Buenas noches Tengo una situación que no se muy bien cómo gestionar. En Diciembre el padre de mi

Buenas noches Tengo una situación que no se muy bien cómo gestionar. En Diciembre el padre de mi hijo y yo nos separamos. El niño esta conmigo y cuando trabajo con mis padres, su padre no se encarga de nada. Le ve una o dos veces al mes que viene apenas media hora. En ese tiempo, tampoco le llama a diario ni nada. Creo que para una o dos veces que viene y solo media hora, casi descoloca mas al niño que otra cosa. Realmente es mejor eso o que desaparezca por completo? Yo siempre le digo al niño que no viene mas porque trabaja mucho pero que le quiere mucho y le echa de menos. Lo ultimo que quiero es hacer mas daño al niño, entonces me gustaría saber qué es mejor hacer en estos casos. Economicamente tampoco ayuda lo suficiente, hay meses que no aporta nada, pero al final eso me parece secundario. Me importa como actuar de cara al niño, tiene 5 años. Dejarlo como está o que desaparezca o que? Yo hable con el en su momento y le dije la falta de presencia y lo que provoca en su hijo, pero nada cambia. No se muy bien como hacer..gracias

6 respuestas


Hola, lo primero de todo, enhorabuena por abrirte de esta manera y pedir ayuda con algo tan difícil. Ser madre no viene con un manual de instrucciones y el simple hecho de plantearte cómo proteger emocionalmente a tu hijo ya dice mucho de ti y del cuidado que tienes hacia él. Desde mi punto de vista, en situaciones así no suele existir una decisión perfecta o completamente correcta. Aunque el contacto con su padre sea escaso y probablemente insuficiente, crecer sin ningún tipo de vínculo con él también puede tener un impacto emocional importante en el niño. Otra cosa distinta sería que existieran situaciones de maltrato, negligencia grave o un daño claro hacia el menor; en esos casos, aunque ambas opciones duelan, cortar el contacto podría llegar a ser lo más protector. Por lo que cuentas, parece que el problema principal es la ausencia y la inconsistencia de su padre más que una situación de peligro directo. Y aunque no esté construyendo el vínculo más adecuado ni ejerciendo el papel que un niño necesita, tu hijo también irá creciendo y encontrando otras figuras de apoyo y seguridad en su entorno, como tú, sus abuelos u otros familiares cercanos. Es cierto que esta relación con su padre puede influir en él emocionalmente en el futuro, especialmente por la sensación de falta o de inestabilidad, pero también es importante cómo se le acompaña en eso. Poco a poco puede aprender, con ayuda y apoyo emocional, qué tipo de relación tiene con su padre, qué puede esperar de él y qué no. En cierto modo, aceptar la relación tal y como es, aunque duela. También habría que valorar otros aspectos: cómo le afecta actualmente la ausencia de su padre, cómo es la calidad del tiempo que pasan juntos, si esta actitud ha sido constante o va por etapas, cómo reacciona el niño después de verle, etc. Son muchos factores los que habría que tener en cuenta antes de tomar una decisión tan importante como cortar completamente el vínculo. En cualquiera de las opciones, probablemente exista cierto dolor relacionado con no haber tenido una figura paterna estable y segura. Pero tener al menos una figura de apego sana, estable y emocionalmente disponible, como pareces ser tú, puede marcar muchísimo la diferencia en su desarrollo emocional. Mucho ánimo y si necesitas apoyo psicológico en este momento que estas atravesando, cuenta conmigo. Un abrazo

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Buenos días, Lo primero, quiero decirte que se nota mucho tu preocupación por proteger emocionalmente a tu hijo y tratar de actuar de la manera más cuidadosa posible con él. Y eso ya es algo muy importante para su bienestar emocional. En situaciones como esta, muchas madres y padres sienten una gran duda interna entre “mantener el vínculo” o “proteger al niño de la inestabilidad”, especialmente cuando la presencia del otro progenitor es tan irregular o inconsistente. A los 5 años, los niños todavía no comprenden del todo por qué un adulto aparece poco o no mantiene una presencia estable, y eso puede generar confusión, tristeza o sensación de inseguridad. Sin embargo, también suele ser importante intentar evitar que el niño sienta que uno de sus referentes desaparece de forma brusca o que debe posicionarse emocionalmente entre sus padres. Más que pensar en si “es mejor que desaparezca o no”, quizá la pregunta sería: ¿cómo puede mantenerse un vínculo que resulte lo más estable, predecible y seguro posible para el niño? Cuando las visitas son muy esporádicas o impredecibles, muchas veces lo que más ayuda emocionalmente a los niños es: • evitar generar expectativas que luego no se cumplen, • mantener rutinas estables en casa, • validar sus emociones cuando pregunte o eche de menos a su padre, • y ofrecer explicaciones sencillas, honestas y adaptadas a su edad, sin cargarle con conflictos adultos ni hacerle sentir rechazo hacia su padre. La frase que le dices de “papá trabaja mucho y te quiere” probablemente nace de intentar protegerle, y es comprensible. Aun así, a veces puede ayudar más utilizar mensajes un poco más neutrales y realistas, por ejemplo: “Papá ahora mismo no puede estar tanto tiempo como nos gustaría, pero tú no tienes la culpa de eso”. Es importante que el niño pueda entender, poco a poco, que la ausencia o inconsistencia de un adulto no tiene que ver con su valor ni con algo que él haya hecho mal. También entiendo que esta situación puede generar mucho desgaste emocional en ti, porque al final no solo estás sosteniendo la crianza, sino también intentando amortiguar emocionalmente el impacto de todo esto en tu hijo. Si lo necesitas, este tipo de situaciones pueden trabajarse en terapia para ayudarte tanto a acompañar emocionalmente a tu hijo como a gestionar el desgaste, la incertidumbre y los límites dentro de esta nueva dinámica familiar. Te mando mucho ánimo

Teresa Torregrosa

Teresa Torregrosa

Psicólogo

San Vicente del Raspeig

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Entiendo tu preocupación, porque cuando un padre tiene una presencia intermitente suele generar mucha confusión emocional en los niños. Aun así, normalmente no es mejor que desaparezca por completo, sino que exista cierta estabilidad y coherencia en el vínculo. El problema no suele ser tanto la cantidad de tiempo, sino la imprevisibilidad y las expectativas que se generan. Con 5 años, tu hijo todavía no puede comprender las razones reales de lo que ocurre y es importante intentar no colocarle en medio del conflicto ni compensar constantemente las ausencias del padre. Puedes acompañarle validando cómo se siente (“entiendo que le eches de menos” o “sé que te pone triste cuando no viene”), sin justificar en exceso ni tampoco hablar mal de él. También es importante observar cómo vive el niño esos encuentros: si después queda más alterado, triste, inseguro o aparecen cambios en sueño, conducta o ansiedad. A veces, los niños prefieren un vínculo escaso pero estable, antes que apariciones muy irregulares que generan ilusión y frustración continuamente. Un abrazo!


Hola. En este caso no le digas al niño cosas que no son ciertas o que desconoces. Cuando te pregunte de esa forma dile que no sabes y que le pregunte al padre porque nos podemos encontrar que espere que su padre sea de una forma que en realidad no es. Ayúdale a entender que el.lo merece todo aunque su padre no sepa dárselo. Un saludo


Buenas noches. Entiendo mucho tu preocupación. En estos casos no suele ser tanto “que vea al padre o que desaparezca”, sino qué tipo de presencia tiene ese padre. Para un niño de 5 años, lo más importante es la estabilidad: saber qué puede esperar, no vivir esperando algo que luego no ocurre. Si el padre aparece muy poco, de forma imprevisible y sin sostener un vínculo real, puede generar confusión o tristeza. Pero tampoco conviene que tú decidas que desaparezca del todo si no hay una situación de riesgo. Lo más sano sería intentar que, si va a estar, esté de una forma mínimamente regular y clara: días concretos, horarios concretos, aunque sean breves. Con el niño, yo evitaría decirle siempre que “trabaja mucho y le quiere mucho”, porque aunque lo haces para protegerle, puede confundirle si luego la realidad no acompaña. Mejor algo sencillo y honesto, adaptado a su edad: “Papá hoy no viene. Sé que puede darte pena. Yo estoy contigo”. Sin hablar mal del padre, pero sin inventar demasiado, diciendo incluso, no pasa nada, que no sabes lo que le pasa a papá o lo que pasa con papá. Es decir, darle algo de realidad acolchada, pero no engañarle. También sería importante dejar por escrito al padre la necesidad de una rutina estable para el niño. Y si no responde, quizá valorar orientación legal o mediación familiar, no solo por lo económico, sino por ordenar las visitas. Lo fundamental es que tu hijo sienta que contigo hay seguridad, verdad y presencia. No puedes controlar el lugar que ocupa el padre, pero sí puedes ayudar al niño a no sentirse culpable ni abandonado por algo que no depende de él.


Hola buenas tardes es un caso claramente complejo, pero estaría bien reconocer que esperais de el y que os aporta. como primer paso, un saludo.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.