Claudia Castilla
Especialista en Contenido Médico
Especialista en Contenido Médico
Termina la jornada. Cierras el ordenador. Llegas a casa.
Y, sin embargo, tu cabeza sigue en el trabajo.
Repasas conversaciones, decisiones pendientes, posibles errores, cosas que podrías haber hecho mejor… o situaciones que podrían complicarse mañana. Muchas personas describen exactamente esta sensación:
“Sé que debería desconectar, pero no puedo.”
No es falta de voluntad. Tampoco es que estés “pensando demasiado”. Tiene una explicación mucho más profunda: tu cerebro está intentando protegerte.
Un ejemplo muy habitual (y muy humano)
Imagina a un profesional que ha tenido una reunión importante.
No ha ido mal. Pero tampoco ha sido perfecta.
Al salir, su mente empieza a revisar:
Horas después, ya en casa, sigue dándole vueltas.
No porque quiera. Sino porque su cerebro ha detectado algo importante que necesita resolver.
Aquí está la clave.
El cerebro humano no está diseñado para que estemos tranquilos. Está diseñado para que estemos a salvo. Cuando detecta una situación con posibles consecuencias, una decisión importante, un conflicto, una responsabilidad, activa un sistema de alerta.
Ese sistema dice, básicamente:
“Esto es importante. No lo pierdas de vista.”
Y entonces ocurre algo muy característico:
Esto es lo que llamamos rumiación mental.
No es un fallo. Es un intento de control.
Desde la neurociencia sabemos que, en situaciones de estrés laboral:
Investigadores como Bruce McEwen (2007) han demostrado que el estrés sostenido mantiene al cerebro en un modo de alerta prolongado.
¿El resultado?
Tu mente sigue trabajando incluso cuando tú quieres parar.
Porque, para el cerebro, el problema aún no está resuelto.
Muchas personas con alta responsabilidad profesional tienen más dificultad para desconectar.No todos los temas generan el mismo nivel de rumiación.
El cerebro se engancha especialmente a aquello que:
Por eso no es casual que muchas personas con alta responsabilidad profesional tengan más dificultad para desconectar.
No es debilidad. Es implicación.
Hay algo aún más interesante. A veces no solo estamos reaccionando a la situación actual.
El cerebro puede activar recuerdos o sensaciones de experiencias pasadas:
Aunque eso haya pasado hace tiempo, el sistema nervioso puede reaccionar como si todavía estuviera ocurriendo.
Y entonces la intensidad aumenta.
No solo estás pensando en el problema actual. Estás reaccionando a todo lo que ese problema representa.
Cuando esto se mantiene en el tiempo, se crea un círculo muy común:
Y el ciclo se refuerza. Por eso muchas personas dicen:
“Cuanto más intento no pensar, más pienso”.
Cuando el sistema nervioso está activado, no basta con “decidir parar”. Desconectar no es un acto mental. Es un proceso fisiológico y emocional.
Para que el cerebro suelte un tema, necesita sentir que hay suficiente seguridad.
Esto implica trabajar en varios niveles:
El cerebro necesita sensación de orden.
Bajar la activación del sistema nervioso.
Aquí está una de las claves más importantes. Cuando una experiencia se queda “abierta” a nivel emocional,** el cerebro sigue volviendo a ella**.
El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una herramienta terapéutica que facilita que el cerebro procese experiencias que han quedado activas.
Según la Organización Mundial de la Salud (2013), es un método eficaz para el tratamiento del estrés y el trauma psicológico.
En el contexto laboral, puede ayudar a trabajar:
Cuando el cerebro procesa estas experiencias, ocurre algo muy interesante: la mente deja de engancharse automáticamente a esos temas.
No porque los ignores, sino porque ya no los necesitas para sentirte a salvo.
Algunas pistas claras son:
Estas señales no indican que estés fallando. Indican que tu sistema nervioso lleva demasiado tiempo en alerta.
No dudes en pedir cita con un psicólogo si crees que estás sufriendo estrés laboral.
La publicación del presente artículo en el Sitio Web de Doctoralia se hace bajo autorización expresa por parte del autor. Todos los contenidos del sitio web se encuentran debidamente protegidos por la normativa de propiedad intelectual e industrial.
El Sitio Web de Doctoralia Internet S.L. no contiene consejos médicos. El contenido de esta página y de los textos, gráficos, imágenes y otro material han sido creados únicamente con propósitos informativos, y no para sustituir consejos, diagnósticos o tratamientos médicos. Ante cualquier duda con respecto a un problema médico consulta con un especialista.