La hepatitis es el nombre genérico que se atribuye al conjunto de afecciones inflamatorias del hígado. La infección se caracteriza por destruir las células del hígado y la presencia de células inflamatorias en el tejido hepático. La hepatitis puede clasificarse en dos variedades según su duración: hepatitis aguda (que duran menos de 6 meses) y hepatitis crónica (que dura más de 6 meses). Además, existen varias causas, clasificadas en tres tipos: enfermedades infecciosas (virus A y E, virus B, C y D, mononucleosis infecciosa Epstein-Barr, infección por citomegalovirus, infección por amebas), autoinmunes (hepatitis autoinmune, hemocromatosis, enfermedad de Wilson) genéticas (fibrosis quística), o por intoxicación (medicamentos, alcohol, drogas, hongos venenosos, etc.). Los síntomas pueden variar según el paciente, en el caso de la hepatitis aguda suele ser asintomático o tener síntomas generales como dolor abdominal, fiebre baja, náuseas, pérdida de apetito, astenia, etc. Cuando pasa a una fase más grave o crónica, el paciente padece ictericia (pigmentación amarilla en ojos, piel y membranas mucosas, así como orina oscurecida y heces más claras) a causa de la insuficiencia hepática. También, el paciente puede experimentar alteraciones vasculares u otras manifestaciones como acné, amenorrea, artritis, dermatitis, anemia, entre otras. El diagnóstico de cualquier tipo de hepatitis se realiza mediante examen físico, análisis de sangre e incluso mediante biopsia del hígado por punción.

No, en absoluto, se puede usar como preventivo, pero no como tratamiento.

Dr. José Maria Moreno Planas
Digestólogo
Albacete
Si es una hepatitis aguda que se resuelve completamente, no hay problemas. No obstante, el consumo abusivo de alcohol se asocia con más de 60 enfermedades.

Si la hepatitis que tuvieron fue vírica, contagiosa, no pueden donar sangre los que tuvieron una hepatitis B o C porque a veces el virus se queda remanente por la sangre aunque se haya…