Tengo problemas con mi mamá sobre la crianza de ella hacia mi, la vrd es q este año está siendo muy

Tengo problemas con mi mamá sobre la crianza de ella hacia mi, la vrd es q este año está siendo muy exagerada con el tema de salir con amigos y amigas, ella empienza a decir cosas cuando me junto con ellos, por ejemplo un día le pregunté si podía ir a la casa de una amiga y me dijo q no y q la mamá de ella le genera desconfianza y eso hace q piense q voy a la casa a hacer cosas q no debo a mi edad, soy alguien muy tranquilo peor mi adolescencia está marcada por la falta de cariño de ella y sus problemas diarios, para poder salir fuera de casa siempre está tratando de evitar o siempre hacerla difícil, exagera cuando dice “vas a la casa con dos amigas y dos amigos y ya se q van a hacer” ya tuve 15 años te pensas q nos e lo q vas a hacer” y cosa q me limitan en mi adolescencia la cual no puedo disfrutar, recordemos q somos una familia muy chiquita Y la vrd esto influye en mi querer tener ya mi propia vida y empezar a ser más independiente

9 respuestas


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que cuentas refleja un conflicto bastante habitual en la adolescencia: tú necesitas más libertad, confianza y vida social, mientras tu madre parece responder desde el miedo, la sospecha y el control. A los 15 años es normal querer salir, quedar con amigos, tener más autonomía y empezar a construir una vida propia fuera de casa. Eso no significa que quieras hacer algo malo. Significa que estás creciendo. Desde el lado de tu madre, puede haber preocupación, miedo a que te pase algo, desconfianza hacia otros adultos o dificultad para aceptar que ya no eres un niño pequeño. Pero aunque su miedo pueda entenderse, la forma en que lo expresa puede hacerte daño si te trata como si fueras culpable antes de hacer nada. Frases como “ya sé lo que van a hacer” o sospechar automáticamente de ti pueden hacerte sentir poco querido, poco validado o injustamente juzgado. Y si además vienes sintiendo falta de cariño, esa desconfianza puede dolerte mucho más, porque no la vives solo como una norma, sino como una señal de que no te ve, no te escucha o no confía en ti. La independencia no se consigue de golpe. Se construye poco a poco. Una buena forma de hablarlo con ella sería no hacerlo en plena discusión, sino en un momento tranquilo. Puedes decirle algo así: “Mamá, entiendo que te preocupes por mí, pero cuando das por hecho que voy a hacer algo malo, me siento mal y siento que no confías en mí. Me gustaría que pudiéramos acordar formas de salir con más tranquilidad para los dos.” Después puedes proponer acuerdos concretos: decir con quién vas, pasar dirección o ubicación, poner una hora de vuelta, avisar si cambian los planes, empezar con salidas más cortas, presentarle poco a poco a tus amigos o a sus familias. Esto no significa que tengas que aceptar control excesivo. Significa que puedes demostrar responsabilidad mientras pides más confianza. También conviene que cuides la forma de pedirlo. Si lo planteas desde el enfado, es probable que ella se cierre más. Si lo planteas desde la madurez, aumenta la posibilidad de que te escuche. Algo importante: tener ganas de irte de casa o hacer tu vida propia puede aparecer cuando sientes que te asfixian. Pero ahora mismo, con 15 años, lo más útil no es actuar desde la rabia, sino empezar a construir autonomía real: estudiar, responsabilizarte de tus cosas, cumplir acuerdos, ahorrar si puedes, tomar buenas decisiones y mostrar que eres alguien confiable. Si sientes que la situación en casa te afecta mucho emocionalmente, podrías hablar con un adulto de confianza: un familiar, orientador escolar, profesor o psicólogo. No para poner a tu madre como enemiga, sino para que alguien pueda ayudaros a comunicaros mejor. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Manejar conflictos con tus padres sin sentirte atrapado. • Expresar tus necesidades de libertad y cariño con más claridad. • Trabajar la tristeza o rabia por sentir poca confianza en casa. • Aprender a poner límites de forma respetuosa. • Construir autonomía sin actuar desde impulsos o enfado. • Mejorar la comunicación familiar en una etapa de muchos cambios. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Es normal que te sientas frustrada y limitada cuando tu madre proyecta sus miedos en ti en lugar de confiar en tu comportamiento responsable. Esa falta de validación emocional, sumada a una historia de carencias afectivas, hace que sus comentarios sobre tus salidas se sientan como un ataque personal que fractura tu confianza y tu bienestar. Aunque su intención pueda ser protegerte, sus palabras están dañando tu autoestima y tu relación con ella. Te sugiero que busques un momento de calma para explicarle cómo te hacen sentir sus sospechas, enfocándote en que su falta de confianza te aleja de ella en lugar de acercarte. Recuerda que tu deseo de independencia es sano y legítimo. Mientras trabajas en tu crecimiento personal para alcanzar esa autonomía, busca un espacio para procesar estas vivencias y aprender a protegerte emocionalmente. En Grow & Learn Centro de Psicología y Neurodesarrollo podemos acompañarte; escríbeme para agendar una sesión y empecemos a trabajar en tu bienestar y en tu camino hacia esa vida propia que tanto deseas.


Se nota que estás viviendo esta situación con mucha frustración y tristeza. A los 15 años es esperable que aparezca el deseo de tener más independencia, salir con amigos y construir una vida propia fuera de la familia. Por lo que contás, pareciera que tu mamá vive estas situaciones con mucha preocupación o desconfianza, y eso te hace sentir poco comprendido y poco reconocido en quién sos realmente. También me llamó la atención algo que mencionás: no solo te duele que te limiten las salidas, sino que sentís que desde hace tiempo hay una falta de cercanía, confianza y cariño en la relación. A veces el conflicto por los permisos termina expresando malestares más profundos que vienen de antes. Quizás podría ayudarte preguntarte si hay algún otro adulto de confianza en tu entorno (un familiar, un orientador, un docente o alguien cercano) con quien puedas hablar de cómo te sentís. No para ponerse en contra de tu mamá, sino para que no tengas que llevar esta situación solo. La adolescencia es una etapa en la que uno empieza a necesitar más espacio propio, más autonomía y más experiencias fuera de la familia. Y eso no significa querer menos a los padres, sino empezar a construir una identidad propia. A veces este proceso genera tensiones porque los ritmos de los hijos y los de los padres no siempre coinciden. Me pregunto si parte de tu malestar no tiene que ver también con sentir que tu mamá sigue viendo a un niño donde vos empezás a sentirte cada vez más un joven con criterios, amistades y deseos propios. Mientras tanto, intentá no perder de vista algo importante: crecer no depende únicamente de los permisos que recibís hoy. También implica ir construyendo tu propia voz, aprendiendo a expresar lo que necesitás y encontrando adultos que puedan acompañarte en ese proceso. Lo que estás sintiendo merece ser escuchado. Y no parece que estés pidiendo algo desmedido, sino intentando encontrar un lugar propio dentro de una relación que hoy te resulta muy difícil.


Hola. Por lo que cuentas, parece que estás viviendo una situación que genera mucha frustración. A los 15 años es normal que empieces a querer más independencia, pasar tiempo con amigos, conocer gente y tener experiencias propias de tu edad. Eso forma parte del desarrollo adolescente y no significa que estés haciendo algo malo. Al mismo tiempo, es posible que tu madre esté actuando desde el miedo o la preocupación. Muchos padres tienen dificultades para adaptarse al momento en que sus hijos empiezan a salir más, relacionarse con chicos y chicas o tomar decisiones por sí mismos. El problema aparece cuando ese miedo se convierte en un control excesivo o en una desconfianza constante. Me llama la atención que no solo hablas de las salidas, sino también de sentir falta de cariño y de comprensión. A veces el conflicto no se reduce a que te dejen o no ir a un sitio concreto, sino a la sensación de que no confían en ti o de que no te ven como la persona que realmente eres. Quizá pueda ayudarte intentar hablar con ella en un momento tranquilo, no justo cuando le pidas permiso para salir. En lugar de centrar la conversación en una salida concreta, podrías explicarle cómo te sientes cuando da por hecho que vas a hacer cosas que no corresponden con tu forma de ser. Hablar de tus sentimientos suele ser más útil que entrar en una discusión sobre quién tiene razón. También puede ser buena idea demostrar responsabilidad de forma progresiva: cumplir horarios, avisar dónde estás, mantener los acuerdos que hagáis y actuar de forma coherente con la confianza que quieres recibir. La confianza suele construirse poco a poco. Por otra parte, es importante recordar que querer más independencia a tu edad es algo normal. No significa que no quieras a tu familia ni que seas desagradecido. Significa que estás creciendo y que estás intentando encontrar tu propio espacio. Si notas que esta situación te genera mucha tristeza, enfado o sensación de incomprensión, hablarlo con un profesional puede ayudarte a gestionar mejor estas emociones y a encontrar formas más eficaces de comunicarte con tu madre. Si lo deseas, puedes pedirme una cita online.


La situación que describes encaja con una dinámica bastante frecuente en la adolescencia, donde aparecen tensiones entre la necesidad de autonomía del hijo y la preocupación o el control por parte de los padres. En tu caso, parece haber una actitud de sobreprotección por parte de tu madre, acompañada de desconfianza hacia los contextos sociales, lo que hace que limite tus planes con amigos aunque tú te percibas como una persona responsable. Esto suele generar frustración, sensación de injusticia y la vivencia de no ser comprendido en una etapa en la que la independencia es especialmente importante. Muchas veces este tipo de conflictos no se deben solo a lo que ocurre en el presente, sino a miedos o experiencias previas de los padres que influyen en su forma de interpretar las situaciones. Esto puede llevar a un ciclo en el que tú buscas más libertad y ella responde con más control. Trabajar la comunicación en momentos de calma, expresar cómo te sientes y buscar acuerdos progresivos puede ayudar a mejorar la dinámica, aunque suele ser un proceso que requiere tiempo y paciencia. Si esta situación te está afectando, puedo ayudarte a abordarla con más detalle. Tengo disponible un servicio de consulta por chat y también sesiones online.


Hola, entiendo lo frustrante que puede ser sentir que tu mamá no confíe en ti y que cada salida se convierte en una pelea. En la adolescencia es normal necesitar más espacio, amigos e independencia, y cuando todo se vive como sospecha o prohibición puede aparecer mucha rabia y ganas de irse cuanto antes. Aun así, quizá tu mamá mezcla preocupación, miedo y control, aunque la forma en que lo expresa te haga daño. Lo mejor sería intentar hablar con ella en un momento tranquilo, no justo cuando quieres salir. Puedes decirle algo como: “Necesito que confíes más en mí. Entiendo que te preocupes, pero cuando das por hecho que voy a hacer algo malo, me siento juzgado y me alejo más”. También puede ayudar proponer acuerdos concretos: decir con quién vas, dónde estarás, horario de vuelta y avisar si cambia algo. Eso no significa renunciar a tu libertad, sino demostrar responsabilidad para que ella pueda ir soltando un poco. Si en casa hay poca comunicación o sientes mucha falta de cariño, hablar con un psicólogo podría ayudarte a ordenar lo que sientes y encontrar una forma más sana de ganar independencia sin romperlo todo desde la rabia.


Lo que describes es una situación que muchos adolescentes viven y que tiene un impacto real: cuando los límites son muy rígidos y no están basados en confianza sino en desconfianza generalizada, generan frustración, sensación de injusticia y también hacen más difícil la comunicación entre padres e hijos. El deseo de tener tu propia vida y ser más independiente a los 15 años no solo es normal: es lo que se espera que pase en la adolescencia. Es parte del desarrollo sano. Lo que describes de tu mamá suena más a ansiedad propia que a algo que tenga que ver contigo específicamente. Cuando un adulto generaliza con frases como “ya sé lo que vas a hacer”, suele estar proyectando sus propios miedos, no lo que tú estás haciendo. Eso no lo justifica, pero puede ayudar a entenderlo. Algo que a veces funciona es tener una conversación en un momento tranquilo, sin que sea en respuesta a un no recín recibido, y explicarle cómo te hace sentir, no lo que hace mal. Por ejemplo: “cuando no me dejas salir, me siento excluida y eso me duele”. No garantiza que cambie de inmediato, pero es otra entrada. Si hay un adulto de confianza en tu entorno —un orientador del colegio, por ejemplo— también puede ser un apoyo.


Hola. Sería interesante intentar dialogar con ella sobre lo que sientes en su manera de proceder. Es posible que sus propios miedos le impidan confiar o todo pueda resultarle amenazante. Si aún así, le cuesta comprender, puedes pedir alguna consulta con un psicólogo para aprender a gestionar este vínculo, y fortalecerte en tu deseo de hacer tu propia vida.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola. Por lo que cuentas, parece que estás en una etapa en la que necesitas progresivamente más autonomía, mientras que tu madre responde aumentando el control. Esto puede crear un círculo complicado: cuanto más intentas conseguir libertad, más teme ella perder el control sobre lo que haces; cuanto más te controla, mayor es tu necesidad de escapar de ese control. Es importante distinguir entre protección y sobreprotección. Es normal que una madre establezca límites dependiendo de tu edad, quiera saber dónde estás, con quién vas o a qué hora regresarás. Otra cuestión diferente es que el miedo la lleve sistemáticamente a imaginar lo peor y a impedir experiencias propias de tu edad. Cuando el adulto intenta eliminar cualquier posible riesgo, puede terminar dificultando precisamente el aprendizaje de la autonomía. Pero intentar convencerla constantemente de que “no va a pasar nada” probablemente tampoco funcione. Si ella parte de la desconfianza, cada explicación puede generar una nueva preocupación. En lugar de discutir cada salida por separado, sería más útil intentar hablar en un momento tranquilo sobre cómo podéis construir progresivamente confianza y autonomía: qué necesita ella para sentirse suficientemente segura y qué necesitas tú para sentir que puedes crecer. La independencia normalmente no se consigue de golpe; se construye demostrando responsabilidad progresivamente. Cumplir horarios acordados, informar cuando corresponde, mantener los compromisos y asumir las consecuencias de tus decisiones puede ayudarte a negociar espacios cada vez mayores. También me parece importante lo que dices sobre la falta de cariño y los problemas cotidianos de tu madre. Si te has sentido poco acompañado emocionalmente durante tu adolescencia, merece ser escuchado. Pero intentaría no resolver todas esas heridas durante una discusión sobre si puedes ir o no a casa de una amiga. Son conversaciones diferentes y mezclarlas probablemente termine haciendo que ninguna pueda resolverse. Si hablar entre vosotros siempre termina en discusiones, puede ser útil pedir ayuda a otro adulto de confianza o realizar algunas sesiones de orientación familiar. El objetivo no sería decidir quién tiene razón, sino ayudaros a pasar de una relación basada en control y enfrentamiento a otra en la que puedas ir adquiriendo autonomía de acuerdo con tu edad y responsabilidad. Querer tener más independencia durante la adolescencia es esperable. La cuestión importante es aprender a construirla sin que para conseguirla tengas que romper necesariamente la relación con tu madre. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar esta relación con tu madre y encontrar una manera de ganar autonomía sin entrar continuamente en el mismo conflicto, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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