niño. Yo ya le puse un limite claro de que no quiero que vuelva a hacerlo, pero esta semana le pille otra vez, estaban los dos fuera en el pueblo de sus padres, tenia que coger el coche y le note que había bebido, ademas me miente con la cantidad.
    Hoy tenia que quedarse solo con el niño, están comiendo con amigos pero el ya había bebido varias cervezas y iba por el segundo cubata. Le dije que no bebiera mas ya que yo tenia que irme, el niño tiene 4 años y tiene que estar pendiente. Me dijo que todos los padres estaban bebiendo también (con la diferencia que la mayoría venían en pareja). Se que el consumo esta muy normalizado, pero el es especialmente descuidado y no me parece bien que se tenga que quedar al cuidado si ha estado bebiendo, me da miedo de que pueda pasarle algo al niño y el ni se entere, ademas en un ambiente festivo como el que había. No se que hacer y no puedo mas. El me prometio que va a ir a terapia desde meses, pero según su visión yo exagero y soy demasiado paranoica.
    Gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Voy a ser muy clara contigo: aquí el problema no es si el consumo está “normalizado”. El problema es que está conduciendo después de beber y está quedando a cargo de un menor habiendo consumido alcohol, además de mentir sobre la cantidad. Eso no es una cuestión de opinión; es un tema de seguridad.

    Con independencia de que tenga o no TDAH, el patrón que describes incluye tres señales importantes: dificultad para controlar el consumo, minimización del riesgo y negación o distorsión cuando se le confronta. Si además hay consumo repetido pese a haber acordado un límite, eso ya no es un simple desacuerdo de pareja: es una ruptura de un acuerdo de seguridad.

    Respecto al niño, tu preocupación es razonable. El alcohol afecta la capacidad de reacción, la atención sostenida y la toma de decisiones. Aunque sean “dos o tres bebidas”, el efecto no es idéntico en todas las personas y, en un entorno festivo, la supervisión puede volverse más laxa. No necesitas demostrar que es un alcohólico para justificar que no quieres que conduzca o que esté solo con el niño después de beber. Con que exista riesgo suficiente para ti, ya es motivo válido.

    También es importante algo: cuando alguien dice que la otra persona “exagera” o es “paranoica” frente a una preocupación de seguridad, puede estar usando una estrategia de desactivación del conflicto. Eso no significa que tú estés en lo correcto en todo, pero en este punto concreto la cuestión es objetiva: conducir habiendo bebido con un menor es un riesgo real y además puede tener consecuencias legales graves.

    Ahora bien, hay que separar dos planos:

    Plano de seguridad inmediata
    Aquí no se negocia. Si ha bebido, no debe conducir ni quedarse solo a cargo del niño si el consumo es relevante. Eso puede implicar acuerdos muy concretos: cero alcohol si va a conducir o si va a cuidar al niño; o alternancia clara; o planificación previa.
    Plano de fondo (consumo y posible TDAH)
    Si realmente hay TDAH, es importante que esté evaluado por un profesional. El TDAH puede asociarse a mayor impulsividad y mayor riesgo de consumo problemático, pero eso no lo convierte en excusa. Si hay dificultad para limitar el alcohol, eso requiere intervención específica. Prometer terapia y no iniciarla durante meses también es un dato relevante.

    Lo que te está desgastando no es solo el consumo, sino la sensación de que:

    no cumple el límite,
    lo minimiza,
    y tú terminas siendo la que vigila.

    Eso es una dinámica muy agotadora.

    Te propongo algo práctico y firme:

    No lo plantees como discusión sobre si “exageras”.
    Plantea un límite conductual concreto:
    “Si has bebido, no conduces y no te quedas solo con el niño.”
    Si no se cumple, la consecuencia debe ser realista y coherente (por ejemplo, que no se quede a cargo en esas situaciones).

    No como castigo, sino como medida de protección.

    Además, te diría que no lo enfrentes sola. Si él no inicia terapia, tú sí puedes buscar apoyo profesional para decidir cómo actuar y cómo proteger al niño sin entrar en una guerra constante.


  • Hola tengo una problema mi marido es adicto al juego se dejó un tiempo de jugar y ahora empezó otra

    Hola tengo una problema mi marido es adicto al juego se dejó un tiempo de jugar y ahora empezó otra vez, gasta mucho dinero, saca dinero de la cuenta bancaria sin decirme y con los años me regalo un conjunto de oro y sin decirme algo me lo cogio y lo vendió para tener dinero para jugar, si le digo algo se enfada o la culpa es mía que soy muy pesada y que me importa el dinero cuanto gasta el que no le entiendo y si no me gusta como es el que ne divorciamos , tenemos dos hijos y 26 años de casada es un hombre bueno pero cuando es con los juegos cambia total no se que hacer lo quiero mucho pero siento que no tengo fuerza de luchar más no quiero perderlo pero tampoco no se deja ayudarle que no quere buscar ayuda

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Hola, lo que describes no es un simple “mal hábito”. El patrón que cuentas —recaída tras un periodo de abstinencia, gasto descontrolado, retirada de dinero sin consentimiento, venta de objetos familiares, mentiras y enfado cuando se le confronta— encaja claramente con un trastorno por juego en fase activa. Además, el hecho de que culpe a la pareja y minimice el problema es muy frecuente en las adicciones.

    Hay algo importante que debes tener claro: el juego problemático no es un problema de voluntad ni de carácter. Es una conducta que funciona como una adicción, con pérdida de control y priorización del juego por encima de consecuencias familiares. Por eso puede “parecer otra persona” cuando juega.

    Ahora bien, que sea una adicción no significa que tú tengas que aceptar las consecuencias económicas o emocionales. La adicción explica la conducta, pero no la justifica.

    Hay varios puntos clave en tu situación:

    Riesgo financiero real. Sacar dinero de la cuenta sin acuerdo y vender pertenencias es una señal de gravedad.
    Negación y externalización de la culpa. Decirte que eres “pesada” o que el problema eres tú es una forma de evitar responsabilidad.
    Recaída tras periodo de control. Esto es muy común en el juego patológico.
    Resistencia a buscar ayuda. Sin motivación interna, el cambio es muy difícil.

    También es comprensible tu ambivalencia: lo quieres, lleváis 26 años, hay hijos, y él no es una mala persona en general. Eso es precisamente lo que hace que estas situaciones sean tan complejas.

    Ahora, algo muy importante: no puedes obligarlo a dejar de jugar si él no quiere. Pero sí puedes protegerte y proteger a tus hijos.

    Algunas medidas prácticas que suelen ser necesarias en casos así:

    Separar cuentas bancarias.
    Limitar el acceso a dinero común.
    Establecer acuerdos económicos claros y por escrito.
    No cubrir deudas generadas por el juego.
    Considerar asesoramiento legal si el riesgo económico es alto.
    Buscar apoyo para familiares de personas con adicción (grupos tipo familiares de jugadores).

    No se trata de divorciarte automáticamente, pero sí de dejar de sostener económicamente la conducta.

    También es importante cambiar el foco de la discusión. En vez de intentar convencerle de que está equivocado, puedes plantear algo como:

    “Yo no puedo seguir viviendo con esta incertidumbre económica. Si quieres seguir conmigo, necesito que busques ayuda y que acordemos medidas concretas.”

    Eso no es amenaza; es un límite.

    Si él no acepta tratamiento, al menos tú podrías buscar orientación profesional para familiares. En muchos casos, cuando la pareja empieza a establecer límites reales, la persona con adicción toma conciencia del impacto.

    Te hago una pregunta honesta: ¿tu mayor miedo es perderlo, o es la posibilidad de que la situación económica siga empeorando? Identificar eso ayuda a tomar decisiones más claras.

    Lo que estás viviendo es agotador. No es debilidad sentir que no tienes más fuerza. Pero sí necesitas pasar de intentar “salvarlo” a decidir qué estás dispuesta a aceptar y qué no dentro de tu vida. Eso no rompe la relación; la redefine.


  • Hola,tengo una conducta de evitacióbn hacia las tecnologías del movil por daño o shock ,dolor emocio

    Hola,tengo una conducta de evitacióbn hacia las tecnologías del movil por daño o shock ,dolor emocional,vinculado a mis figuras de afecto más significativo,sobre todo,aunque no sólo. Elaboro estrategias de evitación para no caer en rituales ansiosos y poderme concentrar en mis actividades,además muy exigentes,como creador teatral ,pedagogo o inventor de proyectos culturales y composición de música,además de estudiar psicología. Al final ,no puedo permitirme tanta ligazón con la ansiedad que me produce la demanda del smartphone, mi propia demanda superyoica... y continua actividad también, creativa muchas veces pero,lo molestísimo , compulsiva : reparatoria o "aseguradora"... ,y aprovechando un robo de movil ,he prescindido de este artefacto demoniaco y he descubierto dos cosas: Ha mejorado mi relación con el mundo (prescindiendo de la pantalla,las fotos...ese mundo continuo.. mi propia impulsividad hiperactiva....) , y ha mejorado mis relaciones y empatía , mi cuerpo ,y mi alegriá que ha recuperado. su expresión, volviéndome muy sociable y contento ,de nuevo. Ahora no tengo con quién relacionarme de manera más ( no sé qué añadir: regular...constante ... sostenida...flirteo....por whatsupp...etc...), con lo que se da la paradoja de que , menos ,ha sido más...pero no puedo mantener la mejora...; haber "vuelto a la vida " sin celular me hace tener miedo de volver a activar el smartphone,que además compré hace tres meses...Me concentro mejor en mis cosas y me siento más feliz. No soy una especie de aristócrata que se pueda permitir esto mucho rato más...Miro a las otras personas en el metro , y me siento afortunado... Ya no tengo TOC ,como cuando estaba bien y hacía muchas cosas...No quiero arriesgar....

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Lo que describes no suena a que “el móvil sea un artefacto demoníaco”, sino a que durante un tiempo lo estabas usando dentro de un patrón ansioso-compulsivo: demanda constante, necesidad de revisar, de reparar, de asegurar, de responder, y eso activaba un circuito de hipercontrol. Cuando algo se convierte en regulador de ansiedad, deja de ser una herramienta y pasa a funcionar como disparador. En ese contexto, la evitación puede aliviar a corto plazo, pero no siempre es una solución estable a largo plazo.

    Dicho esto, lo importante aquí no es el móvil en sí, sino el efecto que has observado: sin él, mejoras en concentración, cuerpo, estado de ánimo y vínculo social. Eso es un dato clínico relevante. No es casualidad. La reducción de estímulos digitales continuos disminuye interrupciones atencionales y también reduce la exposición a demandas sociales instantáneas, lo cual puede bajar la activación fisiológica y la rumiación.

    Ahora bien, cuidado con convertir esto en una regla absoluta del tipo “si no uso smartphone, estoy mejor; si lo uso, recaigo”. Ese pensamiento puede volverse rígido y paradójicamente generar más ansiedad que el propio dispositivo. El riesgo no es el teléfono, sino el patrón psicológico que se active alrededor de él.

    Hay dos puntos que conviene diferenciar:

    Uso funcional del móvil: herramienta concreta, con límites claros, sin rituales, sin chequeos compulsivos.
    Uso compulsivo o ansioso: revisión repetitiva, necesidad de aseguramiento, respuesta inmediata por culpa, miedo a perder conexión o a hacer algo mal.

    Si el segundo patrón está presente, la solución no es necesariamente eliminar el móvil para siempre, sino aprender a usarlo sin que active el circuito de reaseguramiento. La evitación total puede ser útil como medida temporal de estabilización, pero no siempre como estrategia definitiva.

    También hay algo interesante en lo que dices: te sientes más sociable, más alegre y más conectado al cuerpo. Eso indica que tu sistema nervioso probablemente estaba en sobrecarga. Reducir estímulos puede haber facilitado una regulación más basal. Eso es positivo.

    Respecto al miedo a reactivarlo: el miedo no implica que sea peligroso, sino que anticipas que volverás al patrón anterior. Ahí la pregunta no es “¿lo uso o no?”, sino “¿puedo establecer un protocolo de uso que no reactive la compulsión?”. Por ejemplo:

    horarios concretos.
    notificaciones desactivadas.
    uso intencional, no reactivo.
    sin llevarlo siempre encima si no es necesario.
    revisar mensajes en bloques, no en tiempo real.

    Si decides no usarlo, también es una opción válida. Pero entonces la decisión debería ser consciente y estable, no basada en miedo. Cuando una elección se hace desde el miedo a recaer, suele generar rigidez. Cuando se hace desde valores claros (por ejemplo, creatividad, presencia, regulación), suele ser más sólida.

    Sobre lo de “no puedo permitirme esto mucho más”: eso suena más a una creencia que a un hecho. Hoy en día es posible trabajar, crear y comunicarse con alternativas menos invasivas. No es blanco o negro.

    Te diría algo importante, con cierta firmeza: no confundas bienestar con evitación. Si el móvil era un disparador de ansiedad compulsiva, el trabajo no es el dispositivo, sino el patrón de respuesta. Si eliminas el dispositivo pero no trabajas el mecanismo, la ansiedad puede desplazarse a otra cosa.

    La pregunta útil sería:
    ¿Quieres vivir sin smartphone por coherencia con tus valores y bienestar, o quieres evitarlo para no enfrentarte a la activación ansiosa?


  • Llevo 198 días sin jugar.... puedo haber dejado el hábito sin terapia?

    Llevo 198 días sin jugar.... puedo haber dejado el hábito sin terapia?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Sí, es posible dejar de jugar sin terapia. Hay personas que consiguen cortar un hábito por decisión propia, por un cambio importante en su vida, por miedo a las consecuencias o simplemente porque algo “hace clic” internamente. 198 días no es poco tiempo, eso indica que has hecho algo bien y que hay capacidad de autocontrol.

    Ahora bien, la pregunta importante no es solo si has podido dejarlo, sino cómo lo estás sosteniendo. ¿Lo sientes como una decisión firme y tranquila o como una lucha constante? ¿Has cambiado también las situaciones, pensamientos o emociones que antes te llevaban a jugar? Porque a veces se abandona la conducta, pero no se trabajan los detonantes, y ahí es donde puede aparecer el riesgo de recaída.


  • Cómo puedo lidiar con el miedo a tener esquizofrenia Durante los últimos años he tenido pensamiento

    Cómo puedo lidiar con el miedo a tener esquizofrenia
    Durante los últimos años he tenido pensamientos obsesivos de todo tipo, ayer leyendo ví un artículo donde el TOC puede ocasionar esquizofrenia y eso me causó mucho miedo de padecerla, nadie en mi familia tiene esquizofrenia ni nadie conocido, pero me da miedo pensarlo y me causa ansiedad estar con personas porque ahora tengo la ansiedad de que mi mente me hace creer que me van a atacar. Necesito ayuda

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Voy a ser muy claro contigo: el TOC no “ocasiona” esquizofrenia. Esa afirmación es incorrecta. Tener pensamientos obsesivos no provoca un trastorno psicótico. Son condiciones distintas.

    Entiendo por qué te ha impactado lo que leíste. Cuando uno ya tiene tendencia a la rumiación o a las obsesiones, leer información alarmante puede activar un bucle de miedo. Pero el hecho de que te preocupe tener esquizofrenia, de forma repetitiva y con mucha ansiedad, es más coherente con un patrón obsesivo de salud que con un inicio psicótico.

    Hay algo importante que diferencia el miedo obsesivo de un cuadro psicótico:

    En el TOC, la persona duda y teme perder el control.
    En la esquizofrenia, cuando aparecen síntomas psicóticos, la persona suele tener convicciones firmes sobre sus creencias delirantes y una pérdida de contacto con la realidad.

    En tu mensaje hay duda, conciencia del miedo y búsqueda de ayuda. Eso es un indicador tranquilizador.

    Respecto a la sensación de que tu mente te hace creer que otros pueden atacarte: la ansiedad puede generar hipervigilancia. Cuando el sistema nervioso está activado, el cerebro busca amenazas. Eso no significa que haya una amenaza real. Es una respuesta de alarma exagerada.

    Lo que está alimentando el problema probablemente sea:

    Lectura de información alarmista.
    Interpretación catastrófica.
    Intento de comprobar si tienes síntomas.
    Aumento de la vigilancia.
    Más ansiedad.
    Más pensamientos intrusivos.

    Ese circuito es típico de la ansiedad obsesiva.

    Algunas ideas prácticas:

    Evita buscar información médica en momentos de ansiedad.
    No intentes comprobar si “estás empezando a volverte loco”. Esa comprobación refuerza el miedo.
    Cuando aparezca el pensamiento, en lugar de discutirlo, puedes decir mentalmente: “Es un pensamiento, no un diagnóstico”.
    Trabaja la exposición a la incertidumbre: aceptar que no puedes tener una garantía absoluta de nada, y aun así seguir funcionando.

    Si el miedo es persistente, limita tu vida social o genera evitación intensa, sería recomendable una evaluación con un profesional. No porque tengas esquizofrenia, sino porque el patrón de ansiedad merece tratamiento.

    Te hago una pregunta importante:
    ¿Tienes alucinaciones auditivas claras, delirios firmes o desorganización grave del pensamiento? Si la respuesta es no, el riesgo de esquizofrenia es extremadamente bajo en el contexto que describes.

    La ansiedad puede ser muy convincente, pero convincente no significa verdadera.


  • Mi esposo siempre ha manifestado un deseo por los juegos del azar como la ruleta y los juegos de lot

    Mi esposo siempre ha manifestado un deseo por los juegos del azar como la ruleta y los juegos de lotería, siempre llegaba temprano a casa; nunca le había gustado jugar poker, sin embargo hace unos 6 meses empezó a tener conductas diferentes como llegar a la casa más tarde, después de su trabajo (él es su propio jefe); cuando empezó a llegar más tarde primero llegaba a las 10: 00 de la noche, luego a a las 11:00 de la noche y ahora puede llegar pasadas la 1:00 de la madrugada sin importar el día de la semana que sea y si yo tengo o no que levantarme al otro día temprano para ir a trabajar. Se queda jugando poker con unos amigos en un lugar privado. Yo he tratado de conversar con él de todas las maneras, me he enojado, he tratado de ser asertiva y expresarle la situación pero él reacciona burlándose y manifestando que no le interesa lo que yo piense y me dice que soy yo la que tengo un problema y que debo buscar un psicologo. Miente de forma recurrente aún él sepa que estamos observando que esta con sus amigos jugando y dice que él no juega. Cuando él siente que lo "persigo", lo que hace es enojarse y ponerse distante de la relación. En algunas ocasiones conversando de un tema diferente manifiesta que si él no hubiera desperdiciado tanto dinero en el casino su vida fuera distinta pero luego hace comentarios sarcasticos sobre el juego y sus llegadas tardías.
    Yo me siento muy confundida porque ya no se como puedo ayudarle. Su familia no es una red apoyo por lo que no puedo acudir a su madre o hermano.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Pablo de Lucas González

    Lo que describes no es un simple “gusto por jugar”. Hay varios indicadores preocupantes: aumento progresivo del tiempo dedicado al juego, cambio de conducta, ocultamiento, mentiras, minimización del problema, irritabilidad cuando se le confronta y deterioro en la dinámica de pareja. Ese patrón es muy compatible con un trastorno por juego (adicción comportamental), especialmente cuando hay pérdida de control y consecuencias relacionales.

    En estos casos, algo importante es entender que el problema no suele resolverse a través de discusión o persuasión. Cuando la conducta ya está reforzada (por emoción, socialización, escape, dinero o estimulación), el sistema funciona casi como una adicción: la persona tiende a negar, justificar o invertir la culpa para proteger la conducta. Por eso reacciona con burla o diciendo que el problema eres tú. Eso no significa que tenga razón; es una estrategia defensiva frecuente.

    También es relevante el incremento progresivo de horarios. Ese “desplazamiento” (de 10 a 1 de la madrugada) sugiere pérdida de límites, algo típico cuando la conducta empieza a ocupar un lugar central. El hecho de que él mismo reconozca en algún momento que el juego ha sido un desperdicio de dinero indica que existe cierta ambivalencia interna, lo cual es una oportunidad terapéutica, aunque ahora esté negándolo.

    Hay algo importante que debes tener claro: no puedes controlar su conducta, pero sí puedes decidir cómo posicionarte tú. Intentar ayudar desde el enfado o desde la persecución suele activar más evitación. En adicciones, el enfoque más eficaz no es la confrontación constante, sino establecer límites claros sobre lo que tú aceptas y lo que no dentro de la relación.

    Algunas líneas de acción que suelen ser más útiles:

    - Dejar de discutir sobre si juega o no juega. El foco no es demostrarle que miente, sino describir el impacto en la relación.
    - Plantear límites conductuales concretos. Por ejemplo: horarios, transparencia económica, acuerdos sobre responsabilidades. No como amenaza, sino como condición de convivencia.
    - Evitar entrar en el juego de la culpa. Cuando dice que el problema eres tú, no es necesario defenderte; puedes responder desde una posición firme: “Yo no estoy hablando de quién tiene la culpa, estoy hablando de cómo esto afecta nuestra relación”.
    - Buscar apoyo tú. Aunque él no quiera terapia, tú sí puedes beneficiarte de un espacio profesional para clarificar decisiones, límites y posibles escenarios.
    - Considerar que la negación es parte del cuadro. En el juego patológico, la conciencia del problema suele ser fluctuante.

    También conviene que evalúes algo con honestidad: ¿hay algún tipo de implicación financiera que esté afectando a la estabilidad del hogar? Si es así, el tema deja de ser solo relacional y pasa a ser estructural.

    No es realista esperar que cambie únicamente porque tú lo explicas mejor o te expresas con más asertividad. Cuando hay adicción, el cambio suele requerir reconocimiento del problema y, frecuentemente, intervención profesional específica.

    Si quieres ayudarle de verdad, el mensaje más efectivo no es “deja de jugar”, sino algo como:
    “Me preocupa lo que está pasando porque está afectando nuestra relación. Estoy dispuesta a buscar soluciones, pero no puedo normalizar esta situación.”

    Eso cambia la dinámica de persecución por una dinámica de límites.


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