Soy Psicólogo General Sanitario, graduado en Psicología por la Universidad de Granada, y desarrollo mi práctica clínica principalmente en el ámbito de la terapia de pareja, la ansiedad y las dificultades emocionales y relacionales.
Entiendo la terapia como un proceso de evaluación, comprensión y aprendizaje. No se trata únicamente de reducir aquello que nos hace sentir mal, sino de comprender mejor cómo funcionamos y adquirir recursos que nos permitan afrontar de otra manera las dificultades que inevitablemente aparecen a lo largo de la vida.
A veces explico este proceso utilizando la metáfora de un videojuego. No podemos elegir todas las situaciones que aparecerán en la partida, pero sí podemos aprender a manejar mejor nuestro personaje y ampliar progresivamente los recursos con los que contamos para enfrentarnos a ellas.
Las emociones forman parte de esos recursos. El objetivo no es dejar de sentir miedo, tristeza, rabia o ansiedad. Todas las emociones cumplen una función y contienen información sobre lo que nos ocurre. El trabajo terapéutico consiste en aprender a reconocerlas, escucharlas y regularlas, para que dejen de dirigir nuestras decisiones y podamos utilizarlas a nuestro favor.
En este sentido, cada habilidad que adquirimos —regular una emoción, comunicarnos mejor, establecer límites, tolerar la incertidumbre, comprender nuestras necesidades o afrontar aquello que evitamos— se convierte en una nueva herramienta para enfrentarnos a las adversidades.
En terapia de pareja, mi trabajo tampoco consiste en determinar quién tiene razón. Buscamos comprender la dinámica que se ha establecido entre ambos y qué factores están manteniendo el conflicto. Trabajamos especialmente sobre comunicación, vínculo afectivo, sexualidad e intimidad, confianza, celos, conflictos recurrentes, crisis por infidelidad y distanciamiento emocional.
En el ámbito individual, trabajo especialmente con ansiedad, regulación emocional, autoestima, dificultades afectivas y situaciones vitales que generan malestar o bloqueo.
Mi forma de trabajar parte de una evaluación rigurosa y una intervención estructurada y personalizada, dentro de un espacio profesional, confidencial y libre de juicios.
Porque el objetivo de la terapia no es construir una vida en la que nunca aparezcan emociones desagradables ni dificultades. Es aprender a comprender lo que sentimos, manejar mejor nuestros recursos y estar más preparados para afrontar lo que venga.