Comprar ropa, zapatillas, maquillaje, videojuegos o cosas online es algo normal, especialmente en la adolescencia. Forma parte de descubrir quién eres, de expresarte y de pertenecer a un grupo. El problema aparece cuando comprar deja de ser algo puntual o divertido y se convierte en una forma automática de calmar emociones incómodas como la ansiedad, la tristeza o el enfado.
En esos casos hablamos de adicción a las compras o compra compulsiva, un problema psicológico que puede empezar en la adolescencia y que está muy relacionado con la impulsividad y la dificultad para gestionar emociones.
La adicción a las compras no significa “comprar mucho”, sino comprar para sentirse mejor emocionalmente. La persona siente una urgencia fuerte por comprar algo, lo hace casi sin pensar y nota alivio o placer durante un rato. Pero ese alivio dura poco y después aparecen sensaciones como culpa, vergüenza o preocupación, lo que puede llevar a repetir el comportamiento.
No se compra porque se necesite el objeto, sino porque se necesita calmar una emoción.
Algunas situaciones frecuentes que ayudan a entender este tipo de impulsividad son:
Estas conductas no te definen, pero sí pueden ser una señal de que algo emocional necesita atención.
No es necesario que aparezcan todas. A veces con varias de ellas ya hay un malestar que conviene escuchar.
La adolescencia es una etapa de muchos cambios emocionales, físicos y sociales. Por eso es más fácil que aparezcan conductas impulsivas. Algunas causas habituales son:
La compra puede convertirse en un ciclo difícil de romper si no se aprenden otras formas de regular las emociones.Cuando compras algo que te gusta, el cerebro libera sustancias relacionadas con el placer. Eso hace que te sientas mejor durante un rato. El problema es que ese efecto desaparece rápido, y la emoción incómoda vuelve. Entonces el cerebro aprende que comprar es una “solución”, aunque en realidad no resuelva el problema de fondo.
Por eso la compra puede convertirse en un ciclo difícil de romper si no se aprenden otras formas de regular las emociones.
La adicción a las compras tiene tratamiento psicológico, y cuanto antes se aborde, más fácil es cambiar el patrón. En terapia no se juzga ni se castiga la conducta, sino que se intenta entender qué hay detrás. Y algunas de las cosas que vais a aprender en consulta será:
La terapia ayuda a que la persona tenga más opciones que solo “comprar para sentirse mejor”.
Te damos algunas ideas que te pueden ayudar:
La adicción a las compras en adolescentes no es un fallo personal, sino una señal de que algo emocional necesita ser escuchado. Comprar puede aliviar momentáneamente, pero no soluciona lo que pasa por dentro. Aprender a reconocer las emociones, pedir ayuda y desarrollar recursos emocionales es clave para construir una relación más sana contigo y con el dinero.
Si comprar te hace sentir peor contigo mismo o interfiere en tu vida, hablar con un profesional de la psicología puede marcar una gran diferencia.
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