Hola, buenas. Me gustaría consultar con un profesional porque estoy pasando por una situación que me
8
respuestas
Hola, buenas. Me gustaría consultar con un profesional porque estoy pasando por una situación que me está generando mucha ansiedad y confusión.
Desde hace un tiempo estoy teniendo dudas constantes sobre mi orientación sexual, pero estas dudas no se sienten naturales, sino que vienen acompañadas de miedo, angustia y necesidad de estar comprobando lo que siento. Por ejemplo, me ha pasado que al ver a un hombre (incluso en la calle o en imágenes) puedo experimentar reacciones físicas como sonrojo o sensaciones en el cuerpo, y eso me hace cuestionarme mucho, aunque realmente no quiero que eso signifique algo sobre mí.
También noto que me quedo analizando esas situaciones una y otra vez, intentando entender por qué reaccioné así, y a veces incluso vuelvo a mirar cosas para “comprobar”, pero eso solo hace que me sienta más confundido y ansioso.
Además, me ha pasado que al ver contenido en redes, como memes o ataques relacionados con la homosexualidad, siento una ansiedad fuerte, especialmente una sensación de presión o nudo en la garganta, y eso me genera aún más miedo, como si mi mente me estuviera diciendo que hay algo dentro de mí que no entiendo o que no quiero aceptar.
Otra cosa que me preocupa es que a veces, cuando estoy cerca de mi papá, me aparece un pensamiento muy fuerte de que debería “decirle la verdad”, aunque no tengo claro qué sería esa verdad. Esa sensación me genera mucha incomodidad y duda.
Siento que estoy atrapado en un ciclo donde: duda → ansiedad → sensaciones físicas → análisis → más duda
Antes de que todo esto empezara, yo me sentía claro con mi atracción hacia las mujeres, pero ahora mi mente constantemente me hace cuestionarlo todo, lo que me genera mucho malestar emocional.
Me gustaría saber si esto puede estar relacionado con ansiedad o pensamientos intrusivos, y cómo puedo manejarlo mejor, ya que en este momento me siento muy confundido, nervioso y con miedo de no entender lo que me está pasando.
Agradezco mucho cualquier orientación que me puedan dar.
Desde hace un tiempo estoy teniendo dudas constantes sobre mi orientación sexual, pero estas dudas no se sienten naturales, sino que vienen acompañadas de miedo, angustia y necesidad de estar comprobando lo que siento. Por ejemplo, me ha pasado que al ver a un hombre (incluso en la calle o en imágenes) puedo experimentar reacciones físicas como sonrojo o sensaciones en el cuerpo, y eso me hace cuestionarme mucho, aunque realmente no quiero que eso signifique algo sobre mí.
También noto que me quedo analizando esas situaciones una y otra vez, intentando entender por qué reaccioné así, y a veces incluso vuelvo a mirar cosas para “comprobar”, pero eso solo hace que me sienta más confundido y ansioso.
Además, me ha pasado que al ver contenido en redes, como memes o ataques relacionados con la homosexualidad, siento una ansiedad fuerte, especialmente una sensación de presión o nudo en la garganta, y eso me genera aún más miedo, como si mi mente me estuviera diciendo que hay algo dentro de mí que no entiendo o que no quiero aceptar.
Otra cosa que me preocupa es que a veces, cuando estoy cerca de mi papá, me aparece un pensamiento muy fuerte de que debería “decirle la verdad”, aunque no tengo claro qué sería esa verdad. Esa sensación me genera mucha incomodidad y duda.
Siento que estoy atrapado en un ciclo donde: duda → ansiedad → sensaciones físicas → análisis → más duda
Antes de que todo esto empezara, yo me sentía claro con mi atracción hacia las mujeres, pero ahora mi mente constantemente me hace cuestionarlo todo, lo que me genera mucho malestar emocional.
Me gustaría saber si esto puede estar relacionado con ansiedad o pensamientos intrusivos, y cómo puedo manejarlo mejor, ya que en este momento me siento muy confundido, nervioso y con miedo de no entender lo que me está pasando.
Agradezco mucho cualquier orientación que me puedan dar.
Hola, gracias por explicarlo con tanto detalle. Lo que describes es angustiante, pero tiene bastante sentido desde el funcionamiento de la ansiedad.
Por cómo lo cuentas, no parece que estés ante un “descubrimiento tranquilo” de tu orientación, sino ante un patrón muy típico de duda obsesiva: aparece un pensamiento o una sensación, te genera miedo, intentas analizarla o comprobarla, y eso te da más ansiedad, lo que a su vez hace que aparezcan más sensaciones y más dudas. Es el bucle que tú mismo has descrito.
Hay varias claves importantes aquí:
Primero, las sensaciones físicas no son una prueba fiable de orientación. El cuerpo puede reaccionar por activación, nervios, atención excesiva o incluso por miedo. Cuando estás hipervigilante (“a ver qué siento”), es mucho más probable que aparezcan reacciones que luego interpretas como significativas.
Segundo, el problema no es el contenido del pensamiento, sino la relación que estás teniendo con él. Intentar comprobar, analizar, repetir mentalmente o exponerte para “ver qué pasa” mantiene el ciclo. A corto plazo parece que ayuda, pero a medio plazo lo intensifica.
Tercero, esos impulsos como “debería decirle la verdad a mi padre” encajan muy bien con pensamientos intrusivos con sensación de urgencia o de necesidad de resolver algo. No significan que haya una verdad oculta, sino que tu mente está buscando cerrar la incertidumbre.
Y aquí está el punto central: lo que más alimenta todo esto es la necesidad de certeza absoluta. Pero en temas internos (como pensamientos, sensaciones o identidad), esa certeza total no se consigue analizando más, sino aprendiendo a tolerar la duda sin entrar en el bucle.
Algunas orientaciones iniciales que pueden ayudarte:
Deja de hacer comprobaciones, aunque cueste. Volver a mirar, analizar o “probarte” solo mantiene el problema.
Cuando aparezca la duda, intenta no responderla. Ni afirmando ni negando. Algo como: “esto es un pensamiento, no tengo que resolverlo ahora”.
Normaliza las sensaciones físicas como parte de la ansiedad. No les des valor interpretativo.
Reduce la exposición a contenidos que sabes que te activan, al menos al principio.
Y sobre todo, entiende que esto tiene tratamiento y se trabaja muy bien cuando se aborda correctamente.
Ahora mismo no necesitas resolver tu orientación. Necesitas salir del ciclo de ansiedad que te está haciendo cuestionarlo todo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online para orientarte mejor y ver cómo enfocar tu caso de forma más específica.
Por cómo lo cuentas, no parece que estés ante un “descubrimiento tranquilo” de tu orientación, sino ante un patrón muy típico de duda obsesiva: aparece un pensamiento o una sensación, te genera miedo, intentas analizarla o comprobarla, y eso te da más ansiedad, lo que a su vez hace que aparezcan más sensaciones y más dudas. Es el bucle que tú mismo has descrito.
Hay varias claves importantes aquí:
Primero, las sensaciones físicas no son una prueba fiable de orientación. El cuerpo puede reaccionar por activación, nervios, atención excesiva o incluso por miedo. Cuando estás hipervigilante (“a ver qué siento”), es mucho más probable que aparezcan reacciones que luego interpretas como significativas.
Segundo, el problema no es el contenido del pensamiento, sino la relación que estás teniendo con él. Intentar comprobar, analizar, repetir mentalmente o exponerte para “ver qué pasa” mantiene el ciclo. A corto plazo parece que ayuda, pero a medio plazo lo intensifica.
Tercero, esos impulsos como “debería decirle la verdad a mi padre” encajan muy bien con pensamientos intrusivos con sensación de urgencia o de necesidad de resolver algo. No significan que haya una verdad oculta, sino que tu mente está buscando cerrar la incertidumbre.
Y aquí está el punto central: lo que más alimenta todo esto es la necesidad de certeza absoluta. Pero en temas internos (como pensamientos, sensaciones o identidad), esa certeza total no se consigue analizando más, sino aprendiendo a tolerar la duda sin entrar en el bucle.
Algunas orientaciones iniciales que pueden ayudarte:
Deja de hacer comprobaciones, aunque cueste. Volver a mirar, analizar o “probarte” solo mantiene el problema.
Cuando aparezca la duda, intenta no responderla. Ni afirmando ni negando. Algo como: “esto es un pensamiento, no tengo que resolverlo ahora”.
Normaliza las sensaciones físicas como parte de la ansiedad. No les des valor interpretativo.
Reduce la exposición a contenidos que sabes que te activan, al menos al principio.
Y sobre todo, entiende que esto tiene tratamiento y se trabaja muy bien cuando se aborda correctamente.
Ahora mismo no necesitas resolver tu orientación. Necesitas salir del ciclo de ansiedad que te está haciendo cuestionarlo todo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online para orientarte mejor y ver cómo enfocar tu caso de forma más específica.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, gracias por explicar tu situación con tanto detalle.
Por lo que describes, encaja mucho con un patrón de ansiedad con pensamientos intrusivos, más que con un descubrimiento natural de la orientación sexual. La clave está en cómo aparecen esas dudas: no desde la curiosidad o el deseo, sino desde el miedo, la urgencia por comprobar y la necesidad de certeza. Ese ciclo que describes (duda → ansiedad → comprobación → más duda) es muy característico.
Las reacciones físicas (como el sonrojo o sensaciones corporales) también son habituales en la ansiedad. El cuerpo se activa y la mente intenta interpretar esa activación, generando más confusión. No significan necesariamente que haya un deseo real detrás.
Además, cuanto más analizas, compruebas o intentas “resolverlo”, más se refuerza el problema. Es un bucle que se retroalimenta.
Algunas pautas que pueden ayudarte:
- Intenta no responder a la necesidad de comprobar (aunque cueste), ya que eso mantiene la ansiedad.
- Acepta la duda como una sensación incómoda, sin intentar resolverla de inmediato.
- Observa los pensamientos como eventos mentales, no como verdades que debas descifrar.
Aun así, por la intensidad y el malestar que estás sintiendo, sería muy recomendable que puedas trabajar esto con un profesional. Este tipo de dificultades se abordan muy bien en terapia, y no tienes por qué pasar por ello solo.
Lo importante es que esto que te ocurre tiene explicación y tratamiento, y no define quién eres, sino cómo está funcionando ahora mismo tu ansiedad.
Por lo que describes, encaja mucho con un patrón de ansiedad con pensamientos intrusivos, más que con un descubrimiento natural de la orientación sexual. La clave está en cómo aparecen esas dudas: no desde la curiosidad o el deseo, sino desde el miedo, la urgencia por comprobar y la necesidad de certeza. Ese ciclo que describes (duda → ansiedad → comprobación → más duda) es muy característico.
Las reacciones físicas (como el sonrojo o sensaciones corporales) también son habituales en la ansiedad. El cuerpo se activa y la mente intenta interpretar esa activación, generando más confusión. No significan necesariamente que haya un deseo real detrás.
Además, cuanto más analizas, compruebas o intentas “resolverlo”, más se refuerza el problema. Es un bucle que se retroalimenta.
Algunas pautas que pueden ayudarte:
- Intenta no responder a la necesidad de comprobar (aunque cueste), ya que eso mantiene la ansiedad.
- Acepta la duda como una sensación incómoda, sin intentar resolverla de inmediato.
- Observa los pensamientos como eventos mentales, no como verdades que debas descifrar.
Aun así, por la intensidad y el malestar que estás sintiendo, sería muy recomendable que puedas trabajar esto con un profesional. Este tipo de dificultades se abordan muy bien en terapia, y no tienes por qué pasar por ello solo.
Lo importante es que esto que te ocurre tiene explicación y tratamiento, y no define quién eres, sino cómo está funcionando ahora mismo tu ansiedad.
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que describes es muy intenso y angustiante y es completamente comprensible que te sientas atrapado y confundido. Gran parte de tu malestar podría estar relacionado con ansiedad y pensamientos intrusivos más que con una confusión natural sobre tu orientación. Lo que relatas se parece a un patrón conocido como “sexual orientation OCD” (SO-OCD), un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo orientado a la orientación sexual. En este patrón, la persona puede experimentar pensamientos intrusivos o dudas intensas sobre su orientación sexual que aparecen de manera recurrente y generan miedo o ansiedad. A veces estos pensamientos vienen acompañados de sensaciones físicas como sonrojo, tensión o nudo en la garganta que se interpretan erróneamente como “pruebas” de algo, aunque en realidad son manifestaciones de ansiedad. Esto puede dar lugar a un ciclo de duda y comprobación: duda → ansiedad → sensaciones físicas → análisis → más duda. Es importante entender que estos pensamientos no indican necesariamente un cambio real en la orientación sexual, sino que son una expresión de ansiedad y obsesión. Algunas estrategias que pueden ayudarte a manejar esto son reconocer el ciclo sin juzgarlo entendiendo que tu mente está generando pensamientos intrusivos por ansiedad y no porque estés haciendo algo mal y validar que la ansiedad es real y molesta pero que no necesariamente indica algo sobre tu identidad; evitar la comprobación constante ya que revisar personas, contenido o tus reacciones físicas refuerza el ciclo de ansiedad y en terapia se trabaja para resistir la necesidad de comprobar aunque al principio genere malestar; practicar mindfulness y aceptación observando los pensamientos y sensaciones sin reaccionar automáticamente a ellos, por ejemplo notando “Estoy sintiendo ansiedad y un pensamiento intrusivo, pero puedo dejarlo pasar”; considerar terapia especializada ya que la terapia cognitivo-conductual orientada a trastorno obsesivo-compulsivo, especialmente la exposición con prevención de respuesta (ERP), ha demostrado ser muy efectiva para este tipo de pensamientos intrusivos; y mantener autocuidado emocional mediante dormir bien, mantener rutinas, hacer ejercicio y realizar actividades que disfrutes para ayudar a reducir la ansiedad general y la intensidad de los pensamientos intrusivos.
Es fundamental recordar que no debes interpretar tus sensaciones físicas o pensamientos como evidencia definitiva sobre tu orientación ya que la ansiedad tiende a magnificar señales y generar dudas incluso sobre aspectos que antes estaban claros. Con apoyo adecuado y estrategias concretas es posible reducir la ansiedad y el ciclo de dudas recuperando sensación de control sobre tus pensamientos y emociones.
Es fundamental recordar que no debes interpretar tus sensaciones físicas o pensamientos como evidencia definitiva sobre tu orientación ya que la ansiedad tiende a magnificar señales y generar dudas incluso sobre aspectos que antes estaban claros. Con apoyo adecuado y estrategias concretas es posible reducir la ansiedad y el ciclo de dudas recuperando sensación de control sobre tus pensamientos y emociones.
Hola,
Lo que describes encaja mucho con un patrón de ansiedad con pensamientos intrusivos, no con un “descubrimiento” natural de orientación.
Clave:
no es la duda, es el bucle → duda – ansiedad – comprobación – más duda.
Las sensaciones físicas (rubor, tensión…) son activación de ansiedad, no una prueba de nada. Y las conductas de comprobar (mirar, analizar, repetir) son justo lo que mantiene el problema.
Por eso:
– No intentes comprobar ni analizar tanto.
– Cuando aparezca la duda, no la resuelvas, déjala pasar.
– Baja la atención a las sensaciones corporales.
– El foco no es “¿qué soy?”, sino salir del bucle.
Esto se trabaja muy bien en terapia
Y algo importante: tú ya tenías claridad antes. La ansiedad está generando ruido, no identidad.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993
Lo que describes encaja mucho con un patrón de ansiedad con pensamientos intrusivos, no con un “descubrimiento” natural de orientación.
Clave:
no es la duda, es el bucle → duda – ansiedad – comprobación – más duda.
Las sensaciones físicas (rubor, tensión…) son activación de ansiedad, no una prueba de nada. Y las conductas de comprobar (mirar, analizar, repetir) son justo lo que mantiene el problema.
Por eso:
– No intentes comprobar ni analizar tanto.
– Cuando aparezca la duda, no la resuelvas, déjala pasar.
– Baja la atención a las sensaciones corporales.
– El foco no es “¿qué soy?”, sino salir del bucle.
Esto se trabaja muy bien en terapia
Y algo importante: tú ya tenías claridad antes. La ansiedad está generando ruido, no identidad.
Un saludo,
Dolo Boix · Psicología · CV 18993
Hola, por lo que comentas creo que puede irte muy bien un espacio terapéutico con un psicólogo que te ayude a aclarar esas dudas y con quien puedas compartir esos pensamientos. El espacio que te proporciona la consulta, al menos por mi parte, siempre intento que sea un espacio de seguridad donde ir abordando esos miedos o las creencias que puedan haber ahí detrás de esos miedos, para ir ordenando un poco todo, y ese orden muchas veces ya nos ayuda a sentirnos más en calma para explorar quizá qué tipo de sexualidad quieres vivir a partir de ahora o si esos pensamientos están más presentes solo por la angustia que nos genera que aparezcan. Si estás interesado estaré encantada de acompañarte en ese proceso. Estoy segura de que en poco tiempo podrás sentirte más tranquilo. Un abrazo.
Gracias por compartir algo tan personal.
Lo que describes es una experiencia bastante angustiante, sobre todo porque no solo aparecen dudas, sino que se acompañan de ansiedad, análisis constante y necesidad de comprobar.
Por la forma en que lo explicas, se observa un patrón que suele aparecer cuando la mente entra en bucles de duda: surge un pensamiento o una sensación, aparece ansiedad, luego intentas analizar o comprobar para obtener certeza, y ese mismo proceso termina alimentando más dudas. Es un ciclo muy característico, y cuanto más se intenta resolver desde la comprobación constante, más se mantiene activo.
Las reacciones físicas que mencionas, como el sonrojo, la tensión o ciertas sensaciones corporales, no son en sí mismas una prueba concluyente de nada. El cuerpo puede reaccionar de muchas formas ante la atención focalizada, la ansiedad o la autoobservación intensa. Cuando empiezas a prestar mucha atención a esas señales, es fácil interpretarlas y reinterpretarlas, lo que incrementa la confusión.
También es importante el impacto que tienen los estímulos que mencionas, como ciertos contenidos en redes. Si generan ansiedad intensa y pensamientos repetitivos, no tanto por el contenido en sí sino por lo que tu mente intenta “descifrar” a partir de ellos, eso refuerza el ciclo de duda.
En cuanto a esos pensamientos que aparecen de forma intrusiva, como la sensación de “tener que decir una verdad” sin tener claridad de cuál es, suelen vivirse como muy reales e insistentes, pero no necesariamente reflejan una intención consciente o coherente contigo. En estos casos, la clave no es darles una respuesta inmediata ni intentar resolverlos en el momento, sino aprender a relacionarte con ellos de otra manera.
Lo que describes encaja con procesos de ansiedad centrados en la duda y la necesidad de certeza, donde el problema no es la orientación en sí, sino el modo en que la mente se queda enganchada intentando confirmarla o descartarla de forma constante.
En lugar de buscar una respuesta definitiva a cada sensación o pensamiento, suele ser más útil trabajar en tolerar la incertidumbre y reducir las conductas de comprobación, como el análisis repetitivo o la reexposición para “ver qué sientes”. Esas conductas, aunque buscan tranquilidad, terminan manteniendo el problema.
Lo que te está pasando tiene tratamiento y abordaje. Con un acompañamiento adecuado, se puede trabajar ese ciclo de duda, disminuir la ansiedad asociada y recuperar una relación más tranquila con tus pensamientos y sensaciones.
Si lo deseas, puedo orientarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también online o a domicilio en la zona norte de Madrid, para ayudarte a trabajar esto de forma más específica y adaptada a tu caso.
Lo importante ahora es que entiendas que lo que estás experimentando no es raro dentro de los cuadros de ansiedad, y que no tienes que resolverlo todo por tu cuenta.
Lo que describes es una experiencia bastante angustiante, sobre todo porque no solo aparecen dudas, sino que se acompañan de ansiedad, análisis constante y necesidad de comprobar.
Por la forma en que lo explicas, se observa un patrón que suele aparecer cuando la mente entra en bucles de duda: surge un pensamiento o una sensación, aparece ansiedad, luego intentas analizar o comprobar para obtener certeza, y ese mismo proceso termina alimentando más dudas. Es un ciclo muy característico, y cuanto más se intenta resolver desde la comprobación constante, más se mantiene activo.
Las reacciones físicas que mencionas, como el sonrojo, la tensión o ciertas sensaciones corporales, no son en sí mismas una prueba concluyente de nada. El cuerpo puede reaccionar de muchas formas ante la atención focalizada, la ansiedad o la autoobservación intensa. Cuando empiezas a prestar mucha atención a esas señales, es fácil interpretarlas y reinterpretarlas, lo que incrementa la confusión.
También es importante el impacto que tienen los estímulos que mencionas, como ciertos contenidos en redes. Si generan ansiedad intensa y pensamientos repetitivos, no tanto por el contenido en sí sino por lo que tu mente intenta “descifrar” a partir de ellos, eso refuerza el ciclo de duda.
En cuanto a esos pensamientos que aparecen de forma intrusiva, como la sensación de “tener que decir una verdad” sin tener claridad de cuál es, suelen vivirse como muy reales e insistentes, pero no necesariamente reflejan una intención consciente o coherente contigo. En estos casos, la clave no es darles una respuesta inmediata ni intentar resolverlos en el momento, sino aprender a relacionarte con ellos de otra manera.
Lo que describes encaja con procesos de ansiedad centrados en la duda y la necesidad de certeza, donde el problema no es la orientación en sí, sino el modo en que la mente se queda enganchada intentando confirmarla o descartarla de forma constante.
En lugar de buscar una respuesta definitiva a cada sensación o pensamiento, suele ser más útil trabajar en tolerar la incertidumbre y reducir las conductas de comprobación, como el análisis repetitivo o la reexposición para “ver qué sientes”. Esas conductas, aunque buscan tranquilidad, terminan manteniendo el problema.
Lo que te está pasando tiene tratamiento y abordaje. Con un acompañamiento adecuado, se puede trabajar ese ciclo de duda, disminuir la ansiedad asociada y recuperar una relación más tranquila con tus pensamientos y sensaciones.
Si lo deseas, puedo orientarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también online o a domicilio en la zona norte de Madrid, para ayudarte a trabajar esto de forma más específica y adaptada a tu caso.
Lo importante ahora es que entiendas que lo que estás experimentando no es raro dentro de los cuadros de ansiedad, y que no tienes que resolverlo todo por tu cuenta.
Se nota que lo estás pasando mal, sobre todo por esa sensación de no parar de darle vueltas y de no entender qué te está pasando. Agota mucho estar en ese bucle.
Por cómo lo describes, parece que más que algo que te nace de forma natural, es algo que te aparece con miedo y te engancha a pensar y comprobar una y otra vez. Y eso, cuanto más lo intentas aclarar, más crece.
También es importante lo que dices: antes te sentías claro, y ahora lo que aparece viene con angustia, no con calma. Eso suele confundir muchísimo.
Las sensaciones del cuerpo pueden asustar, pero el cuerpo también reacciona al nerviosismo, a estar pendiente, a la tensión… no siempre significan lo que la mente te dice en ese momento.
Quizá ahora no necesitas encontrar “la respuesta”, sino salir poco a poco de ese bucle que te está atrapando.
No estás solo en esto, ni te estás volviendo loco. A muchas personas les pasa algo parecido cuando la mente se queda enganchada a una duda.
Si quieres, puedo ayudarte con algunas pautas muy concretas para que empieces a sentir un poco más de calma en el día a día
Por cómo lo describes, parece que más que algo que te nace de forma natural, es algo que te aparece con miedo y te engancha a pensar y comprobar una y otra vez. Y eso, cuanto más lo intentas aclarar, más crece.
También es importante lo que dices: antes te sentías claro, y ahora lo que aparece viene con angustia, no con calma. Eso suele confundir muchísimo.
Las sensaciones del cuerpo pueden asustar, pero el cuerpo también reacciona al nerviosismo, a estar pendiente, a la tensión… no siempre significan lo que la mente te dice en ese momento.
Quizá ahora no necesitas encontrar “la respuesta”, sino salir poco a poco de ese bucle que te está atrapando.
No estás solo en esto, ni te estás volviendo loco. A muchas personas les pasa algo parecido cuando la mente se queda enganchada a una duda.
Si quieres, puedo ayudarte con algunas pautas muy concretas para que empieces a sentir un poco más de calma en el día a día
Hola, gracias por abrirte y poner en palabras algo que imagino que te está generando mucho miedo y mucha confusión. Por lo que cuentas, da la sensación de que no solo hay una duda, sino un bucle de ansiedad, análisis constante y necesidad de comprobar que acaba haciéndote sentir cada vez peor.En estos casos, muchas veces el sufrimiento no viene solo de la duda en sí, sino de la forma en que la mente queda atrapada intentando entender, asegurarse y encontrar una certeza total. Y cuanto más se intenta comprobar, más crece la ansiedad.
Poder trabajarlo en terapia puede ayudarte mucho a entender qué te está pasando, bajar ese nivel de angustia y salir poco a poco de ese bucle. Un abrazo
Poder trabajarlo en terapia puede ayudarte mucho a entender qué te está pasando, bajar ese nivel de angustia y salir poco a poco de ese bucle. Un abrazo
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.